Trabajo doméstico por días en 2026: derechos, costos y la brecha entre la ley y la realidad

Trabajo doméstico por días en 2026: derechos, costos y la brecha entre la ley y la realidad

En Colombia, el trabajo doméstico remunerado ha sido históricamente uno de los sectores con mayores niveles de informalidad y menor protección laboral.

Por: Valeria Bolaños Rodríguez, Juliana Vásquez Aponzá y Valeria Taticuán Tapias

Facultad de Humanidades y Artes

Para el presente año según el Decreto 0159 del 19 de febrero de 2026, el Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) en Colombia para 2026 se fijó en $1.750.905 y el auxilio de transporte asciende a $249.095, lo que da un total de $2.000.000 mensuales. Esto implica que el valor diario proporcional del salario mínimo equivale aproximadamente a $58.364, sin incluir auxilio de transporte, y cerca de $66.700 diarios al sumarlo proporcionalmente. El pago por debajo de este valor constituye una infracción laboral sancionable. 

Sin embargo, en 2026 el panorama jurídico muestra avances significativos que impactan directamente a las mujeres que ofrecen servicios de limpieza por días. 

La Ley 2101 de 2021 estableció la reducción progresiva de la jornada laboral en Colombia, pasando de 48 a 42 horas semanales sin disminución salarial. Para 2026, la jornada máxima ordinaria es de 42 horas semanales. 

En el caso de las trabajadoras domésticas por días, si en una jornada superan las 8 horas diarias, deben pagarse horas extras con los recargos establecidos por la ley. Las horas extras diurnas tienen un recargo del 25 %, las nocturnas del 75 %, y el trabajo dominical o festivo tiene un recargo del 75 % sobre el salario ordinario según el código Sustantivo del Trabajo, artículos 168 y 179. 

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el trabajo doméstico remunerado en Colombia es ejercido mayoritariamente por mujeres y presenta históricamente altas tasas de informalidad, superando el 70 % en años anteriores a la pandemia.  

Aunque los niveles han mostrado variaciones en los últimos reportes, el trabajo doméstico continúa siendo uno de los sectores con mayor vulnerabilidad laboral en el país. En algunos casos la formalización sí se cumple, pero en otros persisten situaciones de incumplimiento que evidencian la brecha entre la ley y la realidad laboral. 

Adriana Gonzales trabaja dos días a la semana para tres empleadores; según su testimonio, el pago que recibe por jornada se encuentra por debajo del salario mínimo proporcional establecido para 2026. Además, quienes la contratan no la afilian a salud ni a pensión, y tampoco ha recibido primas ni cesantías. 

Ella afirma que no ha tenido conflictos directos por incumplimientos de dinero, ni ha trabajado horas extras sin remuneración. Asimismo, señala que su experiencia con las familias ha sido buena en términos de trato, sin embargo, comenta “el sueldo no es lo debido para lo que uno hace”. 

Adriana Gonzales también manifestó “Es bueno tener una afiliación a pensión para un futuro, ¿no?, ya que uno va viendo los beneficios y recibiendo la asesoría para poder alcanzar esa meta”, lo que le permitiría mayor estabilidad en la vejez, dado que, en su realidad actual, esa protección no se está materializando. 

A su voz se le suma la de Luz Amparo Zapata, quien trabaja tres días a la semana en diferentes hogares. El día representa para ella un ingreso de $100.000, lo que equivale a 1.200.000 mensuales. Dice que no ha tenido conflictos, que no ha sufrido accidentes y que, hasta ahora, siente que su trabajo ha sido valorado. 

Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad hay una realidad que pasa casi desapercibida, como en muchos casos, esta no es la excepción, ya que ella no está afiliada a salud ni a pensión. Aunque ha recibido cesantías, no cuenta con una protección completa frente a enfermedad, incapacidad o vejez. Este caso deja en evidencia que aún existen brechas que dejan a muchas mujeres trabajando con estabilidad aparente, pero sin una protección real. 

De igual forma, Mabel Palacios trabaja tres días a la semana para dos empleadores distintos. Por cada jornada recibe un pago de 100.000, valor que no supera el mínimo legal proporcional establecido para 2026. Aunque no se encuentra afiliada a salud ni a pensión por parte de sus empleadores, afirma “Mis empleadoras me dan prima cada seis meses y cada año me liquidan”. 

Manifiesta “Siento que mi trabajo es valorado y es bueno, gracias a Dios me ha ido bien”. La experiencia de Mabel es un caso donde el buen trato y el pago oportuno no sustituyen las garantías estructurales que establece la ley. La falta de afiliación al sistema de seguridad social mantiene a muchas trabajadoras en una condición de vulnerabilidad futura, especialmente en materia de protección en salud y acceso a pensión. 

Adicionalmente, Katherine Caicedo, una joven empleada doméstica, quien trabaja de lunes a sábado para una sola empleadora y recibe un pago por debajo del salario mínimo desde hace más de seis meses, exactamente desde julio de 2025, expresa “Actualmente mi empleadora no me tiene afiliada a salud ni a pensión y, para ser sincera no tengo total conocimiento de las leyes que mi empleador debería de cumplir a la hora de yo brindarle el servicio”. 

Incluso en múltiples ocasiones su jornada supera las ocho horas diarias, llegando a trabajar hasta doce horas sin que ese tiempo adicional se vea reflejado en su remuneración. Katherine confiesa “Me he sentido triste porque trabajar en estas condiciones es muy difícil, más cuando tienes aspiraciones y quieres salir adelante”. Solo tras conocer los beneficios legales vigentes comprendió lo grave que es no contar con los derechos garantizados. 

Muchas trabajadoras por días continúan laborando sin acceso pleno a derechos básicos como seguridad y prestaciones sociales. La ausencia de conflictos visibles no implica necesariamente condiciones laborales justas, sino que en ocasiones refleja normalización de prácticas que no cumplen con el marco legal vigente. 

Percepción de los empleadores 

Alexandra Rodríguez, madre cabeza de hogar y usuaria que contrata servicio de limpieza por días comentó que solicita una trabajadora cada quince días. Afirmó “Prefiero contratar directamente a la persona porque es más económico y hacen mejor el aseo, porque por la empresa se limitan a lo que hagan en ciertas horas y es más costoso”.  

Sin embargo, reconoció que no realiza aportes a seguridad social, ya que la trabajadora asume su afiliación de manera independiente. Aunque afirma conocer las obligaciones legales como empleadora, considera que los costos actuales son altos y que asumir aportes a salud, pensión y riesgos laborales por un servicio que se presta dos veces al mes resultaría muy costoso para el usuario. 

También señaló que cuando la contratación se realiza a través de una empresa existe mayor tranquilidad jurídica, pues la responsabilidad recae sobre la organización intermediaria. Su postura refleja una realidad frecuente en el sector: aunque existe conciencia sobre las obligaciones legales, la percepción de alto costo desmotiva la formalización cuando el servicio es esporádico. 

Asimismo, Melissa Noriega, empleadora que adquiere servicio de limpieza dos días a la semana desde hace cinco años, explicó “Por temas de confianza y seguridad prefiero contactarlas a ellas directamente y más que todo recomendadas”. A parte menciona “No he afiliado a ninguna empleada, pero a la empleada que tengo hoy en día se le paga un salario integral, que es un pago por día que estima las prestaciones sociales de ley”.  

Desde su perspectiva, este pago representa un salario justo de acuerdo con el incremento legal del salario mínimo. Sin embargo, esta postura evidencia una confusión frecuente en el sector, aunque el pago proporcional de prestaciones es obligatorio, la ley exige la afiliación efectiva a salud, pensión y riesgos laborales cuando existe relación laboral, incluso si el servicio se presta por días. 

Este testimonio demuestra que, en algunos escenarios, la percepción de cumplimiento no necesariamente coincide con el cumplimiento integral de las obligaciones legales, lo que contribuye a mantener vacíos en la formalización del trabajo doméstico por días. 

Liliana Carvajal, empleadora declaró “No realizo afiliación a seguridad social porque mi empleada es beneficiaria del Sisbén”. Ella afirma conocer las obligaciones legales como empleadora, pero señala que la trabajadora no desea ser afiliada, de igual manera asegura que reconoce otros pagos correspondientes. 

Ella reconoce que las trabajadoras por día no reciben suficientes garantías laborales, este caso revela una problemática recurrente que es la coexistencia entre la formalización laboral y los sistemas de subsidio estatal, donde algunas trabajadoras temen perder beneficios sociales si ingresan plenamente al sistema contributivo. La situación evidencia que la informalidad no siempre es una decisión unilateral del empleador, sino el resultado de condiciones socioeconómicas más amplias. Aunque la omisión en la afiliación puede generar sanciones económicas y responsabilidades en caso de accidentes laborales. 

El costo de la formalidad 

Desde una perspectiva económica, el costo de contratar formalmente a una trabajadora por día no se limita al pago del salario diario. Al sumar aportes a salud, pensión, riesgos laborales y prestaciones sociales proporcionales, el costo real puede aumentar entre un 30% y un 40% adicional sobre el salario base, dependiendo de la frecuencia de contratación. 

Desde la perspectiva contable, la sostenibilidad financiera del servicio de limpieza por días depende directamente de la frecuencia de contratación. Según explicó la contadora Paola Franco declara “Es sostenible en caso de que sea ocasionalmente 1 o 2 veces a la semana, sin embargo, si es varios días por semana no es sostenible, porque representaría un gasto significativo para una familia clase media”.  

Aunque reconoce que los costos actuales han aumentado, considera que cuando se trata de contratación esporádica estos se compensan con el trabajo realizado. De igual manera, sostiene que la exigencia de contrato y prestaciones sociales contribuye a reducir la informalidad, al establecer reglas claras para ambas partes. 

En términos de mercado laboral femenino, la contadora señala que la regulación genera efectos mixtos en la oferta y la demanda. Puesto que, al estar regulado el sector y contar con beneficios como prestaciones sociales y mayor estabilidad, el trabajo se vuelve más atractivo y puede aumentar la oferta laboral. 

Por otro lado, advierte que el incremento en los costos podría disminuir la demanda del servicio en algunos hogares. Afirmó “Para los próximos años habrá mayor formalidad, más personas cotizando a seguridad social, mayor estabilidad laboral e ingresos para estas personas”. 

Empresas intermediarias como alternativa 

Las empresas intermediarias han surgido como una gran alternativa para reducir riesgos jurídicos y facilitar la formalización del trabajo doméstico. Andrés Arboleda, líder comercial de la empresa Domestikas, la cual ofrece servicios de aseo y limpieza por días para empresas, oficinas y hogares, en la ciudad de Cali, comenta cómo es el proceso para la selección del personal “Es un proceso de cuatro partes, primero se hacen unas preguntas iniciales o de filtro, después vienen preguntas afines a lo que la empresa busca, luego se realiza una prueba psicotécnica y por último una entrevista presencial”. 

Además, agrega que al principio se establece con la trabajadora un contrato de prueba por 2 meses y si en ese tiempo se demuestra la satisfacción de su trabajo se pasa a un contrato a término indefinido. 

Al momento de obtener uno de sus servicios, el cliente es quien define las actividades importantes a realizar por parte de la empleada doméstica, afirma “Si usted pide 4 horas debe comprender que debe saber aprovechar ese tiempo para lo realmente importante”. Actualmente el servicio que más solicitan es el de aseo por 4 y 8 horas, cabe aclarar que manejan diferentes paquetes que suelen incluir mayormente barrido, trapeado, limpieza de baños y cocina, todo varía según el espacio y el plan que escoja el cliente. 

Asimismo, en relación con los beneficios, explica que todas las partes involucradas resultan favorecidas tanto la trabajadora que accede a un empleo digno y estable, como el cliente que optimiza su tiempo y puede concentrarse en otras actividades sin preocuparse por las labores del hogar, y la empresa obtiene los recursos necesarios para continuar creciendo y expandir su modelo a otras ciudades del país. 

Finalmente, asegura que su empresa cumple con todas las garantías laborales de ley establecidas en Colombia. Incluso comenta que como empresa suelen hacer actividades de integración con sus colaboradoras a finales de año con el fin de oxigenarlas y ayudar a que todas se conozcan. 

Sanciones y control estatal  

Daniel Chiles, abogado, aporta “Si un empleador no cumple con sus obligaciones laborales, el Ministerio de Trabajo puede imponer sanciones por el desconocimiento de los derechos irrenunciables de los trabajadores, las prestaciones sociales y el contrato. Además, la UGPP (Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales) investigará y multará al empleador por no realizar los aportes correspondientes a la seguridad social y los parafiscales”. 

No obstante, señala “No es obligatorio firmar un contrato escrito para las empleadas domésticas, ya que un contrato laboral puede ser verbal, y en ese caso, se entiende que es a término indefinido. Sin embargo, un contrato escrito ofrece una mayor protección y respaldo para los derechos de los trabajadores”. 

Existen casos como el de las trabajadoras o trabajadores que laboran para varios empleadores, en donde la afiliación a la seguridad social, por ejemplo, es responsabilidad conjunta de todos los empleadores, quienes deben aportar proporcionalmente a los días trabajados con cada uno. 

 

Daniel Chiles considera que actualmente no hay suficiente control estatal frente a la informalidad en este sector, especialmente para las trabajadoras que no cuentan con una cobertura empresarial. Estas trabajadoras, que a menudo trabajan de forma independiente, son las que se encuentran más desprotegidas. Aunque tienen alcance con el Ministerio de Trabajo para hacer valer sus derechos, la falta de un marco formal las expone a mayores vulnerabilidades. 

Finalmente afirma “Para mejorar la protección de estas trabajadoras del servicio doméstico, se podría empezar por la implementación de proyectos pedagógicos que incentiven a documentar de manera probatoria sus acuerdos verbales. Esto podría incluir un registro de conversaciones en audio, WhatsApp, videos o la presencia de testigos, lo cual facilitaría el respaldo de sus derechos en caso de disputas”. 

La legislación vigente no distingue entre trabajo doméstico permanente o por días en materia de derechos fundamentales. La diferencia radica únicamente en la forma de liquidar los pagos de manera proporcional. Así, el avance normativo es claro: el trabajo doméstico es trabajo formal y debe ser tratado como tal. 

 Seguridad social y jornada laboral 

El Decreto 2616 de 2013 reguló la cotización a seguridad social para trabajadores dependientes que laboran por períodos inferiores a un mes, permitiendo que los aportes se realicen de forma proporcional a los días trabajados. 

En salud, el empleador debe aportar el 8,5% del ingreso base de cotización, mientras que la empleada aporta el 4%. En pensión, el empleador asume el 12% y la empleada el 4%, para completar el 16% exigido por el sistema, Ley 100 de 1993. 

Asimismo, según la Ley 21 de 1982 pueden ser afiliadas a cajas de compensación familiar, lo que les permite acceder a subsidios, recreación, educación y cuota monetaria si cumplen con los requisitos establecidos. 

 Marco legal vigente 2026 

La Constitución Política de Colombia establece en su artículo 53 la protección especial al trabajo y la igualdad de oportunidades para los trabajadores. En concordancia, el Código Sustantivo del Trabajo, artículos 22 y 23 reconoce que el servicio doméstico es una relación laboral formal cuando existe subordinación, remuneración y prestación personal del servicio, incluso si se desarrolla por días. 

En 2026, las trabajadoras que prestan servicios de limpieza por días tienen derecho al salario mínimo legal proporcional, afiliación a seguridad social, prestaciones sociales y demás garantías laborales, independientemente de que trabajen uno o varios días a la semana. Esta obligación ha sido reiterada por el Ministerio del Trabajo. 

Mientras que, La Corte Constitucional ha reiterado que el trabajo doméstico no puede ser tratado como una categoría laboral inferior y que debe garantizarse igualdad material y protección reforzada a quienes lo ejercen, dada su condición histórica de vulnerabilidad. 

Uno de los avances más relevantes para este sector fue la extensión obligatoria del pago de prima de servicios a trabajadoras domésticas, establecida mediante la Ley 1788 de 2016. Desde entonces, las trabajadoras del hogar, incluidas aquellas que laboran por días, tienen derecho a recibir prima de servicios proporcional al tiempo trabajado. 

Además, deben reconocerse cesantías equivalentes a un mes de salario por cada año trabajado o proporcional por fracción de año, así como intereses sobre cesantías equivalentes al 12% anual sobre el valor acumulado. Las vacaciones también deben pagarse de forma proporcional, equivalentes a 15 días hábiles de descanso remunerado por cada año trabajado o su proporción correspondiente. 

Estos beneficios aplican incluso cuando la trabajadora presta servicios únicamente algunos días al mes para un mismo empleador. El cálculo debe realizarse en proporción al tiempo efectivamente laborado. 

En 2026 el trabajo doméstico por días en Colombia cuenta con un marco legal sólido que reconoce derechos, garantías y protección social para las trabajadoras. Sin embargo, los testimonios evidencian que aún persiste una brecha entre lo que establece la ley y lo que ocurre en la práctica. La formalización no solo depende de la existencia de normas, sino del compromiso real de empleadores, mayor control estatal y acceso a información clara para quienes ejercen esta labor. 

Estos beneficios aplican incluso cuando la trabajadora presta servicios únicamente algunos días al mes para un mismo empleador. 

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Una biblioteca a donde vayas

Una biblioteca a donde vayas 

Una experiencia que demuestra que la lectura no solo informa, sino que también conecta con la realidad y fortalece una mirada crítica sobre el entorno.

Autor: Juan Pablo Ospina

Facultad de Humanidades y Artes

Permite resaltar el valor de la lectura como herramienta para comprender la realidad, fortalecer el pensamiento crítico y conectar el conocimiento académico con la memoria y el contexto social. 

Una mirada que evidencia cómo el acceso a lecturas profundas permite ir más allá de lo superficial, formando profesionales más conscientes, críticos y comprometidos con su entorno.

La Universidad Santiago de Cali ha fortalecido su infraestructura académica con la creación de la Biblioteca Santiago Cadena Copete, un espacio moderno diseñado para impulsar la investigación, el aprendizaje y el acceso al conocimiento. Esta biblioteca cuenta con más de 60.000 libros, salas de lectura con capacidad para cientos de estudiantes, cabinas de estudio y equipos tecnológicos que facilitan tanto el trabajo individual como colaborativo. Además, integra recursos físicos y digitales, permitiendo el acceso a múltiples bases de datos especializadas que apoyan la producción académica y científica de la comunidad universitaria.

En cuanto al acceso a los servicios, la ruta para solicitar libros inicia con la búsqueda en el catálogo de la biblioteca (disponible a través del portal institucional). Una vez identificado el material, el estudiante puede ubicarlo en las estanterías o solicitarlo en el área de préstamo, donde se registra mediante el sistema interno de la universidad. Por otro lado, para consultar bases de datos, el proceso comienza ingresando a la página oficial de la universidad, luego a la sección “Académico” y posteriormente a “Biblioteca”, donde se encuentran los accesos a recursos digitales, bases de datos académicas y repositorios institucionales con información científica y bibliográfica.

De esta manera, la biblioteca no solo funciona como un espacio físico de consulta, sino como un entorno integral que articula el acceso al conocimiento en diferentes formatos, facilitando que los estudiantes desarrollen procesos de investigación más completos, autónomos y conectados con las dinámicas actuales de la información.

En un entorno donde la información circula de manera inmediata y fragmentada, acercarse a libros que profundizan en la realidad del país se convierte en una herramienta fundamental para la formación crítica de los estudiantes. Lecturas como: Operación Palomera: el comienzo del fin de las FARC, de Olga Behar y Pablo Navarrete, permite comprender desde el periodismo investigativo uno de los episodios más impactantes del conflicto armado colombiano.

Este libro reconstruye el secuestro de los diputados del Valle del Cauca en 2002 y su posterior asesinato, un hecho que marcó profundamente la historia reciente del país y que se convierte en un punto clave para entender la dinámica de la violencia política en Colombia. A través de testimonios, investigación rigurosa y una narrativa cercana a la realidad de las víctimas, los autores logran ofrecer una mirada compleja sobre los actores del conflicto: la guerrilla, el Estado y la sociedad civil.

Para estudiantes de comunicación social, este tipo de obras resulta especialmente relevante. No solo por el contenido histórico, sino por la forma en que está construida la narración. El libro se apoya en recursos del periodismo investigativo, combinando entrevistas, reconstrucción de hechos y análisis contextual, lo que permite entender cómo se construyen relatos informativos con responsabilidad y profundidad. Es, en esencia, un ejemplo de cómo contar historias reales sin perder el rigor ni la sensibilidad.

En el caso del diseño gráfico, la lectura también aporta elementos clave. Comprender el contexto social y político en el que circulan los mensajes permite diseñar con mayor conciencia. Las imágenes, los discursos visuales y las piezas comunicativas no son ajenas a la realidad; por el contrario, dialogan constantemente con ella. Por eso, conocer estos episodios históricos contribuye a la creación de propuestas más críticas, pertinentes y comprometidas.

Más allá de los datos y los hechos, Operación Palomera cumple una función esencial: reconstruir la memoria. El libro recoge voces de familiares, testigos y actores involucrados, evidenciando el impacto humano de la guerra y la necesidad de no olvidar. En este sentido, la lectura se convierte en un acto de reconocimiento y reflexión, donde el conocimiento trasciende lo académico para tocar dimensiones éticas y sociales.

Acceder a este tipo de textos desde la biblioteca universitaria no solo facilita el aprendizaje, sino que promueve una relación más profunda con el conocimiento. Buscar el libro, consultarlo, llevarlo a otros espacios y dedicar tiempo a su lectura permite que la experiencia sea más significativa. No es lo mismo leer de forma fragmentada que sumergirse en una investigación completa que articula contexto, testimonios y análisis.

Además, el libro dialoga con otros recursos disponibles en la biblioteca, como bases de datos académicas y publicaciones especializadas que amplían la comprensión del conflicto armado colombiano. Esta combinación entre fuentes físicas y digitales fortalece el proceso formativo y permite contrastar información, enriquecer perspectivas y desarrollar un pensamiento más sólido.

En un país donde la historia reciente sigue siendo objeto de debate, la lectura de este tipo de obras resulta indispensable. No solo para entender lo que ocurrió, sino para reflexionar sobre sus implicaciones en el presente. Para los futuros comunicadores y diseñadores, este ejercicio es clave: comprender el contexto para poder narrarlo, representarlo y transformarlo.

Así, libros como Operación Palomera no solo informan, sino que invitan a pensar. Son herramientas que permiten ir más allá de lo superficial y construir una mirada crítica frente a la realidad. En cada página se evidencia que la comunicación no es solo transmitir mensajes, sino también asumir una responsabilidad frente a la historia y la sociedad.

Leer, entonces, deja de ser una actividad académica más y se convierte en un acto consciente. Un acto que conecta al estudiante con su contexto, con la memoria del país y con su propio papel como futuro profesional. Porque entender el pasado también es una forma de construir el futuro.

Resalta cómo el acceso a la biblioteca y la lectura de obras que abordan la realidad del país se complementan para fortalecer una formación más crítica, consciente y conectada con el contexto social e histórico.

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El reto de la reintegración de los expresidiarios en Cali

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El reto de los expresidiarios comienza al llegar la libertad. Mientras la fuerza pública aumenta

Autores: Juan Sebastián Bolaños Ceballos y Valeria Pejendino.

Facultad de Humanidades y Artes

Se ignora qué ocurre tras la condena. si el sistema solo castiga, pero no logra resocializar, la libertad es apenas un paso antes de volver a delinquir. Este informe especial revela cómo el olvido de esta población es el motor que alimenta la inseguridad día a día en nuestras calles.

La falta de oportunidades laborales es uno de los principales obstáculos para quienes intentan rehacer su vida…

“He llegado a muchas entrevistas de trabajo y no me quieren aceptar por los antecedentes judiciales. Nadie me quiere dar una oportunidad”. El testimonio del caleño Armando Zambrano refleja lo complejo que resulta para una persona, reincorporarse a la sociedad luego cumplir una condena.   

Armando, un ciudadano caleño que estuvo privado de su libertad más de 6 años, representa el rostro de esta exclusión; su diario vivir se convirtió en un bucle de rechazos uno tras otro. “De vez en cuando hago algún trabajo de construcción, pero es difícil porque no me quieren aceptar.”, relata, evidenciando que el pasado judicial funciona como una marca imborrable. 

El testimonio de Armando revela una parte cruel del mercado laboral, la discriminación cortés y según explica, las entrevistas laborales suelen iniciar de manera positiva hasta que aparece el registro de antecedentes en su hoja de vida. “Normalmente me reciben muy bien, pero cuando leen la hoja de vida, ahí es donde la gente se retracta. Me dicen que por haber estado en la cárcel no me aceptan; eso es discriminación”. 

Su caso no es el único. Analizando los datos recolectados de la fundación Fundrapre a lo largo de su gestión y funcionamiento. Encontramos que en total 318 personas recuperaron su libertad: 118 han fallecido, incluyendo casos como, el de un hombre de 56 años que murió por un cáncer de páncreas mal atendido bajo el precario servicio de salud del INPEC; Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (USPEC), o el que fue asesinado apenas cruzó la puerta de salida del centro penitenciario. A esto se le suman tres personas desaparecidas y una lamentable situación de salud pues al salir de la cárcel pierden su cobertura médica, sin posibilidad de recibirlos. 

De este grupo de 318 exconvictos, apenas cinco personas han logrado reintegrarse con éxito fuera de Colombia, en países como España, Estados Unidos, Chile, Ecuador y Londres. En el contexto local, la realidad es otra, no hay ni uno solo trabajando formal y legalmente. Los 313 restantes sobreviven en el día a día a través de la informalidad, generalmente en trabajos de construcción o ventas en el centro de Cali, o inevitablemente reincidiendo en el delito. 

Para la fundadora y experta en el área de reintegración social de la fundación Fundapre, Elsy García Medina el problema nace desde la misma cárcel. 

 “En este país, el sistema penitenciario va de la mano con el castigo y no con un cambio… Las cárceles se transformaron un espacio donde se pierde la identidad y para cuando las personas cumplen su sentencia, se encuentran con el estigma social tanto de sus familiares como de su entorno. No podemos exigir que cambien para bien en la sociedad, cuando encontrar un empleo formal se vuelve una misión casi que imposible. Hay que garantizar el derecho al trabajo y la aceptación social, de lo contrario estaríamos dándoles la espalda y dejándoles como única fuente de ingresos nuevamente el delito en una situación desesperada por subsistir”, expresa García. 

Esa pérdida de identidad y el estigma se filtran hasta la intimidad del hogar, donde el retorno constantemente está marcado por sospechas. Para Estefany Castro García, madre de un joven que ha vivido el bucle de entrar y salir de la cárcel, la libertad es un lugar minado de incertidumbres y preocupación. Ella asegura que el reto no es solo la falta de un sueldo, sino el juicio moral del entorno: “No es solo que no consigan trabajo, es cómo los mira el vecino, cómo los juzga la misma calle que los vio crecer”. 

Esta presión social, sumada a la desconexión con sus propias redes de apoyo, crea un aislamiento que la psicología familiar identifica como un factor de riesgo muy alto. Expertos en comportamiento humano señalan que, ante el rechazo del círculo social primario, el expresidiario busca refugio en los únicos espacios donde no es juzgado por su pasado: las estructuras delictivas de las que se intentaba alejar. 

Sin embargo, frente a este panorama de rechazo y puertas cerradas, el sistema jurídico colombiano ha intentado levantar un contrapeso. La Ley 2208 de 2022, conocida como la Ley de Segundas Oportunidades, fue creada con la intención de romper precisamente ese ciclo de rechazos. Ofreciendo beneficios tributarios a los empresarios que contraten a esta población, la ley busca transformar el antecedente penal de una sentencia de desempleo a una oportunidad de responsabilidad social. 

Sobre esta normativa, el abogado José Gregorio Hernández Penagos explica que la iniciativa busca que las personas que ya pagaron su condena puedan conseguir un trabajo formal, dando beneficios a las empresas para que se animen a contratarlos “La ley apuesta por dar segundas oportunidades porque eso reduce la reincidencia y beneficia a toda la sociedad” afirma Hernandez; no obstante, también advierte que “En Cali todavía falta más apoyo y un cambio de mentalidad para que la iniciativa funcione mejor” declaró. 

Es por esto que, como advierten expertos legales, la norma por sí sola no borra el prejuicio; se requiere que el sector privado de Cali deje de ver el pasado judicial como una amenaza y empiece a verlo como una inversión en seguridad ciudadana. 

Para Lina Marcela Sierra, empresaria caleña, la decisión de abrir las puertas de su empresa no se basa solo en ver una hoja de vida, sino en la satisfacción de que brindar oportunidades a quienes han sido excluidos es la única forma de construir una Cali más segura. “Yo creo en las segundas oportunidades, y que la forma de crear un mundo mejor es brindar oportunidades a las personas que probablemente nadie cree” afirmó la empresaria, también recalcó “Es importante que cuenten con una fuerte red de apoyo solidad para no perder el nuevo enfoque de su vida” la intención genuina del individuo de proyectar una vida distinta. 

Entonces, para los empleadores que apuestan por estas “segundas oportunidades”, la resocialización no es un cambio que el exconvicto haga solo. La empresaria Sierra recalca que un factor determinante para no perder el nuevo enfoque de vida es la existencia de una red de apoyo social y laboral en la que el trabajador pueda sostenerse, afianzando así, la advertencia de Elsy García sobre el vacío que deja la pérdida de identidad en prisión. 

En la otra cara de la moneda se encuentra Carlos Alberto Bolaños Álvarez, mago, payaso y empresario con más de 15 años de trayectoria al frente de Capeto Recreación y Eventos, una de las empresas de animación más grandes de Cali. 

Para Capeto, cuyo personal se concentra en jóvenes de entre 18 y 27 años, la posibilidad de contratar a alguien que haya pasado por una cárcel es una decisión que genera gran preocupación. 

El empresario manifiesta que recibir a una persona que haya sido privada de la libertad es “complicado” y confiesa que el primer criterio de rechazo inmediato son los antecedentes judiciales. Desde su perspectiva, la ciudad no solo requiere que la persona a reintegrar cumpla su condena, sino una resocialización que él no percibe como real en el sistema actual.  

“¿Qué se hizo para capacitar a esa persona evitando que no vuelva a reincidir en lo mismo que lo privó de la libertad? Pues la verdad que como empresario sí, también me abstengo de tener que contratar a una persona en esas condiciones. Primero miramos los antecedentes, pero la verdad es que en este país una persona privada de la libertad no solamente necesita cumplir con su condena, sino también con una reintegración a la sociedad”, afirma Carlos. 

La brecha entre los empresarios que creen en el cambio y aquellos que se retractan al leer los antecedentes es el espacio donde debe actuar la estrategia pública. Es aquí donde la Ley 2208 de 2022, intenta incentivar a más organizaciones a seguir este camino, proponiendo que la inclusión laboral deje de ser un acto de fe individual para convertirse en una estrategia colectiva de seguridad y justicia social. 

Nathalia Benjumea, psicóloga de selección, comenta lo determinante que puede ser la contratación de personas con antecedentes, ya que eso puede perjudicar a las empresas para certificarse en el (El Sistema de Administración de Riesgos de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo) SAGRILAFT, ya que esto les brinda una seguridad en su documentación como empresas. 

Ella recuerda el caso de un candidato: “Se trataba de un hombre que se postuló para el cargo de coordinador. En la revisión de documentos se reflejó que no era solicitado por la justicia, pero en uno de sus anteriores trabajos en el cual transportaba mercancía, mientras conducía uno de sus trayectos cotidianos fue abordado por un grupo al margen de la ley, que quemó el carro de trabajo y la mercancía. La empresa procedió a demandarlo por robo de mercancía. En el proceso de selección sometido al polígrafo y quien lo realizó, confirmó que el hombre decía la verdad. Al sol de hoy él sigue como coordinador en esa empresa”, relató la doctora Nathalia. 

Finalmente, la verdadera resocialización se pone a prueba en el día a día de los barrios, donde la comunidad critica como el primer juez. Mientras persista la falta de redes de apoyo sólidas, el ciclo de reincidencia seguirá alimentándose de la inseguridad. Al final del día, el éxito de la Ley de Segundas Oportunidades y los esfuerzos individuales de los exconcivtos dependerá de la sociedad caleña para entender que cada puerta que se le cierra a quien busca una vida distinta, es, una posibilidad que se abre nuevamente hacia el delito por pura necesidad de sobrevivir. 

una problemática social que suele pasar desapercibida, ya que pone en evidencia cómo la falta de oportunidades, el estigma y las fallas institucionales terminan perpetuando ciclos de exclusión y reincidencia, afectando no solo a quienes han cumplido una condena sino también a la seguridad y al tejido social en general.

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Suplantación de identidad: riesgo latente en Colombia

Suplantación de identidad: riesgo
latente en Colombia

El aumento de la digitalización financiera en Colombia ha intensificado los riesgos de suplantación de identidad.

Por: Karol Arizala

Facultad de Humanidades y Artes

En 2026, la identificación biométrica se ha consolidado como un escudo clave frente al creciente fraude y la suplantación en el sector financiero colombiano. Mas de 30 millones de usuarios realizan diariamente operaciones desde sus celulares lo que refleja una fuerte digitalización del sistema.

la identificación biométrica es una herramienta clave para proteger a millones de usuarios que realizan transacciones en línea diariamente.

Actualmente el 82% de las transacciones en el país se realizan por internet, en otro contexto, durante el primer semestre del año 2025 los ataques cibernéticos aumentaron en un 69%, según la Superintendencia Financiera de Colombia.

Esto equivale a que alrededor de 94 intentos de vulneración por segundo y cerca de 1.000 colombianos afectados cada día por robo de información personal, lo que refleja el enorme desafío que enfrentan las grandes entidades financieras para salvaguardar la identidad financiera de sus usuarios.

El rápido avance de los servicios financieros digitales ha estado acompañado por un aumento significativo de delitos cibernéticos. Alrededor del 2025 se registraron 62.299 denuncias y en lo que va del 2026 se han sumado 5.000 casos, lo que afirma el crecimiento de estas amenazas. Frente a este panorama las compañías tecnológicas han impulsado la adopción de nuevas alternativas tecnológicas que sean seguras y confiables para contener la escala de estos delitos.

Ante esta realidad ldenty.io, un software biométrico de autenticación y verificación de identidad digital se presenta como un escudo social, ya que permite validar la identidad de los usuarios desde sus dispositivos y sin servidores externos. A través del uso de características como las huellas dactilares o el reconocimiento facial garantiza una verificación inequívoca. Gracias a esta identificación exacta, las entidades financieras pueden asegurase de quien realiza una transacción, solicita un crédito o accede a un servicio es realmente quien dice ser.

Uno de los principales beneficios de este software es su interfaz simple e intuitiva permite completar los procesos de identificación en segundos, minimizando la fricción en cada interacción.

Todo este proceso se lleva a cabo en el dispositivo móvil del usuario, sin necesidad de hardware adicional ni dispositivos alternos, no requiere conexión a internet para funcionar lo que permite su uso incluso en áreas con conectividad limitada.

Para aumentar aún más la seguridad Identy.io incluye la tecnología de detección de vida pasiva (passive liveness). Este sistema evalúa en tiempo real diversas señales biométricas, como micro expresiones faciales, textura de la piel, reflejos de luz y profundidad, asegurando que el usuario sea una persona real presente en ese momento. el crecimiento exponencial de los servicios financieros digitales en Colombia ha traído consigo una nueva generación de riesgos que ya no pueden abordarse con métodos tradicionales.

Jesús Aragón CEO de Identy.io indica que, el crecimiento exponencial de los servicios financieros digitales en Colombia ha traído consigo una nueva generación de riesgos que ya no pueden abordarse con métodos tradicionales”. es evidente que la identidad digital se ha convertido en el principal punto de defensa. Es evidente que la identidad digital se ha convertido en el principal punto de defensa; al final el objetivo no es solo prevenir el fraude, es asegurar que los ciudadanos puedan ingresar de manera segura a los servicios financieros digitales ya que se han vuelto parte de la vida cotidiana.

Ante este panorama, la implementación de tecnologías biométricas se posiciona como una solución efectiva para mitigar estos riesgos, permitiendo validar la identidad de los usuarios de forma rápida, segura y sin fricciones, incluso en entornos con baja conectividad.

Andrés tiene miedo de salir a las calles y ahora no viaja en el transporte público de su ciudad, lo que incrementa los gastos económicos por usar siempre servicios como Uber.

El crecimiento de los delitos cibernéticos en Colombia refleja un escenario cada vez más desafiante, con miles de denuncias y ataques constantes que evidencian la necesidad urgente de fortalecer la seguridad digital en el sector financiero.

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Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Una salida de bienestar para servidores de la Alcaldía de Puerto Tejada desató una discusión que todavía se siente en el municipio

Por: Daniela Hurtado y Yania Daza Guzmán

Facultad de Humanidades y Artes

mientras algunos funcionarios la defienden como un derecho laboral, parte de la ciudadanía cuestiona el momento y las prioridades, en medio de preocupaciones por seguridad e infraestructura. 

El uso de datos concretos aporta transparencia y evita caer en opiniones sin fundamento

En 2025, el Municipio de Puerto Tejada contrató una actividad de bienestar para funcionarios mediante el Contrato No. CTO-108-2025 (modalidad Selección Abreviada de Menor Cuantía, SAMC-005-2025). Según ese documento, la ejecución debía realizarse en un plazo de dos (02) meses y, en todo caso, sin sobrepasar el 31 de diciembre de 2025. Aunque la actividad se planteó como bienestar laboral, hoy el tema sigue apareciendo en conversaciones locales porque se cruza con preocupaciones por seguridad, obras pendientes y confianza en el manejo de recursos públicos. 

En el contrato se establece la contratación de 104 unidades (UND: Paquete, CANT: 104) para un “paquete turístico a San Andrés”. El valor total del contrato es de $262.715.960, señalado como “incluido el IVA y todos los tributos”. Con esos datos, se puede calcular un valor aproximado por participante: si se divide el total entre 104, el resultado es $2.526.115 por persona, entendiendo que se trata de un paquete integral y no de un desglose por servicios. 

El documento describe el paquete como “todo incluido” e indica que comprende tiquetes aéreos ida y regreso, traslados (incluido Puerto Tejada – aeropuerto de Palmira y viceversa), alojamiento 4 noches 3 días, y alimentación (desayuno, almuerzo y cena), además de actividades como Johnny Cay, acuario y vuelta a la isla, junto con impuestos, asistencia y póliza médica. También fija condiciones: alimentación tipo buffet y que ofrezca “Bar abierto y Snacks saludables”, y hoteles ubicados “de 10 a 5 minutos de la playa”. 

Desde la mirada institucional, el bienestar se presenta como un derecho y como una forma de fortalecer condiciones de trabajo. María Débora Balanta, contadora del IMDER, lo explicó así: “¿Qué es el bienestar social? Es algo que por ley y derecho tenemos los empleados públicos para que en el año se nos hagan una serie de actividades… para fortalecer al empleado”. También afirmó: “Es totalmente legal, no es algo fuera de contexto… eso viene desde la ley y está contemplado”. 

En lo presupuestal, el contrato relaciona el gasto con el rubro de bienestar y salud ocupacional y registra un CDP 180 del 06/03/2025 por $262.760.000. En la forma de pago se pacta un anticipo del 50% y el 50% restante una vez finalice el contrato y sea recibido a satisfacción por parte del supervisor, junto con los soportes exigidos al contratista. 

Para entender por qué este tipo de actividades aparecen en entidades públicas, el Plan de Bienestar 2026 explica que el bienestar hace parte de la gestión de talento humano y menciona como base normas como el Decreto Ley 1567 de 1998, la Ley 909 de 2004 y el Decreto 1083 de 2015. El plan también incluye una consulta interna sobre preferencias de bienestar: “Otras Actividades” registra 20 menciones, actividades deportivas 16, paseos 8, actividades familiares 7, educación o capacitación 2, y 13 personas no respondieron.  

Ese dato no define si una salida específica era la mejor opción, pero sí muestra que dentro de la entidad las actividades recreativas aparecen como posibilidad. 

Einer Mulato, funcionario de la Alcaldía, describió la finalidad en términos internos: “El objetivo de la salida era un bienestar institucional. Se buscaba unir los equipos de trabajo… y mejorar los climas laborales”. Sobre la operación diaria, sostuvo: “No interrumpimos las labores para que con el público no hubiera como un corto”, y señaló que, según su versión, hubo espacios que ayudaron a fortalecer el trabajo en equipo. 

Del lado ciudadano, varias respuestas se enfocan menos en la existencia del bienestar y más en lo que se ve en la práctica. Cristian Andrés Tenorio, habitante del municipio, dijo: “La atención no ha mejorado de forma significativa… su actitud sigue siendo igual hacia la comunidad”. Y agregó: “El paseo creo que fue más por temas de diversión y no para temas de seguridad y salud como ellos especifican”.  

Rubén Valencia, tramitador, afirmó que entiende el bienestar, pero puso la prioridad en obras: “Una obra que resalte para el municipio”, y añadió: “Tiene el presupuesto para eso, pero hay cosas más importantes para realizar, como pavimentar una calle… alcantarillado en ciertos barrios”. 

Luz Aida Viva Rodríguez, visitante frecuente a la entidad pública, comparó la situación con necesidades que considera urgentes: “La alcaldía está en muy mal estado, tanto por dentro como por fuera”. Al hablar de inseguridad, dijo: “Hay más necesidades en el pueblo, por lo menos tratar la inseguridad, guerras entre pandillas”, refiriéndose a un hecho de violencia ocurrido el día anterior a su declaración.  

En el mismo sentido, Olga Lucía Viafara Balanta, lideresa y exconcejal, señaló: “A pesar de que la ley… sí permite… actividades recreativas… en el municipio en estos momentos estamos viviendo una ola de violencia, de inseguridad”, y remarcó: “No estamos en contra… pero sí… hay prioridades más importantes”. 

 

DOCUMENTOS Y HECHOS QUE SÍ QUEDAN SOPORTADOS 

Con los documentos revisados, se pueden afirmar sin suposiciones tres datos centrales: el contrato establece 104 paquetes, un valor total de $262.715.960 (con IVA y tributos incluidos) y un paquete que incluye tiquetes, traslados, alojamiento, alimentación y tours. También queda soportado el uso del rubro de bienestar y salud ocupacional y la forma de pago pactada (50% anticipo y 50% al finalizar con recibo a satisfacción). 

A partir del valor total y la cantidad, se obtiene un cálculo directo: $262.715.960 ÷ 104 = $2.526.115 por participante. En cambio, el contrato no separa cuánto corresponde al tiquete, al hotel o a la alimentación, porque se contrató como paquete integral. Por eso, cualquier cifra por rubro (tiquetes/comidas/hotel) necesitaría anexos o soportes adicionales para no caer en conjeturas. 

Lo que hoy “pasa factura” no es solo el viaje como hecho, sino lo que simboliza para distintos sectores.  

Los funcionarios defienden el viaje a San Andrés y lo relacionan con integración y ambiente de trabajo; en la ciudadanía, el cuestionamiento aparece ligado a prioridades, percepción de servicio y contexto de inseguridad. Con cifras del contrato se puede explicar cuánto fue el total, cuántos paquetes se contrataron y qué incluía el servicio; sin anexos, no se puede desarmar el paquete por rubros ni medir resultados con indicadores. En ese punto se sostiene la discusión: una parte habla de bienestar laboral y otra pide que, cuando se gaste dinero público, además de estar sustentado, se explique mejor y se muestre qué cambia en la realidad del municipio. 

Más allá de las cifras y la transparencia en la contratación, el punto crítico radica en la falta de evidencia sobre impactos reales y en la desconexión entre la gestión interna y las expectativas de la comunidad, lo que termina afectando la confianza y generando un debate que trasciende lo económico para instalarse en lo simbólico y lo social.

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