CADHUBEVBKV: Empoderando las comunidades negras hacia el futuro

CADHUBEVBKV
Empoderando las comunidades
negras hacia el futuro

Por: Clara Inés López Gómez.

Facultad de Humanidades y Artes

Reunión de los miembros de Cadhubevbkv, quienes trabajan por el liderazgo y empoderamiento de la comunidad afro.

La educación es el pilar que asegura el desarrollo y el sostenimiento de un país y como parte de los derechos a la educación, se encuentran las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. Sin embargo, existe una brecha en el acceso a las oportunidades que tienen estas comunidades de ingreso a la educación superior. 

“Muchas de las situaciones vulnerables de estas comunidades afro son legados del impacto histórico que tuvo todo el proceso de conquista y colonización”, explicó Maritza Gómez licenciada y maestra de ciencias sociales. 

El sacerdote jesuita Dairon Lizcano, quien además es filósofo y teólogo, asevera que “el acceso a la educación superior de las comunidades indígenas en Colombia es un proceso que ha generado cambios significativos en la sociedad y en la propia comunidad, porque al compartir y dar a conocer sus tradiciones ancestrales en el ámbito educativo y social, enriquecen la cultura de nuestro país y permite que profundicemos en el origen de nuestras costumbres y patrimonio”. 

Cadhubevbkv llega a poblaciones vulnerables, en pro de que conozcan sus derechos y todas las posibilidades que tienen para ingresar a la educación superior, garantizada por la Ley 70 de 1993, a través de la cual se reconocen y reivindican los derechos de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras

Cadhubev Benkos Vive 

Marcos Salazar y Dimas Ernesto Orejuela fueron estudiantes de la Universidad del Valle a quienes los atravesó la coyuntura; no fue solamente la constituyente del año 1991, sino la lucha contra la discriminación racial. Ambos vieron la necesidad de que más personas negras tuvieran la oportunidad de estudiar e iniciaron la búsqueda de estudiantes negros que se quisieran reunir para un espacio de lucha por sus derechos. 

Como consecuencia de ello, en 2001, fundaron en la Universidad del Valle en Cali el Colectivo Afrocolombiano, Pro-derechos Humanos Benkos Vive -CADHUBEVBKV-, una organización generacional que lleva más de 20 años trabajando con esa comunidad, para garantizar su ingreso, permanencia y graduación en la educación superior pública en Colombia y en el empoderamiento y reconocimiento de sus miembros como sujetos políticos. 

Actualmente, Sebastián Moreno Martínez es el representante legal de CADHUBEVBKV y beneficiario del programa de Administración de Empresas; llegó a la organización en 2017, “esa primera vez, me impactó mucho, había una serie de acciones y derechos que yo desconocía”, recuerda. Moreno tiene la misión de continuar trabajando por las desigualdades educativas y sociales, que afectan a la comunidad y sobre todo confrontando el sistema del racismo. 

En torno a esta situación, el padre Lizcano explica que “los estereotipos o prejuicios sobre las comunidades indígenas están marcadas por el racismo, por la distinción de clases y por las ideas equivocadas sobre el poco cultivo de la civilización, estas consideraciones segregan y segmentan el tejido social en el ámbito educativo”. 

 

Reunión de los miembros de Cadhubevbkv, quienes trabajan por el liderazgo y empoderamiento de la comunidad afro.

 

Un firme compromiso con las comunidades negras  

Cadhubevbkv llega a poblaciones vulnerables, en pro de que conozcan sus derechos y todas las posibilidades que tienen para ingresar a la educación superior, garantizada por la Ley 70 de 1993, a través de la cual se reconocen y reivindican los derechos de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras.  Sin embargo, el licenciado en ciencias sociales y magister en historia Omar Polo Quintero afirma que, “aunque se logra reconocer como sujetos de derecho a las poblaciones de minoría étnica, el hecho de que estén mencionadas en la Constitución no quiere decir que aún tengan garantías plenas, en su ejercicio como sujetos de derecho”. 

En el informe Inclusión Afrodescendiente en la Educación: una agenda antirracista para América Latina del 2022, publicado por el banco Mundial, se indica que “los afrodescendientes en América Latina enfrentan desigualdades en la educación, lo que lleva a tasas más altas de abandono escolar y resultados educativos más bajos que determinan en gran medida sus trayectorias de vida”. 

Por lo anterior, Cadhubevbkv trabaja por el empoderamiento y liderazgo de la comunidad. Los sábados se reúnen más de 70 personas de la comunidad afro, para acompañar procesos de quienes ya están estudiando o desean inscribirse al fondo; además, se busca que la comunidad se pueda reconocer como sujeto político y que reconozcan su historia. Sebastián confiesa que “la particularidad que me ha gustado es que CADHUBEVBKV es una escuela de liderazgo”. 

Felipe Castillo Palacios, quien nació en Buenaventura, pertenece al programa de comunicación social de la Universidad Santiago de Cali y es beneficiario de Cadhubevbkv, al igual que varios de sus hermanos han tenido la oportunidad de estudiar. Felipe asegura “Este fondo ha sido súper importante, nos ha dado un descanso y un equilibrio en la vida financiera para sostener la carrera, lo deberían de conocer todas las comunidades negras en todas las partes de Colombia”. 

Reunión de mujeres de Cadhubevbkv , resaltando su rol y ardua labor en su comunidad afro. 

Eje de lucha social, emocional y política 

La organización ha identificado el racismo desde el guarda, los compañeros de clase, hasta el mismo profesor, lo que hace compleja la estancia de los estudiantes afro, “hay profesores que te van a tildar de que no mereces estudiar, porque te regalaron el cupo y aunque se da por ley, los discriminan por su apariencia física y desde su posición de poder, buscan relegar a los estudiantes de los espacios académicos”, afirma el representante legal de Cadhubevbkv.  

Según la psicóloga Diana Milena Castañeda, en términos psicológicos “que el otro vea que hay una posibilidad más allá de lo que le pueda ofrecer su sector o la condición de vida que tenía en su comunidad, alienta a seguir el mismo camino”, además es importante que “se siga trabajando en valer sus derechos y que dejen de ser mirados, como personas relegadas a las que pueden maltratar, el acceso a la educación siempre será una posibilidad de resurgir, de abrir el pensamiento y de conquistar otros mundos”. 

Para Cadhubevbkv, un gran desafío es que se deje de pensar que el único aporte de las comunidades negras es en el ámbito deportivo, también se debe hablar acerca de la academia, “nos han enseñado acerca de Gabriel García Márquez, pero no de Manuel Zapata Olivella, un gran referente literario en Colombia de la cultura afrocolombiana; o referentes políticos como la vicepresidenta o el año pasado la ministra de educación Aurora Vergara”, añade el representante de Cadhubevbkv. 

El historiador Omar Polo destaca que es importante que existan formas de organización ciudadana, permitiéndole a estos sujetos seguir ejerciendo su ejercicio a nivel político, porque “Colombia es un país en donde existe la discriminación étnica, en donde aún no se respetan los derechos de los indígenas y es importante que tanto la escuela como las organizaciones civiles ejerzan ese ejercicio político de ser veedores, para garantizar el ejercicio libre de la condición humana por encima de todo”. 

Sin embargo, para la psicóloga organizacional María Isabel López “el racismo no solo se da en las universidades o colegios, muchas organizaciones aún hacen discriminación hacia la raza negra, siendo selectivas a la hora de contratar, entregando un perfil donde el candidato no puede ser una persona afro”.  

Cadhubevbkv continuará trabajando por la participación de todos los sectores sociales y el fortalecimiento de la identidad cultural, favoreciendo la participación de las comunidades indígenas en la educación superior y profundizando en la interculturalidad. 

Según la psicóloga Diana Milena Castañeda, en términos psicológicos “que el otro vea que hay una posibilidad más allá de lo que le pueda ofrecer su sector o la condición de vida que tenía en su comunidad, alienta a seguir el mismo camino”,

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La lucha por una playa que el mar reclama: Los Mulatos, Nariño 

La lucha por una playa que el mar reclama: Los Mulatos, Nariño 

Por: Valentina Caicedo, Karol Lasso y Valentina Ordoñez C.

Facultad de Humanidades y Artes

Después del último fenómeno, la playa quedó tan destrozada que de pasto pasó a arena o agua (Foto Luis Reina, 2023). 

En la costa pacífica colombiana, en el corazón del departamento de Nariño, yace una comunidad que desafía la fuerza implacable de la naturaleza. En Los Mulatos, una pequeña playa, la Playa de los Vikingos, enfrenta el embate del mar que, poco a poco, ha ido devorando su hogar. 

Este lugar, que alguna vez fue un centro de encuentro para pescadores y familiares, ahora se encuentra en peligro de desaparecer.  

Acompañando este drama natural, la playa ha sufrido también el embate de los terremotos que han sacudido la región en los últimos años, debilitando aún más el terreno y precipitando la subida del nivel del mar. 

La comunidad se encuentra dividida entre quienes ven la migración como la única opción viable y aquellos que creen que su lugar está en la playa, resistiendo junto a sus raíces.

Mar y tierra: una lucha constante 

Los terremotos recientes, cuyas causas y fechas son objeto de análisis de los expertos del Parque Nacional Natural Sanquianga, han generado grietas y debilitado el suelo que sustenta las frágiles costas de Mulatos. “Cada vez que la tierra tiembla, el mar parece ganar terreno. Los movimientos tectónicos en esta zona han influido en el comportamiento del mar y en la erosión acelerada de la playa. La erosión costera aquí no es solo un problema de clima, también es un problema geológico”, explica Carolina Andrade, geóloga especializada en movimientos sísmicos de ese parque.   

El Parque Sanquianga, que abarca vastos ecosistemas costeros, ha sido testigo de cómo la línea costera retrocede año tras año. Sobre el aumento progresivo del nivel del mar, el ecólogo marino German Salazar comenta que “la combinación de terremotos, el cambio climático y el incremento del nivel del océano han hecho de esta área foco rojo de erosión. Cada ola que golpea la Playa de los Vikingos arrastra consigo un pedazo de historia”. 

Resistir o migrar: la encrucijada de una comunidad 

A pesar del deterioro evidente, muchos habitantes se niegan a abandonar su hogar ancestral. La líder comunitaria María Estupiñán (65 años) ha vivido siempre allí. “El mar se ha llevado partes de la playa, pero esta tierra es nuestra. Nos aferramos a ella porque aquí está todo lo que conocemos”, afirma con determinación. Para doña María y otros pobladores, la conexión con la tierra va más allá de lo físico; es una cuestión de identidad cultural y pertenencia. 

Sin embargo, no todos han resistido. Un grupo significativo de familias ha decidido trasladarse al pueblo cercano, El Cacao, donde las condiciones geológicas son más estables. Este lugar, que alguna vez tuvo como única habitante a la tía Lucha, una anciana venerada por la comunidad, ha visto crecer su población en los últimos años, con casas nuevas que buscan refugio de esa costa implacable.  

La tía Lucha fue la primera en dar la bienvenida a los que llegaban”, recuerda José Salas, uno de los nuevos habitantes de El Cacao. “Aquí, aunque lejos del mar, encontramos seguridad. Pero muchos aun sueñan con regresar a la playa, con que algún día el mar devuelva lo que se ha llevado”, relata.  

El Cacao, Casa de la Tía Lucha, (Foto Instagram de @akasafundacion). 

La ciencia detrás del desastre  

Según los estudios más recientes realizados por el Parque Sanquianga, la erosión costera en Mulatos no solo es consecuencia del incremento del nivel del mar, sino también de la forma en que los terremotos han alterado la topografía submarina y costera. “El desplazamiento de placas tectónicas genera un impacto en el fondo marino que, a su vez, provoca cambios en las corrientes oceánicas y la dirección del oleaje”, explica el oceanógrafo del parque, Luis Contreras.  

A finales de diciembre del 2022, se presentó el último fenómeno de oleaje anómalo de gran altura, que causó inundaciones y daños en la zona costera, llevándose consigo gran parte de la playa. Según Contreras, en este caso, las olas fueron el resultado de condiciones meteorológicas y no de un evento sísmico. “Desde entonces, la playa ha retrocedido más de 20 metros y no parece que el fenómeno vaya a detenerse pronto”, agrega.  

Al filo de la incertidumbre  

La comunidad se encuentra dividida entre quienes ven la migración como la única opción viable y aquellos que, como María Estupiñán, creen que su lugar está en la playa, resistiendo junto a sus raíces. Los planes de reubicación son discutidos a nivel local, pero la falta de recursos y de infraestructura adecuada complica cualquier solución definitiva.  

El Parque Nacional Sanquianga sigue monitoreando la situación, ofreciendo información sobre los cambios en el terreno y el impacto ambiental. Sin embargo, mientras autoridades y expertos buscan soluciones a largo plazo, Los Mulatos sigue viviendo al filo de la incertidumbre. 

“Nosotros siempre hemos vivido con el mar como compañero y aunque ahora parece más un enemigo, no podemos simplemente darle la espalda. Está en nuestra lucha, y aunque parezca que estamos perdiendo, aún no nos hemos rendido”, concluye doña María”. 

El desplazamiento de placas tectónicas genera un impacto en el fondo marino que, a su vez, provoca cambios en las corrientes oceánicas y la dirección del oleaje”, explica el oceanógrafo del parque, Luis Contreras. 

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¿Una epidemia silenciosa? 

¿Una epidemia silenciosa? 

Autores: Sebastián Alderete Uribe, Maria Camila Chica Londoño, Jesús David Echeverri Reyes

Facultad de Humanidades y Artes

El doctor John Zabala, en consulta con joven que padece problemas de visión.

Actualmente, uno de los principales efectos en la salud visual es el uso de dispositivos electrónicos. Adicionalmente, la poca importancia que se le da a las medidas preventivas en materia oftálmica ha desatado una epidemia silenciosa que puede afectar a las próximas generaciones de manera irreversible. 

De acuerdo con el optómetra Gabriel Toro, las consecuencias de esta epidemia silenciosa van más allá de la simple necesidad de usar gafas. El deterioro de la visión puede limitar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes, afectar su calidad de vida y tener un impacto significativo en la sociedad en su conjunto. “El apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de nuestra visión. A los niños les pasan tablets o dispositivos electrónicos para entretenerlos. El niño desde bebé empieza forzar de más para ver de cerca. Los ojos hacen algo que se llama convergencia, pero en un bebé que está todo el tiempo haciendo eso, tienden a quedarse mirando de cerca. Entonces ese niño, cuando tenga 8 años, va a tener muchos problemas visuales”, explicó.  

Por otro lado, el oftalmólogo John Zabala comentó que “en estas dos décadas que he podido estar atendiendo pacientes, el uso de las pantallas cada vez más frecuente ha tenido dos consecuencias. La primera es que los pacientes están presentando más miopía y como segunda, más ojo seco, debido al uso frecuente de las pantallas o por muchas horas, que hace que las personas disminuyan su tasa de parpadeo por minuto”. 

 

Aplicación de las gotas sananga a Andrea Ferrara, (Foto sacada de la página web). 

El apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de nuestra visión.

Es importante aclarar que el daño por las pantallas es más contúndete en las personas de 0 a 22 años, debido a que su ojo está en proceso de formación.  El doctor Zabala explicó que las personas mayores de 40 años empiezan a tener una visión deficiente para ver de cerca, cuando puede aparecer la presbicia y tienden a tener un poco más de ojo seco, a causa de cambios hormonales y otras enfermedades como la diabetes, la artritis y diferentes tipos de enfermedades. “Entonces, en los adultos realmente es la suma de múltiples factores y eso hace que su calidad visual vaya disminuyendo, comparado con una persona de 20 o 30 años” explicó. 

Desafíos en la atención visual: La prevención como escudo eficaz  

A causa de esta problemática, se han creado diferentes soluciones, que van desde la ciencia médica hasta los saberes ancestrales. 

De acuerdo con los especialistas, el bienestar visual es fundamental para mantener un estilo de vida saludable; por ello, desde edades tempranas es crucial el chequeo de la vista con un oftalmólogo y adoptar hábitos saludables, como descansar la vista si se está la mayor parte del tiempo expuesto a una pantalla.  

Sin embargo, la organización Doctoralia identificó en 2021 que el 42% de la población colombiana no acude al especialista visual, por olvido o pereza. En parte, según el optómetra Toro, esto se debe a que “muchos profesionales de la salud tratan a la gente como si solo fuera un dolor de cabeza y no sé por qué actúan así, porque realmente cuando las personas vienen a buscar ayuda, es porque algo les molesta o les duele, si no, no irían a buscar a un profesional que les ayudara”. 

Otro factor es la superficialidad en las consultas oftalmológicas o de optometría por medio de las EPS, con solo 20 minutos por paciente, debido a la cantidad de público que tienen que atender, lo que puede llevar a diagnósticos erróneos.   

Casos del día a día  

Diego Franco, trabajador del Centro de Producción Audiovisual de la Universidad Santiago de Cali, es un claro ejemplo de cómo la ciencia médica ha cambiado su manera de vivir. Relata que todo empezó a los 4 años: “mis papás empezaron a detectar que yo tenía problemas para para mirar de lejos. A veces no reconocía personas y también veían que me acercaba mucho al televisor para ver mis caricaturas”, comentó. 

Los médicos descubrieron que padece tres afecciones: astigmatismo, miopía y estrabismo; por esta razón, desde entonces usa gafas permanentes. “Al principio fue un tema muy incómodo, porque uno de niño suele jugar mucho y para mí representaba una incomodidad tener gafas”, agregó Franco. 

Otro caso es el de Valentina Peña, profesional en el área de la belleza en Cali. “A los 14 años me diagnosticaron hipermetropía y tengo que usar gafas de manera permanente, pero ya las siento como un accesorio para mi rostro, muy de vez en cuando suelo cambiarme a lentes de contacto; sin embargo, siento que con su uso prolongado me cansan más la vista y aparte de eso soy fotosensible”. 

Isabella Montoya es una estudiante universitaria que desde los 8 años tiene miopía y astigmatismo. Su tratamiento se centró en el uso de gafas. Ella comenta que desde hace dos años empezó a rotar su tratamiento con lentes de contacto y “ha sido un cambio bastante significativo, ya que es más cómodo para enfrentar el día a día”, expresó Montoya. 

Caso similar es el de Juan Camilo Guerrero, quien estudia y trabaja al mismo tiempo; él comenta que desde los 11 años empezó a tener diferentes problemas visuales. Cuatro años después tuvo la oportunidad de probar los lentes de contacto. “La comodidad de los lentes y al hecho de que a la hora de realizar actividades físicas o realizar algún deporte, no tengo esa restricción dan las gafas”, comentó Guerrero.

Medicina ancestral para curar los problemas de visión 

La sananga es una medicina tradicional que viene de la tribu Yawanawá, una comunidad indígena que se conoce como los guardianes legales del Amazonas. La sananga es una medicina a base de plantas medicinales, especialmente la Tabernaemontana Undulata, que ayuda a curar las dolencias físicas y culturales, generando una nueva forma de percepción y enfoque del entorno.  Se administra en gotas oculares. 

Actualmente, el filósofo italiano Andrea Ferrera está ubicado en Pereira realizando a sus pacientes diferentes rituales ancestrales, entre ellos con la sananga. En diálogo con Unimedios contó cómo es el tratamiento: “Es un proceso de 15 días, aplicándolo todos los días, hacer una pausa de 7 días y repetir a los 15 días, sanándote la visión. Empiezas a sentir un espíritu dentro de ti mismo, te empiezas a dar más percepción, más intuición, en una profunda limpieza energética. Es a nivel no solo visual, porque realmente te limpia a nivel, espiritual y emocional”. 

Mitos sobre la salud visual 

A lo largo de las generaciones colombianas, han existido mitos sobre la salud visual, que se transmiten de las personas de avanzada edad a los más jóvenes en el hogar. Estos mitos los esclareció el optómetra Gabriel Toro:Los alimentos, como las zanahorias de colores, se llaman betacarotenos. Esos son importantísimos para la retina, para que ella funcione, pero en la niñez”, es decir, mientras el ojo esté desarrollándose. 

Otro mito es que a los bebés se les debe aplicar leche materna en el iris para que los ojos no tengan cambio de color mientras se desarrolla el infante, pero el oftalmólogo aclaró que “en la leche materna hay muchos microorganismos, porque son las defensas que se le dan en la alimentación al bebé, pero esos microorganismos pueden atacar al ojo”. 

Recomendaciones para una buena visión. 

Algunas de las recomendaciones para mantener una buena salud visual son: mantener una buena distancia cuando se está expuesto a las pantallas; también, aplicar la regla 20-20-20, que consiste en que cada 20 minutos miremos algo que está a 20 metros de nosotros durante 20 segundos. Otra opción es utilizar “las gafas de descanso, ponerle filtros para protegerse de la luz con un filtro antirreflejo. Pero no necesariamente una persona que vea bien, por el hecho de estar usando una pantalla tiene que usar unas gafas”, comentó el doctor Zabala. 

Las consecuencias de esta epidemia silenciosa van más allá de la simple necesidad de usar gafas o lentes de contacto. El deterioro de la visión afecta la calidad de vida de los jóvenes y el apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de la visión. La IAPB (Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera) lanzó una campaña precisamente para concientizar sobre esta epidemia silenciosa llamada “2030 in Sight”, consistente en impulsar la salud visual en todos los rincones del mundo, ya que se pronostica que, si no hay cambios, para el 2050, 1.800 millones de personas sufrirán de alguna afección visual.  

Otra opción es utilizar las gafas de descanso, ponerle filtros para protegerse de la luz con un filtro antirreflejo. Pero no necesariamente una persona que vea bien, por el hecho de estar usando una pantalla tiene que usar unas gafas”, comentó el doctor Zabala. 

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Periodismo en teatro: Indígenas desplazados por la palma

Periodismo en teatro:
Indígenas desplazados por la palma

Por: Sofía Gil-Quintero.

Facultad de Humanidades y Artes

Rutas del Conflicto es un medio de comunicación independiente y nativo digital enfocado en contar el conflicto armado en Colombia,

Óscar Parra y Juan Carlos Contreras, del portal de periodismo investigativo Rutas del Conflicto, viajaron en julio de 2021 a La Primavera, Vichada, donde una comunidad indígena lleva más de 12 años desplazada, viviendo en cambuches tras haber sido expulsada de su territorio, hoy transformado en un extenso cultivo de palma operado por las empresas Agrícola El Encanto y Aceites del Vichada, ligadas al excongresista Alfonso Mattos.

El stand up ‘Indígenas desplazados por la palma’ fue llevado a cabo en la USC el 25 de octubre de 2024, en el marco de la COP 16. 

Además de documentar la situación en su portal, Parra y Contreras -amigos y colegas de hace más de 17 años- lanzaron un innovador proyecto, Rutas en Vivo: La historia detrás de las historias, un ‘stand-up’ en el que comparten las anécdotas de sus investigaciones. Con un toque de humor pero puesto siempre en la ética periodística, el formato busca acercar al público a los temas del conflicto colombiano y compartir las dificultades y realidades de las comunidades afectadas, conectando sus historias con el público de una forma más accesible y humana.

La historia tras el ‘stand up’ que Parra y Contreras actuaron es compleja, pues está arraigada a los profundos problemas sociales del país; involucrando temas como el narcotráfico, el desplazamiento y conflictos territoriales.

Si quieres entender a profundidad la investigación que llevaron a cabo los periodistas, Parra explica detalladamente las problemáticas de la comunidad y su territorio en el siguiente video:

 

Diversas investigaciones de Rutas del Conflicto “se cuentan desde el teatro”, expresó Parra, director del medio; quien recalca la importancia de contar una buena historia equilibrada con ardua labor de reportería.

John Hamilton Huertas Caicedo, estudiante de Comunición Social y asistente del evento, afirmó que investigaciones narradas desde, por ejemplo, el teatro, aportan a la construcción de una memoria colectiva y un buen entendimiento del conflicto armado en Colombia.

Medios de comunicación independientes, como Rutas del Conflicto, aportan al desarrollo de una ciudadanía informada, brindando datos periodísticos con cimientos éticos y democráticos. 

¿Qué objetivos buscaron alcanzar con la investigación?

 El proyecto de la palma tiene, además, implicacaciones negativas en el medio ambiente.

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Igualdad negada: Realidad de la comunidad LGBTIQ+  

Igualdad negada: Realidad de la comunidad LGBTIQ+ 

Por: Kairim Buenaventura Álvarez | Luis Andrés Urrutia Moreno.

Facultad de Humanidades y Artes

A pesar de avances significativos a lo largo de los años en la lucha por sus derechos, la realidad actual dista de ser la ideal. La discriminación continúa siendo un impedimento que limita el desarrollo y el bienestar en Colombia.  

Para combatir esta problemática requiere de un esfuerzo conjunto con educación, leyes antidiscriminatorias, apoyo a organizaciones LGBTIQ+, creación de espacios seguros e inclusivos y la recopilación de estadísticas que marquen el derrotero y así construir políticas públicas que impacten positivamente a esta comunidad.  

“Con mi primera novia fuimos a ver una casa que íbamos a alquilar; llamamos a los propietarios y le comunicamos que estábamos cerca. Cuando llegamos, al ver que éramos dos mujeres y lesbianas, la propietaria nos dijo que ya habían alquilado el lugar. En ese sentido, hemos vivido en varias oportunidades negaciones en servicios como vivienda y salud”.  

Así describe la antropóloga Gabi Rojas Peláez una situación que es común en muchos sectores la sociedad colombiana, que consideran ‘anormal’ ciertas conformaciones familiares actuales.  

La discriminación contra las personas que hacen parte de la comunidad LGBTIQ+ es una realidad a nivel global, que se refleja en muchos escenarios, desde los momentos cotidianos hasta los ambientes laborales, creando obstáculos para que esta población pueda disfrutar de sus derechos. Analizar la discriminación hacia la población LGBTIQ+ implica comprender los distintos modos de exclusión, así como la manera como justifican los hechos discriminatorios desde la perspectiva de quienes así lo hacen.  

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, en Colombia, 501.000 personas reconocen que pertenecen a esta comunidad, razón por la cual, al ser minoría, sus peticiones, quejas y reclamos, no son tramitadas con celeridad y hasta en ocasiones se quedan sin tramitar. En ese sentido, el Congreso de la República mediante la Ley 1752 de 2015, se dictaron disposiciones para “sancionar penalmente actos de discriminación por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, discapacidad y demás razones de discriminación”. 

                                                                                   

Las raíces de esta discriminación se encuentran en los prejuicios, estereotipos, la discriminación religiosa y la falta de comprensión sobre la diferencia. Las consecuencias son devastadoras, impactando negativamente en la salud mental, las oportunidades de vida, la seguridad y la inclusión social de las personas LGBTIQ+.  

Para uno como profesional de la Salud, es todo un reto el atender a estas personas, porque en ocasiones nos llegan con traumas que son difíciles de abordar, una vez una chica trans, al borde de atentar contra su vida, nos dijo que no aguantaba más las presiones por las cuáles debía pasar en las calles de la Cali, porque no respetaban sus gustos y su manera de actuar, así que el trabajo con esta chica, fue dirigido a que debía aferrarse a la vida y disfrutar de lo hermoso que puede ser, estar libre, puntualizó la psicóloga, Merly Zúñiga.   

Cuando aún era muy pequeña, la antropóloga Rojas sufrió en carne propia una discriminación que no lograba comprender: “A la edad de 9 años, me fui a vivir a España donde viví discriminación por ser una niña masculinizada, la profesora le decía a mi madre que debíamos hacer algo para contrarrestar esta situación; mis compañeros, por mi forma de vestir, me decían machorra y otros adjetivos peyorativos”. En ese entonces, ella se identificaba como mujer, “en mi mente, era consciente de que era una persona heterosexual”.   

Pero todo cambió para ella de repente: “al quedar en embarazo, a los 23 años, me di cuenta de que en realidad me identificaba como una persona no binaria, sintiendo afinidad y gusto por las mujeres”. Esto la hizo tomar conciencia de su situación y hoy, nueve años después se ha convertido en una lideresa social en defensa de la comunidad LGBTIQ+ en Cali. Ella ilustra ahora a otros con su transformación a través del tiempo, explicándoles que “fue de pequeña que viví esta situación, ya que ahora que soy grande, me formé y soy ‘aleta’ (avispada), me defiendo con argumentos”.   

A pesar de las dificultades experimentadas en ese entonces, la presión no era la misma en su hogar y, por el contrario, gozó de un buen ambiente: “Al vestirme un poco machorra (risas), tuve la oportunidad de tener privilegios de clase, ya que mis condiciones sociales y económicas han sido totalmente diferentes, mi mamá siempre ha estado rodeada de lesbianas, mi padre ha sido siempre afeminado y ahora viejo fue que salió del clóset. La verdad, no he tenido inconvenientes en ese sentido”.   

                                                                                           

Estefanía Urrutia, trabajadora social de la Fundación Herencia del Pacífico, que atiende a víctimas del conflicto armado en Colombia, ha enfocado sus esfuerzos en actuar de la mano con la comunidad LGTBIQ+ de Cali y Buenaventura. Ella revela que ha tenido grandes retos, empezando por la manera en que se debe dirigir a ellos, por sus diferentes orientaciones sexuales. Pero, tiende a no juzgar o a agredir al comunicarse o hacer las intervenciones psicosociales para el restablecimiento de sus derechos. Además, se encarga de articularse “con los organismos competentes para cumplir a cabalidad con los diferentes procesos que permitan un mejor desarrollo de esta comunidad y su entorno”.    

Para combatir esta problemática requiere de un esfuerzo conjunto con educación, leyes antidiscriminatorias, apoyo a organizaciones LGBTIQ+, creación de espacios seguros e inclusivos y la recopilación de estadísticas que marquen el derrotero y así construir políticas públicas que impacten positivamente a esta comunidad.   

La discriminación contra las personas que hacen parte de la comunidad LGBTIQ+ es una realidad a nivel global“.

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Susurros de sabiduría: Una trayectoria impredecible

Susurros de sabiduría: Una trayectoria impredecible 

Por: María José López|Yaritza Palacios|Jhoan Rentería.

Facultad de Humanidades y Artes

En la hermosa tierra de las riquezas naturales y de las danzas tropicales, se encuentra un lugar maravilloso con paredes imponentes que albergan historias y experiencias. 

En cada rincón del ancianato late un palpitar de vida, tejido con hilos de historias, risas compartidas y abrazos cálidos. Son ellos quienes con sus arrugas como mapas del tiempo nos guían con sus consejos, y nos regalan lecciones que no se encuentran en los libros. 

Ante el auge de los quehaceres y las actividades diarias, muy pocos se detienen para recordar que en ese lugar hay más que un conjunto de personas, allí desborda la sabiduría, el amor y las historias narradas desde el corazón. Este rincón, situado en Buenaventura, Valle del Cauca, es el Ancianato San José, un espacio de atención integral que busca mejorar la calidad de vida de sus beneficiarios.  

Actualmente, el ancianato alberga a 23 ancianos a los que se les proporciona una atención dinámica e interactiva para que puedan ocupar su tiempo de manera creativa. 

Según datos del censo 2018, aumentó la población colombiana mayor de 60 años en el departamento del Valle del Cauca. Por esta razón, en su anterior administración, la gobernadora Dilian Francisca Toro desarrolló un plan para beneficiarla, que se logró implementarse en 40 de los 42 municipios. Uno de ellos fue Buenaventura. 

En las entrañas de este lugar mágico se encuentra Jairo Ortega. Allí, él suele ver pasar las horas en tranquilidad mirando hacia el horizonte, acompañado de su mecedora donde reposa su cuerpo liviano. Su vida no ha sido color de rosas, ya que siempre ha estado marcada por el trabajo duro y la responsabilidad. “Nací el 4 de enero de 1953 en Buenaventura, vivía en una humilde casa situada en la calle Los Tubos, que guarda en sus paredes las historias de mi familia. Para una mejor estabilidad económica me retiré del colegio en 5to de primaria y me puse a trabajar en diferentes ocupaciones. Cuando cumplí los 21 años, entré a trabajar en una agencia de aduanas, a la que le dediqué todo mi sudor y esfuerzo hasta la edad de 43 años”, contó Ortega. 

El trabajo fue el camino que encontró para superarse, salir adelante y ayudar a su madre, por lo que las enfermedades no se hicieron esperar y le darían un giro a su vida: “La vista comenzó a molestarme por mi descuido, aunque pienso que Dios me castigó porque en mis tiempos fui muy humillante y solitario”. Así, en un acto de sinceridad y reflexión, Ortega expresó su arrepentimiento por su pasado, admitiendo haber sido una persona de mal carácter y un poco vaga en tiempos anteriores: “Estoy arrepentido, pero ya es tarde, ahora tengo el problema de la vista y la sonda”, expresó, mientras su voz se quebrantaba. 

Recuerda con cariño a sus padres, pilares fundamentales de su existencia, cuyo legado de trabajo honesto y valores sólidos impregnó cada paso de su camino. Con orgullo menciona a su hermano, ingeniero de Ecopetrol jubilado, y a sus hermanas, mujeres de bien, cuya presencia ha sido faro en los momentos oscuros de su vida. 

 “La vida es como una rueda de la fortuna, a veces estás arriba y otras veces estás abajo” 

Ahora recibe los cuidados necesarios y descansa en ese lugar que es motivo de paz y que lo llena de tranquilidad, ya que, tras vivir una vida saturada por los compromisos laborales, reposa alegremente sin preocuparse por nada, ya que tiene el respaldo y el cariño de su familia.   

La vida no sonríe a todos de la misma manera 

María Núñez (92 años) es otra paciente del asilo. Sus días transcurren de forma totalmente diferente; anda al son de su caminador, que le ayuda a desplazarse por los vastos caminos del ancianato mientras su voz parece desvanecerse con el paso de los años. 

“Nací en Ibagué, Tolima, el 20 de marzo del 1932, me crie en Yumbo y hace 20 años vivo aquí en Buenaventura. A mi papá nunca lo conocí y desde pequeña me crie con mi mamá, ella me ayudo a criar a mis cuatro hijos. Ya dos de ellos están muertos, un hombre y una niña”, expresó mientras los recuerdos opacaban su buen estado de ánimo. 

A diferencia de Jairo, no haber conocido a su padre le ha dejado a María un sabor amargo que no ha podido superar, aunque aprendió a vivir con eso, pero su vida está llena de episodios que la marcaron, exponiéndola a la soledad. 

“Yo tenía a mi marido, vivía con él y teníamos negocios de restaurante, pero como todo se acaba en la vida, se murió él y yo quedé sola”, recuerda, con nostalgia.  

Por otro lado, dice que hace dos meses la llevaron al ancianato prometiéndole que sería mejor, pero se encontró con la sorpresa de que no era así: “No querían tenerme más, yo no les hacía nada, me dijeron que me llevarían a una parte donde tendría de todo. ¿De todo? Mamola”, se lamenta. 

En esta travesía hacia el pasado, donde salieron sentimientos a flote que llenaban de nostalgia su ser, María terminó enviándoles un consejo de aliento a los jóvenes: “que no se rindan y que sean buenos y trabajadores”. 

Muchos desconocen la historia de estos héroes de la vida, que más allá de sus errores y caídas, también tuvieron que sacrificarse por sus familias y aunque el contenido de sus vidas no coincide en muchos aspectos, existen un factor común que los une, la sabiduría y la fuerza que tuvieron para afrontar cada pérdida en sus vidas. 

La enfermera Celina Hurtado dice que “el cuidado que se les brinda a los residentes dentro del ancianato se centra en la proporción de servicios asociados con la enfermería, como cuidarlos sanarlos y estar pendiente de ellos”. 

Algunos residentes pueden tener dificultades adicionales, de salud o de movilidad, que requieren una atención especial. Sin embargo, incluso entre aquellos que no tienen complicaciones adicionales, la enfermera Hurtado señala que hay casos de ancianos que no siguen las pautas establecidas, como acudir a los horarios de comida o cooperar cuando se les ofrece ayuda.  

En cada rincón del ancianato late un palpitar de vida, tejido con hilos de historias, risas compartidas y abrazos cálidos. Son ellos quienes con sus arrugas como mapas del tiempo nos guían con sus consejos, y nos regalan lecciones que no se encuentran en los libros. 

…El ancianato alberga a 23 ancianos a los que se les proporciona una atención dinámica e interactiva para que puedan ocupar su tiempo de manera creativa”.

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