“Vine a inspirar y servir a la comunidad”: Liss Burgos González, una vida al servicio de Candelaria

“Vine a inspirar y servir a la comunidad”: Liss Burgos González, una vida al servicio de Candelaria

Odontóloga egresada de la Universidad Santiago de Cali, líder social y política candelareña, Liss Burgos González encontró en el servicio comunitario el propósito de su vida: transformar Candelaria desde la cercanía con su comunidad.

Por: Maria Camila Culma Beitia

Facultad de Humanidades y Artes

Antes de ser diputada, concejala o lideresa social, Liss Burgos González fue una niña tímida que encontró en el colegio el espacio para descubrir su voz. Años después, esa misma voz la llevaría a recorrer las calles de Candelaria, liderar proyectos sociales y convertir el servicio a la comunidad en el propósito de su vida.
Nacida y criada en Candelaria, Liss se define, antes que cualquier cargo, como una mujer candelareña y madre. “Soy una candelareña, nacida y criada en Candelaria. Soy mamá”, afirma al recordar sus orígenes. Aunque desde muy pequeña asumió roles de liderazgo, reconoce que durante su infancia la timidez era una de sus principales barreras. “En un principio era muy tímida; después de que entré al colegio ya solté esa pena”, recuerda.
Odontóloga egresada de la Universidad Santiago de Cali, especialista en Gerencia en Salud y Gerencia Pública, ha construido una trayectoria que combina el ejercicio profesional con el liderazgo social y político. Entre sus experiencias se encuentran la gerencia del Hospital Local de Candelaria, una curul como diputada del Valle del Cauca durante el periodo 2020-2023 y su paso por el Concejo Municipal de Candelaria.
Sin embargo, más allá de los cargos, identifica un momento clave que marcó el rumbo de su vida. Durante su formación universitaria en la Universidad Santiago de Cali participó en actividades sociales que la acercaron a distintas realidades humanas. Las visitas a la cárcel de mujeres y las prácticas realizadas en jardines infantiles del barrio Marroquín despertaron en ella una sensibilidad especial por el trabajo comunitario. “Ahí fue como la primera inmersión en lo social. Ahí dije: ‘esto está muy chévere'”, recuerda.
Aunque creció en un hogar donde la política siempre estuvo presente gracias a la influencia de su padre, asegura que fue en la universidad donde comprendió que su verdadera vocación estaba en el servicio social. “Mi papá siempre ha sido político, pero fue en la universidad donde entendí que el tema social me gustaba”.

“A mí no me ha tocado fácil. Mucha gente cree que todo me ha llegado en bandeja de plata, pero cada espacio y cada logro me los he tenido que ganar”…

Para Liss Burgos, representar a las mujeres en espacios de liderazgo implica una responsabilidad especial. Considere que aún existen escenarios donde las mujeres deben esforzarse más para demostrar sus capacidades. “A las mujeres no nos toca fácil. Estamos en un medio machista y cuando una tiene esa voz y ese voto, hay que hacerlo con mucha responsabilidad para hacer quedar bien a todas las mujeres”.
Su visión de liderazgo está estrechamente ligada al servicio. Lo define como la capacidad de “inspirar, construir, ayudar y dejar huella”. Además, asegura que un verdadero líder no es quien más recursos entrega, sino quien tiene la disposición de escuchar. “El mejor líder no es el que más da; es el que más escucha”.
La honestidad es otro de los valores que se consideran fundamentales. “Para mí la honestidad es vital. Hablar siempre con la palabra y que la palabra tenga peso”, asegura.
Cuando habla de referentes, evita centrarse en figuras públicas. Prefiere destacar a las personas que trabajan silenciosamente por sus comunidades. “A mí los que más me inspiran son los líderes de los territorios, porque son ellos los que realmente hacen un trabajo social por su comunidad”.
Su lectura de las necesidades de Candelaria surge precisamente de esa cercanía con la comunidad. Considere que la salud es uno de los principales desafíos del municipio. “No tenemos hospital y varios puestos de salud están cerrados”. A ello suma la inseguridad, la falta de oportunidades para los jóvenes y la necesidad de fortalecer la oferta deportiva, educativa y de atención a la primera infancia.
No obstante, insiste en que hablar de Candelaria implica reconocer la diversidad de sus territorios. “Cuando uno habla de Candelaria piensan automáticamente en la cabecera, pero también están Villa Gorgona, El Carmelo, San Joaquín y cada territorio tiene necesidades diferentes”.
Su mayor anhelo es que los habitantes recuperan el orgullo por su municipio. “Quiero que los candelareños se sientan orgullosos de ser candelareños, que amen su territorio, lo cuiden y lo respeten”.
Dentro de su trabajo comunitario destaca Casa Rosa, una iniciativa que ha permitido acompañar a ciudadanos en procesos relacionados con el acceso a la salud y el fortalecimiento de redes de apoyo. Desde allí han gestionado tutelas para procedimientos médicos y atención especializada, impactando la vida de numerosas familias.
Sin embargo, uno de los casos que más la conmueve es el de Grecia, una compañera de primaria que logró superar una situación de consumo de drogas gracias al acompañamiento recibido. “Hoy me siento muy orgullosa de Grecia. Si Grecia puede, yo sé que muchas más personas también pueden”.
Su apuesta por el futuro también está enfocada en los jóvenes. A través del colectivo Listos ha impulsado procesos de formación en liderazgo, personería y contraloría estudiantil. Considere que las nuevas generaciones necesitan más oportunidades en educación, emprendimiento y empleabilidad para convertirse en protagonistas del desarrollo del municipio.
Asimismo, sostiene que es necesario enseñar a los jóvenes a proponer soluciones y no únicamente a señalar problemas. “Criticar es muy fácil; lo importante es ser propositivos para solucionar los problemas”.
En cuanto al liderazgo femenino, reconoce que uno de los principales retos sigue siendo la falta de apoyo entre mujeres. “A veces las que más duro critican son las mujeres”, admite. Por ello, hace un llamado a construir desde el respeto: “Así pensemos distinto, no deberíamos atacarnos ni hablar unas de otras para destruirnos”.
Actualmente trabaja en la consolidación de iniciativas que permitan impulsar el liderazgo femenino desde Casa Rosa, con el propósito de brindar herramientas que contribuyan al desarrollo personal y comunitario de las participantes.
Fuera del escenario público, encuentra su principal fuente de inspiración en su hija Lucía. “Tengo un motorcito que se llama Lucía. Ella es mi mayor inspiración”, dice con una sonrisa.
Al reflexionar sobre el legado que desea dejar, no habla de cargos ni de reconocimientos. Habla de inspiración, perseverancia y servicio. “A mí no me ha tocado fácil. Mucha gente cree que todo me ha llegado en bandeja de plata, pero cada espacio y cada logro me los he tenido que ganar”.
Por eso, cuando resume su propósito de vida, lo hace con una sola palabra: “Inspirar”. Inspirar a los jóvenes, a las mujeres, a las familias ya toda la comunidad para que crean en sus capacidades, persistan en sus metas y encuentren en el servicio a los demás una forma de transformar su entorno.

 

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A las mujeres no nos toca fácil. Estamos en un medio machista y cuando una tiene esa voz y ese voto, hay que hacerlo con mucha responsabilidad para hacer quedar bien a todas las mujeres”.

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El arquitecto de sueños en guayos de Guachené 

El arquitecto de sueños en guayos de Guachené 

Mientras muchos duermen, Seifar Peña ya está en la cancha. Desde hace más de dos décadas llega antes que nadie para entrenar a los jóvenes de Guachené

Autoras: Juliana Vásquez Aponzá y Valeria Taticuán Tapias

Facultad de Humanidades y Artes

En un municipio de 21.000 habitantes, un hombre ha construido un proyecto deportivo sin contratos, sin apoyo institucional y en medio de un contexto marcado por la violencia, que hoy es símbolo de esperanza y transformación social.

Sin contratos, sin apoyo institucional y con la convicción como único salario, Seifar Peña ha dedicado su vida a formar generaciones de jóvenes en Guachené.

Fue el primero de mayo de 2001. El día del trabajo, curiosamente. Seifar Peña recibió una oferta que cambiaría su vida y la de cientos de jóvenes en Guachené: trabajar con muchachos, formarlos, acompañarlos. Aceptó sin dudar. “Me apasioné por instruir a esos muchachos, por formarlos como seres humanos antes que deportistas”, recuerda hoy, con la misma convicción de aquel primer día. Más de dos décadas después, sigue llegando antes que nadie al campo. 

Para una población de apenas 21.000 habitantes, esa cifra no es estadística, es un fenómeno. El propio Seifar lo dimensiona con precisión, expresa “Si hacemos un cuadro comparativo, de cada 10.000 chicos que practican fútbol solamente uno llega al fútbol profesional. Nosotros, con 21.000 habitantes, tenemos más de 35 jugadores a nivel profesional”. Y en el centro de ese fenómeno está el Club Diamante, el cual realiza sus entrenamientos y actividades frecuentemente en el Polideportivo Municipal de Guachené. 

Guachené es un municipio del norte del Cauca que no aparece en los primeros resultados de Google, pero sí en las alineaciones de grandes equipos. De sus calles han salido más de 35 futbolistas profesionales. Entre ellos, Yerry Mina, quien creció en el Club Diamante, bajo la mirada de Seifar y Arley, vistió la camiseta del Barcelona de España, fue goleador con la Selección Colombia en el Mundial del 2018, al igual que Davinson Sánchez, pilar defensivo de la selección mayor. En las categorías juveniles, nombres como Juan David Aponzá, Duvan Mina y Gerónimo Mancilla llegaron al fútbol profesional y hoy hacen parte de la Selección Colombia Sub-19 y continúan el camino. 

Para el concejal Juan Camilo Mina, la historia de Yerry es “el ejemplo más representativo del municipio”, un joven que salió de estas canchas y llegó a los escenarios más grandes del mundo. Cuando Seifar habla de Yerry, no habla de mérito propio, habla de gratitud. “Primero tengo que agradecerle a Dios por haberme elegido a mí para cumplir con esa función. Llegar a formar un jugador que llegó al Barcelona, el mejor equipo del mundo… uno debe sentirse muy bendecido”. 

 

El inicio de todo 

Seifar creció en Guachené en una época en la que el pueblo, según sus propias palabras, “era un lugar donde vivíamos libres”. Pero no fue la libertad lo que lo formó, sino todo lo contrario. “Lo que más me ha marcado son las dificultades, porque en medio de ellas aprendes a tener carácter y eso es lo que me ha llevado a ser lo que soy hoy”, dice. Ese carácter lo puso a prueba cuando el club donde trabajaba, llamado “Raíces”, empezó a fracturarse por conflictos internos. Los directivos, recuerda, “se creyeron dueños del club cuando nosotros éramos quienes hacíamos el trabajo”. 

La respuesta de Seifar no fue rendirse, fue crear algo propio. Así nació el Club Diamante, registrando directamente a los jugadores, poniéndolo como él dice “en manos del Señor”. Resume “En medio de las dificultades hemos obtenido muy grandes respuestas”, no lo dice con nostalgia, lo dice con la calma del que ya no le teme a iniciar de cero. 

Arley Mancilla lleva más de 40 años conociendo a Seifar. Lo vio crecer, lo vio entrenar, lo vio convertirse en lo que es. Por eso, cuando busca las palabras para describirlo, no se queda con el título de entrenador, “En el Club Diamante desempeña un papel muy importante. Podríamos decir que es el alma, es el corazón de nuestro club”. 

Lo que hace a Seifar diferente, según Mancilla, va más allá de los conocimientos técnicos —aunque también los tiene, tras formarse en la Escuela Nacional del Deporte—. “Le gusta investigar, prepararse y, aparte de eso, le da mucha confianza al deportista. No abusa de su figura como profesor, es un amigo para los muchachos”. 

El propio Seifar lo confirma con una lista que suena casi imposible para una sola persona “En el club me ha tocado ser de todo. Soy entrenador, preparador físico, utilero, psicólogo, kinesiólogo y hago el papeleo cuando hay que hablar con algún directivo”. No lo dice con queja, lo dice con orgullo. 

Además, Mancilla también lleva a su hijo Daniel, quien asiste al club y observa desde afuera con claridad que Seifar “Aparte de ser un profesor y un amigo, también es un padre para todos ellos”. 

 

Formar personas, no jugadores 

Juan David Peña creció viendo a su padre desde los dos lugares más cercanos posibles: como hijo y como jugador. La experiencia, admite, no siempre fue fácil. “Siempre ha sido muy estricto conmigo porque quiere lo mejor. Al tiempo entendí que todo lo hacía porque quería prepararme para la vida y para el fútbol”. 

Pero más allá de la exigencia, lo que Juan David destaca de su padre es algo que pocos entrenadores de base priorizan: “Realmente se preocupa por la integridad de los jóvenes. No solo piensa en ganar partidos, sino en cómo están ellos como personas”. 

Esa filosofía tiene raíces profundas en Seifar. “Más que formar un futbolista profesional, lo que se necesita es formar una gran persona, un gran ser humano. Eso es lo que me ha caracterizado a mí”, dice. El fútbol, le enseñó a su hijo, “puede abrir muchas puertas, pero son los valores los que realmente lo mantienen a uno en lo alto”. 

Norda, madre de uno de los jugadores del equipo, sabe exactamente como era su hijo antes de entrar al Club, expresa que “ese pequeño era muy rebelde”. Sin embargo, ese mismo muchacho viajó a Brasil a sus 16 años a jugar con un equipo extranjero, y desde allá le mandaba reportes que ninguna madre olvida, le hablaban muy bien de cómo se portaba. 

Aunque el miedo de que tomara un mal camino lo sintió, como la gran mayoría de los padres en Guachené. Pero también logró ver la otra cara de la historia, señala “Mi hijo hoy es una gran persona, donde quiera que llegue es realmente valorado”. Por otra parte, lo que la entristece es que el conflicto armado que se vive en el municipio le cierra un poco las puertas a jóvenes que quieren llegar y no pueden. Le gustaría que muchas personas se sumen al proyecto ya que considera que “Guachené es una tierra que tiene mucho talento”. 

 

Le hemos arrebatado muchachos a la calle 

En Guachené, como en muchos municipios del norte del Cauca, la cancha compite todos los días con la calle. La violencia intrafamiliar, el consumo de drogas, el pandillismo y el conflicto social son adversarios que no aparecen en la planificación de un partido, pero Seifar los enfrenta cada vez que un muchacho falta al entrenamiento sin avisar. 

“El temor se siente todos los días”, admite. Seifar, agrega “La descomposición del tejido social es muy inminente y lo que tratamos es de que el muchacho siempre esté firme, mirando un norte”. 

Su estrategia no es solo deportiva. Es humana. “Primero es decirle la verdad en cuanto a los riesgos que pueden correr en la calle. Y segundo, brindarle estímulos por medio del deporte, mostrándole que el deporte no es una pérdida”. 

Arley Mancilla lo resume con una frase que lleva años construyendo: “Nosotros acá, a través del tiempo en el Club Diamante, sinceramente le hemos arrebatado a muchos muchachos a la calle”. 

El concejal Juan Camilo Mina, quien ha observado el trabajo del club desde la institucionalidad, lo confirma y expresa que “El Club Diamante ha sido ese espacio que permite combatir los temas de violencia intrafamiliar, la descomposición social de las familias y el rescate de la juventud”. 

 

La historia que lo marcó 

Entre tantos años y tantos jugadores, hay una historia que Seifar no puede contar sin que la voz cambie de peso. Un muchacho que había perdido a su abuela —quien lo sostenía— seguía entrenando, pero algo no cuadraba. La exigencia no encontraba respuesta en la cancha. 

Un día el muchacho le dijo: “Profe, usted me exige, pero yo no he desayunado”. 

Seifar no tenía salario en ese momento. Pero su esposa, Beatriz Lorena, sí. Le pidió el favor y ella aceptó. El muchacho empezó a almorzar en casa de Seifar y a cenar donde Arley Mancilla. Así, entre los dos, garantizaron que pudiera competir. 

“Ese muchacho pudo lograr un cambio en su vida, llegó a jugar como un profesional y le hizo la casa a su mamá”, cuenta Seifar. “Eso es muy satisfactorio para mí como profesor. Esa historia me marcó”. 

Beatriz Lorena recuerda ese momento con la misma nitidez. Para ella, define quién es su esposo mejor que cualquier título o trofeo, lo describe como un hombre íntegro, con un don de servir que, dice, “lleva en las venas”. También añade “Lo que más le preocupa al profe Seifar es que en nuestro municipio hay jóvenes con mucho talento y su gran preocupación es que se vean permeados por la situación que nos acoge en el municipio”. 

 

Sin contrato, sin rendirse 

El Club Diamante ha operado durante años sin respaldo económico institucional. No hay entidad que firme cheques, ni federación que garantice uniformes. Beatriz Lorena lo pone en perspectiva con una honestidad que duele: “Cuando uno hace un trabajo, espera que sea remunerado. En ese sentido no lo ha sido así. Es una persona que, a pesar de no haber tenido un contrato laboral ni remuneración, ha seguido siempre allí, todo el tiempo”. 

El concejal Mina conoce de cerca esa realidad. “Él, sin tener contrato —porque desde allí parte, ellos no están contratados en ninguna entidad— ha venido haciendo ese trabajo desinteresadamente”. Y advierte sobre lo que significaría perderlo: “Si hoy decayera o desapareciera el Club Diamante, sería un golpe muy duro para las familias que hoy tienen sus esperanzas puestas en estos chicos”. 

Seifar Peña, tiene 52 años y es la cabeza del club Diamante junto a sus colegas Jairo y Arley. Él no habla de sacrificio, habla de convicción, pues su único trabajo ha sido entrenar a estos jóvenes y la recompensa de ello es el resultado económico de cada contrato que cierra con otros equipos profesionales por jugador, agrega “Siempre tuve claro que con trabajo y lucha se logran cosas muy grandes. Hemos colocado todo en manos del Señor y, vuelvo y repito, no hemos tenido el apoyo directo de alguna entidad de la alcaldía o del Estado, pero ahí vamos, dando buenos resultados y frutos para nuestra región”. 

 

Un legado que se construye 

Juan David entendió el verdadero tamaño de su padre el día que dejó de ser solo su hijo para convertirse en testigo. “Lo entendí cuando empecé a ver muchachos que llegaban con problemas personales y poco a poco cambiaban gracias al proceso. Ver jóvenes soñando con un futuro diferente y agradeciéndole a mi papá por ayudarlos”. 

Y sobre el sueño que mueve a Seifar, Juan David no tiene dudas: “Quiere que el club siga creciendo y que Guachené sea reconocido por el talento y las oportunidades, no por la violencia o los problemas sociales”. 

Arley Mancilla, su colega de décadas, lo cierra con una frase que no necesita adornos: “No alcanzan los adjetivos calificativos para exaltar toda esa labor que él viene haciendo a través de largos 25 o casi 30 años. Guachené está en deuda con el profesor Seifar”. 

Más de dos décadas después de aquel primero de mayo, Seifar Peña sigue llegando antes que nadie al campo. Y los jóvenes de Guachené siguen llegando detrás de él. 

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De un municipio de apenas 21.000 habitantes han surgido más de 35 futbolistas profesionales.

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Luis Fernando Lara Rodallega: la fuerza tranquila 

Luis Fernando Lara Rodallega: la fuerza tranquila 

Una descarga eléctrica le arrebató ambas manos, pero no sus sueños. Luis Fernando Lara Rodallega transformó la adversidad en fuerza, convirtiéndose en paraatleta de alto rendimiento

Autoras: Laura Nicole Aparicio Escobar y María Camila Culma Beitia

Facultad de Humanidades y Artes

La vida de Luis Fernando Lara Rodallega cambió para siempre tras un accidente eléctrico que le provocó la amputación de ambas manos en 2017. Sin embargo, lejos de definirlo por la tragedia, su historia está marcada por la serenidad, la fe y la capacidad de reinventarse. De ser un joven apasionado por el fútbol en El Carmelo, Valle del Cauca, pasó a convertirse en paraatleta de alto rendimiento y representante de Colombia en los Juegos Paralímpicos de París 2024. Este perfil reconstruye el camino de resiliencia, disciplina y superación que lo llevó a transformar la adversidad en una fuente de inspiración para su comunidad y para el deporte colombiano. 

Luis Fernando Lara demuestra que la verdadera grandeza no está en evitar las caídas, sino en levantarse después de ellas.

Hay historias que parecen estar marcadas por un único acontecimiento. Historias que suelen resumirse en un antes y un después. En el caso de Luis Fernando Lara Rodallega, sería fácil decir que todo cambió el 10 de julio de 2017, cuando una descarga eléctrica de alta tensión le provocó la amputación de ambas manos y transformó el rumbo que imaginaba para su vida. Sin embargo, quienes han compartido su camino coinciden en que reducirlo a ese episodio sería desconocer quién es realmente.  

Antes del accidente existía un joven apasionado por el deporte, querido por su comunidad y profundamente unido a su familia. Después del accidente apareció un paraatleta de talla internacional que representó a Colombia en los Juegos Paralímpicos de París 2024. Pero entre ambas etapas hay algo que nunca cambió: la serenidad con la que ha enfrentado cada desafío. 

En El Carmelo, corregimiento de Candelaria, Valle del Cauca, muchos ni siquiera lo llaman por su nombre. Su madre, Ana Lilia Rodríguez Vargas, cuenta que cuando las personas la encuentran en la calle suelen preguntarle simplemente: “¿Cómo está el niño?”. Aunque Luis ya tiene 26 años, el apodo permanece como una muestra del cariño que la comunidad siente por él.  

Allí creció rodeado de familiares, amigos y vecinos que lo vieron correr por las calles del corregimiento, jugar en las canchas del pueblo y construir los sueños que, por entonces, parecían tener una única dirección. Su infancia transcurrió entre la casa de sus abuelas, la de su abuelo y los diferentes rincones de El Carmelo.  

Cuando recuerda aquellos años, Luis habla de una niñez feliz, llena de juegos y travesuras. Entre las anécdotas que conserva aparece una que todavía provoca risas en su familia. “Mi mamá me perseguía con un palo por toda una finca y yo salía corriendo”, cuenta divertido. Más allá de la anécdota, esos recuerdos revelan la cercanía de una familia que ha estado presente en cada etapa de su vida. 

Ana Lilia recuerda que desde pequeño fue un niño tranquilo y obediente. “Si tú lo ponías ahí sentadito, ese se quedaba allí sentadito”, afirma entre risas. No era un niño conflictivo ni impulsivo. Por el contrario, siempre se caracterizó por su calma. La misma percepción conserva Numandia Ortiz, una de sus profesoras durante la etapa escolar. Al describirlo, utiliza palabras que se repetirán una y otra vez a lo largo de las entrevistas realizadas para este perfil: tranquilo, sereno, respetuoso y tímido. 

“Participaba de la recocha solo con su risa”, recuerda la docente. Mientras otros estudiantes buscaban protagonismo o se involucraban en las bromas del salón, Luis prefería observar. Se sentaba en los últimos puestos, hablaba poco y mantenía un perfil discreto. “Era un niño muy dulce, muy suave y respetuoso”, agrega Ortiz. Académicamente no era el estudiante que sobresalía por sus calificaciones, pero tampoco generaba preocupaciones. Cumplía con sus responsabilidades y se mantenía al margen de los conflictos. 

Más allá de su familia, Luis Fernando creció rodeado de una comunidad que lo conocía por su sencillez. En El Carmelo, un corregimiento donde la mayoría de los vecinos se conocen por nombre y apellido, era común verlo recorrer las calles en bicicleta, jugar con sus amigos o pasar las tardes en las canchas del pueblo.  

 

Quienes compartieron con él durante esos años coinciden en que nunca fue una persona conflictiva ni amante de los protagonismos. Prefería mantenerse al margen de las discusiones y relacionarse desde la tranquilidad que todavía hoy lo caracteriza.  

 

Esa cercanía con la comunidad hizo que el accidente de 2017 se viviera como una tragedia colectiva. La noticia se propagó rápidamente por el corregimiento y generó preocupación entre quienes lo conocían. Muchas personas se acercaron a la familia para brindar apoyo, acompañarlos en las jornadas más difíciles y demostrarles que no estaban solos.  

 

Para Ana Lilia, ese respaldo fue fundamental en un momento en el que la incertidumbre parecía dominar cada día.  

 

“La gente nos acompañó mucho. Había personas que llegaban a preguntar cómo seguía Luis y a ofrecer cualquier ayuda que estuviera a su alcance”, recuerda. Aquellas muestras de solidaridad reforzaron el vínculo entre la familia y la comunidad que los había visto crecer. 

Aunque dentro del salón era reservado, había un tema capaz de despertar toda su atención: el fútbol. Para quienes lo conocieron durante la infancia y la adolescencia resulta imposible hablar de Luis sin mencionar un balón.  

Su madre recuerda que todas las conversaciones terminaban girando alrededor de ese deporte. “Todo era fútbol para él. Decía que cuando estuviera grande iba a ser futbolista”.  

Su padre, Miguel Lara Carvajal, coincide con esa descripción. “Desde pequeño era: ‘Papá, yo juego fútbol, yo juego fútbol’”, recuerda. La pasión por el fútbol era tan intensa que llegó a convertirse en un proyecto de vida. Luis entrenaba constantemente y soñaba con llegar al profesionalismo. Miguel hizo todo lo posible para apoyarlo en ese camino. Gracias a unos contactos consiguió que realizara pruebas deportivas con el club Orsomarso, una oportunidad que representaba un paso importante hacia la meta que ambos compartían.  

Luis jugó tres partidos frente a los entrenadores y demostró sus condiciones. Sin embargo, la respuesta final no fue la que esperaban.  

“Me llamaron aparte y me dijeron que era un gran jugador, pero que estaban buscando otro tipo de futbolista”, recuerda Miguel.  

Después de la prueba, padre e hijo se sentaron a comer unas empanadas. Allí tuvieron una conversación que hoy adquiere un significado especial. “Yo le dije que tal vez hasta ahí llegaba esa oportunidad y él me respondió: ‘Sí, papá. No luchemos más con esto’”. Para ambos parecía el final de un sueño. Lo que no sabían era que la vida todavía tenía preparado un cambio mucho más profundo. 

Antes del accidente, Luis había construido gran parte de su identidad alrededor del fútbol. Sus días giraban en torno a los entrenamientos, los partidos y la ilusión de convertirse en profesional. Por eso, cuando despertó en el hospital y comprendió la magnitud de lo ocurrido, una de las primeras cosas que pasó por su mente fue la imposibilidad de volver a jugar.  

 

La pérdida de sus manos representaba mucho más que una limitación física. También significaba la ruptura de un proyecto de vida que había construido desde la infancia. Sin embargo, quienes estuvieron cerca de él recuerdan que rara vez expresaba esa frustración frente a los demás. Prefería guardar silencio y concentrarse en el proceso de recuperación. 

 

“Era consciente de que había cosas que ya no podría hacer de la misma manera, pero nunca lo vimos quedarse lamentándose”, recuerda Patricia. Esa actitud llamó la atención incluso de los profesionales que lo acompañaron durante la rehabilitación. Mientras otros pacientes atravesaban largos periodos de negación o desesperanza, Luis parecía enfocado en descubrir qué podía hacer a partir de su nueva realidad. 

 

El 10 de julio de 2017 comenzó como un día especial para la familia Lara Rodallega. Era el cumpleaños de Ana Lilia. Nadie imaginaba que esa fecha quedaría grabada para siempre por una razón completamente distinta. Luis ayudaba a mover una reja metálica desde el segundo piso de una vivienda. Mientras la sostenía, la estructura hizo contacto con cables de alta tensión. La descarga eléctrica fue inmediata.  

Al recordar ese momento, Luis mantiene la misma serenidad que tantas personas destacan en él. Explica que la corriente lo mantuvo atrapado durante varios segundos hasta que el transformador explotó. Aquello, paradójicamente, terminó salvándole la vida.  

Primero fue trasladado al hospital de Candelaria y posteriormente remitido al Hospital Universitario del Valle, donde permaneció hospitalizado durante más de un mes. Durante ese tiempo los médicos intentaron salvar sus manos. Sin embargo, las lesiones eran demasiado graves. El 24 de julio se realizó la amputación de la mano izquierda. Días después llegó el turno de la derecha. Luis recuerda que esa segunda decisión fue tomada por él mismo. “Ya había visto el hueso y el músculo. Sabía que si la infección avanzaba podía ser peor”, explica. 

Lo que para muchas personas habría significado el derrumbe definitivo de cualquier proyecto de vida, para él se convirtió en el inicio de un proceso de reconstrucción. No fue fácil. Luis reconoce que hubo momentos de frustración. “Intentaba coger las cosas como si todavía tuviera mis manos”, recuerda.  

La adaptación implicó depender nuevamente de otras personas para actividades básicas y aprender una forma completamente distinta de relacionarse con el mundo.  

Las grandes victorias deportivas suelen ocupar los titulares, pero pocas veces se habla de las pequeñas conquistas que las hacen posibles. Para Luis, una de las etapas más complejas fue recuperar la independencia en actividades que antes realizaba automáticamente. Vestirse, comer, abrir una puerta o utilizar un teléfono se convirtieron en desafíos diarios. Cada tarea exigía tiempo, paciencia y creatividad. Muchas veces debía intentar varias alternativas antes de encontrar una forma de resolver algo aparentemente simple.  

El proceso estuvo acompañado por momentos de frustración. Había ocasiones en las que reaccionaba de manera instintiva e intentaba tomar un objeto como si todavía tuviera las manos. Cuando eso ocurría, la realidad volvía a golpearlo. Sin embargo, poco a poco fue desarrollando nuevas habilidades y estrategias para desenvolverse con autonomía. 

La recuperación no consistió únicamente en sanar heridas físicas. También implicó reconstruir la confianza en sí mismo y comprender que su valor como persona no dependía de una condición corporal. Esa comprensión sería determinante para todo lo que vendría después. 

Sin embargo, incluso en los momentos más difíciles, quienes estaban a su alrededor encontraron en él una fortaleza inesperada. Su madre recuerda que fue precisamente durante la recuperación cuando más orgullosa se sintió de su hijo. “Era él quien me decía: ‘No mamá, de esto vamos a salir’”. La situación parecía afectar más a la familia que al propio Luis. 

Esa misma impresión tuvo Patricia, entrenadora de para-atletismo, quien lo conoció apenas tres meses después del accidente. “Tenía una mentalidad muy fuerte. Yo le preguntaba por lo que había pasado y respondía con normalidad, como si hubiera aceptado que eso era parte de su vida”, afirma.  

Para ella resultaba sorprendente encontrar tanta serenidad en una persona que atravesaba un proceso tan complejo. Patricia llegó a la vida de Luis gracias a una recomendación del entonces concejal Andrés, quien le habló de un joven de El Carmelo que había sido futbolista y acababa de sufrir un grave accidente. Como entrenadora especializada en deporte adaptado, Patricia decidió conocerlo. Lo que encontró fue a un muchacho alto, con una actitud positiva y una enorme disposición para intentarlo nuevamente. “Muchos veían la discapacidad. Yo veía potencial”, asegura. 

Quince días después de conocerlo lo llevó a una competencia en Cali. Allí Luis descubrió el mundo del para-atletismo. Observó a otros deportistas con discapacidad compitiendo al máximo nivel y comprendió que todavía existían caminos por recorrer dentro del deporte. “Me di cuenta de que no solamente me gustaba el fútbol. Me gustaba el deporte”, recuerda. 

Ese descubrimiento marcó el comienzo de una nueva etapa. Los primeros entrenamientos estuvieron llenos de desafíos. Necesitaba ayuda para amarrarse los zapatos, para algunas actividades cotidianas e incluso para alimentarse. Patricia recuerda que sus compañeros de entrenamiento siempre estuvieron dispuestos a colaborar. “Tenía niñera para rato”, dice entre risas. Pero detrás de la broma se esconde una realidad importante: Luis encontró en el deporte una nueva familia. 

A medida que avanzaban los entrenamientos, también comenzaron a llegar los resultados. Patricia observaba cómo aquel joven que apenas meses atrás se recuperaba de un accidente desarrollaba habilidades para competir al más alto nivel. Su capacidad de adaptación sorprendía incluso a quienes tenían experiencia trabajando con deportistas en condición de discapacidad. 

En 2019 llegó uno de los primeros grandes hitos de su carrera: la convocatoria a la Selección Colombia para participar en un Mundial Juvenil en Suiza. Para Luis fue la confirmación de que podía aspirar a objetivos que parecían imposibles apenas unos años atrás. “Fue ahí cuando entendí que podía llegar lejos”, afirma.  

Los años siguientes estuvieron marcados por entrenamientos, competencias internacionales y un crecimiento constante dentro del para-atletismo. Patricia recuerda especialmente el momento en que consiguió la marca para asistir a su primer campeonato mundial. “La hizo entrenando en Candelaria, sin una pista adecuada y prácticamente solo con técnica. Eso demuestra que sí se pueden formar grandes deportistas”, asegura. 

Pero el punto más alto de su carrera llegaría con los Juegos Paralímpicos de París 2024. Allí compitió frente a los mejores atletas del planeta y consiguió un histórico cuarto lugar, además de romper dos veces su marca personal durante la competencia. Para cualquier deportista, alcanzar ese escenario representa la culminación de años de trabajo.  

Cuando se le pregunta qué significa representar a Colombia, su respuesta es breve y contundente: “Amor a la patria”.  

Cuando se habla de Luis Fernando Lara hay algo que se destaca: la fe. Para su familia, la recuperación física y emocional que experimentó después del accidente no puede entenderse sin la dimensión espiritual que ha acompañado su vida desde la infancia. Su madre recuerda que, incluso durante los días más difíciles en el hospital, Luis mantenía la confianza en que podría superar la situación. 

“Lo primero que hacía era darle gracias a Dios”, recuerda Ana Lilia. Para ella, esa actitud fue fundamental porque ayudó a mantener viva la esperanza cuando los diagnósticos médicos no siempre eran alentadores. Mientras la familia enfrentaba el miedo y la incertidumbre, Luis parecía concentrarse en aquello que todavía tenía y no únicamente en lo que había perdido. La fe también se convirtió en una herramienta para afrontar los cambios que llegaron después de las amputaciones. Adaptarse a una nueva realidad implicaba enfrentar desafíos diarios, aceptar ayuda de otras personas y reconstruir proyectos de vida que parecían haber desaparecido. En ese proceso, Luis encontró en sus creencias una fuente permanente de fortaleza. 

Quienes lo conocen aseguran que rara vez se le escucha preguntarse por qué ocurrió el accidente. En lugar de quedarse en esa pregunta, optó por enfocarse en lo que podía hacer a partir de esa experiencia. Esa manera de entender la vida le permitió asumir cada reto con una actitud positiva y evitar que las dificultades definieran completamente su identidad. 

 Con el paso de los años, esa misma convicción ha acompañado su carrera deportiva. Antes de cada competencia, durante los entrenamientos y en los momentos decisivos de su trayectoria, Luis ha mantenido la misma confianza que mostró durante su recuperación. Para su familia, esa fortaleza espiritual explica en gran medida la serenidad que tantas personas destacan cuando hablan de él. 

Más allá de los resultados, quienes lo conocen insisten en que los logros deportivos no explican completamente quién es Luis Fernando Lara. Su hermana María José lo describe como una persona valiente que ha demostrado una enorme fortaleza frente a las dificultades. “Luis nos ha enseñado mucha fuerza por todo lo que ha pasado”, afirma.  

Su padre destaca la humildad como uno de sus valores más importantes. “Siempre le enseñé que con la humildad se llega a todas partes”, dice. Su profesora recuerda la nobleza de aquel estudiante reservado que prefería observar antes que hablar. Patricia lo define como perseverante y soñador. Su madre resume todo en dos palabras: “fortaleza y fe”. 

Cuando es él quien debe definirse, elige tres características: resiliente, responsable y amoroso. Sin embargo, después de escuchar a quienes han compartido su vida, existe una cualidad que aparece con más frecuencia que cualquier otra: la serenidad.  

La serenidad del niño que observaba desde el último puesto del salón, la del joven que aceptó el final de su sueño futbolístico, la del paciente que enfrentó la amputación de ambas manos y la del atleta que hoy compite frente a los mejores del mundo.  

Por eso, la historia de Luis Fernando Lara no puede resumirse únicamente en el accidente que cambió su vida ni en las medallas que llegaron después. Su verdadera historia está en la forma en que decidió enfrentar cada etapa. Está en la capacidad de seguir adelante sin renunciar a quien siempre fue. Y está, sobre todo, en la frase con la que él mismo resume su recorrido: “Mi historia no se basa en lo que perdí sino de todo lo que aprendí para seguir adelante”. 

Sin proponérselo, Luis Fernando Lara se ha convertido en un referente para muchos jóvenes de El Carmelo y de otros municipios del Valle del Cauca. Su historia demuestra que las circunstancias más difíciles no necesariamente determinan el destino de una persona. Lo que marca la diferencia es la manera en que se enfrentan los obstáculos. 

Patricia asegura que muchos deportistas que llegan al deporte adaptado encuentran inspiración en el recorrido de Luis. No solamente por los resultados obtenidos, sino por la disciplina y la constancia que ha demostrado desde sus primeros entrenamientos. Su historia sirve como ejemplo de que el talento necesita estar acompañado por esfuerzo, compromiso y perseverancia. 

 En su comunidad, el reconocimiento también va más allá de los escenarios deportivos. Para muchos vecinos sigue siendo el mismo joven sencillo que creció recorriendo las calles del corregimiento y compartiendo con quienes lo rodeaban. La diferencia es que ahora su ejemplo trasciende las fronteras del pueblo y llega a personas que encuentran en él una muestra de superación. 

Luis, sin embargo, prefiere hablar poco sobre ese papel. Mantiene el perfil discreto que lo ha caracterizado desde niño y continúa concentrado en sus objetivos deportivos. Pero quienes observan su trayectoria coinciden en que su historia ya dejó una huella importante en quienes la conocen. 

“Mi historia no se basa en lo que perdí, sino en todo lo que aprendí para seguir adelante”.

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Hoy, después de superar uno de los momentos más difíciles de su vida, Luis Fernando Lara es símbolo de resiliencia, fe y perseverancia.

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Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Una salida de bienestar para servidores de la Alcaldía de Puerto Tejada desató una discusión que todavía se siente en el municipio

Por: Daniela Hurtado y Yania Daza Guzmán

Facultad de Humanidades y Artes

mientras algunos funcionarios la defienden como un derecho laboral, parte de la ciudadanía cuestiona el momento y las prioridades, en medio de preocupaciones por seguridad e infraestructura. 

El uso de datos concretos aporta transparencia y evita caer en opiniones sin fundamento

En 2025, el Municipio de Puerto Tejada contrató una actividad de bienestar para funcionarios mediante el Contrato No. CTO-108-2025 (modalidad Selección Abreviada de Menor Cuantía, SAMC-005-2025). Según ese documento, la ejecución debía realizarse en un plazo de dos (02) meses y, en todo caso, sin sobrepasar el 31 de diciembre de 2025. Aunque la actividad se planteó como bienestar laboral, hoy el tema sigue apareciendo en conversaciones locales porque se cruza con preocupaciones por seguridad, obras pendientes y confianza en el manejo de recursos públicos. 

En el contrato se establece la contratación de 104 unidades (UND: Paquete, CANT: 104) para un “paquete turístico a San Andrés”. El valor total del contrato es de $262.715.960, señalado como “incluido el IVA y todos los tributos”. Con esos datos, se puede calcular un valor aproximado por participante: si se divide el total entre 104, el resultado es $2.526.115 por persona, entendiendo que se trata de un paquete integral y no de un desglose por servicios. 

El documento describe el paquete como “todo incluido” e indica que comprende tiquetes aéreos ida y regreso, traslados (incluido Puerto Tejada – aeropuerto de Palmira y viceversa), alojamiento 4 noches 3 días, y alimentación (desayuno, almuerzo y cena), además de actividades como Johnny Cay, acuario y vuelta a la isla, junto con impuestos, asistencia y póliza médica. También fija condiciones: alimentación tipo buffet y que ofrezca “Bar abierto y Snacks saludables”, y hoteles ubicados “de 10 a 5 minutos de la playa”. 

Desde la mirada institucional, el bienestar se presenta como un derecho y como una forma de fortalecer condiciones de trabajo. María Débora Balanta, contadora del IMDER, lo explicó así: “¿Qué es el bienestar social? Es algo que por ley y derecho tenemos los empleados públicos para que en el año se nos hagan una serie de actividades… para fortalecer al empleado”. También afirmó: “Es totalmente legal, no es algo fuera de contexto… eso viene desde la ley y está contemplado”. 

En lo presupuestal, el contrato relaciona el gasto con el rubro de bienestar y salud ocupacional y registra un CDP 180 del 06/03/2025 por $262.760.000. En la forma de pago se pacta un anticipo del 50% y el 50% restante una vez finalice el contrato y sea recibido a satisfacción por parte del supervisor, junto con los soportes exigidos al contratista. 

Para entender por qué este tipo de actividades aparecen en entidades públicas, el Plan de Bienestar 2026 explica que el bienestar hace parte de la gestión de talento humano y menciona como base normas como el Decreto Ley 1567 de 1998, la Ley 909 de 2004 y el Decreto 1083 de 2015. El plan también incluye una consulta interna sobre preferencias de bienestar: “Otras Actividades” registra 20 menciones, actividades deportivas 16, paseos 8, actividades familiares 7, educación o capacitación 2, y 13 personas no respondieron.  

Ese dato no define si una salida específica era la mejor opción, pero sí muestra que dentro de la entidad las actividades recreativas aparecen como posibilidad. 

Einer Mulato, funcionario de la Alcaldía, describió la finalidad en términos internos: “El objetivo de la salida era un bienestar institucional. Se buscaba unir los equipos de trabajo… y mejorar los climas laborales”. Sobre la operación diaria, sostuvo: “No interrumpimos las labores para que con el público no hubiera como un corto”, y señaló que, según su versión, hubo espacios que ayudaron a fortalecer el trabajo en equipo. 

Del lado ciudadano, varias respuestas se enfocan menos en la existencia del bienestar y más en lo que se ve en la práctica. Cristian Andrés Tenorio, habitante del municipio, dijo: “La atención no ha mejorado de forma significativa… su actitud sigue siendo igual hacia la comunidad”. Y agregó: “El paseo creo que fue más por temas de diversión y no para temas de seguridad y salud como ellos especifican”.  

Rubén Valencia, tramitador, afirmó que entiende el bienestar, pero puso la prioridad en obras: “Una obra que resalte para el municipio”, y añadió: “Tiene el presupuesto para eso, pero hay cosas más importantes para realizar, como pavimentar una calle… alcantarillado en ciertos barrios”. 

Luz Aida Viva Rodríguez, visitante frecuente a la entidad pública, comparó la situación con necesidades que considera urgentes: “La alcaldía está en muy mal estado, tanto por dentro como por fuera”. Al hablar de inseguridad, dijo: “Hay más necesidades en el pueblo, por lo menos tratar la inseguridad, guerras entre pandillas”, refiriéndose a un hecho de violencia ocurrido el día anterior a su declaración.  

En el mismo sentido, Olga Lucía Viafara Balanta, lideresa y exconcejal, señaló: “A pesar de que la ley… sí permite… actividades recreativas… en el municipio en estos momentos estamos viviendo una ola de violencia, de inseguridad”, y remarcó: “No estamos en contra… pero sí… hay prioridades más importantes”. 

 

DOCUMENTOS Y HECHOS QUE SÍ QUEDAN SOPORTADOS 

Con los documentos revisados, se pueden afirmar sin suposiciones tres datos centrales: el contrato establece 104 paquetes, un valor total de $262.715.960 (con IVA y tributos incluidos) y un paquete que incluye tiquetes, traslados, alojamiento, alimentación y tours. También queda soportado el uso del rubro de bienestar y salud ocupacional y la forma de pago pactada (50% anticipo y 50% al finalizar con recibo a satisfacción). 

A partir del valor total y la cantidad, se obtiene un cálculo directo: $262.715.960 ÷ 104 = $2.526.115 por participante. En cambio, el contrato no separa cuánto corresponde al tiquete, al hotel o a la alimentación, porque se contrató como paquete integral. Por eso, cualquier cifra por rubro (tiquetes/comidas/hotel) necesitaría anexos o soportes adicionales para no caer en conjeturas. 

Lo que hoy “pasa factura” no es solo el viaje como hecho, sino lo que simboliza para distintos sectores.  

Los funcionarios defienden el viaje a San Andrés y lo relacionan con integración y ambiente de trabajo; en la ciudadanía, el cuestionamiento aparece ligado a prioridades, percepción de servicio y contexto de inseguridad. Con cifras del contrato se puede explicar cuánto fue el total, cuántos paquetes se contrataron y qué incluía el servicio; sin anexos, no se puede desarmar el paquete por rubros ni medir resultados con indicadores. En ese punto se sostiene la discusión: una parte habla de bienestar laboral y otra pide que, cuando se gaste dinero público, además de estar sustentado, se explique mejor y se muestre qué cambia en la realidad del municipio. 

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Más allá de las cifras y la transparencia en la contratación, el punto crítico radica en la falta de evidencia sobre impactos reales y en la desconexión entre la gestión interna y las expectativas de la comunidad, lo que termina afectando la confianza y generando un debate que trasciende lo económico para instalarse en lo simbólico y lo social.

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El impacto real del aumento del pasaje en Cali, Candelaria y Yumbo

El impacto real del aumento del pasaje en Cali, Candelaria y Yumbo

Las nuevas tarifas del transporte intermunicipal entre Cali, Candelaria, Yumbo y Palmira dispararon el gasto mensual de los usuarios

Por:Laura Nicole Aparicio Escobar y María Camila Culma Beitia

Facultad de Humanidades y Artes

En algunos casos por encima del auxilio legal de transporte. Aunque las empresas atribuyen el incremento al aumento de costos operativos, trabajadores y estudiantes denuncian afectaciones directas a su economía y cuestionan la falta de socialización y sustento público del alza. 

 

El aumento del pasaje ha generado una presión económica importante en trabajadores y estudiantes que dependen del transporte a diario.

El incremento en las tarifas del transporte intermunicipal durante el periodo 2026 llevo a que la ciudadanía expresara su inconformidad frente al alza del pasaje. A partir del aumento, surgieron manifestaciones y reclamos públicos que intensificaron el debate entre empresas, autoridades y comunidades. 

Durante enero y febrero de 2026 se registraron bloqueos intermitentes en la doble calzada Candelaria–Cali, especialmente en sectores como Poblado Campestre. El subcomandante de la Policía, Jesús Ruiz, confirmó: “Durante enero y febrero de 2026, habitantes de sectores como Poblado Campestre han realizado bloqueos intermitentes en la doble calzada Candelaria-Cali. Las exigencias principales son la reducción del pasaje, que subió repentinamente hasta $800 o más en algunos trayectos cortos, y mejoras en la seguridad vial”. 

Las manifestaciones surgieron tras incrementos que, según líderes políticos, oscilaron entre el 20 % y el 30 %, superando el comportamiento del IPC del año 2025. Un ejemplo concreto es la ruta Cali–Palmira, donde la tarifa pasó de $7.700 en 2025 a $9.500 en 2026, lo que representa un incremento del 23.3%. 

De acuerdo con resoluciones oficiales de las empresas Sultana, Coodetrans y transporte intermunicipal de Yumbo para el periodo 2026, las tarifas actuales por trayecto se ubican en un rango que va aproximadamente desde los $2.900 en recorridos internos como el de Yumbo, hasta los $9.500 en rutas de mayor distancia como Cali–Palmira. En trayectos intermedios, los valores oscilan entre $4.900 y $8.000, dependiendo del destino. 

Esto significa que un usuario que realiza dos viajes diarios durante 24 días laborales puede estar asumiendo gastos mensuales que van desde $139.200 en rutas cortas, hasta $456.000 en trayectos más largos como Cali–Palmira.

El auxilio de transporte legal para 2026 es de $249.095. En la ruta Cali–Palmira, el trabajador debe asumir $206.905 adicionales de su salario, ya que el auxilio cubre aproximadamente el 54 % del gasto real. Esta diferencia económica ha sido uno de los principales detonantes del inconformismo ciudadano. 

Óscar David Cometa usuario recurrente cuestionó el valor del pasaje de $5.200 en algunos trayectos: “Si uno hace un análisis del mes, estaría gastando alrededor de 300.000 pesos ida y vuelta. Ganándose un mínimo y pagando arriendo, servicios y alimentación, no es justo”. 

En la misma línea, Natalia Santizábal estudiante universitaria que reside en yumbo, explicó que su gasto semanal pasó de $50.000 a entre $110.000 y $120.000. También señaló deficiencias en la calidad del servicio en la ruta Cali–Yumbo, mencionando retrasos, congestión y demoras de hasta media hora. Como estudiante manifestó: “Los trabajadores reciben auxilio de transporte, pero los estudiantes no”. 

Desde el ámbito institucional, el concejal de Candelaria, Alfredo Cadena, explicó que presentó derechos de petición a Coodetrans, Sultana del Valle y Líneas del Valle, de las cuales solo dos respondieron. “Estamos en contra de ese aumento injustificado que fue cerca del 20 al 30 por ciento por encima de lo que subió el IPC cerrando en el año 2025”. 

Indicó que las respuestas fueron enviadas a la Superintendencia de Transporte y al Ministerio de Transporte para su análisis y eventual investigación. También señaló que las empresas no compartieron el estudio técnico que justificó el incremento: “Manifestaron que no podían compartir la revisión técnica del estudio porque eran documentos clasificados de la empresa” 

Sobre el rol de la Alcaldía, explicó que actúa como ente mediador, ya que no tiene competencia directa para regular tarifas del transporte intermunicipal al no existir una empresa pública que compita en ese mercado. 

Por su parte, Guillermo Pantoja, representante del sector transporte, sostuvo que el aumento responde al incremento de costos operativos: “Todo lo que es la canasta de transporte subió excesivamente, con la subida del dólar, ha subido un 25, un 30 %. Nosotros estamos trabajando casi a pérdida”. 

Señaló aumentos en tasas de uso de terminal, peajes, llantas y repuestos. Frente a la inconformidad ciudadana afirmó: “El usuario debe entender que el transporte ya no es un negocio, nosotros estamos trabajando casi a pérdida”. 

Indicó además que después del aumento no disminuyó el número de pasajeros, no hubo cambios en rutas ni frecuencias y que los subsidios aplican únicamente para estudiantes. 

La agente de tránsito Maryuri Rodríguez del municipio de Candelaria Valle del Cauca informó que la alcaldesa de Candelaria Jessica Caballero sostuvo reuniones con los directivos del transporte público para abordar la situación.

 

Indicó que actualmente operan un grupo pedagógico y agentes de tránsito, y que podría requerirse mayor personal ante el crecimiento poblacional. 

El líder comunitario Diego Calderón aseguró: “Después de la protesta no hubo ningún cambio significativo. Sigue igual sin novedades”. 

Añadió que las respuestas recibidas evidencian que las empresas tienen autonomía para fijar incrementos y que el caso continúa en investigación ante la Superintendencia de Transporte. 

El aumento del pasaje durante la vigencia 2026 expuso una tensión estructural entre los costos operativos del sector transportador y la capacidad de pago de los usuarios. Las cifras oficiales muestran incrementos significativos y gastos mensuales que superan el auxilio legal, mientras las empresas argumentan presiones económicas y las autoridades cumplen un rol de mediación sin facultad regulatoria directa. 

Aunque las protestas lograron visibilizar el inconformismo ciudadano, no se han registrado modificaciones sustanciales en las tarifas ni en la divulgación de los estudios técnicos que justifican el alza. El debate permanece abierto entre sostenibilidad empresarial, regulación estatal y equidad para quienes dependen diariamente del transporte intermunicipal en el área metropolitana de Cali.

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La falta de socialización del incremento ha incrementado el malestar ciudadano y la desconfianza hacia las empresas transportadoras.

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Cuando el turismo crece, la ciudad cambia: Los efectos del auge turístico en Cali.

Cuando el turismo crece,la ciudad cambia: Los efectos del auge turístico en Cali

El crecimiento del turismo y la alta demanda de hospedaje en la ciudad de Cali generan un nuevo debate: ¿está la ciudad preparada para proteger al consumidor de los efectos de la alta demanda? 

Por: Ana Isabel García Zúñiga y Valentina Sánchez Mercado

Facultad de Humanidades y Artes

 

En Cali, el crecimiento del turismo en los últimos años ha incrementado la demanda de hospedajes temporales en distintos sectores de la ciudad. Eventos de alto flujo de turistas como la Feria de Cali y el Festival Petronio Álvarez atraen cada año a miles de visitantes tanto nacionales como internacionales, lo que genera mayor movimiento en el mercado del hospedaje. 

De acuerdo con un estudio realizado en el 2024 por el Observatorio de Turismo de Cali, durante el Petronio la ciudad acogió a más de 36.000 visitantes, según datos recopilados a partir de 1.460 encuestas realizadas durante el evento. También se reveló que el 94 % de los visitantes permaneció por lo menos una noche en la ciudad, lo que beneficia a sectores como hotelería, gastronomía y comercio local. 

El crecimiento del turismo en Cali impulsa la economía, pero también abre debates sobre regulación y protección al consumidor.

El estudio, divulgado por la Secretaría de Turismo de Cali, también evidenció que el 65 % de los turistas se alojó en establecimientos pagos, dentro de los cuales el 31 % lo hizo en hoteles, el 14 % en hostales y el 12 % en alojamientos reservados a través de plataformas digitales. Estas cifras reflejan cómo los eventos culturales de la ciudad se han convertido en un pilar para la llegada de visitantes y el dinamismo del sector turístico. 

La discusión sobre regulación para estos espacios alternativos de hospedaje se fortaleció tras lo ocurrido en Medellín en enero de 2026, durante la víspera del concierto del artista urbano Bad Bunny se denunciaron cancelaciones de reservas y aumentos significativos en los precios del hospedaje en plataformas digitales. 

El fin de semana del 23 al 25 de enero de 2026, turistas y visitantes de diversas regiones del país y del exterior que se desplazaron a Medellín para el concierto del artista Bad Bunny reportaron cancelaciones masivas en sus reservas realizadas con antelación a la capital Antioqueña. Algunos alojamientos fueron ofertados nuevamente a tarifas considerablemente superiores a las iniciales pactadas, según reportes difundidos por medios nacionales.  

En Cali, anfitriones de alojamientos temporales explican que los precios dependen principalmente del comportamiento de la demanda. 

Daniela Aristizábal, propietaria de un alojamiento activo en la plataforma digital de hospedajes temporales Airbnb, señala que la plataforma utiliza un sistema conocido como tarifa dinámica, que ajusta automáticamente los precios según factores como la temporada, la disponibilidad y el movimiento del mercado. Según explica, en su caso particular no modifica de forma manual los precios, ya que arrienda el apartamento por períodos mínimos de un mes debido a normas de propiedad horizontal que limitan las estancias cortas en algunos conjuntos residenciales. 

Por otro lado, Daniela Vásquez, también propietaria de un alojamiento temporal, explica que durante eventos masivos el comportamiento del mercado sí influye directamente en las tarifas. “Cuando hay eventos masivos, sí llega a haber un aumento en el precio debido a la demanda y al movimiento del mercado”, afirma. 

Según indica, no ha percibido controles directos por parte de autoridades locales frente a los precios durante estas temporadas: “En mi experiencia, los precios se ajustan principalmente por la dinámica del mercado y la demanda del momento”, señala. 

Para Vásquez, el crecimiento de los hospedajes temporales también ha comenzado a tener consecuencias en el mercado de vivienda de la ciudad: “Algunas propiedades que antes se destinaban a arriendos de largo plazo ahora se ofrecen para estancias cortas, lo que reduce la oferta disponible para residentes permanentes”, explica. 

El crecimiento de estos hospedajes también se evidencia en las cifras del sector turístico, de acuerdo con datos divulgados por Airbnb, durante 2024 la actividad de anfitriones y huéspedes generó un impacto económico superior a 10,6 billones de pesos en Colombia. De esta cifra, cerca de 1,6 billones correspondieron a ingresos directos para anfitriones, mientras que los viajeros destinaron más de 9 billones de pesos en comercios locales, especialmente en restaurantes, entretenimiento y compras. 

Según la plataforma, más del 40 % del gasto de los huéspedes se realiza en los mismos barrios donde se ubican los alojamientos, lo que demuestra el impacto que este tipo de turismo puede tener en las economías locales. 

Las experiencias de los visitantes también manifiestan cómo perciben estos cambios en los precios. César Gabriel Cruz, turista mexicano que ha visitado Medellín y Cali, afirma haber percibido incrementos moderados en los alojamientos durante eventos, aproximadamente entre cinco y diez dólares por noche, aunque señala que esto no afectó significativamente su presupuesto de viaje. 

La percepción cambia en el caso de Israel Efrén Jiménez Bucio, también visitante extranjero, quien explica que en Medellín el aumento se percibe con mayor fuerza en sectores turísticos como El Poblado, donde el costo del alojamiento sí llegó a afectar el presupuesto que había destinado para su viaje. 

En Cali, ambos visitantes coinciden en que los incrementos de precios se reflejan de manera menos pronunciada y suelen variar dependiendo de la zona turística donde se ubique el alojamiento. 

¿Cómo funciona una plataforma de alojamiento? 

Las plataformas digitales de alojamiento temporal permiten que propietarios particulares publiquen viviendas, habitaciones o apartamentos para estancias de corta duración. 

Para registrarse como anfitrión- en Airbnb-, el usuario debe crear una cuenta, verificar su identidad y registrar la propiedad dentro de la plataforma. Allí puede publicar fotografías del espacio, establecer normas para los huéspedes y definir un precio base por noche. 

La plataforma también ofrece herramientas automáticas para ajustar las tarifas según factores como la temporada, la demanda turística y la disponibilidad de alojamientos en la zona. Este sistema es conocido como tarifa dinámica, que modifica los precios dependiendo del comportamiento del mercado. 

En Colombia, estas plataformas operan dentro del marco del Estatuto del Consumidor, lo que permite que los usuarios realicen reclamaciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio cuando sientan que sus derechos han sido vulnerados. 

 

Los barrios frente al crecimiento del turismo 

Más allá de las cifras económicas, el aumento del turismo también ha comenzado a transformar la dinámica de algunos barrios de la ciudad, como ocurre en el barrio El Peñón, uno de los sectores con mayor movimiento turístico en Cali; los cambios son visibles para quienes habitan allí de forma permanente. 

Mateo Rivas, residente del sector, afirma que varias viviendas han sido convertidas en alojamientos temporales o establecimientos comerciales, lo que ha incrementado el tránsito vehicular, el ruido nocturno y la presión sobre los espacios residenciales: “Antes era un barrio muy tranquilo. Ahora hay más turismo y más comercio, lo que genera más movimiento y ruido en las calles”, explica. Aunque reconoce que el turismo dinamiza la economía local, considera necesario establecer ciertos límites para proteger la convivencia en zonas tradicionalmente residenciales. 

Las cifras oficiales también permiten observar cómo se comporta el sector del alojamiento en la región. Según la Encuesta Mensual de Alojamiento (EMA) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en diciembre de 2025 la ocupación hotelera en la región Pacífico —que incluye al Valle del Cauca— se ubicó alrededor del 40,8 %. 

Durante ese mismo periodo, la variación anual en las tarifas fue de 3,3 % en acomodación sencilla y 1,1 % en acomodación doble a nivel nacional, mientras que en la región Pacífico las variaciones fueron de 1,5 % y 3,8 % respectivamente. 

Estas cifras muestran que el sector hotelero formal registra incrementos moderados asociados a temporadas específicas. Sin embargo, los testimonios de anfitriones, turistas y residentes evidencian que en algunos sectores de la ciudad los cambios pueden sentirse con mayor intensidad durante eventos de alta demanda. 

Desde la mirada de algunos residentes, el turismo también representa una oportunidad para posicionar a Cali como un destino interesante de conocer. Rosa Playonero, habitante de la ciudad desde hace más de cinco décadas, destaca que en los últimos años Cali ha fortalecido su propuesta turística con espacios como el Parque del Perro, el barrio San Antonio, el Bulevar del Río y otros sectores gastronómicos que cautivan a los visitantes. “La ciudad ha progresado mucho, hay muchos lugares bonitos para conocer y los precios siguen siendo accesibles para quienes vienen a visitarnos” afirma. 

El crecimiento del turismo representa una oportunidad económica importante para Cali. Sin embargo, lo ocurrido en Medellín demuestra que cuando la demanda aumenta de forma imprevista, el mercado del alojamiento puede experimentar tensiones si no existen reglas o regulaciones claras. 

Para Cali, el reto no está en frenar el turismo, sino en anticipar cómo gestionar ese crecimiento sin afectar la estabilidad del mercado de vivienda ni la convivencia en los barrios que hoy comienzan a transformarse. 

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El crecimiento del turismo en Cali representa una oportunidad importante para la economía local, especialmente para sectores como la hotelería, la gastronomía y el comercio.

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