¿Quiénes se disfrazan más: los niños o los adultos?

¿Quiénes se disfrazan más: los niños o los adultos?

Octubre siempre llega con ese ambiente alegre que anuncia Halloween. Las tiendas se llenan de colores, máscaras, disfraces y dulces. La gente busca ideas para su disfraz, los colegios organizan actividades y los centros comerciales se llenan de personas que se suman a enseñar su disfraz. Pero con el paso del tiempo, algo ha cambiado; ya no son solo los niños los que esperan la fecha con emoción. Cada año, más adultos se unen a esta celebración.

Por: Valeria Bolaños Rodríguez

Facultad de Humanidades y Artes

Hace algunos años era raro ver a un adulto disfrazado, pero hoy en día esa situación cambió completamente; Se volvió algo muy común. En muchas fiestas, reuniones y hasta en las oficinas, los disfraces se han vuelto una parte muy importante en esta época del año, ya que los adultos también se pueden divertir y disfrutar al máximo de esta fecha, recordando su niñez.

Luisa Ramírez, una joven madre a quien le gusta esta época del año, está emocionada, ya que planea disfrazarse junto a su hijo de vaqueros. Alquilar ambos disfraces le costó unos $85.000 en total; para comprarlo costaba aproximadamente $180.000, lo cual para ella es costoso. “Hoy se ven muchos más adultos disfrazados que antes. Creo que lo hacemos también por ver felices a nuestros hijos y revivir un poco esa niñez que a veces no pudimos disfrutar tanto”, agregó.

Pilar Rodríguez, socia y accionista de la Casa de los Disfraces, cuenta que ahora alquilan casi la misma cantidad de trajes para grandes y pequeños. Afirma: “Antes solo se disfrazaban los niños, pero desde hace unos años los adultos también lo hacen”.

Disfrazarse no es una costumbre, pero sí una buena excusa para hacer algo distinto

Y es que las redes sociales han influido bastante en esta tendencia. Las fotos y los retos de disfraces en Instagram o TikTok motivan a muchos a participar y mostrarse creativos. Según Pilar, los adultos prefieren disfraces en pareja o temáticos, como piratas o personajes de películas, mientras que los niños se inclinan más por la temática de terror, como payasos, monstruos o la muerte.

Sin embargo, no todos viven Halloween de la misma manera. Diana Carvajal, madre de familia, asegura que no suele disfrazarse. “Por la fe que profeso no estoy muy de acuerdo con el tema del disfraz; sin embargo, pues a mi hija a ella le gusta disfrazarse” comenta. Su hija Camila Núñez, de 12 años, cuenta que ella misma elige su disfraz y que disfruta más mostrarlo que salir a pedir dulces. Expresa “En el colegio o en los centros comerciales hacen actividades, y me gusta ir así”.

En cambio, para algunos adultos jóvenes como Juan David Zapata, disfrazarse no es una costumbre, pero sí una buena excusa para hacer algo distinto. “No suelo hacerlo, pero me parece una forma de salir de la rutina”, comenta. Dice que ha participado en las fiestas de Halloween del trabajo. Si tuviera que disfrazarse, dice que elegiría algo sencillo, “como una máscara o un uniforme, nada tan elaborado”.

No se quedan atrás las mascotas, ya que en los últimos años muchas personas las disfrazan. En redes sociales abundan fotos de perros y gatos con trajes de superhéroes, calabazas o personajes de películas. Para muchos, incluir a sus mascotas en la celebración se ha vuelto parte del plan familiar y una forma de compartir la alegría de Halloween con todos los miembros del hogar.

Lo que queda claro es que Halloween ha dejado de ser una tradición solo para los niños, como lo era antes. Hoy, los adultos también encuentran en esta fecha una manera de expresarse, de ser creativos y dejar a un lado el estrés de lo cotidiano, saliendo un poco de la rutina. Algunos lo viven como diversión, otros como una moda y hay quienes simplemente disfrutan este ambiente de Halloween y salen a ver los disfraces de las personas.

Al final, no importa la edad, los niños y los adultos comparten ese momento en que pueden ser alguien distinto por una noche. Incluso una forma de unirse con sus familias, utilizando un disfraz con la misma temática. Halloween se ha convertido en un espacio donde la creatividad, la diversión y las ganas de celebrar se mezclan en una misma fiesta que une generaciones.

Los disfraces se han vuelto una parte muy importante en esta época del año, ya que los adultos también se pueden divertir y disfrutar al máximo de esta fecha, recordando su niñez .

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El latido del Norte del Cauca resonó en la USC con la agrupación Mokumba

El latido del Norte del Cauca resonó
en la USC con la agrupación Mokumba

Jóvenes artistas afrodescendientes llenaron de folclor y alegría la universidad, en una presentación que reafirmó la importancia de preservar y difundir la tradición.

Por: Lizeth Dayana Rojas Valencia y Marycarmen Oliveros Villalobos

Facultad de Humanidades y Artes

Se presentó en las instalaciones de la Universidad Santiago de Cali la agrupación Mokumba, conformada por jóvenes de entre 15 y 19 años, oriundos el Norte del Cauca, Santander de Quilichao, quienes trajeron con su música, instrumentos y vestimentas, la tradición de los ancestros afrodescendientes al contexto universitario.

“Es una alegría venir acá y demostrarle a los jóvenes, que ellos también pueden llevar la tradición a través de peinados, trenzas o accesorios, así como nosotros, llevamos la tradición en nuestros instrumentos, como en el violín”

El evento inició  con la presentación de cada uno de sus integrantes y de los instrumentos que los acompañan en cada evento y en cada escenario, llevando consigo, un legado, lleno de tradición, música y folclor.

Deyanira Bocanegra Mejía, representante de la agrupación y madre de uno de los integrantes, comenta, “es una alegría venir acá y demostrarle a los jóvenes, que ellos también pueden llevar la tradición a través de peinados, trenzas o accesorios, así como nosotros, llevamos la tradición en nuestros instrumentos, como en el violín”.

Camila Cardona expresa que no solo hacen música  “Cuando estamos en el escenario tocando una de nuestras misiones es expresar la historia, que las personas puedan bailar, disfrutar, sentir, apoyar la cultura y tradición”.

Esta presentación hace parte de la programación oficial de “Petronio en las universidades”, a través de la cual se garantiza la circulación de información de los participantes al Festival, visitando los diferentes escenarios académicos de la ciudad Santiago de Cali.

Este tipo de eventos, fomenta en los estudiantes, conocimiento sobre la cultura colombiana, en especial, la cultura del Pacífico, como lo expresa Geraldin Rueda, estudiante de derecho, “ actos culturales como este, instruyen sobre la riqueza cultural y además hace que los estudiantes, tengan momentos de felicidad y despreocupación, gracias a la música.”

 “Es un privilegio para mí estar aquí, y con esta agrupación tradicional, sabiendo, que es algo que se ha ido perdiendo con el tiempo y que nosotros estemos promoviendo el legado ancestral afrodescendientes”, manifestó Juan José Cifuentes, quien recalcó su labor de llevar la tradición a cada rincón .

Jhon David Balanta director de Mokumba y violista de la agrupación, expresó que uno de los sueños como agrupación es “recorrer muchos escenarios visibilizando la cultura del Norte del Cauca, mostrarles a los jóvenes, a todos en general, lo productivo que es para el crecimiento propio, contribuir a la formación y permanencia, estos pequeños espacios nos ayudan”.

Para Hailin Sandoval, estudiante de enfermería y asistente al concierto, “A pesar de ser jóvenes, son unos grandes artistas, que sin duda alguna lo más probable es que lleguen lejos…….me gustó también mucho que la universidad brinde estos espacios de convivencia y alegría, donde la tradición predomine”, expresó.

Y para los padres de los jóvenes artistas el hecho de que sus hijos porten un legado también resulta enriquecedor. Madeleine Mesú, madre de Nicole Dayana, integrante de la agrupación, confiesa: “siento una gran felicidad de ver a mi hija aquí y en los grandes escenarios, porque en realidad fue algo que yo quise siempre para mí y verla ahora a ella haciendo esto, llevando la tradición, es algo que me llena de orgullo”.

Mokumba, se enfrenta por segunda vez, este viernes 15 de Agosto del 2025 , a uno de los de los eventos más importante para ellos, el Festival Petronio Álvarez, donde aspiran llevarse el tan aclamado “bombo golpeador”, otorgándoles de igual manera un gran reconocimiento a nivel nacional e internacional.

Mokumba, una agrupación que busca llegar e instalarse en el corazón de todos quienes los escuchan, haciéndole honor a su nombre, “joya bonita que habita en su corazón.”

Siento una gran felicidad de ver a mi hija aquí y en los grandes escenarios, porque en realidad fue algo que yo quise siempre para mí y verla ahora a ella haciendo esto, llevando la tradición, es algo que me llena de orgullo”.

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SEMBRANDO TRADICIÓN EN EL PACÍFICO

Desde Nariño llegaron Matilde y Mama Julia, integrantes del Grupo Artesanas Unidas Cantautoras de Tumaco. Ellas trabajan y se esfuerzan para rescatar la memoria Afrocolombiana y mantener toda una ideosincracia rica en tradición, artesanías, música, vestidos y la sabiduría de muchos años en su labor.

Matilde y Mama Julia, no conformes con su gestión en el grupo de artesanas y cantautoras, también fueron precursoras de la Fundación José Del Artesano, que lleva más de 18 años de existencia. “Tenemos semilleros de niños a los que se les enseña artesanías, bailes tradicionales y la historia de los ancestros”, explica Mama Julia; entre los saberes que aprenden en el semillero están los collares afro, comúnmente utilizados como amuletos de suerte, de amor o de protección. También ayudan a las madres cabeza de hogar a generar ingresos por medio de artesanías, bailes, fabricación de bebidas o preparación de comidas típicas de la región. Gracias a esta labor, no sólo se ve cómo ambas mujeres junto con los demás integrantes de la fundación generan herramientas para el desarrollo, sino que también trabajan por preservar sus raíces y  conservar fuerte su cultura. Matilde cuenta que su vocación está en ser una maestra y una guía de su cultura, que todo lo que sus ancestros les han enseñado no debe perderse en el devenir de los años. Por el contrario, que las nuevas generaciones, en los espacios que brinda el grupo aguerrido de mujeres del cual hace parte, puedan volverse líderes de su comunidad y alzar la voz para que su legado trascienda, se conserve y sea reconocido tanto a nivel nacional como internacional, haciendo resistencia también a los problemas que se enfrentan actualmente en Colombia y llevando un mensaje de paz y amor por su tradición, con el fin de sostener lo que por años han llevado como una riqueza en sabiduría y prácticas culturales visualizadas en las raíces de su territorio.

Es importante ser consientes del tejido social que se ha venido construyendo por años gracias a la labor de los ancestros, el valor y la riqueza cultural de la que hacen parte, lo meritorio que es conservarla y por medio de apoyo y acciones, darle reconocimiento.

Por:  Sebastián Moncayo y Estephanía Reyes

¿Negros tenían que ser?

Para nadie es un secreto la discriminación y el menosprecio al que históricamente han sido sometidos los afro descendientes en Colombia, debido a la esclavización de sus antepasados. Hemos llegado al punto en que es cotidiano el racismo de otras etnias hacia los negros, pero, ¿es admisible que un negro atente contra personas de su misma etnia?


DANIELA LARRAHONDO

Los negros, término que utilizaré sin pretensiones despectivas, fueron traídos de África a América a la fuerza por los europeos en calidad de esclavos a lo largo del siglo XVII. Antes de ser cazados como fieras salvajes tenían una civilización propia, con costumbres, tradiciones y una forma de trabajo, del mismo modo que contaban con una literatura propia, aunque la falta de dos componentes básicos en toda cultura (la arquitectura y la escritura, las comunidades debían transmitir por vía oral sus experiencias y saberes, como único recurso para prolongar las tradiciones.

El etnógrafo Levi Strauss afirma que la escritura está siempre ligada a los mecanismos de poder y contribuye a despertar el sentimiento de explotación de unos hombres sobre otros. Los negros traídos de distintas tribus africanas provenientes del Congo, Ghana, Mali y Songhai, entre otros, quienes tenían distintos lenguajes según la tribu, fueron mezclados en los palenques a fin de que no pudieran comunicarse entre ellos, les fue prohibido hablar en otras lenguas que no fueran el castellano, y además, les fue fomentada una especie de competencia de unos hacia a otros.

Así fue hasta que el 21 de mayo de 1851, después de una ardua lucha, fue firmada la ley de abolición de la esclavitud. Sin embargo, a la identidad cultural de las comunidades afrocolombianas (con gran influencia de los dioses que trajeron del continente africano) le fue impuesta por los españoles una hibridación entre las religiones católica y cristiana.

Como vemos, nadie puede negar el duro proceso al que se ha enfrentado esta etnia para sobrevivir como minoría. Es por ello que no entiendo cómo un negro puede decir de otro hombre igual a él: “eso le queda mal porque es negro”, “negro tiene mucho vicio”, “yo con negro no me meto”, y la que nunca falta “negro tenía que ser”. Y así, muchas más expresiones que a diario escuchamos en diversos escenarios de la ciudad. Es como esa necesidad de desprestigiar al prójimo, a veces pareciera, lamentablemente, que un negro no puede ver progresar a otro.

Por ejemplo, en la política, ¿Cuántos gobernantes negros ha tenido Colombia? Aunque pensándolo bien, la pregunta sería, ¿si un negro aspira a algún puesto político de votación, ¿las comunidades negras votarían por él? Seguramente, una parte de ellas sí, pero otras no por el simple hecho de considerar de que si el otro es igual a él, no tiene porque “creerse más”.

Ahora bien, el fenómeno de la discriminación hacia la cultura afro ha ido disminuyendo; o quién no disfruta las canciones de aquellas orquestas donde no puede faltar un negro, quien no ha saboreado las delicias de un buen plato preparado por una negra, quién no ha celebrado con orgullo el gol de una eminencia negra o el triunfo en cualquiera de los múltiples deportes en los que tan bien nos representan, quién no disfruta al ver bailar los negros hasta llegar al punto de querer imitarlos, quién no desea las características genéticas que solo tienen los negros, que los apartan de ciertas enfermedades y los hacen más fuertes; es más, cada vez es más común que los “blancos” se fijen en las negras y las “blancas” en los negros, por la fama de ciertas características y virtudes corporales.

Lo cierto es que, tal vez sin darse cuenta, las otras etnias se han incluido en la negra. Por eso, lo curioso es cómo se hace cada vez más fuerte esa “tiradera” (matoneo) entre los negros. Y aunque hago claridad en que no son todos ni todas, a algunas lee duele decir: “esa negra tan bonita” para referirse a otra, y vemos como esa frase es reemplazada por “esta bonita, pero…”

Es más, he conocido indígenas y mestizos con mayor capacidad de relacionarse y referirse a los afro, incluso hasta el punto de admirarlos, principalmente por su cultural y sus condiciones corporales; la popular frase “quien no come negro no va al cielo” es reflejo de ello.

Se habla de que las negritudes tienen una historia escrita con sangre y dolor, de la gran herencia de sus ancestros y de su gran patrimonio cultural, pero tristemente parece que a muchos de ellos se les olvida que ante todo, son una misma etnia, son el producto de quienes lucharon contra todo para sobrevivir como pueblo, que llevan el ritmo en los genes con una cadencia que esculpida como el carbón hecho piel.

Entonces, si son el resultado de la misma lucha, por qué no unirse, respetarse y defenderse, es hora de recapacitar, de concientizarse de las grandes habilidades y capacidades que poseen los negros en todos los campos y, a la vez, comprender la necesidad ir tras un mismo ideal, el progreso.