Trabajo doméstico por días en 2026: derechos, costos y la brecha entre la ley y la realidad

Trabajo doméstico por días en 2026: derechos, costos y la brecha entre la ley y la realidad

En Colombia, el trabajo doméstico remunerado ha sido históricamente uno de los sectores con mayores niveles de informalidad y menor protección laboral.

Por: Valeria Bolaños Rodríguez, Juliana Vásquez Aponzá y Valeria Taticuán Tapias

Facultad de Humanidades y Artes

Para el presente año según el Decreto 0159 del 19 de febrero de 2026, el Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) en Colombia para 2026 se fijó en $1.750.905 y el auxilio de transporte asciende a $249.095, lo que da un total de $2.000.000 mensuales. Esto implica que el valor diario proporcional del salario mínimo equivale aproximadamente a $58.364, sin incluir auxilio de transporte, y cerca de $66.700 diarios al sumarlo proporcionalmente. El pago por debajo de este valor constituye una infracción laboral sancionable. 

Sin embargo, en 2026 el panorama jurídico muestra avances significativos que impactan directamente a las mujeres que ofrecen servicios de limpieza por días. 

La Ley 2101 de 2021 estableció la reducción progresiva de la jornada laboral en Colombia, pasando de 48 a 42 horas semanales sin disminución salarial. Para 2026, la jornada máxima ordinaria es de 42 horas semanales. 

En el caso de las trabajadoras domésticas por días, si en una jornada superan las 8 horas diarias, deben pagarse horas extras con los recargos establecidos por la ley. Las horas extras diurnas tienen un recargo del 25 %, las nocturnas del 75 %, y el trabajo dominical o festivo tiene un recargo del 75 % sobre el salario ordinario según el código Sustantivo del Trabajo, artículos 168 y 179. 

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el trabajo doméstico remunerado en Colombia es ejercido mayoritariamente por mujeres y presenta históricamente altas tasas de informalidad, superando el 70 % en años anteriores a la pandemia.  

Aunque los niveles han mostrado variaciones en los últimos reportes, el trabajo doméstico continúa siendo uno de los sectores con mayor vulnerabilidad laboral en el país. En algunos casos la formalización sí se cumple, pero en otros persisten situaciones de incumplimiento que evidencian la brecha entre la ley y la realidad laboral. 

Adriana Gonzales trabaja dos días a la semana para tres empleadores; según su testimonio, el pago que recibe por jornada se encuentra por debajo del salario mínimo proporcional establecido para 2026. Además, quienes la contratan no la afilian a salud ni a pensión, y tampoco ha recibido primas ni cesantías. 

Ella afirma que no ha tenido conflictos directos por incumplimientos de dinero, ni ha trabajado horas extras sin remuneración. Asimismo, señala que su experiencia con las familias ha sido buena en términos de trato, sin embargo, comenta “el sueldo no es lo debido para lo que uno hace”. 

Adriana Gonzales también manifestó “Es bueno tener una afiliación a pensión para un futuro, ¿no?, ya que uno va viendo los beneficios y recibiendo la asesoría para poder alcanzar esa meta”, lo que le permitiría mayor estabilidad en la vejez, dado que, en su realidad actual, esa protección no se está materializando. 

A su voz se le suma la de Luz Amparo Zapata, quien trabaja tres días a la semana en diferentes hogares. El día representa para ella un ingreso de $100.000, lo que equivale a 1.200.000 mensuales. Dice que no ha tenido conflictos, que no ha sufrido accidentes y que, hasta ahora, siente que su trabajo ha sido valorado. 

Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad hay una realidad que pasa casi desapercibida, como en muchos casos, esta no es la excepción, ya que ella no está afiliada a salud ni a pensión. Aunque ha recibido cesantías, no cuenta con una protección completa frente a enfermedad, incapacidad o vejez. Este caso deja en evidencia que aún existen brechas que dejan a muchas mujeres trabajando con estabilidad aparente, pero sin una protección real. 

De igual forma, Mabel Palacios trabaja tres días a la semana para dos empleadores distintos. Por cada jornada recibe un pago de 100.000, valor que no supera el mínimo legal proporcional establecido para 2026. Aunque no se encuentra afiliada a salud ni a pensión por parte de sus empleadores, afirma “Mis empleadoras me dan prima cada seis meses y cada año me liquidan”. 

Manifiesta “Siento que mi trabajo es valorado y es bueno, gracias a Dios me ha ido bien”. La experiencia de Mabel es un caso donde el buen trato y el pago oportuno no sustituyen las garantías estructurales que establece la ley. La falta de afiliación al sistema de seguridad social mantiene a muchas trabajadoras en una condición de vulnerabilidad futura, especialmente en materia de protección en salud y acceso a pensión. 

Adicionalmente, Katherine Caicedo, una joven empleada doméstica, quien trabaja de lunes a sábado para una sola empleadora y recibe un pago por debajo del salario mínimo desde hace más de seis meses, exactamente desde julio de 2025, expresa “Actualmente mi empleadora no me tiene afiliada a salud ni a pensión y, para ser sincera no tengo total conocimiento de las leyes que mi empleador debería de cumplir a la hora de yo brindarle el servicio”. 

Incluso en múltiples ocasiones su jornada supera las ocho horas diarias, llegando a trabajar hasta doce horas sin que ese tiempo adicional se vea reflejado en su remuneración. Katherine confiesa “Me he sentido triste porque trabajar en estas condiciones es muy difícil, más cuando tienes aspiraciones y quieres salir adelante”. Solo tras conocer los beneficios legales vigentes comprendió lo grave que es no contar con los derechos garantizados. 

Muchas trabajadoras por días continúan laborando sin acceso pleno a derechos básicos como seguridad y prestaciones sociales. La ausencia de conflictos visibles no implica necesariamente condiciones laborales justas, sino que en ocasiones refleja normalización de prácticas que no cumplen con el marco legal vigente. 

Percepción de los empleadores 

Alexandra Rodríguez, madre cabeza de hogar y usuaria que contrata servicio de limpieza por días comentó que solicita una trabajadora cada quince días. Afirmó “Prefiero contratar directamente a la persona porque es más económico y hacen mejor el aseo, porque por la empresa se limitan a lo que hagan en ciertas horas y es más costoso”.  

Sin embargo, reconoció que no realiza aportes a seguridad social, ya que la trabajadora asume su afiliación de manera independiente. Aunque afirma conocer las obligaciones legales como empleadora, considera que los costos actuales son altos y que asumir aportes a salud, pensión y riesgos laborales por un servicio que se presta dos veces al mes resultaría muy costoso para el usuario. 

También señaló que cuando la contratación se realiza a través de una empresa existe mayor tranquilidad jurídica, pues la responsabilidad recae sobre la organización intermediaria. Su postura refleja una realidad frecuente en el sector: aunque existe conciencia sobre las obligaciones legales, la percepción de alto costo desmotiva la formalización cuando el servicio es esporádico. 

Asimismo, Melissa Noriega, empleadora que adquiere servicio de limpieza dos días a la semana desde hace cinco años, explicó “Por temas de confianza y seguridad prefiero contactarlas a ellas directamente y más que todo recomendadas”. A parte menciona “No he afiliado a ninguna empleada, pero a la empleada que tengo hoy en día se le paga un salario integral, que es un pago por día que estima las prestaciones sociales de ley”.  

Desde su perspectiva, este pago representa un salario justo de acuerdo con el incremento legal del salario mínimo. Sin embargo, esta postura evidencia una confusión frecuente en el sector, aunque el pago proporcional de prestaciones es obligatorio, la ley exige la afiliación efectiva a salud, pensión y riesgos laborales cuando existe relación laboral, incluso si el servicio se presta por días. 

Este testimonio demuestra que, en algunos escenarios, la percepción de cumplimiento no necesariamente coincide con el cumplimiento integral de las obligaciones legales, lo que contribuye a mantener vacíos en la formalización del trabajo doméstico por días. 

Liliana Carvajal, empleadora declaró “No realizo afiliación a seguridad social porque mi empleada es beneficiaria del Sisbén”. Ella afirma conocer las obligaciones legales como empleadora, pero señala que la trabajadora no desea ser afiliada, de igual manera asegura que reconoce otros pagos correspondientes. 

Ella reconoce que las trabajadoras por día no reciben suficientes garantías laborales, este caso revela una problemática recurrente que es la coexistencia entre la formalización laboral y los sistemas de subsidio estatal, donde algunas trabajadoras temen perder beneficios sociales si ingresan plenamente al sistema contributivo. La situación evidencia que la informalidad no siempre es una decisión unilateral del empleador, sino el resultado de condiciones socioeconómicas más amplias. Aunque la omisión en la afiliación puede generar sanciones económicas y responsabilidades en caso de accidentes laborales. 

El costo de la formalidad 

Desde una perspectiva económica, el costo de contratar formalmente a una trabajadora por día no se limita al pago del salario diario. Al sumar aportes a salud, pensión, riesgos laborales y prestaciones sociales proporcionales, el costo real puede aumentar entre un 30% y un 40% adicional sobre el salario base, dependiendo de la frecuencia de contratación. 

Desde la perspectiva contable, la sostenibilidad financiera del servicio de limpieza por días depende directamente de la frecuencia de contratación. Según explicó la contadora Paola Franco declara “Es sostenible en caso de que sea ocasionalmente 1 o 2 veces a la semana, sin embargo, si es varios días por semana no es sostenible, porque representaría un gasto significativo para una familia clase media”.  

Aunque reconoce que los costos actuales han aumentado, considera que cuando se trata de contratación esporádica estos se compensan con el trabajo realizado. De igual manera, sostiene que la exigencia de contrato y prestaciones sociales contribuye a reducir la informalidad, al establecer reglas claras para ambas partes. 

En términos de mercado laboral femenino, la contadora señala que la regulación genera efectos mixtos en la oferta y la demanda. Puesto que, al estar regulado el sector y contar con beneficios como prestaciones sociales y mayor estabilidad, el trabajo se vuelve más atractivo y puede aumentar la oferta laboral. 

Por otro lado, advierte que el incremento en los costos podría disminuir la demanda del servicio en algunos hogares. Afirmó “Para los próximos años habrá mayor formalidad, más personas cotizando a seguridad social, mayor estabilidad laboral e ingresos para estas personas”. 

Empresas intermediarias como alternativa 

Las empresas intermediarias han surgido como una gran alternativa para reducir riesgos jurídicos y facilitar la formalización del trabajo doméstico. Andrés Arboleda, líder comercial de la empresa Domestikas, la cual ofrece servicios de aseo y limpieza por días para empresas, oficinas y hogares, en la ciudad de Cali, comenta cómo es el proceso para la selección del personal “Es un proceso de cuatro partes, primero se hacen unas preguntas iniciales o de filtro, después vienen preguntas afines a lo que la empresa busca, luego se realiza una prueba psicotécnica y por último una entrevista presencial”. 

Además, agrega que al principio se establece con la trabajadora un contrato de prueba por 2 meses y si en ese tiempo se demuestra la satisfacción de su trabajo se pasa a un contrato a término indefinido. 

Al momento de obtener uno de sus servicios, el cliente es quien define las actividades importantes a realizar por parte de la empleada doméstica, afirma “Si usted pide 4 horas debe comprender que debe saber aprovechar ese tiempo para lo realmente importante”. Actualmente el servicio que más solicitan es el de aseo por 4 y 8 horas, cabe aclarar que manejan diferentes paquetes que suelen incluir mayormente barrido, trapeado, limpieza de baños y cocina, todo varía según el espacio y el plan que escoja el cliente. 

Asimismo, en relación con los beneficios, explica que todas las partes involucradas resultan favorecidas tanto la trabajadora que accede a un empleo digno y estable, como el cliente que optimiza su tiempo y puede concentrarse en otras actividades sin preocuparse por las labores del hogar, y la empresa obtiene los recursos necesarios para continuar creciendo y expandir su modelo a otras ciudades del país. 

Finalmente, asegura que su empresa cumple con todas las garantías laborales de ley establecidas en Colombia. Incluso comenta que como empresa suelen hacer actividades de integración con sus colaboradoras a finales de año con el fin de oxigenarlas y ayudar a que todas se conozcan. 

Sanciones y control estatal  

Daniel Chiles, abogado, aporta “Si un empleador no cumple con sus obligaciones laborales, el Ministerio de Trabajo puede imponer sanciones por el desconocimiento de los derechos irrenunciables de los trabajadores, las prestaciones sociales y el contrato. Además, la UGPP (Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales) investigará y multará al empleador por no realizar los aportes correspondientes a la seguridad social y los parafiscales”. 

No obstante, señala “No es obligatorio firmar un contrato escrito para las empleadas domésticas, ya que un contrato laboral puede ser verbal, y en ese caso, se entiende que es a término indefinido. Sin embargo, un contrato escrito ofrece una mayor protección y respaldo para los derechos de los trabajadores”. 

Existen casos como el de las trabajadoras o trabajadores que laboran para varios empleadores, en donde la afiliación a la seguridad social, por ejemplo, es responsabilidad conjunta de todos los empleadores, quienes deben aportar proporcionalmente a los días trabajados con cada uno. 

 

Daniel Chiles considera que actualmente no hay suficiente control estatal frente a la informalidad en este sector, especialmente para las trabajadoras que no cuentan con una cobertura empresarial. Estas trabajadoras, que a menudo trabajan de forma independiente, son las que se encuentran más desprotegidas. Aunque tienen alcance con el Ministerio de Trabajo para hacer valer sus derechos, la falta de un marco formal las expone a mayores vulnerabilidades. 

Finalmente afirma “Para mejorar la protección de estas trabajadoras del servicio doméstico, se podría empezar por la implementación de proyectos pedagógicos que incentiven a documentar de manera probatoria sus acuerdos verbales. Esto podría incluir un registro de conversaciones en audio, WhatsApp, videos o la presencia de testigos, lo cual facilitaría el respaldo de sus derechos en caso de disputas”. 

La legislación vigente no distingue entre trabajo doméstico permanente o por días en materia de derechos fundamentales. La diferencia radica únicamente en la forma de liquidar los pagos de manera proporcional. Así, el avance normativo es claro: el trabajo doméstico es trabajo formal y debe ser tratado como tal. 

 Seguridad social y jornada laboral 

El Decreto 2616 de 2013 reguló la cotización a seguridad social para trabajadores dependientes que laboran por períodos inferiores a un mes, permitiendo que los aportes se realicen de forma proporcional a los días trabajados. 

En salud, el empleador debe aportar el 8,5% del ingreso base de cotización, mientras que la empleada aporta el 4%. En pensión, el empleador asume el 12% y la empleada el 4%, para completar el 16% exigido por el sistema, Ley 100 de 1993. 

Asimismo, según la Ley 21 de 1982 pueden ser afiliadas a cajas de compensación familiar, lo que les permite acceder a subsidios, recreación, educación y cuota monetaria si cumplen con los requisitos establecidos. 

 Marco legal vigente 2026 

La Constitución Política de Colombia establece en su artículo 53 la protección especial al trabajo y la igualdad de oportunidades para los trabajadores. En concordancia, el Código Sustantivo del Trabajo, artículos 22 y 23 reconoce que el servicio doméstico es una relación laboral formal cuando existe subordinación, remuneración y prestación personal del servicio, incluso si se desarrolla por días. 

En 2026, las trabajadoras que prestan servicios de limpieza por días tienen derecho al salario mínimo legal proporcional, afiliación a seguridad social, prestaciones sociales y demás garantías laborales, independientemente de que trabajen uno o varios días a la semana. Esta obligación ha sido reiterada por el Ministerio del Trabajo. 

Mientras que, La Corte Constitucional ha reiterado que el trabajo doméstico no puede ser tratado como una categoría laboral inferior y que debe garantizarse igualdad material y protección reforzada a quienes lo ejercen, dada su condición histórica de vulnerabilidad. 

Uno de los avances más relevantes para este sector fue la extensión obligatoria del pago de prima de servicios a trabajadoras domésticas, establecida mediante la Ley 1788 de 2016. Desde entonces, las trabajadoras del hogar, incluidas aquellas que laboran por días, tienen derecho a recibir prima de servicios proporcional al tiempo trabajado. 

Además, deben reconocerse cesantías equivalentes a un mes de salario por cada año trabajado o proporcional por fracción de año, así como intereses sobre cesantías equivalentes al 12% anual sobre el valor acumulado. Las vacaciones también deben pagarse de forma proporcional, equivalentes a 15 días hábiles de descanso remunerado por cada año trabajado o su proporción correspondiente. 

Estos beneficios aplican incluso cuando la trabajadora presta servicios únicamente algunos días al mes para un mismo empleador. El cálculo debe realizarse en proporción al tiempo efectivamente laborado. 

En 2026 el trabajo doméstico por días en Colombia cuenta con un marco legal sólido que reconoce derechos, garantías y protección social para las trabajadoras. Sin embargo, los testimonios evidencian que aún persiste una brecha entre lo que establece la ley y lo que ocurre en la práctica. La formalización no solo depende de la existencia de normas, sino del compromiso real de empleadores, mayor control estatal y acceso a información clara para quienes ejercen esta labor. 

Estos beneficios aplican incluso cuando la trabajadora presta servicios únicamente algunos días al mes para un mismo empleador. 

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Orlando Sánchez: el hombre que instauró el orgullo afro en Yumbo

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Obrero, soñador, organizador y maestro comunitario. 

Autor: Jean Carlos Salcedo Murcia

Facultad de Humanidades y Artes

 Durante dos décadas, Orlando Sánchez Lasso ha tejido un liderazgo construido desde la berraquera y la constancia: logró unir a una comunidad dispersa, formar jóvenes líderes, enfrentar amenazas y sembrar un legado que hoy retumba como un tambor en la memoria afro de Yumbo.

“Orlando nos motiva con hechos. Con danza, con canto alabao, con talleres. Nos enseña que participar no es un hobby: es defender quiénes somos”.

Para su hija, María del Pilar Sánchez Holguín, el impacto de su padre se ve en cada espacio cultural y educativo que hoy existe en el municipio: “Él logró que la afrocolombianidad tenga presencia real en Yumbo. Eventos, exposiciones, plazas docentes, espacios educativos… donde va, su compromiso se reconoce”. Y la palabra “compromiso” no es menor: describe una vocación que no desaparece cuando los reflectores se apagan.

Desde la administración municipal, María Yohana Salcedo confirma que la visión de Orlando transformó la relación entre el Estado local y la comunidad afro. “Antes había poca participación”, asegura. “Ahora la gente se siente incluida. AfroYumbo ha crecido con los proyectos que él impulsa. Su liderazgo es visible”.

Pero Orlando no se entiende a sí mismo solo desde el rol público. También habla desde la identidad. “Ser afro es algo que se lleva en la sangre”, afirma. “Uno oye un tambor y el cuerpo responde solo”. En su voz hay orgullo, pero también reivindicación política. La identidad, para él, es un territorio que se defiende tanto como la tierra. Es piel, es memoria, es historia, es dignidad.

Yumbo, con sus más de 108.000 habitantes y un 3,3 % de población afro reconocida, es un municipio industrial donde las luchas raciales han sido silenciosas, quizá demasiado. En el Valle del Cauca, la exclusión racial sigue siendo estructural. Por eso la lucha de Orlando no es un capítulo aislado sino una pieza de una batalla más amplia. Es también un recordatorio de por qué su trabajo importa.

Cuando se le pregunta por una palabra que resuma su historia, no duda: “Berraquera”. Y luego añade, casi con la misma fuerza: “Constancia”. Ambas palabras forman la columna vertebral de todo lo que ha hecho: resistir, persistir, insistir.

Al caer la tarde, cuando el sonido de la brisa y la marimba se mezclan con las voces del barrio, Orlando suele sentarse frente a su casa. Mira pasar la gente, responde saludos, escucha a quien se acerca con una consulta. No parece un líder histórico, ni un fundador, ni un símbolo. Parece un hombre común. Y quizá allí radica su fuerza: la grandeza sin tanto alarde.

En Yumbo, cuando el tambor suena, siempre hay un hilo invisible que conduce hacia él. Orlando Sánchez Lasso no solo creó una organización: organizó una identidad. Construyó un nosotros. Su legado vibra en cada taller, en cada consejo comunitario, en cada joven que estudia porque él insistió. Es un legado que no se impone: se escucha. Como los tambores. Como la memoria. Como un corazón colectivo que late al mismo ritmo.

 

Un ritmo que él ayudó a despertar. Y que, gracias a él, ya no volverá a silenciarse.

 Él logró que la afrocolombianidad tenga presencia real en Yumbo. Eventos, exposiciones, plazas docentes, espacios educativos… donde va, su compromiso se reconoce”. 

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Freestyle: El arte marcial que rompe el molde del taekwondo

Freestyle: El arte marcial que rompe
el molde del taekwondo

El freestyle fusiona taekwondo, música y acrobacia en una expresión artística y técnica sin combate directo.

Por: Lizeth Dayana Rojas Valencia y Marycarmen Oliveros Villalobos

Facultad de Humanidades y Artes

Cuando alguien escucha taekwondo, imagina dos atletas enfrentados en combate, intercambiando patadas rápidas para sumar puntos, esa sería la imagen tradicional y más conocida. Sin embargo, existe una modalidad que rompe este esquema: el freestyle, aquí no hay rivales directos, sino un escenario donde el atleta mezcla patadas, acrobacias y música, transformando el tatami en un verdadero espectáculo deportivo y artístico.

“Los atletas entrenan tres veces por semana poomsae y complementan con sesiones enfocadas en habilidades específicas como las patadas con giro”.

Para comprender mejor esta disciplina, es clave entender el poomsae, una de las modalidades tradicionales del taekwondo. El poomsae, es una secuencia predeterminada de movimientos y técnicas que representan una situación de combate imaginaria, donde se ponen en práctica defensa, ataque y desplazamiento.

El freestyle nace de esa base, pero introduce un cambio, por eso la Institución Nacional de Taekwondo, lo define como “la evolución creativa del poomsae. Los atletas crean secuencias propias que incluyen música, acrobacias y movimientos espectaculares. Aquí se combina el arte marcial con la expresión artística y la gimnasia, en un formato dinámico y visualmente impactante”.

En el freestyle, la creatividad es un pilar esencial. Los deportistas deben diseñar coreografías únicas, sincronizar sus movimientos con la música y lograr conexión con el público. Nirley Valdelamar Pertuz cinturón negro 1°, afirma: “la creatividad y la expresión corporal son el alma del freestyle; son más llamativas aquellas rutinas que logran concretar con el espectador que las que solo se enfocan en la técnica”.

El entrenamiento detrás de cada disciplina exige constancia, Duvan Maestra Cinturón negro 1°, explica, “Implica desarrollar una condición física completa, fuerza, flexibilidad y resistencia, perfeccionar la técnica de los movimientos como los giros, saltos, patadas y trabajar la creatividad para diseñar y ensayar una rutina que cumpla con las reglas del torneo, buscando la fluidez y dificultad en la ejecución”.

De acuerdo con la Federación Mundial de Taekwondo (WT), establece en su reglamento, la duración estándar entre 60-70 segundos, cada presentación, la puntuación total es 10 puntos, divididos, entre, las habilidades técnicas, nivel de dificultad, precisión y presentación, la actuación debe incluir técnica en 60% de piernas y 40% en brazos.

Stiven Mejía, cinturón negro 1°, explica, “es una categoría que tiene la poomsae, pero no está predeterminada. Se trata de una coreografía libre donde se califican cinco habilidades: patadas en salto, patadas múltiples, giros, combinaciones de combate, entre siete y diez técnicas, y finalmente acrobacias como mortales con pateo”.

Aunque el freestyle despierta admiración, no todos los taekwondista lo practican. Juan Felipe Martínez Mejía, cinturón azul y deportista de combate, aporta una mirada distinta,

“Son disciplinas completamente diferentes, aunque comparten técnicas. El combate está más desarrollado, incluso es olímpico, mientras que el freestyle aún no tiene ese alcance. Sin embargo, creo que aporta visibilidad y reconocimiento adicional al taekwondo porque va más allá de lo común”.

Para él, la principal diferencia radica en que el combate es impredecible y obliga a pensar estrategias en tiempo real, mientras que el freestyle sigue una rutina ya diseñada. Aun así, reconoce que ambas modalidades pueden convivir y complementarse en el crecimiento del taekwondo colombiano.

Esa mirada desde el combate se enriquece al escuchar a quienes vivieron el freestyle en carne propia. Uno de ellos es Felipe Galarza, cinturón rojo, quien entrenó en el polideportivo Los Guaduales y recuerda su paso por la modalidad,

“Es una parte donde usted muestra qué tan creativo y expresivo puede ser, sin lastimar a nadie. Además, fortalece la concentración del cuerpo y la mente”.

Para él, el freestyle exige no solo flexibilidad, fuerza y concentración, sino también una preparación meticulosa, estiramientos, memorización de movimientos, repetición constante y un uso estratégico de la música. “El ritmo de la música siempre ayuda a fortalecer la postura y a darle sentido a cada movimiento”, asegura.

Felipe reconoce que competir en esta modalidad nunca fue sencillo: “Las patadas y los puños deben ser muy exactos y en la altura precisa, de lo contrario la calificación baja. Además, siempre sientes la tensión de estar frente a otros competidores muy preparados”. Señala que entre los mayores retos que enfrentó, está la exigencia física, alcanzar la altura ideal en las patadas y la presión emocional al no lograr un movimiento correcto. Pese a ello, afirma que el freestyle le dejó enseñanzas valiosas sobre disciplina, expresión corporal y creatividad en el deporte.

Cómo todo deporte, a cada deportista le deja miles de vivencias y el freestyle no se queda atrás, Sebastián Mogrovejo, cinturón rojo, que practica desde los 8 años le ha permitido aprender acrobacias y vivir experiencias únicas, “Lo chévere es ver cómo todos te observan y logras impresionarlos con tus acrobacias. Lo más importante es darla toda y salir con la moral en alto, dejar el nombre de tu club marcado en cada campeonato”.

El freestyle no busca derrotar a un oponente, sino conquistar al público con cada giro, cada salto y cada golpe de ritmo. Es una modalidad que, más allá de la técnica, invita a expresarse, a reinventar el arte marcial y a mostrar que en el taekwondo también hay espacio para la creatividad y la emoción. En cada presentación, estos atletas no solo compiten: cuentan una historia, dejan huella y demuestran que el tatami también puede ser un escenario para el arte.


 ¿Dónde entrenar? Dirección Contacto
Escuela de Comfandi. Carrera 23 N° 26B-46 El Prado. (602)4859999

Liga Vallecaucana de Taekwondo. Coliseo el Pueblo 3187839085

Polideportivo los Guaduales. Cra. 9 Nte. #71-35

Taekwondo JANGSEUNG carrera 23 #55-29, piso 2 barrio el trebol 3026529290

 “El ritmo de la música siempre ayuda a fortalecer la postura y a darle sentido a cada movimiento”. 

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Compañera de Calle: la historia de Diego y Niña 

Compañera de Calle: la historia
de Diego y Niña

Sin techo, pero con compañía. Diego, habitante de calle, ha encontrado en Niña una razón para levantarse cada día. 

Autora: Lizeth Dayana Rojas Valencia

Facultad de Humanidades y Artes

Entre cartones, botellas y miradas indiferentes, Diego y su perrita Niña comparten algo más que la calle, un refugio mutuo contra la soledad. 

En la carrera 36 con calle 5B3, justo frente al Estadio Pascual Guerrero, hay un pequeño local de comidas llamado El Placer del Paladar. En un rincón, bajo la sombra de una de las carpas del local, entre bolsas de reciclaje, Diego Delgado pasa sus días junto a su perrita Niña, una mestiza, pequeña, pelo corto blanco con manchas negras, de ojos dulces que se ha convertido en su familia, su refugio y su razón para seguir. 

Diego tiene 63 años. Habla pausado, con la voz de quien ha aprendido a resistir. 

Logré terminar el bachillerato en el Colegio Santa Librada, pero se me quemó la pieza donde vivía; se me fueron los diplomas del Sena, los papeles, las cositas de niña, todo”, recuerda.

Nació en Buga, pero se crió en Cali, en el barrio Obrero. “Allá aprendí el arte del zapato, guarnecedor, cortador, de todo un poco. Pero la vida cambió y me tocó salir a reciclar para poder comer”. 

Niña llegó a su vida hace años. Diego solía andar con dos perritas la madre de Niña y ella, hasta que hace tres años, en un accidente, un carro atropelló a la madre y la pequeña quedó sola. Desde entonces, los dos no se separan. 

“Ella me calma la soledad. Ya tengo en quién pensar y estar pendiente. Donde yo voy, ella va. No me deja un metro solo”, dice mientras acaricia su lomo con cuidado. 

La rutina de ambos empieza temprano. Diego recoge botellas y cartones por los alrededores del Pascual Guerrero, mientras Niña camina a su lado, vigilándolo.  También ayuda a llevar bolsas o cargar cosas pesadas de los vecinos. Al mediodía, en el Placer del Paladar, Maricel Collazos, la dueña, les guarda un poco de comida. 

Maricel los ve todos los días. A veces con paciencia, otras con exasperación, pero siempre con compasión. “Él es grosero, a veces se altera. Pero yo entiendo, eso es por el consumo. Igual le doy una sopita o un café. La verdad, lo hago más por la perrita. Ese animalito es el ángel de él”, dice. 

Diego comenta, “la dueña del local me guarda los pedazos de carne que quedan de las personas para Niña o nos pasa comida”. Normalmente él come lo que a niña casi no le gusta. 

Y aunque su vida es difícil, él tiene claras sus prioridades. “Primero come ella. Yo me reparto, pero su arroz solo no puede faltarle”. 

Diego inspira ternura, pero Niña abre los corazones. Muchos vecinos piensan igual. “Por ella lo ayudan. Si fuera solo él, de pronto no tanto. Pero como está la perrita, la gente se acerca”, comenta Maricel, quien incluso ha participado en una colecta para ayudarle a comprar un nuevo carrito de reciclaje, luego de que le robaran el anterior. 

Aunque vive en la calle, Diego procura mantener a Niña sana. “La tengo vacunada, desparasitada cada tres meses. En San Bosco hubo una jornada de veterinaria y la llevé. Le hicieron cirugía para que no la cojan los perros en calor. Ella siempre está gordita, más gorda que el dueño”, dice riendo. 

No todos entienden su vínculo. Algunos peatones cuestionan que una persona sin techo tenga mascota. Diego responde sin dudar, “Si no les gusta tener un animal al lado, es mejor que no lo tengan. Pero si uno lo cuida, si lo alimenta, eso es lo que vale. Es una responsabilidad”. 

Maricel lo respalda, aunque con matices. “Las personas dicen que le pega, pero yo no he visto eso. Yo digo que no. Ese animal lo protege, lo humaniza. Si la perra hablara, diría que él es lo único que tiene”. 

Para muchos residentes del sector, como Diego Mauricio Oliveros, lo que se ve entre Diego y Niña va más allá de un simple acompañamiento. “Aquí podemos ver la verdadera definición de una compañía sincera e interesada por parte de ambos. No importa ni el lugar, ni la hora, ni las condiciones. Están juntos, cuidándose mutuamente”, comenta el vecino. 

Esa compañía, que algunos juzgan, para otros representa un ejemplo de lealtad sin condiciones. “A veces tenemos el estigma de que los habitantes de calle no cuidan bien a los animales”, explica Diego Samudio. “Pero no se necesita ser millonario ni tener un doctorado para amar y cuidar. Es tener buen corazón. Yo he visto animales de la calle más cuidados y felices que muchos que viven bajo techo”. 

Desde una perspectiva de la medicina veterinaria, Angeli Sanabria, estudiante de la Universidad Santiago de Cali, reflexiona: “El vínculo entre las personas en situación de calle y sus animales es complejo y diverso. En muchos casos, representa una relación de afecto, compañía y supervivencia compartida, donde ambos se sostienen emocionalmente frente a la exclusión social”. 

Explica que estos animales pueden ser una fuente de estabilidad emocional, ayudando a reducir la ansiedad, la depresión y las crisis emocionales de sus dueños.

Cuando cae la noche y el bullicio del Pascual se apaga, Diego acomoda su “camarote” entre cartones y cobijas. Niña se acurruca a su lado. Él la cubre con un trapo viejo y dice “Ella me calma la soledad, señorita”. 

En esa esquina donde el cemento es cama y el ruido reemplaza al silencio, un hombre y su perra se acompañan sin promesas, solo con presencia. En medio de la indiferencia urbana, el amor de Diego y Niña recuerda que incluso en la calle puede haber ternura, fidelidad y hogar. 

Angeli concluye con una reflexión que resume la esencia de esta historia: “No se trata de idealizar ni de condenar, sino de entender las causas de fondo. Cuando una sociedad falla en garantizar oportunidades, el problema no es el vínculo entre el ser humano y el animal, sino el abandono institucional que los envuelve a ambos”. 

El vínculo entre las personas en situación de calle y sus animales es complejo y diverso. En muchos casos, representa una relación de afecto, compañía y supervivencia compartida, donde ambos se sostienen emocionalmente frente a la exclusión social”

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Casi la mitad de los jóvenes reinventa cómo se trabaja en Colombia

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  • La Generación Z, nacida entre finales de los 90 y principios de 2010, busca flexibilidad, propósito y bienestar en sus empleos.
  • Las empresas que no adapten sus modelos laborales corren el riesgo de perder talento joven en un mercado donde la rotación temprana impacta la productividad.

Bogotá, octubre de 2025. Casi la mitad de los jóvenes colombianos entre 15 y 28 años trabaja, según el DANE, pero no como lo hacían las generaciones anteriores. Durante el trimestre mayo-julio de 2025, su tasa de ocupación alcanzó el 46,6%, mostrando un leve aumento frente al mismo período de 2024 (46,1%).

Lejos de conformarse con cumplir un horario, este grupo —la llamada Generación Z, nacida entre finales de los 90 y principios de 2010— busca flexibilidad, propósito y bienestar en sus cargos. Por eso, en los medios ha surgido el término “Generación Lay-Z”, jugando con la palabra inglesa lazy (perezoso), para describir su enfoque distinto frente al trabajo y educación.

Con este cambio de prioridades, las organizaciones en Colombia se enfrentan al desafío de adaptar sus esquemas laborales y construir propuestas de valor que realmente conecten con este talento emergente.

Adecco Colombia proporciona 4 recomendaciones estratégicas para que las empresas se adapten con éxito…

Natalia Camacho, Gerente de Training and Consulting de Adecco Colombia afirma que, los jóvenes colombianos no son una generación perezosa, quieren saber el propósito de su actividad laboral y el impacto de la compañía en la sociedad y el medio ambiente. Aquellas instituciones que no tienen un propósito claro o que no lo comunican de forma efectiva están perdiendo talento joven”.

Las principales diferencias con las generaciones anteriores son que los jóvenes valoran la flexibilidad, el propósito y bienestar por encima de la estabilidad y las largas jornadas laborales. Ante esta redefinición, las compañías deben adaptar sus prácticas de manera proactiva, enfocándose en construir una Propuesta de Valor al Empleado (EVP) que realmente resuene en la nueva fuerza laboral. 

“Si bien las prácticas comunes o más vanguardistas nos dan un marco de referencia, lo mejor es que cada entidad diseñe sus estrategias a su medida en función de sus objetivos de negocio, del personal que tiene, de cómo desea que sean tratados sus clientes porque los modelos laborales terminan por traducirse y llevarse al público externo”, precisa la experta.

Al respecto, Adecco Colombia proporciona 4 recomendaciones estratégicas para que las empresas se adapten con éxito a las nuevas prioridades de esta generación:

1. Mayor flexibilidad laboral: el modelo híbrido y trabajo por objetivos se están convirtiendo en la norma. Las compañías están flexibilizando el lugar y horario de actividad, permitiendo a los jóvenes gestionar su tiempo de forma autónoma.

2. Inversión en desarrollo profesional acelerado: para evitar la rotación temprana, las organizaciones están implementando planes de carrera más cortos y ágiles. Esto incluye programas de mentoría, rotación de roles y acceso a plataformas de e-learning con contenidos de vanguardia.

3. Fomento de una cultura de bienestar integral: las empresas están yendo más allá de los beneficios tradicionales (salud y ARL). Ahora se ofrecen programas de bienestar mental, días de desconexión y políticas que promueven un ambiente de trabajo positivo y menos jerárquico.

4. Comunicación del propósito y sostenibilidad: las compañías están usando sus canales de comunicación (redes sociales, entrevistas, sitios web de empleo) para mostrar su impacto social y ambiental. Las acciones de responsabilidad social corporativa ya no son un anexo, sino una parte central de su narrativa.

“La clave no es imponer los modelos del pasado, sino co-crear el futuro laboral con esta generación. Esto implica ofrecer flexibilidad real, más allá del teletrabajo; promover el bienestar integral con programas que aborden la salud física y mental; y preparar a los líderes para que sean mentores, no solo jefes, valorando de verdad el equilibrio entre vida y trabajo”, concluye Camacho.

Aquellas empresas que no ajusten sus modelos corren el riesgo de perder este talento joven en un mercado donde la rotación temprana impacta directamente la productividad.

Los jóvenes colombianos no son una generación perezosa, quieren saber el propósito de su actividad laboral”.

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Preocupación entre la comunidad estudiantil: anuncian alza en las cuotas del ICETEX para 2025

Preocupación entre la comunidad estudiantil: anuncian alza en las
cuotas del ICETEX para 2025

Por: Valentina Velásquez Lasso

Facultad de Humanidades y Artes

La difícil situación fiscal lleva a la suspensión de los subsidios a la tasa de interés y los beneficiarios enfrentan un aumento entre el 12,2 % y el 17,2 %.

El pasado 20 de febrero, por medio de un comunicado oficial, el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX) anunció un incremento en las cuotas de los créditos estudiantiles, lo que podría afectar el cumplimiento de los pagos y aumentar la morosidad. El presidente del ICETEX, Mauricio Toro, informó que la decisión fue tomada debido a la compleja situación fiscal que atraviesa el país. Como consecuencia, se eliminaron los subsidios que beneficiaban a muchos estudiantes y egresados de distintas universidades.

Por otro lado, varios estudiantes que contaban con créditos en esta entidad se han visto afectados por el aumento en sus cuotas. En 2024, los beneficiarios pagaban tasas de interés del 9,2 %; sin embargo, actualmente este porcentaje oscila entre el 12 % y el 17 % efectivo anual, lo que ha generado un incremento en sus cuotas mensuales y, a su vez, un gran descontento entre los usuarios, quienes ven este ajuste como una carga financiera difícil de asumir.

La Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior expresó su inconformidad frente a esta medida, argumentando que el Gobierno no está respetando las condiciones originales de los créditos. “Nos prometieron un crédito justo, pero ahora nos enfrentamos a intereses impagables”, afirmó Julieth Rincón, representante estudiantil, en una entrevista para el Canal RCN. Para muchas familias que ya enfrentaban dificultades económicas, esta noticia representa un golpe devastador que limita las oportunidades de acceso a la educación superior.

Julián Rojas, estudiante de quinto semestre de Ingeniería en la Universidad Autónoma de Occidente, es uno de los afectados y ahora se ve obligado a buscar nuevas alternativas para cubrir el aumento en su crédito, ya sea generando un nuevo ingreso o recortando presupuesto de otros gastos esenciales; “sea lo que cueste, toca pagarlo para seguir estudiando, porque el estudio es la prioridad”.  Como él, miles de estudiantes se encuentran en una situación similar, pues la mayoría de los beneficiarios del ICETEX pertenecen a las clases sociales baja y media, además estudian en universidades privadas. Este aumento en las cuotas podría comprometer su permanencia en las instituciones educativas.

Asimismo, muchos padres que consideraban el crédito del ICETEX como la primera opción para financiar los estudios de sus hijos han tenido que replantearse esta alternativa. En algunos casos, incluso han desistido de la idea de solicitar un crédito universitario, lo que reduce las oportunidades de estudio para jóvenes colombianos que no cuentan con los recursos para costear una matrícula universitaria, especialmente en sectores vulnerables. Es el caso de Jorge Diaz, padre de un joven recién graduado que contaba con este crédito como su principal apoyo económico, para la financiación de los estudios de su hijo; “la verdad ahora se complica el tema para el estudio de mi hijo, ya que con ese incremento es más plata la cual no hay de donde sacarla”, relató el hombre.

Hasta el momento, en las oficinas y puntos de información del ICETEX no se han reportado reclamos masivos por parte de los usuarios. Sin embargo, aún se espera un mayor esclarecimiento sobre lo que sucederá con los créditos pendientes de más de 300.000 estudiantes afectados por la eliminación de los subsidios, según informo el periódico el espectador.

Por otro lado, la institución aclaró que adelanta la solidificación de un programa voluntario denominado U Solidaria, el cual ya cuenta con el apoyo de más de 60 instituciones de educación superior a nivel nacional. “Los beneficiarios que aún estén en periodo de estudio recibirán un apoyo financiero, ya que las instituciones asumirán parte de los puntos adicionales”, explicó el ICETEX mediante sus redes sociales. Esta medida busca brindar una oportunidad a aquellos jóvenes que desean comenzar o continuar sus estudios sin una carga económica excesiva.

Por ahora, se espera que más jóvenes no se vean afectados por esta nueva medida económica y que el Gobierno implemente estrategias que mitiguen el impacto de estos cambios en la educación superior del país.

Los beneficiarios que aún estén en periodo de estudio recibirán un apoyo financiero, ya que las instituciones asumirán parte de los puntos adicionales”

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