“Ser artista implica más que sacrificar credibilidad y confianza”.

“Ser artista implica más que sacrificar credibilidad y confianza”.

Autoras: Nathalia Sánchez Motato | Camila Álvarez | Juliana Suárez.

Facultad de Humanidades y Artes

Uno de sus primeros conciertos fue en Yumbo, Valle del Cauca, el 23 agosto de 2022.

El cantante y compositor yumbeño Mauna León Negro (25 años) es un apasionado de la música urbana, que encuentra en sus canciones un espacio para expresar vivencias y sentimientos. Su trayectoria comenzó hace cerca de cuatro años en el departamento del Valle del Cauca, región que lo llena de orgullo y es testimonio de cómo está avanzando en el ojo público.

La realidad de un artista es que uno como persona deja de ser quien es, ya que se convierte en alguien para los demás. Y, de hecho, a veces se tiene muy poco tiempo para uno mismo, que es algo súper importante para nuestra vida personal. Así que, siempre intento darme mi espacio.

¿Por qué eligió el camino de la música?

Elegí el camino de la música porque desde muy pequeño ha sido mi mayor sueño y pasión; recuerdo que cuando era adolescente veía a mi ídolo Arcángel, quien ha sido una inspiración para muchos jóvenes amantes del género urbano, como también lo fue para mí. Gracias a todos estos sueños que tenía de niño, elegí el camino para ser cantante y compositor. Siento que puedo plasmar en la música mis vivencias y sentimientos, lo cual logra hacerme sentir vivo y bien conmigo mismo.

¿Cómo describiría su estilo musical?

Me considero un artista muy completo, porque mi estilo de música es comercial, mayormente urbano; en mis canciones manejo todo tipo de géneros musicales, desde géneros románticos dedicados al amor, hasta géneros de despecho dedicados al desamor, como también géneros urbanos y pop.

Esto lo hago con la intención de posicionarme en el mercado como un artista que sabe reconocer el valor de complacer los diferentes tipos de gustos que tienen las personas.

¿Quiénes son sus mayores influencias musicales?

Mis mayores influencias musicales son Arcángel, Bad Bunny, Drake, Myke Tower y The Weeknd. Estos artistas son los que más me han marcado e inspirado para crecer en el mundo musical. Sus ritmos y estilo de canciones los he utilizado como base para plantear mi propio ritmo distintivo y esto me ha ayudado a lograr destacarme en un medio tan saturado como lo es la música moderna. 

¿Cómo mantiene su creatividad para evitar la monotonía?

No ensuciando el oído. La creatividad se mantiene escuchado su propio estilo y mejorándolo, cuando tú eres compositor y a la vez eres cantante puedes llegar a manchar tu oído escuchando frecuentemente otro tipo de artistas. No me refiero a que esté mal hacerlo, sino que eso puede llegar a desviar tu propio ritmo.

¿Cómo maneja la presión de ser una figura pública?

Para mí lo principal es siempre escucharme a mí mismo, siempre buscaré la forma de estar en sitios en los que me sienta seguro y me den paz.

La realidad de un artista es que uno como persona deja de ser quien es, ya que se convierte en alguien para los demás. Y, de hecho, a veces se tiene muy poco tiempo para uno mismo, que es algo súper importante para nuestra vida personal. Así que, siempre intento darme mi espacio.

¿Cuál es su mayor meta como artista?

Mi mayor meta es ver todos los retos y obstáculos que se encuentran en el proceso y siempre haber encontrado una solución; trabajar con las uñas, escalando poco a poco, pero con seguridad y siempre ayudando a los demás artistas emergentes y personas que sé que pueden logran grandes cosas y no han tenido la oportunidad ni los recursos.

¿Cuál fue su primera canción y que lo inspiró a hacerla?

La primera canción que escribí fue ‘Bipolar’, pero la primera que tuvo su lanzamiento oficial se llama ‘Suave’, que es una canción en la que me inspiré principalmente en una mujer con la que compartí mi vida, con ella fui a un mirador que tenía un paisaje muy lindo, así que en la canción se escucha cómo se resalta la belleza, no solo de la mujer sino también del paisaje. 

¿Con quién comparte la vida personal?

Mi familia y mis amigos son los que están siempre conmigo, con los que más comparto. Y, por otro lado, también comparto con personas del mismo medio, ya que en mi carrera es muy importante empezar a relacionarse con compañeros que hacen lo mismo que uno, o que por lo menos son aficionados de la música y la vida artística. 

¿Qué consejo le daría a alguien que planea comenzar su carrera musical?

La música es como un emprendimiento, se debe arriesgar todo sin darle pie a las opiniones, pero siempre confiando en ustedes mismos. A todos aquellos jóvenes que sueñan ser escuchados les aconsejo que sigan enfocados en la meta, se proyecten y trabajen duro para lograr lo que su corazón desea.

Gracias a todos estos sueños que tenía de niño, elegí el camino para ser cantante y compositor. 

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ATESORADOR DE SONIDOS E HISTORIAS

En el centro de Cali, entre joyerías y una ferretería, se encuentra un local que a  simple vista no se ve, pero en su interior esconde un contenido en el que se puede evidenciar el paso del tiempo. Allí están encerradas memorias, pasión y amor por uno de los primeros formatos de grabación de música que se popularizó a partir de 1950 y aun sigue vigente en el siglo XXI.

Este rincón que atesora música con sus sonidos, sabrosura e historia, esta ubicado frente a la estación Petecuy, por toda la calle 15 con carrera 8ava y ha permanecido por más de 45 años gracias a la constancia de Rodrigo Sánchez.

Como vendedor de acetatos, Sánchez ha dedicado toda su vida a distribuir desde salsa, hasta vallenatos pasando por baladas, electrónica y dance, entre otros. Por cierto, no escucha ninguna de ellas, pero sí las recomienda a ojo cerrado solo por el hecho de ser elepés; sus melodías de preferencia son las carrileras, montañera y corridos que son, irónicamente los menos vendidos.

Este comerciante disfruta el placer de promover el trueque entre turistas y otros melómanos de la ciudad que lo buscan con el objeto de obtener nuevas melodías para enriquecer su oído y el gusto que adquirió cuando tenía tan solo 15 años entre fiestecitas con amigos y reuniones familiares.

Su fidelidad y amor por “la pasta”, como suele llamarla, nace desde el momento en que se da cuenta que ha sido el mejor formato para conservar el sonido. En su juventud se destacaba por tener el mejor tocadiscos del barrio y sus alrededores, la mejor salsa, bailable y brava, que sin embargo nunca se atrevió a danzar.

Su negocio empezó cuando personas de diferentes lugares de la ciudad y del país empezaron a contactarlo para intercambiar música o solo para tener el deleite de percibir la sinfonía que solía escuchar con sus amigos de copas los fines de semana.

Y así sin más ni más y década tras década se aferra a la música por su contexto social, condición de vida y vigorosidad que lo hace compartir y ser pionero en la conservación y recuperación de los elepés de la ciudad, participando en eventos muy prestigiosos como el Encuentro de Melómanos en Cali, donde deleita y comparte su pasión musical con cientos de personas.

“El Míster”, como es conocido en el mundo musical, es propietario y vendedor de discos elepés de 45 y 78 RPM  (revoluciones por segundo) con 12 pulgadas, que almacena en una colección de más de 5.000 discos de Larga Duración.

En el proceso de almacenamiento, “El Míster” es muy exigente pues debido a la ubicación del local, el sol da durante todo el día y debe tapar con una funda nada llamativa los fuertes rayos que son su única amenaza para la preservación apropiada de estos.

  • En su juventud se destacaba por tener el mejor tocadiscos del barrio y sus alrededores, la mejor salsa bailable y brava que sin embargo, nunca se atrevió a bailar.   

 Por: Alejandra Espinosa

  @NEGRURAESPINOSA

Cali Sonora: Tercera parte

En Utópicos exploraremos los sonidos que han deambulado por nuestra ciudad conduciendo los relatos que determinan lo que somos. Cali Sonora es un nuevo espacio para remembrar y cantar nuestra propia identidad, en un recorrido rítmico y literario desde los años 20 y 30  hasta la actualidad, para aprender a disfrutar nuestra historia. Hoy presentamos la tercera parte.


¡Que viva la música!

Detalle aerofotografía, 1957, IGAC, Bogotá, D.C.

Escuchar canción

Por la década del 65 se consolidó la generación de “la vieja guardia” vinculada culturalmente a la radio y a los nuevos sonidos cubanos que se venían escuchando en onda corta. Los discos nuevos de Guaracha y Mambo ya no respetaban el sonido tradicional cubano, tenían algo más, sonaban diferente. Ya no eran como Arsenio o la Sonora, adquirían una identidad propia que bautizaron Salsa.

En esta nueva música sonaban los vibráfonos jazzísticos, las armonías en piano características del Latín Jazz y la percusión típicamente latina, al igual que las líneas de voz y la lírica. Se tocaba con un tempo más acelerado, se sentía más urbana, más barrial y se bailaba más alborotada.

Hospital Universitario, 1960, Henry Velasco

La Salsa nació en Nueva York en un contexto de convergencia de inmigrantes latinos asentados en barrios populares y obreros. La resiliencia de esta gente ausente de su patria se vio reflejada en días enteros de verbenas comunales donde se encontraban todas las culturas y músicas latinas. Como su padre, el jazz, la salsa nació entre la miseria, paria y mal vista por el conservatismo estadounidense que años antes había firmado la ley Jones, permitiendo la migración masiva de puertorriqueños que hacían de la música su bandera política.

A esto sonaba la salsa de antaño: Reproducir

El género construyó su propio público en Cali, se abrió caminos entre la memoria colectiva, concentró familias enteras en la sala de sus casas, generó nuevas danzas y espacios dónde ejecutarlas, tal vez por la similitud de realidades que reflejaba, como antaño lo habría hecho el son cubano refiriéndose a las plantaciones y la esclavitud, en una Cali obrera y emergente donde ya se distinguían clases populares y masivas migraciones desde todo el país.

Piscina del hotel Aristi, 1960, Michael Cataño

Y que tal esta otra canción

De hecho, los primeros discos llegaron a Cali por el puerto de Buenaventura y fueron comprados y sonados de inmediato. El gobierno había dispuesto la zona entre el barrio Sucre y San Nicolás para griles, prostíbulos y bailaderos, donde se coleccionaban y disfrutaban durante todo el día, por eso ahí nacen los grandes bailarines de la vieja guardia.

Durante las tardes se celebraban Aguelulos, que eran básicamente bailes de salsa para menores de edad donde se servían luladas, jugos y agua, por la prohibición de venta de licor para ellos. La primera referencia sobre el baile la traía el cine mexicano y los pasos se practicaban en cualquiera de esos establecimientos, pero pronto esta manera de bailar sería reemplazada por los movimientos caóticos del Bogaloo al que se le incrementaban las revoluciones y se simulaba el ritmo de los instrumentos, mas no el de la clave.

Así se escuchaba en los Aguelulos

Cali florecía con la salsa, veía reflejada su identidad en esta música y estableció un lazo tan fuerte con ella que pese a no pertenecerle, la instituyó, la escribió, la analizó, la bailó, la coleccionó, la reconstruyó y terminó apropiándose de ella.

Dirigida por las hegemonías de siempre, pero renovada e incontenible. Así mutaba la ciudad después de los sesenta, atenta a los sucesos exteriores, abierta al universo, dispuesta a comerse al mundo. Esta era la hora de Cali para empezar a edificar su constructo reciente de identidad y disfrutar sus fiestas.

“Noche de luna. Las nueve

Han sonado ya en la iglesia

De San Francisco. Silencio.

Las calles todas desiertas

¡Hay  una paz inefable

En los cielos y en la tierra!”

Por esa misma razón, a la ciudad de los emergentes años setenta la empezaban a invadir otros sonidos más estruendosos traídos de afuera, de guitarras distorsionadas y quintas armonizadas, género distante a la salsa pero parido por la misma madre, el jazz.

Restaurante El Bochinche, 1970.

Fue el tiempo de cuestionar, de alinearse con esa contracultura global que no defendía particularidades, que padecía las secuelas de la guerra y militaba en las revoluciones.

            “Es que eso del Rock And Roll le mete a uno muchas cosas raras en la cabeza. Mucho chirrido, mucho coro bien cantado, mucha perfección técnica, y luego ese silencio y el encierro…” Sonaba así

Restaurante El Bochinche, 1970.
  • Nota
  • Todas las canciones de este artículo son tomadas de la novela de Andrés. Grande, Andrés, por diseñar tal panorama sonoro diverso y hermoso de la época de tu ciudad, agradecemos tu inmensa capacidad de visionar y soñar

Víctor Gil Nossa

Cali Sonora: Primera entrega

La música constituye un pilar fundamental en la construcción de los panoramas persistentes de la urbe, su idiosincrasia. Es una fuerza generacional  implacable que ha moldeado las diversas maneras de entender la ciudad y de vivirla.


En Utópicos exploraremos los sonidos que han deambulado por nuestra ciudad conduciendo los relatos que determinan lo que somos. Cali Sonora es un nuevo espacio para remembrar y cantar nuestra propia identidad, en un recorrido rítmico y literario desde los años 20 y 30  hasta la actualidad, para aprender a disfrutar nuestra historia.

Postal del río Cali, 1905, Saúl Ramírez (Diseñadora: al lado párrafo: “se teoriza que…”)

Relato musical.

Construyendo nuestra banda sonora

Todo comenzó en los años veinte y treinta, cuando Cali no se pensaba como una gran ciudad y sus viejos disfrutaban de la música afroantillana y cubana a través de la radio de onda corta. No se sabe a ciencia cierta la fórmula que estableció la relación empática con los ritmos caribeños que nos acompañan hasta nuestros días, pero sí es una realidad la sensibilidad que se gestó por los ritmos a ¾, las mutaciones del latín jazz y el sabor que aportaban a la música los sonidos africanos.

Portada al mar, puente de Santa Rosa, 1906, Enzo Marino (Diseñadora: abajo del párrafo: “Cali, pueblo grande…”)

Se teoriza que el fenómeno caribeño tomó fuerza y se elevó en una región Andina en sus inicios, debido a la semejanza geográfica de Cali con Cuba y a sus similitudes de carácter histórico. Alejandro Ulloa. (1987). Lo salsa en Cali., Cultura Urbano, Música y Medios de Comunicación. Cali, Universidad del Valle. “pueblos emergentes nacidos bajos la herencia de plantaciones esclavistas”. Pero también al desarrollo de la industria emergente y las masivas migraciones que se dieron hacia la mitad del siglo XX en la ciudad.

Cali, pueblo grande, invadido por un ruido intermitente y silencios prolongados, rodeado de plantaciones cañeras y grandes haciendas, conformado solo por seis barrios. 

Con sus siete ríos vivos, estruendosos y vitales fluyendo por los madurados pastos al calor del fértil eterno verano.

Escuche esta canción que rondaba la onda corta de la época y disfrutaban los ancestros al calor de los destellos matutinos de los Farallones de Cali, cuando todo era verde, desde el centro hasta las periferias

Carrera primera, 1910 (Diseñadora: debajo de la anterior foto)

Imagine una rápida pero progresiva llegada de industrias y  migrantes que posteriormente fundarían lo que hoy consideramos barrios tradicionales. Dicha expansión supuso el surgimiento de nuevos sectores sociales, impulsada por la vieja oligarquía terrateniente, creando también clases populares que movían la emergente maquinaría industrial de la ciudad.

De una manera más concreta, era la creación de nuevos modos de consumo, productos y consumidores, expansión de mercado que a su vez también atraía migrantes campesinos por millar, perplejos por las buenas nuevas del desarrollo.

Centro de Cali, 1920, Cali Viejo (Diseñadora: lado izquierdo del párrafo: “imagine una rápida pero progresiva)

Antes de las tradicionales ferias, entre los años 1922 y 1936, se organizaron carnavales, seis para ser exactos, que representaron los primeros acercamientos sociales de los caleños con la música, fueron las fiestas que propiciaron la apropiación de los ritmos caribeños. Empezaban el 30 de diciembre con la comparsa de una familia tradicional hasta la plaza de Cayzedo y el primero de enero se festejaba ‘La Mascarada’ para finalizar el dos con un ritual fúnebre simbólico.

De “los verdes campos de vida y solaz” a las industrias, así se esfumó el paraíso natural y se empezó a transformar en la urbe.

En 30 años, Cali ya había crecido a pasos agigantados; hacia finales de los 50, ya la pequeña aldea contaba con una población de 250.000 inmigrantes provenientes del suroccidente colombiano y se habían fundado cien barrios populares.

Disfraces en carnavales, 1924, Biblioteca departamental

Los medios de comunicación ya empezaban a  promover la vieja guardia (Benny Moré, Celia Cruz, Daniel Santos). El ágil versado Ricardo Nieto escribió sobre el Valle:

Leer escuchando

Verás, tierra de mi alma, tierra del alma mía,

El ave migratoria que alzó su vuelo un día

Hoy vuelve al sitio amado donde su nido fue;

Aún trae sobre las alas el polvo del camino,

En sus pupilas agua, en su garganta el trino,

Y en su interior la fe…

Tierra del alma mía para decir tu gloria

¡Un hijo de tu seno se va a poner de pie!

Mujeres en el carnaval de Cali, 1930, Biblioteca departamental

Adonde fue mi vida tu imagen fue conmigo:

Tu sombra bienhechora me dio calor y abrigo;

Y en medio de otras voces la tuya siempre oí;

Muy frágil, muy oscura, muy pobre fue la historia

Del hijo que te besa: si ambicionó la gloria,

En ti mi pensamiento estuvo siempre fijo;

Si te llamaba: ¡madre!, me contestabas: ¡hijo!

Y en tu regazo entonces la frente iba a posar;

Para tus manos suaves jamás fui yo un extraño,

Las mías tampoco – ¡oh madre! – jamás te hicieron daño:

¡Son ellas las que ahora te quieren abrazar!

De noche… un hombre escribe

Mientras escribe, piensa en ti, tierra del alma.

Con la melancolía a flor de piel se evidencia una esencial ausencia de identidad; desde el principio de nuestro recorrido sonoro, las líricas de la vieja guardia afrocubana marcaron permanentemente nuestra cultura. Las plantaciones, el ingenio, el negro, la añoranza, la resiliencia.

Empezamos, pues, nuestro viaje al ritmo del son y el danzón, de la guaracha y el chachachá, de la mambología y el infante bolero.

Víctor Gil Nossa

Luis Araque, desde lo más bajo hasta lo más alto

El Factor X es uno de los formatos más exitosos de la televisión colombiana, que inspira a muchos niños, jóvenes y adultos a luchar por sus sueños. 

Luis Araque (24 años) fue uno de los niños que, en 2011, presentó su talento frente a las cámaras. Aunque no fue el ganador, esta experiencia lo inspiró a seguir luchando por sus sueños. Hoy se perfila como una revelación de la salsa en Cali y el mundo.


¿Cómo se define Usted?

Soy un joven con grandes habilidades para el canto y el baile. Alegre y entrador, siempre con una sonrisa en el rostro. Actualmente soy vocalista del Grupo Niche, agrupación de salsa fundada por el maestro Jairo Varela, reconocida a nivel mundial, con gran historia y sentimiento local.

Luis Araque en un concierto, con el Grupo Niche

¿Cuál es su  historia como cantante?

Desde los 8 años empecé a cantar en reuniones familiares, me gustaba mucho la salsa, mi familia y mi ciudad me llenan de esa vena salsera. Viví toda mi vida en el barrio El Poblado, un barrio popular, donde se acostumbraba cada noche, de jueves a domingo, hacer algo así como competencia de canciones, el bafle que sonara más duro. retumbaba la salsa y se combinaban las canciones entre sí.

Comencé cantando por hobbie; cuando apareció el Factor Xs me llené de ilusión y vi la oportunidad de mostrar mi talento a Colombia. Creo que allí empezó lo bueno. Una familia de origen humilde como la mía nunca imaginó aparecer en televisión, llegué a ser finalista. Muchas personas me vieron y escucharon y esto me dio grandes oportunidades.

Participé en grupos como Son y sabor, Negritos, Candela, entre otros. Luego conocí a Miguel Cruz y creamos un dúo llamado Grupo Bare. Cantábamos en restaurantes de Cali y en eventos privados y públicos.

Un día, cantando en un restaurante del Parque del Perro, entre los comensales estaba la esposa del maestro José Aguirre, actual director del Grupo Niche, quien se interesó mucho en nuestras voces. Ella lo llamó para que viniera a vernos, todo esto pasó sin darnos cuenta, simplemente estábamos en un show más. Al finalizar el toque nos encontramos con la increíble sorpresa de que el maestro nos estaba esperando afuera del restaurante con una propuesta que cambiaría nuestras vidas. Así fue como nuestro dúo se disolvió para darme entrada al Grupo Niche, al cual pertenezco hace 5 años.

Luis Araque, vocalista de Grupo Niche

¿Cómo fue su preparación para ser vocalista del Grupo Niche? 

Luego de mi experiencia con el Factor Xs, entré en una academia de técnica vocal, donde me preparé más y más. Aprendí técnicas especiales y cosas que no conocía.

Mi madre me ponía canciones para que yo cantara y me decía, “vamos hijo, trata de cantar igual”. Yo trataba de imitar las tonalidades.

La práctica en casa y cuidarse con buenos hábitos es muy importante. Desde mis 15 años no tomo bebidas frías ni gaseosas, tampoco tomo licor ni fumo; hacer ejercicio y respirar con consciencia. Se debe ser disciplinado y poco a poco se empiezan a ver los resultados. El conglomerado de todas estas cosas, me trajo a donde estoy.

¿Algún día creyó estar en esta agrupación?

Es un sueño, mi madre me crió con esta música, mi barrio bailaba sus canciones. Aunque soñaba con ser cantante, venir de un barrio pobre de la ciudad limitaba mis anhelos, uno nunca cree que va a llegar tan lejos, habiendo venido de tan abajo.

Grupo Niche le da la bienvenida a Cali al colombo alemán más famoso de las redes sociales, @Dominiccolombia

¿Quiénes han sido su mayor inspiración?

Inicialmente, mi mayor inspiración eran mi madre y mi abuela, me daban fuerzas, energía y motivación para dar siempre lo mejor de mi. Hoy, mi enfoque está en mi esposa y mi hija. Deseo crecer para que ellas también crezcan. 

¿Cómo han sobrellevado la pandemia?

Grupo Niche ha tenido que reinventarse, en el último año nuestros conciertos y entrevistas fueron virtuales. Hicimos varios eventos gratis, por Facebook live e Instagram live, también varias entrevistas virtuales. 

¿Cuál es su próxima meta personal ?

Hace unos meses salió al mercado la canción Algo que se quede, de Grupo Niche, soy el vocalista central, una oportunidad muy grande para empezar a imaginar, de forma más aterrizada, cómo sería un sencillo. Amo al Grupo Niche; sin embargo, ahora mis sueños no se detienen aquí, pienso en canciones propias que me den a conocer como individuo ante el mundo entero.

¿Qué mensaje le manda a nuestros lectores ?

Les diría que no importa de dónde vengan, pueden tener problemas físicos o económicos, no limiten sus sueños, yo nunca me imaginé estar aquí, solo me seguía preparando para ser cada vez mejor en lo que me gustaba. Enfóquense en lo que aman y sueñen en grande. les habla un negrito de barrio que jugaba futbol en la calle a pie limpio, y ahora canta en las tarimas más grandes del mundo.

Francis Solarte

  @Franciss.gallego

  Fotos: álbum personal del artista