Petronio Álvarez: El festival donde los sentidos se enamoran del Pacífico

Petronio Álvarez: El festival donde los sentidos se enamoran del Pacífico

Por: Maria Camila Chica Londoño

Facultad de Humanidades y Artes

En Cali, cada agosto el aire vibra distinto. La música, los sabores, los bailes, las artesanías y las tradiciones del Pacífico se toman la ciudad. El Festival Petronio Álvarez, en su edición XXIX, ofrece una gran cantidad de atracciones para todos los caleños y los visitantes de todo el mundo, permitiendo que los cincos sentidos sean un vuelo directo a la cultura afrocolombiana.

“Un buen currulao para poderlo bailar con el resto de las personas y un pañuelito blanco”

En el Petronio Álvarez se escuchan los currulaos, las marimbas, el bunde y las jugas, que llenan el aire de ritmos que para sus visitantes es imposibles quedarse quietos. “Un buen currulao para poderlo bailar con el resto de las personas y un pañuelito blanco” expresan en el puesto de Herencia Guapireña. O como es el caso en el stand de Dulces Típicos del Pacífico, que para ellas el Petronio se escucha al canto de las ballenas.

¿Cómo se podría describir el tacto del Petronio? Se acaricia la madera tibia de una marimba, la textura de los turbantes llenos de color y la calidez de las personas. La amabilidad, el amor y la interacción son, lo que sus visitantes destacan. Pero al profundizar como se palpa, Jean Salcedo expresa “Es el sentir de las personas que vienen, no solamente las personas afrocolombianas o las personas raizales del Pacífico, sino de todo Colombia, que a lo mejor sienten esa cultura como propia y así mismo tratan de encontrar ese orgullo propio, ese orgullo vallecaucano, nariñense, caucano y chocoano”.

El sabor de un encocado, una empana de camarón y el dulce de una crema de viche, son el fuerte de atracción, ya que un bocado es probar siglos de tradición. La Gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, expresa su gusto por el viche y la tomaseca: “En la comida ahora comimos de todo. Arroz chocoano, comimos arroz endiablado, bueno, probamos todo: tollo sudado, piangua. Comimos de todo” agrega al mencionar su gusto por la gastronomía.

Pero el Petronio también deja un sabor distinto para sus vendedores, como es el caso en el stand de Curachon “Sabe a un sabor bueno porque le da buen resultado con la venta de los productos, las bebidas tradicionales del Pacífico” resaltando el bienestar económico que le brinda a su familia.

Cali huele a caña de azúcar, pero ¿A qué huele el Petronio? Su olor es de cultura, tradición, una mezcla de mar y selva que perdura en la memoria. Para Jean, el Petronio huele a de todo “huele a atollado, el Petronio huele arrechon, a viche, eso huele a cultura, huele a Pacífico y lo más importante es que huele a patrimonio, a patrimonio de nuestra tierra, que es lo más importante” y   Michael Smith agrega: “Para mí huele a mi hogar, huele como al lado del que estoy esperando que mi abuela me sirva la comida”.

Dicen que todo entra por los ojos y el Petronio es un banquete visual. Cada rincón es un lienzo esperando a contar una historia pintada con hilos, semillas y colores, permitiendo un desfile único de tradición y orgullo. Para Los Hombres Peinadores, el Petronio se ve desde su propia perspectiva al ser los primeros hombres peinadores en el festival, convirtiéndolos en un éxito y rompiendo estigmas. “Belleza absoluta, belleza absoluta por donde uno mire: hombres bien lindos, mujeres bien lindas, cabellos bien lindos, ropa bien linda, entonces es belleza en todo su esplendor” agrega Michael Smith.

Vivir el Petronio Álvarez es dejarse llevar por todos los sentidos; es ver la cultura en cada detalle, sentir el cariño de su gente, oír sus cantos e historias, saborear tradiciones, oler esos aromas que transportan a las diferentes regiones afros del país. Se rumorea que estar en el Petronio transporta al mar Pacífico para contemplar la belleza de sus ballenas y escuchar su canto. No solo es un festival, es un viaje sensorial al alma, donde los sentidos despiertan y la cultura abraza.

“Para mí huele a mi hogar, huele como al lado del que estoy esperando que mi abuela me sirva la comida”.

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Yo Pazcífico: joyería que revindica la historia afrocolombiana 

Yo Pazcífico: joyería que revindica la historia afrocolombiana 

Las joyas de esta marca están inspiradas en las grandes dinastías africanas, como la del emperador de Mali, Mansa Musa, y en las figuras poderosas que han sido eclipsadas por una historia escrita desde la opresión.

Autores: Luna Palma, Felipe Castillo y Nathalia Aguilar

Facultad de Humanidades y Artes

La silueta de Falon Murillo es el logo de ‘Yo Pazcífico

“La historia negra no comienza con la esclavitud” y va más allá del dolor, la carencia y lo negativo que se pueda mostrar en los medios. Así lo asegura Falon Murillo, artesana, diseñadora y poeta del Pacífico colombiano.   

Pero la historia de Yo Pazcífico no solo se cuenta con metal y piedras, también se hace con poesía. 

Murillo explicó la importancia de la joyería artesanal en la reconstrucción de la identidad de la diáspora afrocolombiana y cómo, a través de su marca Yo Pazcífico, hace una apuesta estética que busca transformar las percepciones culturales y narrar la verdad de la historia y cultura afro, “esa verdad que el mundo no conoce”. 

Fundada hace seis años, Yo Pazcífico nace con el propósito de revindicar y visibilizar una historia afrocolombiana que es relegada a un segundo plano. Más que una línea de joyería artesanal, Yo Pazcífico es un manifiesto cultural, según la joyera.  

“Nos estamos narrando a nosotros mismos, no es de otras voces”, afirma con convicción. destacando la importancia de que la diáspora afrocolombiana construya su propio significado. A través de cada pieza, la marca invita a conectarse con una rica herencia cultural que ha sido ignorada o malinterpretada a lo largo de los años. “Queremos entregar la verdad de las culturas negras en el mundo, esa verdad que el mundo no conoce”, agregó Murillo.  

 

 La diseñadora compone historia a través de los accesorios.

Y justo eso es lo que Stefanny  Castillo siente cuando usa la joyería de esta marca; ella tuvo la oportunidad de comprar un par de aretes con forma de trinche. “Estos aretes son una demostración de lo dedicada que soy con mi cabello, con lo mucho que representa para mi llevarlo natural, adornarlo y hacer con él infinidades de peinados”.  

Agregó que los aretes son muy cómodos, porque “son livianos, fáciles de cargar, puedo hasta dormir con ellos sin sentirlos, hacen que mi rostro luzca mejor y el material es super bueno, no han cambiado su color a pesar de que hasta a la ducha entro con ellos”. 

Las joyas de esta marca están inspiradas en las grandes dinastías africanas, como la del emperador de Mali, Mansa Musa, y en las figuras poderosas que han sido eclipsadas por una historia escrita desde la opresión. “Cada joya es una narración del territorio, una construcción de paz y un símbolo de economías sostenibles y solidarias para las regiones del Pacífico colombiano”, señala Murillo. 

Collares del territorio colombiano

Carmen Palacios es otra nueva clienta de la marca, que compró una pulsera elaborada a mano y bañada en oro;  “me fascina, su estilo es muy atractivo e incluye una piedra muy curiosa, que me lleva a la costa Pacífica, me hace recordar las conchas que se encuentran en el mar. Su color es perfecto y resalta mi hermosa piel negra”. 

Pero la historia de Yo Pazcífico no solo se cuenta con metal y piedras, también se hace con poesía. “La poesía soy yo y ahí está narrada”, declara Murillo, ya que, para ella cada pieza de joyería es una extensión de su arte poético, una forma de hacer tangible la esencia de la palabra, y una forma en la que las personas que visten estas joyas pueden, al igual que Falon, ser una extensión de la poesía que surge alrededor de la cultura afro. 

La propuesta de Yo Pazcífico no solo es estética, sino profundamente cultural y política. Al ser una marca afro-centrada, muestra una historia distinta, que desafía las narrativas convencionales sobre lo que significa ser afrodescendiente. “Somos una región rica en todos los sentidos de la palabra”, concluye Murillo, recordando que el Pacífico colombiano tiene mucho más que ofrecer que lo que popularmente se cree que es esta región. 

La poesía soy yo y ahí está narrada.

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Bulevar del Río al ritmo del Petronio 

Bulevar del o al ritmo del Petronio 

Ritmos y sonidos del Festival Petronio Álvarez 2024 

Autoras: Catalina Burbano Martínez y Alejandra Galíndez Agredo

Facultad de Humanidades y Artes

 Los asistentes disfrutaron los ritmos y colores del Petronio

Al compás del currulao, el bunde, el aguabajo y la chirimía, las agrupaciones Tabaco, Mi raza (ganadores en el año 2014), Kinteto Pacífico y Pacífico Libre contagiaron a caleños y turistas que se concentraron en el bulevar del río de Cali con los ritmos del litoral y los enamoraron con su cultura.

La chirimía es un estilo musical de Colombia, del centro-norte del Chocó, arriba de la desembocadura del río San Juan.

El grupo de danzas Estímulo fue el encargado de abrir la tarima y prender el ambiente en el Bulevar. A través de sus coreografías ancestrales, los niños que lo integran deslumbraron al público. El escenario recibió sucesivamente a las demás agrupaciones musicales que, con el sonido de sus instrumentos, transportaron a los presentes a las costas del Pacífico colombiano. 

“Escoger el bulevar es una buena idea, ya que ha adquirido mucha relevancia en la cuidad, es un espacio netamente cultural donde se viven diferentes manifestaciones culturales”, aseguró Jayco Campaz, corista de la agrupación Tabaco. 

La Secretaría de Cultura de Cali, con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones y el Ministerio de Cultura, llevaron por primera vez el festival Petronio Álvarez a un escenario diferente al tradicional, que desde hace unos años está en la Unidad Deportiva Alberto Galindo. Por su ubicación estratégica y la capacidad para acoger a muchos asistentes, este año, el Bulevar del Río permitió también resaltar la riqueza cultural del Pacífico.  

Y es que la Unidad Deportiva “se nos está quedando chica, ya que alberga demasiadas personas, entonces había la necesidad de descentralizarlo, Cali como es tan grande y hay personas que no pueden acudir a ese espacio, entonces se abre para que otras personas desde los diferentes lugares puedan tener acceso a la cultura del Pacífico”, agregó Campaz. 

Conexión entre el alma del Pacífico y las nuevas generaciones.

Para él, lo que hace diferente este espacio es que “no hay ningún tipo de restricción para que la gente llegue, la gente puede entrar y salir cuando lo quiera hacer. Lo que se hace en este escenario es lo mismo que ocurre en el escenario central, porque se está difundiendo de tal forma que está llegando a más personas”. 

El Petronio en el bulevar del río fue más que música y baile. Diez stands a los costados de la tarima estuvieron presentes con estética afro y bebidas de esa región, sumergiendo a los visitantes en la cultura de su territorio. Nombres como Afromila, Palenkun, Xpresion azul y Africalive sonaban entre los puestos. Este espacio permitió a estos emprendimientos, que no quedaron dentro de la ciudadela, tener ingresos derivados del festival. 

Este fue un encuentro vibrante de almas y cultura.

“Este espacio que han creado aquí en la zona del bulevar es súper bacano, porque te permite tener a los artistas más cerca, a las muestras de artesanías y de las bebidas ancestrales mucho más accesibles y se puede disfrutar de esta música que nos recuerda esta cultura”, afirmó Camila Gamboa, funcionaria de la Secretaría de Turismo de Cali. 

El sol comenzó su descenso en el bulevar, que se convirtió en un pedazo del Pacífico en el corazón de la ciudad. El Petronio Álvarez logró llenar el paseo del río con la cultura afro y se convirtió en testigo de que el Pacífico no conoce fronteras cuando se trata de celebrar la tradición y la vida.  

Resumen de lo que se vivió en el escenario descentralizado del Petronio Álvarez en el bulevar del río.

Escoger el bulevar es una buena idea, ya que ha adquirido mucha relevancia en la cuidad, es un espacio netamente cultural donde se viven diferentes manifestaciones culturales”.

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