Voces desalojadas: Los relatos de una víctima del conflicto 

Voces desalojadas: Los relatos de una
víctima del conflicto
 

Autoras: Geraldine Herrera|Ornella Bejarano.

Facultad de Humanidades y Artes

En las montañas de Colombia, donde la belleza natural se entrelaza con la sombra de un conflicto armado que ha perdurado por décadas, reside la historia de Hernes Ley Herrera, un hombre de raíces profundas en esas tierras, donde el café florece y los ríos serpentean entre los valles

Aunque su vida cambió drásticamente, él sigue luchando por un futuro mejor para su familia y la esperanza de que un día, las montañas de Colombia vuelvan a ser un lugar de paz y prosperidad. Su historia es un recordatorio de la resistencia y la determinación del pueblo colombiano en medio de la adversidad. 

Herrera vivía en un pequeño pueblo que por décadas había sido testigo de innumerables enfrentamientos entre grupos armados y el ejército. A pesar de las amenazas y la violencia que se cernían sobre su hogar, Herrera se aferraba a su tierra con valentía. Durante años, defendió su finca, donde cultivaba café y lulo, con la esperanza de preservar la herencia de su familia. “Estuve viviendo una vida de citadino y campesino, en Dagua (Valle del Cauca); en este municipio había enfrentamientos entre paramilitares  y la guerrilla”, comenta.  

Sin embargo, un día sombrío, a comienzos del siglo XXI, su vida se vio trastornada por el conflicto armado que asolaba la región, pues la violencia alcanzó su punto álgido. Herrera se vio obligado a tomar una decisión desgarradora: abandonar las tierras que habían sido su vida y refugio durante generaciones. “Llegando a los Alpes nos interceptaron el carro, un muchacho ‘mono’ (rubio) vestido de camuflado me dijo que no me preocupara y me preguntó que si iba para la finca, estaba con un grupo de 6 hombres. Me dijeron que siguiera. Cuando subí a pagarle a los trabajadores, me encontré a casi 200 guerrilleros en los Alpes pidiéndome que por favor los acompañara. Trataban mal al campesinado y nos dijeron que ese era el costo que había que pagar por la guerra”, agrega Herrera.  

Son las diez de la noche, pero Herrera no se siente cansado y quiere continuar con su relato; más bien, se nota nostálgico y retoma la narración tras una pausa. “Comencé a tener temores por mi familia, ya las amenazas crecieron; me decían que tenía que colaborarles y ayudar con ‘la causa’, pidiendo cantidades de dinero. Nos quitaron los celulares y todos los equipos mientras amenazaban a las personas y secuestraron a algunas”. 

Los días siguientes fueron de mucha zozobra, hasta que tomó una decisión radical: “Me tocó no volver, tuve que abandonar mis tierras con todo; bestias, ganado y cultivo”. Con lágrimas en los ojos, él y su familia emprendieron un doloroso viaje lejos de su hogar buscando un lugar a dónde pertenecer. Encontraron refugio en una ciudad distante, que les ofrecía seguridad, pero también un futuro incierto.  

“Cuando don Hernes y su familia tuvieron que partir perdí mi trabajo. Eran una familia que nos ayudaron por mucho tiempo”, relató Juan Carlos Rengifo, quien se encargaba de tareas relacionadas con el cultivo de café.  

Mientras la finca estaba abandonada, Herrera procuraba mantenerse al tanto de lo que sucedía con ella. Con frecuencia se acercaba al casco urbano de Dagua e indagaba con conocidos sobre la suerte de su tierra. Para su fortuna, nunca fue invadida y eso lo llevó a pensar que algún día podría recuperarla. 

A pesar de la adversidad, Hernes Ley se mantuvo fuerte. En la ciudad, él y su familia comenzaron de nuevo y trabajaron arduamente para reconstruir sus vidas, “después de abandonar las tierras, en la ciudad empezamos una vida nueva en donde estudiando y trabajando logramos salir adelante como profesionales, obviamente con mucho dolor al tener que irnos de un lugar que considerábamos hogar. Con el tiempo pude estudiar para ser docente y me pude posicionar en mi labor”, explica su esposa, Nubia Castrillón.  

Al referirse a sus estudios, se le nota el orgullo que siente: “Gracias a Dios, hoy en día soy un administrador de empresas con dos especializaciones. Es muy duro volver a empezar de cero”, señala. 

Aunque ya estaba acomodado en la ciudad, no perdía la esperanza de retornar a su terruño. Esta posibilidad se dio en el 2012, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando sancionó la ley 1448 de restitución de tierras, que había aprobado el congreso.  Pero tuvieron que pasar cinco años más: “hasta el 2017 pude tener esperanza de recuperarlas. En la actualidad, gracias a esta ley recuperé lo que me pertenecía”, explica Herrera.  

Ahora, combina las tareas urbanas con la vida en el campo. Ya está pensionado, pero su familia no quiere retornar a la finca; por eso, todos los fines de semana viaja hasta allá, para sentirse de nuevo en su ambiente.  

La historia de Hernes Ley Herrera es solo una de las miles de historias de colombianos que se vieron forzados a abandonar sus tierras debido al conflicto armado. Aunque su vida cambió drásticamente, él sigue luchando por un futuro mejor para su familia y la esperanza de que un día, las montañas de Colombia vuelvan a ser un lugar de paz y prosperidad. Su historia es un recordatorio de la resistencia y la determinación del pueblo colombiano en medio de la adversidad. 

 

La historia de Hernes Ley Herrera es solo una de las miles de historias de colombianos que se vieron forzados a abandonar sus tierras debido al conflicto armado“.

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XXI Encuentro de la Red de Radio Universitaria de Colombia

XXI Encuentro de la Red de Radio Universitaria de Colombia – “Narrativas Multimedia. Producción sin límites”

Por: RRUC

Facultad de Humanidades y Artes

Producción sin límites

Las 65 emisoras (8 en AM, 35 en FM y 22 Virtuales) de 49 universidades, ubicadas geográficamente en 20 ciudades capital y 10 municipios de Colombia, se reunirán en la Fundación Universitaria del Área Andina, de la ciudad de Valledupar, del 26 al 29 de junio de 2024, en el XXI Encuentro de la Red de Radio Universitaria de Colombia-RRUC bajo el lema “Narrativas Multimedia. Producción sin límites”, para participar en conferencias, paneles, talleres charlas, que hacen parte de la programación de este evento. 

En esta oportunidad el tema central será Narrativas Multimedia. Explorar las tendencias emergentes en la narración de historias a través de diferentes plataformas y formatos, como podcasts, video en línea, realidad virtual, redes sociales, etc. y cómo las emisoras universitarias pueden innovar en este sentido. 

Adicionalmente, talleres sobre Narrativas inmersivas, presentación de prácticas exitosas de algunos miembros, la responsabilidad social parte fundamental de los medios universitarios, conversatorios sobre la música vallenata, charlas sobre avances tecnológicos, entre otras actividades.

Sobre la Red de Radio Universitaria de Colombia RRUC

El 19 de septiembre de 2003, en la Universidad Industrial de Santander- UIS, Bucaramanga, en el marco del Primer Encuentro Nacional de Radios Ciudadanas y Universitarias convocado por los Ministerios de Educación, Cultura y Comunicaciones, las radios universitarias participantes determinaron conformar la Red de Radio Universitaria de Colombia (RRUC). Una Red de buenas voluntades que tiene como misión propender por el fortalecimiento, el desarrollo y la integración de las emisoras que forman parte de la red, así como de la interlocución con sus diferentes públicos y la cooperación con organismos públicos y/o privados del sector o de su interés en la tarea de construcción de un mejor país.

Los Encuentros

Hacen parte de las actividades desarrolladas por la RRUC, orientadas a compartir experiencias, actualizar información y cohesionar la labor de la Red. Incluyen jornadas que permiten reflexionar sobre el rol de la radio universitaria y refrendar el propósito de avanzar en el desarrollo de proyectos culturales, de divulgación académica y de responsabilidad social. Incluyen jornadas académicas y talleres prácticos, entre otras actividades, con la participación de académicos especializados nacionales e internacionales, al igual que la participación de representantes de instituciones públicas y privadas. Adicionalmente, se tratan temas relacionados con proyectos radiales conjuntos.

Cabe resaltar que en dicho encuentro de radio universitaria, nuestra alma máter, la Universidad Santiago de Cali, estará representada. Rodrigo Ruiz, director de La Radio USC, será el exponente encargado de participar en este importante evento. 

La RRUC brinda beneficios como apoyo en contactos para cooperación nacional e internacional, ampliación de la presencia nacional a través de proyectos radiales de impacto académico, cultural y social, capacitación con talleres prácticos, apoyo en asuntos técnicos y en legislación, entre otros temas.  La audiencia está conformada por más de 1.100.000 oyentes, en su mayoría por estudiantes de educación superior y profesionales, jóvenes y adultos entre 17 y 55 años, ubicados en las ciudades y regiones en donde transmiten las emisoras de la RRUC.

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Jardineros en la niebla

Jardineros en la niebla

Por: Alejandro Ortega|Kelly Portocarrero|Juan Diego Marroquín.

Facultad de Humanidades y Artes

Una gigante de la naturaleza camina con sigilo. No es tierno como la cría de un oso de anteojos, ni colorido como el pato de los torrentes. Ella, en cambio, es extraña, solitaria y tan noble que parece no tener miedo alguno a la peligrosa codicia de los cazadores.

La bestia olfatea con una particular trompa que evoca, de cierta manera, a los elefantes que viven al otro extremo del mundo. Aunque lejos de emparentar con esos paquidermos, la danta del páramo es quizás la maravillosa adaptación evolutiva de un equino”.

“La bestia olfatea con una particular trompa que evoca, de cierta manera, a los elefantes que viven al otro extremo del mundo. Aunque lejos de emparentar con esos paquidermos, la danta del páramo es quizás la maravillosa adaptación evolutiva de un equino”. Así lo asegura Carlos Andrés Hurtado, un apasionado por los animales y además acostumbrado a escuchar a los niños llamar a esta especie “oso hormiguero grande”, “cerdito”, “elefante pequeño” y muchos otros apodos que saltan de la imaginación, hacia una especie tan extraña frente a sus ojos.  

                                                                           

Con su caminar lento y las pezuñas perfectas que usa para aferrarse a las escarpadas rocas de la cordillera, avanza entre la vegetación apenas visible sobre la espesa niebla que caracteriza el amanecer en Los Andes. Las Dantas de Páramo, podan y devoran la mayor cantidad de plantas como si se tratara de un jardinero con cuatro patas, para saciar el apetito que supone pesar unos 250 kilos, hasta que tal apetito termina en una excreción que devuelve al suelo la futura descendencia de estas plantas.  

Mientras sus parientes se bañan en las aguas del río Amazonas y disfrutan del clima húmedo en las espesas selvas del trópico colombiano, a esta criatura le toca llevar un denso pelaje para el frío, junto con un cuello grueso que la proteja de las letales mordeduras de los osos. Aunque estas increíbles adaptaciones se quedaron cortas para evitar que el ser humano, su mayor depredador, las llevara al libro rojo de especies amenazadas, con tan solo una escopeta entre sus manos. 

La directora de la fundación Zoológica de Cali María Clara Domínguez es una de las personas más comprometidas en proteger las especies en Colombia, pues, como ella relata, “los humanos deforestaron el páramo, desataron enfermedades, trajeron ganado a lugares donde antes vivían otras especies, que mantenían el equilibrio necesario para garantizar la subsistencia de estos mágicos espacios rebosantes de diversidad”.  

Para un animal poco conocido como la danta, es de gran ayuda que cada vez más personas conozcan esta especie y puedan comprometerse con su cuidado. Sería de gran ayuda lograr algo similar al trabajo que se realiza en pro de especies como los osos de anteojos, los cóndores o la rana dorada, de los cuales se habla con más frecuencia y se producen documentales o reportajes.  

Juntos en castidad 

Lejos de casa, una pareja californiana de dantas cuyo origen es desconocido regresó en el año 2006 cerca a esas cordilleras por donde alguna vez caminaron sus ancestros. Pero esta vez, su tarea era hacer parte de un programa de reproducción para salvar a la amenazada especie en el país. 

El proyecto iba bien hasta que, de forma inesperada, Carlos Andrés Hurtado, junto con otras personas, presenciaron el triste deceso del macho, que no se acostumbró a su nueva vida en el zoológico de Cali y terminó por dejar viuda a quien había sido su compañera en aquella travesía.  

A Sedona le tocó vivir sola en su recinto, hasta que un galán bautizado como Mayo apareció en el camino. El único problema fue que ese nuevo pretendiente era tan solo un bebé, a quien un cazador sin piedad le habría arrebatado cruelmente la vida de su madre. Esta diferencia de edad no tardó en interponerse con el destino de estos dos huéspedes del zoológico, para nuevamente impedir que Sedona por fin se convirtiera en madre. Así que estos seres se vieron en la oscura obligación de pasar los días haciéndose compañía, pero en una relación de castidad.  

Los zoológicos son mucho más que el lugar perfecto para pasar un domingo en familia. Tal vez estos rebosantes espacios de vida sean los bancos para preservar aquellas criaturas, a las que la intervención humana les robó la posibilidad de habitar sus propios territorios. Como la danta del páramo, que desafortunadamente solo cuenta con ejemplares cautivos en la ciudad de Cali y en el zoológico de Los Ángeles, en Estados Unidos.  

La guerra no está perdida, las poblaciones en estado natural se han mantenido estables, gracias al trabajo de personas que saben lo importante que es preservar los tesoros naturales, para la salud del planeta y la supervivencia de todos.  

Caen los últimos rayos de sol en la ciudad de Cali, cuando los visitantes del zoológico, como Thomas Barragán y su madre Eris Ardila, contemplan a Sedona y Mayo, entretenidos con sus últimos movimientos, antes de la hora en que los protagonistas de cuatro patas se vayan a descansar. “Me llama la atención su trompa, encuentro un parecido con el cerdo y realmente he visitado muchas veces el zoológico, pero nunca había prestado atención a este animalito, me parece interesante conocerlo y saber de su importancia”, comenta la madre de Thomas, quien encuentra emocionante cada animal que observa.  

A su vez, Thomas (6 años) opina que “son más grandes de lo que pensaba y su trompa parece la de un elefante pequeño”. No cabe duda de que la trompa es el mayor atributo de la danta de Páramo, pero, desafortunadamente muchos visitantes pasan por ese recinto sin conocer la especie tan especial que tienen ante sus ojos. Además, no se dan cuenta de que es toda una proeza mantenerlas en un zoológico y, más difícil aún, asegurar su presencia en Los Andes por muchos años más. 

Quizá a la generación siguiente de Thomas, el niño amante de los animales, no le vaya a quedar tan fácil conocer una danta en vivo, pero será posible su perdurabilidad mientras haya una pequeña esperanza, como el embrión que crece en el vientre de una danta, reportada por los Parques Nacionales Naturales de Colombia, hace tan solo unos días.  

Sin temor a equivocarse, estos animales van a pastorear entre la niebla, por muchos años más.  

                                                                       

La directora de la fundación Zoológica de Cali María Clara Domínguez es una de las personas más comprometidas en proteger las especies en Colombia”.

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Negligencia médica: Odisea de una madre con preeclampsia

Negligencia médica: Odisea de una madre con preeclampsia 

Autoras: Keyla Ramos y Natalia Sánchez.

Facultad de Humanidades y Artes

Esta enfermedad es una de las principales causas de muerte materna y neonatal 

Fue un embarazo deseado, de una hermosa princesa, que la familia anhelaba con gran ilusión. A pesar de las dificultades que tenía la pareja para concebir, lo habían logrado. Fue un milagro que permitió a la pareja experimentar la etapa más feliz de su vida. 

“Para todas aquellas mujeres que estén en embarazo, ante cualquier síntoma o anomalía que tengan, recurran a un centro médico. Si no las quieren atender, luchen por sus derechos, tienen prioridad en cualquier espacio público o privado, para que no les ocurra lo mismo. Demanden y luchen, su vida vale y la de sus bebés también”, finaliza Mary. 

Controles, citas y ecografías fueron la rutina durante 38 semanas de embarazo, que preparaban a los futuros padres para tan importante acontecimiento. La médica Jessica Fory, de la EPS SOS en Puerto Tejada, Cauca, fue quien acompañó a la madre durante todo su proceso.  El correcto avance del embarazo alegró a la madre, la enfermera Mary Zolandy González, “la doctora me decía que todo estaba bien, no había gran preocupación a pesar de que yo sentía irregularidades en la presión arterial”, relató Mary.  

Por tratarse del último control, a un mes del nacimiento de la bebé, Mary Zolandy y su esposo, Jhon Viáfara, viajaron a Cali para monitorear los últimos detalles, antes de finalmente tener a su niña en brazos. La gestante fue atendida en la clínica Versalles. “Yo ingresé sola porque no dejaban pasar a mi acompañante, entonces mi esposo esperó afuera”, contó Mary.  

Fue cuando se descubrieron posibles complicaciones que representaban un peligro para el embarazo y empezó el momento oscuro que podría desembocar en una tragedia. En la espera de realizarse varios exámenes, pidió el acceso de su esposo, para ser acompañada a urgencias y recibir los esperados resultados. Así, pasaron tres días y la ansiada respuesta aún no llegaba.  

En esos días Mary manifestó su inconformidad con la atención recibida en la clínica, al estar días enteros sentada, en un sillón, junto a otras madres gestantes, en la agónica espera, siendo testigo de un desolador escenario donde, de forma inhumana, en cualquier rincón de la clínica nacieron bebés, y algunos otros no corrieron con la misma suerte, porque, según ella, murieron.  

Su hermana, Keren González, llegó a la clínica para relevar al futuro padre. Horas después, pasada la medianoche, recibieron los exámenes, que dictaminaron preeclampsia.  

La médica de turno le indicó que su parto iba a ser inducido en ese mismo momento; frente a esto, Mary manifestó que la mejor opción sería practicarse una cesárea que someterse al riesgo que podría correr en un parto natural, dada su vulnerable condición y sus conocimientos de enfermera.  

— No, usted está programada para un parto normal — dijo la doctora.  

“Ingresé a la sala de parto y debía prepararme para empezar con el proceso de tener a mi hija. La doctora me dio la orden de pujar con cada contracción y eso hice. Luego de tres pujos, la doctora salió y solo quedamos mi hermana y yo ahí. Ella regresó al momento, y asomándose por la cortina nos dijo que todo iba bien, al escucharse los latidos del corazón de mi niña”, explicó Mary. Pero un instante después, sintió la incertidumbre de que algo malo había pasado. Los latidos se silenciaron y el personal médico comenzó a rodearla, lo que para ella fue una señal alarmante de que algo no andaba bien.  

“Vi la mirada llorosa de un doctor; sin necesidad de mediar palabra, lo entendí todo. Mi mente quedó en blanco, todo se nubló”, agrega.  

Keren se halló en un momento de desesperación, gritando a los médicos que la responsabilidad de la muerte de su sobrinita era de ellos. El sabor amargo se intensificó y la desconsolación inundó sus vidas. Las lágrimas inundaron sus mentes y corazones, y revivieron el doloroso recuerdo de la muerte de su madre, que un año atrás les había traído ese sentimiento de perdida. Nada se sentía bien, su mundo se había derrumbado, la felicidad se esfumó por completo en cuestión de un instante.  

“Presentar cifras de presión arterial alta o preeclampsia, durante el embarazo, es una de las principales causas de muerte prenatal”, indicó Sara Teresa Panameño, médica general. Debido a sus implicaciones y alto riesgo de muerte, tanto de la madre como del bebé, es fundamental tener las precauciones necesarias para prevenir cualquier desafortunado desenlace.  

Después del trágico acontecimiento, decidieron finalmente practicarle a Mary una cesárea para extraer el cuerpo sin vida de la bebé. Fue entonces, cuando lo que pudo haber evitado el fallecimiento de Emely llegó después de que la vida se había desvanecido de su pequeño cuerpo.  

No todo salió mal en esa clínica 

Nathalia Urbano tuvo a su bebé el 4 de febrero del 2023, en la misma semana y en la misma clínica donde Mary perdió a la suya. Ella también tuvo complicaciones en su embarazo, a causa de “problemas en el corazón que debía manejar con precaución para no sufrir ningún riesgo en mi embarazo, además de que el peso de mi Sahiara, no era el óptimo para ese tiempo”, según relató Urbano. Para su fortuna, la bebé nació saludable y sin ningún diagnóstico médico preocupante. 

Las secuelas de la pérdida 

Frente a esta situación y en medio del dolor, la familia que sufrió la difícil pérdida decidió asesorarse legalmente, ya que, para ellos, fue un caso de negligencia médica. Sin embargo, los abogados consultados les dijeron que pasar por una demanda parecía algo imposible, por lo que decidieron desistir del caso.  

La abogada Johanna Mosquera explica que, para evitar llegar a estas instancias no deseadas, es útil tomar acciones preventivas que favorezcan el proceso como “que la persona en embarazo siempre tenga un acompañante que le permita sortear cualquier dificultad que se presente y esté en una constante comunicación con el médico tratante”. También, “como paciente, tiene derechos y obligaciones y las instituciones prestadoras del servicio de salud son responsables de darlos a conocer a los pacientes para que así, puedan reclamarlos, cada vez que sientan que están siendo vulnerados. Sus derechos les permiten tener acceso a acciones constitucionales como el derecho de petición y la acción de tutela, en caso tal de no estar recibiendo el servicio adecuado”, agregó.  

La fortuna de que una familia crezca y reciba su anhelado hijo puede destrozarse, a pesar de todo, por la desafortunada falta de responsabilidad y ética profesional del personal médico encargado, que deja una herida imborrable en las vidas afectadas. Es pertinente destacar la importancia de la integridad, el compromiso y la responsabilidad en todas las áreas de la vida, especialmente en aquellas donde están en juego la salud y el bienestar de los demás.  

“Para todas aquellas mujeres que estén en embarazo, ante cualquier síntoma o anomalía que tengan, recurran a un centro médico. Si no las quieren atender, luchen por sus derechos, tienen prioridad en cualquier espacio público o privado, para que no les ocurra lo mismo. Demanden y luchen, su vida vale y la de sus bebés también”, finaliza Mary. 

La frustrada madre quedó sumida en una honda tristeza, pero afortunadamente, en la EPS de su ciudad está siendo atendida por el servicio psicológico. Ella y su esposo anhelan volver a intentarlo al cerrar el círculo del dolor y poder por fin agrandar la familia. 

Fue un embarazo deseado, de una hermosa princesa, que la familia anhelaba con gran ilusión”.

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 El lenguaje del amor   

El lenguaje del amor   

Autoras: Valentina Martínez Ome|María Camila Pineda.

Facultad de Humanidades y Artes

Una familia sordomuda desafía las barreras lingüísticas con afecto, ingenio y determinación. 

“En la primaria, mi mamá acostumbraba a preguntarles a los maestros sobre mi rendimiento académico; un día, una de las docentes, al ver las señas que realizaba, la miró de manera despectiva y la ignoró. Mi madre reaccionó articulando una grosería, lo que hizo que ella y el resto del salón se burlaran”.

Cuando solo tenía 5 años de edad, Claudia Londoño Meneses estaba sentada en la sala de la casa y gritaba “mamá, mamá”, pero ella nunca acudió. Fue cuando se dio cuenta de que tendría que convivir con señas por el resto de su vida. 

En ese entonces, la familia de Claudia vivía en una casa pequeña pero acogedora, en el barrio El Vergel del distrito de Aguablanca (Cali). Aunque tenían una vida normal, lo que los hacía únicos y peculiares era su forma de comunicarse, pues los padres de Claudia eran sordomudos. Sus señas no limitaban su amor ni su conexión; por el contrario, los fortalecía, creando un mundo de gestos y miradas que solo ellos, como hijos, entendían, pues no manejaban el lenguaje de señas oficial, sino uno creado por su propia familia. 

A pesar de tener una pérdida auditiva del 100%, Aurora, la madre, tiene muy buena articulación, pues produce los sonidos de las palabras más comunes. En cambio, su padre, Jorge, es tartamudo y solo escucha algunos sonidos.  

Sus primeras palabras 

La familia fue un pilar importante en la vida de Londoño, pues la convivencia con sus tíos y primos dentro del mismo hogar permitió que ella desarrollara correctamente su etapa cognitiva y de lenguaje, que incluía palabras y muchas señas. 

Desde ahí su corazón se dividió en dos, pues su tía Rosa era la representante de todo lo relacionado con la salud y los tramites familiares. A su vez, su tía Estella era la encargada de su estudio y de su formación individual.  

A pesar de su condición, sus padres fueron personas muy trabajadoras y responsables, nunca les faltó nada y tuvieron todo lo necesario para cumplir con las necesidades básicas.  

Claudia es la hija mayor; era una niña vibrante y curiosa que tejió una red de comunicación que abarcaba mucho más que las palabas. Desde pequeña aprendió a entender el lenguaje de sus padres con fluidez, convirtiéndose en la intermediaria entre su familia y el mundo exterior. 

Durante su infancia enfrentó ciertas situaciones que, como era de esperarse, no eran iguales a las que vivían otros niños: “En la primaria, mi mamá acostumbraba a preguntarles a los maestros sobre mi rendimiento académico; un día, una de las docentes, al ver las señas que realizaba, la miró de manera despectiva y la ignoró. Mi madre reaccionó articulando una grosería, lo que hizo que ella y el resto del salón se burlaran”, relató un poco afligida.  

Debido a las diferentes situaciones que se presentaban dentro de la escuela, su tía Estella optó por imponer reglas que salvaguardaran la salud mental y física de Claudia. Una de ellas era que no podía ir a las casas de sus compañeros para hacer tareas, todos los trabajos los hacía de manera individual, pues debido a su condición hubiera sido imposible comunicarse con sus padres si algo sucedía.  

“Cómo dos hijos de personas sordomudas, que se rebuscan día a día pueden aspirar a ser alguien en la vida y mucho menos a ser profesionales”, fue uno de los comentarios negativos y prejuiciosos que rondaron la vida de Claudia.  

Haciendo caso omiso a todo esto, a medida que crecía Londoño enfrentó obstáculos cada vez más desafiantes, pero su determinación y su amor por su familia la impulsaban hacia adelante. En cada acción plasmaba su gratitud y su amor por aquellos que le habían dado tanto. 

Soñaba con ser médico, pero por cuestiones económicas debía empezar por un técnico de enfermería, que estudiaba simultáneamente mientras estaba en bachillerato; su familia lo financiaba con lo que obtenían en trabajos informales del día a día, es por esto por lo que ella contribuía siendo la mejor en todo. 

“Después de recibir mis dos títulos, mi vida laboral fue toda una travesía, inicié siendo circulante de cirugía y al pasar el tiempo, mi tía Estella nuevamente me impulsó hacia mi futuro, lo que hizo que me inscribiera a una carrera profesional”. 

Su primera opción era el programa de enfermería, pero luego de un diálogo con amigos y familiares decidió estudiar derecho, una carrera que se alejaba de todo lo que ella quería.  

A medida que los años transcurrieron, Claudia se forjó como abogada. Sin embargo, su mayor éxito no residía en los tribunales, sino en su habilidad para comunicarse con el mundo y con aquellos que la rodeaban. No fue a través de palabras, sino a través de los silencios que hablaba con elocuencia y profundidad. 

Enfrentando las dudas de sus padres sobre la utilidad de su carrera, Claudia tomó la iniciativa creando ‘Señas Legales’ (@se_legales), una cuenta en Instagram, donde divulga leyes y noticias jurídicas en lengua de señas, adaptando así el derecho a la comunidad sorda. 

 “No escogí mi carrera, me la puso Dios y fue su voluntad”, Claudia asegura, al tratar de explicar cómo, a pesar de los obstáculos, ha logrado integrar de manera única y maravillosa sus dos mundos. Profundamente agradecida por la familia que la vida le ha otorgado, ahora se proyecta con el propósito claro de continuar ayudando a personas con esa condición, desde su área profesional. 

No escogí mi carrera, me la puso Dios y fue su voluntad”.

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