Un mes después de las consultas

Un mes después de las consultas

Muestra analizada: 452.800 registros (menciones digitales y prensa) – Periodo de análisis: 8 de marzo – 6 de abril de 2026

Grupo Análisis de Medios con la coordinación del profesor Pedro Pablo Aguilera

Facultad de Humanidades y Artes

Este documento presenta los resultados del monitoreo de medios tras el cierre de las consultas de marzo. Se analiza el ecosistema digital, la veracidad de la información y el impacto emocional de los candidatos en las audiencias nacionales y regionales.

 

Tabla 1

Volumen de Tráfico en RRSS, Tono y Encuadre

Actor Menciones Tono Cobertura Fuente Principal Encuadre (Framing)
Claudia 1.320 Crítico / Activo Infobae / TikTok Conflicto / Moralidad
Abelardo 1.240 Crítico (Agresivo) X / Instagram Moralidad / Conflicto
Paloma 1.150 Crítico Semana / X Conflicto / Interés Humano
Cepeda 890 Neutro El Espectador / X Responsabilidad
Roy 670 Neutro El Tiempo / Portales Responsabilidad (Político)
Fajardo 540 Neutro YouTube / X Humano / Educativo

Fuente: elaboración propia.

 

NOTA METODOLÓGICA Y DE DESCARGO

Fuentes: El presente informe se ha elaborado utilizando exclusivamente fuentes públicas y abiertas (OSINT) de redes sociales y medios de comunicación.

Integridad de Datos: No existe alucinación de datos; los registros presentados son una compilación técnica de la actividad observada en el ecosistema digital.

Naturaleza de los Datos: Todas las cifras y porcentajes son datos estimados derivados del comportamiento en plataformas sociales.

Aviso de Interpretación: En ninguna circunstancia la movilidad, el volumen de registros o la actividad en redes sociales representan votos efectivos reales. La interacción digital es un indicador de visibilidad y clima de opinión, pero no guarda una correlación directa ni vinculante con el resultado en las urnas.

La conversación está marcada por una profunda polarización, donde Claudia López y Abelardo de la Espriella lideran el volumen de impacto mediante tonos críticos y plataformas de alta velocidad visual como TikTok. Por el contrario, figuras como Cepeda, Roy y Fajardo mantienen una presencia más institucional y neutra en medios tradicionales.

Tabla 2.

 Indicadores de Visibilidad y Sentimiento

Candidato IVM ISN RRSS Dominante Orgánico Inorgánico IP
Abelardo 28% +0.45 TikTok / X 58% 42% 88
Claudia 22% +0.22 Instagram 82% 18% 55
Paloma 15% +0.10 X / Instagram 65% 35% 72
Fajardo 13% +0.08 YouTube 88% 12% 30
Cepeda 12% -0.12 X 72% 28% 75
Roy 10% +0.05 X / Medios 45% 55% 68

Fuente: elaboración propia.

Se observa una brecha crítica entre visibilidad y autenticidad. Abelardo ostenta el mayor volumen (28%) pero con un componente inorgánico del 42%. Sergio Fajardo y Claudia López presentan los niveles más altos de organicidad, sugiriendo un respaldo más genuino.

 

Tabla 3

Diagnóstico de Narrativas en los Ecosistemas

Actor Tono Narrativa Principal Semiótica / Estética Coherencia
Abelardo Mesiánico El salvador del establecimiento Lujo visible, música de tensión 92
Paloma Solemne El orden contra el caos Iluminación cálida, blazer formal 88
Cepeda Académico Justicia social histórica Escenarios de oficina, ritmo pausado 85
Claudia Popular Gestión técnica de calle Vídeos verticales, lenguaje coloquial 82
Fajardo Pedagógico La educación como motor Espacios abiertos, tablero/guías 80
Roy Pragmático Puente a la gobernabilidad Entrevistas en medios, uso de X 78

Fuente: elaboración propia.

 

Los candidatos han segmentado su estética. De la Espriella apuesta por una producción de alta tensión (“estilo mesiánico”), mientras que Valencia utiliza una sobriedad institucional. Claudia López adapta su narrativa a formatos móviles para conectar con audiencias más jóvenes.

 

Tabla 4:

Reconocimiento, Coherencia Programática y Apoyo

Actor Reconocimiento Público Coherencia Programática Nivel de Apoyo Político
Abelardo Muy Alto Media-Baja Alto (Fervoroso en TikTok)
Claudia Muy Alto Media-Alta Medio-Alto (Urbano)
Cepeda Alto Muy Alta Medio-Alto (Activistas)
Paloma Alto Alta Alto (Base consolidada)
Fajardo Alto Alta Medio (Desgaste previo)
Roy Medio-Alto Media Medio (Institucional)

Fuente: elaboración propia.

El reconocimiento masivo no garantiza solidez técnica. Iván Cepeda y Paloma Valencia demuestran una alineación histórica muy alta con sus agendas, sosteniendo bases electorales sólidas a pesar de no liderar siempre las tendencias.

Tabla 5.

Veracidad Fáctica e Índice de Polarización (IP)

Candidato Apoyo Real % Orgánico % Inorgánico Veracidad IP
Cepeda 38.2% 88% 12% Alta (Consistente) 84
Paloma 20.8% 76% 24% Media-Alta 86
Abelardo 16.4% 42% 58% Media-Baja (Sesgada) 88
Claudia 13.1% 91% 9% Media-Alta 62
Fajardo 9.6% 95% 5% Alta 35
Roy 6.1% 55% 45% Media 78

Fuente: elaboración propia.

Existe una correlación preocupante: a mayor índice de polarización (IP), tiende a disminuir la veracidad fáctica. Abelardo presenta el IP más alto (88) con el mayor uso de cuentas inorgánicas (58%).

 Tabla 6.

Consolidado de Ecosistema Comunicativo

Candidato Apoyo Real (Puntaje) Coherencia Riesgo Desinformación Veracidad
Paloma 8.0/10 8.5/10 Medio Media-Alta
Claudia 7.5/10 7.5/10 Medio Media-Alta
Abelardo 7.5/10 6.0/10 Alto Media-Baja
Cepeda 7.0/10 9.0/10 Bajo Alta
Roy 6.5/10 6.5/10 Medio-Bajo Media
Fajardo 6.0/10 9.0/10 Bajo Alta

Fuente: elaboración propia.

La efectividad comunicativa actual favorece a quienes asumen riesgos narrativos. El “Alto” riesgo de desinformación asociado a Abelardo subraya un entorno electoral donde el dato fáctico está siendo desplazado por la carga emocional.

 

 Análisis de Comunicación Estratégica: Medios Tradicionales vs. Digitales

Desde una perspectiva de comunicación estratégica, la campaña 2026 evidencia una hibridación agresiva. Ya no existe una frontera clara entre el “prime time” televisivo y el “feed” de redes sociales.

 

  1. Mimetismo de Formatos: Actores como Claudia López y Roy Barreras están forzando a los medios tradicionales (Noticias RCN, Caracol, Semana) a adoptar ritmos visuales de la comunicación digital vertical. Los candidatos mimetizan el lenguaje de TikTok para asegurar que sus intervenciones en TV sean “clipeables” y se vuelvan virales de inmediato.
  2. La Semiótica del Poder: Mientras los medios tradicionales siguen siendo el espacio para la “validación de seriedad” (entrevistas pausadas, debates), las redes sociales se han convertido en el escenario de la hiper-personalización. Abelardo de la Espriella utiliza Instagram y TikTok no para informar, sino para construir una mitología personal basada en el lujo y la “mano dura”, logrando que la audiencia conecte con su estilo de vida antes que con sus propuestas.
  3. Fragmentación de la Agenda: La comunicación estratégica ha pasado de la “gran idea” nacional a la segmentación algorítmica. Esto genera que el elector reciba una versión de la campaña diseñada específicamente para sus miedos o afinidades, debilitando el papel de los medios tradicionales como grandes unificadores del debate público.

Proyección 31 de Mayo

De cara a la primera vuelta el 31 de mayo, la percepción global del ecosistema comunicativo sugiere un escenario de alta tensión emocional y fragmentación territorial:

 

 

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Cuando la política se vuelve un termómetro emocional

Cuando la política se vuelve un termómetro emocional

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

La política colombiana tiene algo de clima tropical: cambia con rapidez, a veces sin aviso, y deja a todos mirando al cielo para adivinar si viene tormenta o un raro día despejado. Así amaneció Colombia este 12 de marzo de 2026. Hace apenas una semana, el relato dominante parecía escrito con tinta gruesa: un duelo entre polos, casi una versión electoral de los viejos westerns. De un lado, Iván Cepeda y el proyecto del Pacto Histórico; del otro, la irrupción ruidosa —y mediáticamente eficaz— de Abelardo de la Espriella.

Pero la política, como los ríos de montaña, tiene la costumbre de cambiar de cauce cuando menos se espera.

La confirmación de la fórmula Paloma Valencia – Juan Daniel Oviedo ha alterado el tablero con una precisión quirúrgica. No fue un estallido espectacular; más bien un movimiento silencioso, casi administrativo. Sin embargo, sus efectos han sido sísmicos. La llamada Gran Consulta por Colombia se cerró y, de repente, la derecha tradicional dejó de sonar únicamente a discurso ideológico para empezar a hablar —al menos en apariencia— el idioma de las cifras, los datos y las planillas de Excel.

El fenómeno Oviedo: cuando las estadísticas entran a la campaña

Hay números que parecen fríos, pero a veces arden políticamente.
1.255.510 votos.

Ese fue el capital político con el que Juan Daniel Oviedo llegó a la mesa de negociación con el uribismo. No es poca cosa. En un país donde la abstención suele ser la sombra constante de cada elección, reunir más de un millón de votos sin maquinaria tradicional es como encontrar agua en medio del desierto electoral.

Oviedo representa algo peculiar: la tecnocracia convertida en figura pública. Un exdirector del DANE que habla de datos con la naturalidad de quien comenta el clima. Y esa imagen —mitad estadístico, mitad administrador pragmático— se ha convertido en el puente que el Centro Democrático necesitaba para cruzar el ancho río del antiuribismo.

En ciudades como Cali ese efecto se percibe con claridad. En el sur y en ciertos sectores empresariales, donde el voto suele refugiarse en el blanco o en la abstención cuando la polarización se vuelve insoportable, la figura de Oviedo actúa como una especie de válvula emocional de descompresión.

Paloma Valencia aporta la narrativa de autoridad; Oviedo, la calculadora.
Uno habla de firmeza; el otro de indicadores.

Es una combinación curiosa: mano firme y hoja de cálculo. Una antítesis que, precisamente por eso, empieza a funcionar.

Las primeras mediciones sitúan la fórmula entre 18% y 21% de intención de voto, con una proyección ascendente que ya inquieta a sus competidores. No es todavía una avalancha, pero sí un deshielo que podría alimentar un río mayor.

La maquinaria silenciosa: la política que no sale en TikTok

Mientras tanto, lejos de los focos, se mueve otro engranaje menos visible pero históricamente decisivo: las maquinarias regionales.

En Colombia, las elecciones no se ganan únicamente en debates televisados ni en redes sociales. También se ganan —o se pierden— en reuniones discretas, en oficinas de gobernaciones, en llamadas telefónicas que nunca aparecen en titulares. Allí donde la política se parece menos a un espectáculo y más a una negociación permanente.

En ese territorio se mueve la influencia de figuras como Roy Barreras y de partidos tradicionales —La U, sectores liberales y conservadores— que poseen algo que las campañas digitales suelen olvidar: estructura territorial.

Según varios análisis, ese voto no responde tanto a ideologías como a expectativas de estabilidad económica. Dicho sin rodeos: busca el puerto que parezca más seguro para los negocios y la gobernabilidad.

Durante semanas, no se creyó en ese bloque. Ahora, es una realidad y comienza a ganar fuerza y a inclinarse hacia la fórmula Valencia–Oviedo. No por entusiasmo ideológico, sino por cálculo político.

Una paradoja clásica de la democracia colombiana: la pasión decide el discurso; el pragmatismo decide las alianzas.

Si ese movimiento se consolida, la dupla podría acercarse al 30% de intención de voto, lo suficiente para desplazar a De la Espriella hacia un tercer lugar incómodo.

Cepeda y De la Espriella: los extremos frente al espejo

Mientras tanto, los dos polos que dominaron la narrativa inicial enfrentan desafíos distintos.

Iván Cepeda sigue siendo el puntero en muchos escenarios. Su discurso de paz, memoria histórica y justicia restaurativa resuena con fuerza en sectores populares y rurales, así como en regiones que ven en su proyecto una continuidad del cambio político iniciado años atrás.

Pero liderar no siempre significa ganar sin obstáculos. Su principal barrera sigue siendo el temor al salto demasiado brusco. En una parte del electorado urbano persiste la pregunta —a veces explícita, a veces apenas susurrada— sobre hasta dónde llegarían las transformaciones propuestas.

Abelardo de la Espriella, por su parte, enfrenta un problema diferente. Su estilo frontal, casi teatral, le permitió conquistar rápidamente la atención pública. En redes sociales —especialmente en TikTok— su presencia es dominante. Allí la política se mueve al ritmo del algoritmo, como si la democracia fuera una pista de baile digital.

Pero las redes sociales, por influyentes que sean, no sustituyen una estructura territorial. Y mientras De la Espriella domina el espectáculo, otros candidatos avanzan en terrenos menos visibles: gremios, notarías, juntas de acción comunal.

Es la vieja antítesis entre ruido y organización.

Valle del Cauca: un espejo del país

Pocas regiones sintetizan mejor estas tensiones que el Valle del Cauca.

Cali, en particular, parece un mapa político dividido en capas emocionales. En el norte y en sectores del sur urbano crece la simpatía por la narrativa de eficiencia administrativa que encarna Oviedo. En contraste, la ladera y el oriente mantienen una identificación fuerte con el discurso de resistencia social representado por Cepeda.

Es casi como observar dos relojes que marcan horas distintas dentro de la misma ciudad.

Uno mide la ansiedad por estabilidad económica. El otro, la demanda persistente de transformación social.

Ambos laten al mismo tiempo.

¿El regreso de la tecnocracia?

El mensaje político de marzo empieza a perfilarse con cierta claridad. Después de años dominados por discursos intensamente ideológicos, la tecnocracia parece intentar su regreso al escenario electoral colombiano.

Pero no lo hace sola. Llega acompañada de una derecha que, consciente de sus límites, ha decidido suavizar su tono para ampliar su base. Como un hierro que se templa al enfriarse, el discurso busca ahora parecer más técnico que confrontacional.

La gran incógnita es si ese equilibrio podrá sostenerse.

Si la fórmula Paloma–Oviedo logra mantener cohesionada la consulta y absorber el pragmatismo de las maquinarias tradicionales, la segunda vuelta de 2026 podría no ser un referendo sobre el pasado —como tantas elecciones colombianas— sino una disputa sobre algo más difícil de prometer: la previsibilidad del futuro.

Copyright: © 2026 Facultad de Humanidades y Artes | USC – Grupo Análisis de Medios (GHUN) Coordinación: Pedro Pablo Aguilera.

Pero la política, como los ríos de montaña, tiene la costumbre de cambiar de cauce cuando menos se espera.”

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2026: la batalla por el alma visual de Colombia. Una mirada desde el análisis de medios

Derecho a la pereza

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

En 2026, la contienda presidencial colombiana no se libra únicamente en debates ni en plazas públicas. Se disputa, sobre todo, en el terreno invisible pero decisivo de los símbolos. Las campañas de Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo De La Espriella han comprendido algo que Maquiavelo habría celebrado con una sonrisa discreta: antes que gobernar un país, hay que imaginarlo. Y para imaginarlo, nada más eficaz que una narrativa visual coherente.

IVÁN CEPEDA: LA POLÍTICA COMO REVELACIÓN MORAL

En la pieza titulada El Poder de la Verdad, Cepeda aparece iluminado por una luz cenital que cae sobre su rostro como si descendiera de una cúpula invisible. La escena no es casual. La iluminación vertical evoca revelación, casi epifanía. No se trata de un candidato que debate: es un candidato que “descubre”.

El uso de tipografía manuscrita para la palabra “Verdad” funciona como firma, como testamento. En un país acostumbrado a promesas impresas en tipografía industrial —idénticas entre sí como recibos de supermercado—, la escritura que parece hecha a mano sugiere autenticidad, incluso sacrificio personal. La verdad no como eslogan, sino como herida abierta.

El púrpura y el naranja, colores de transformación y energía, refuerzan esa idea de tránsito: del pasado al porvenir, del silencio a la palabra. Cepeda construye una estética de esperanza ética. El suyo es el arquetipo del Sabio —o del Mago político— que promete convertir la memoria en justicia.

Hay, sin embargo, una ironía sutil: la política latinoamericana ha invocado tantas veces la “verdad” que el término corre el riesgo de vaciarse. Pero Cepeda apuesta precisamente a lo contrario: saturarlo de significado moral hasta hacerlo irresistible.

 

SERGIO FAJARDO: LA PEDAGOGÍA COMO MÉTODO DE GOBIERNO

Si Cepeda mira hacia lo alto, Fajardo mira a los ojos. En “Conversemos”, el micrófono no es accesorio, es protagonista. No está guardado ni en reposo: está activo. Es una democracia en funcionamiento.

El flujo visual es horizontal. No hay pedestal ni gesto solemne. La cámara se sitúa a la misma altura que el espectador, anulando jerarquías. La semiótica es clara: aquí no hay redentor ni comandante; hay facilitador. Fajardo encarna el arquetipo del Maestro.

Sus colores —azules institucionales combinados con púrpura— evocan estabilidad y sensatez. Frente a la épica moral de la izquierda y la marcialidad de la derecha, el centro ofrece método. Si Cepeda promete una transformación, Fajardo promete procedimiento. Puede sonar menos heroico, pero quizá más gobernable.

La antítesis es evidente: mientras unos apelan a la emoción moral o al orgullo nacional, Fajardo apela a la razón técnica. En tiempos de polarización, su apuesta es casi contracultural: hablar en voz baja en medio del griterío. Es como intentar afinar un violín en plena tormenta, confiando en que alguien aún valore la música.

 

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: LA NACIÓN COMO FORTALEZA

La pieza “Firme por la Patria” no deja lugar a ambigüedades. El saludo militar y la bandera que ondea en seda construyen un escenario de orden y mando. La verticalidad domina la composición. Aquí la política no es diálogo ni revelación: es dirección.

El tricolor nacional ocupa el centro emocional del mensaje. No es fondo decorativo; es símbolo absoluto. La nación aparece como algo que debe ser defendido, quizá incluso restaurado. El gesto marcial, combinado con un traje de alta costura, crea una figura híbrida: el Caballero Defensor. Elegante, pero dispuesto a combatir.

La semántica es de rescate. En contraste con la estética luminosa de Cepeda y la horizontalidad conversacional de Fajardo, De La Espriella construye una narrativa de autoridad. Su arquetipo es el Soberano —o el Guerrero— que promete orden frente al caos.

La ironía aquí es doble: en una democracia fatigada por la desconfianza institucional, el gesto militar puede leerse tanto como garantía de disciplina como nostalgia de rigidez. El mismo símbolo que para unos significa protección, para otros puede evocar exceso de control.

 

POLÍTICA TRANSMEDIA: DEL AFICHE AL ALGORITMO

Los tres candidatos coinciden en algo decisivo: la publicidad física es apenas la puerta de entrada. Los códigos QR y nombres de usuario integrados en las piezas indican que la verdadera campaña ocurre en el ecosistema digital.

Pero incluso allí se mantienen las diferencias:

  • Cepeda convoca activistas.
  • Fajardo busca ciudadanos deliberantes.
  • De La Espriella moviliza defensores de una causa cultural.

Tres comunidades distintas, casi tres tribus simbólicas.

La política se vuelve transmedia: el cartel es índice, la red es territorio. Ya no basta con persuadir; hay que construir identidad compartida. Como si cada campaña ofreciera no solo un programa, sino una membresía emocional.

En última instancia, la campaña de 2026 se fragmenta en tres estéticas claras:

  • Esperanza moral: colores vibrantes, apelación ética.
  • Racionalidad institucional: equilibrio cromático, pedagogía democrática.
  • Autoridad patriótica: símbolos nacionales, verticalidad y fuerza.

El elector colombiano enfrenta una decisión que es menos técnica de lo que parece. No elige únicamente políticas públicas; elige una forma de verse a sí mismo: ¿ciudadano indignado que exige justicia?, ¿interlocutor racional que busca acuerdos?, ¿defensor que anhela orden?

Como en toda gran disputa histórica, la batalla no es solo por el poder, sino por el significado del poder. Y en esa arena, los colores, los gestos y la luz importan.

No estamos ante tres planes de gobierno enfrentados; estamos ante tres relatos de país que compiten como constelaciones en un mismo cielo político.

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Cali y Guachené: dos rostros de la participación juvenil en 2025

Cali y Guachené: dos rostros de la participación juvenil en 2025

Jóvenes caleños y guacheneceños se preparan para elegir a sus representantes en el Consejo Distrital de Juventud: evidencian dos formas distintas de hacer política y construir comunidad.

Por: Juliana Vásquez Aponza y Valeria Taticuan Tapias

Facultad de Humanidades y Artes

Los jóvenes de Cali y Guachené se preparan para las elecciones del Consejo Distrital de Juventud (CDJ), las cuales se realizarán el próximo 19 de octubre de 2025, a nivel nacional, con el propósito de fomentar la participación de jóvenes, entre los 14 y 28 años, para que a través de representantes se conozcan sus intereses y necesidades en la toma de decisiones.

El Consejo de Juventud, según la Alcaldía de Santiago de Cali, “es un mecanismo autónomo de concertación, participación, vigilancia y control de la gestión pública, que estará conformado por 17 consejeros quienes serán elegidos, a través de voto popular, por jóvenes que tengan inscrito su documento de identidad en su ciudad o municipio correspondiente”.

En Cali y en Guachené, el proceso electoral estará liderado por la Alcaldía y la Registraduría Nacional del Estado Civil. Los candidatos y sus diferentes movimientos juveniles como lo son el partido de la U, Asociación Somos Juntos, Fundación Petronio Álvarez, Partido Político Mira, entre otros, se alistan para ocupar curules y representar a diferentes sectores sociales: colectivos estudiantiles, independientes, comunidades afrodescendientes, agrupaciones LGBTIQ+, organizaciones ambientales, culturales y barriales. 

Los jóvenes no solo le apuestan a entrar en las urnas sino al reconocimiento social con actividades como la “Gala de la Juventud”...

Cristian Sinisterra, coordinador técnico del programa de juventud de la alcaldía de Santiago de Cali explica que “También contemplan la elección de curules especiales, donde los grupos históricamente minimizados y olvidados, participantes. Dentro de esto, tenemos a las curules étnicas donde están la comunidad negra, afro, raizal, palenquera, ROM e indígenas, tenemos la curul de víctimas del conflicto armado y de jóvenes campesinos, esas serían las 8 curules, pero en Cali vamos a elegir a 7 curules especiales porque no tenemos la comunidad ROM Además, las curules especiales se eligen de manera autónoma por cada comunidad ya sea por asamblea, consenso o el que mejor les parezca a ellos”.

En cuanto a espacios y estrategias se trata, Andrés Cardona, miembro del partido político MIRA, describe las actividades que se han llevado a cabo, en Cali, como: “sembratones, jornadas de limpieza, espacios inclusivos, en donde se expresan sus ideas y problemas para que sean llevados a la alcaldía y también han brindado apoyo en cuanto a empleo y educación se refiere”.

Cristian Sinisterra complementa diciendo: “ La estrategia que estamos utilizando, en Cali, es ampliar los canales de información, ampliar la difusión, usar mucho las redes sociales, usar mucho los medios tradicionales e s”.

Por otra parte, en Guachené, los jóvenes no solo le apuestan a entrar en las urnas sino al reconocimiento social con actividades como la “Gala de la Juventud”, la cual se ha convertido en un escenario de visibilización del talento local, del emprendimiento y del liderazgo comunitario. En este lugar, la política se entiende más desde la unión y el orgullo colectivo de sus habitantes.

Además, los jóvenes guacheneceños han comenzado a consolidar sus apuestas políticas a través de partidos y asociaciones locales que buscan llegar al Consejo de Juventud, entonces, ¿ qué significa para ellos pertenecer a estas organizaciones? 

“Ser candidato es poder decir aquí voy a estar para ustedes… me he dado cuenta de que he estado en diferentes espacios a nivel departamental y nacional gracias a esto, con demás líderes; lo cual me ha permitido conseguir contactos y considerar la oportunidad de demostrarle a los jóvenes de mi municipio que es muy importante irnos fortaleciendo en temas políticos desde nuestra juventud”, afirma Jerson Andrés Campo Balanta, candidato al consejo municipal con el partido Asociación de Campesinos Juveniles de Guachené (ASOCAMJI).

Se pueden encontrar mayoritariamente partidos enfocados, en valores como: el liderazgo comunitario y la participación ciudadana, los cuales buscan una representación de la juventud rural impulsando el acceso al trabajo, la defensa del territorio, la sostenibilidad, la cultura afro y la inclusión social.

En el municipio, los candidatos y colectivos juveniles también se proponen representar a los principales sectores de Guachené: la Vereda Ciénaga Honda, La Cabañita, El Llano, San José, La 25, Veredas Unidas y el Casco Urbano. Cada uno de estos territorios expresa necesidades y visiones distintas, que en conjunto muestran la diversidad del municipio y la importancia de garantizar una voz juvenil para todos. (Fuente informe ASOCAMJI Guachené)

En Cali se busca consolidar la unión del Consejo Distrital de Juventud con las plataformas de las juventudes para así construir política mucho más desde la cultura y el arte, puesto que se busca que en las próximas elecciones incremente la participación con respecto al año pasado.

No obstante, en Guachené se siguen implementando el mismo método para generar conciencia y brindar oportunidades que los benefician a ellos como sociedad y a su imagen como municipio mediante ferias de emprendimiento, espacios de compartimiento de saberes, juegos afronortecaucanos, y competencias tradicionales. 

Medio del siguiente enlace se encuentran la lista de candidatos en todo el país filtrada por departamentos y municipios: https://candidateados.com/ 

sembratones, jornadas de limpieza, espacios inclusivos, en donde se expresan sus ideas y problemas para que sean llevados a la alcaldía .

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Las armas de polarización

Las armas de la polarización

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

La elección presidencial de 2024 en Estados Unidos fue una guerra mediática sin precedentes, marcada por la desinformación, el partidismo y el sesgo abierto. Los medios de comunicación, tanto tradicionales como emergentes, en vez de ser observadores imparciales, se convirtieron en protagonistas activos, influyendo en las decisiones de un electorado polarizado y con poca confianza en sus instituciones. Lo que muchos creían imposible, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se hizo realidad, y fue en gran parte producto de cómo los medios moldearon, sesgaron y manipularon las percepciones de los votantes. ¿Qué papel jugaron estos medios y cómo su falta de objetividad contribuyó al regreso de uno de los presidentes más divisivos de la historia?

Los Medios Tradicionales:

En 2024, la imparcialidad era prácticamente inexistente en los medios de comunicación. Los grandes nombres de siempre, como CNN y The New York Times, no ocultaron su desaprobación hacia Trump. Se dedicaron a enfatizar sus errores: el manejo de la pandemia, su retórica divisiva y los escándalos de su primer mandato. Sus reportajes, editoriales y coberturas no solo criticaron sus políticas, sino que intentaron posicionarlo como una amenaza para el país. En vez de cuestionar sus propuestas desde una perspectiva analítica, estos medios cayeron en una narrativa condenatoria que dejaba poco espacio para la objetividad.

En el otro extremo, Fox News y otros medios conservadores presentaron una imagen completamente opuesta de Trump. Este fue exaltado como un defensor de la economía y la seguridad nacional, alguien dispuesto a restaurar los valores tradicionales del país. Fox y otros medios conservadores mostraron a un Trump fuerte, eficaz y necesario, consolidando su base de apoyo y alienando a quienes querían una cobertura equilibrada. Así, estos medios tradicionales se convirtieron en vehículos de polarización, donde cada segmento de la audiencia encontraba solo las verdades que confirmaban sus propias creencias.

Los medios emergentes como Axios, Político y el papel del entorno digital

Pero la influencia en 2024 no fue exclusiva de los medios tradicionales. Nuevos actores como Axios y Político surgieron como fuentes de información rápida y análisis profundo, con formatos diseñados para captar la atención de una generación que ya no confía en los canales convencionales. Axios, con su estilo directo y su enfoque en la inmediatez, aportó una cobertura ágil de los eventos más relevantes. Su influencia en plataformas digitales fue evidente, especialmente entre un público joven que busca noticias condensadas y análisis breves. Sin embargo, la aparente neutralidad de estos medios emergentes también se vio afectada por la presión del entorno polarizado, y en ocasiones cedieron a la narrativa de lo “políticamente correcto”.

En paralelo, el ámbito digital fue decisivo en la amplificación de los mensajes de cada candidato. Plataformas como Twitter, Facebook y YouTube fueron utilizadas tanto para informar como para desinformar. Mientras que los grandes medios impulsaban su narrativa en sus canales, los candidatos y sus seguidores usaban las redes para transmitir mensajes de manera directa y sin filtro, lo cual ayudó a que teorías conspirativas y desinformación se propagaran sin control. La influencia de las redes sociales fue tal, que figuras y cuentas influyentes crearon espacios paralelos de discusión que, en muchos casos, terminaron siendo burbujas ideológicas donde los votantes se refugiaron de la información contradictoria.

¿Cómo la falta de objetividad catapultó a Trump?

La polarización mediática y la cobertura sesgada no solo reflejaron las divisiones políticas en Estados Unidos; jugaron un papel crucial en el retorno de Trump a la Casa Blanca. Los intentos de CNN y The New York Times de desacreditarlo fueron percibidos por su base como un ataque del “sistema” contra su candidato. Fox News y otros medios conservadores, al construir una narrativa que resaltaba a Trump como el defensor del “americano común” contra la élite liberal, ayudaron a consolidar su figura como el líder que “desafiaría al establishment”. En un país cada vez más fragmentado, la cobertura partidista generó un efecto de reacción en cadena, donde los votantes no buscaban informarse, sino confirmar sus propias ideas.

La postura polarizada de los medios emergentes, como Axios y Político, también contribuyó a esta situación, aunque desde una perspectiva distinta. Al ofrecer análisis rápidos y en algunos casos alinearse con ciertas tendencias progresistas, estos medios dejaron de ser espacios neutrales para convertirse en vehículos de la narrativa predominante en las redes. Para muchos votantes, la percepción de una prensa liberal e ideológicamente alineada fue una razón más para abrazar la promesa de “anti-establishment” que representaba Trump.

Las Redes Sociales y el auge de la desinformación

Las redes sociales jugaron el papel de “campo de batalla” para ambos bandos, permitiendo que cada grupo amplificara sus mensajes de manera inmediata y directa. Los partidarios de Trump encontraron en Twitter y Facebook espacios seguros para expresar sus ideas y difundir contenido que, en muchos casos, caía en la desinformación. Teorías conspirativas y narrativas falsas sobre el oponente demócrata circularon sin control, ayudando a cimentar una imagen de Trump como el único candidato dispuesto a desafiar “la verdad oficial” impuesta por los medios tradicionales.

Este flujo de información descontrolado tuvo consecuencias graves: se distorsionó el sentido crítico de los votantes y se fragmentó el acceso a la realidad. La exposición constante a desinformación y noticias selectivas generó un clima de sospecha hacia cualquier fuente de información que no apoyara la visión de cada grupo. La falta de intervención de las plataformas sociales en la regulación del contenido político permitió que la polarización alcanzara niveles peligrosos, donde el diálogo racional se volvió prácticamente imposible.

Un futuro de desconfianza y fragmentación

El regreso de Trump a la Casa Blanca es un reflejo de cómo los medios, en su falta de objetividad, han contribuido a un entorno político y social profundamente fragmentado. Los medios tradicionales, los emergentes y las redes sociales, al alinearse con narrativas específicas, fallaron en su papel de informar de manera imparcial, y se convirtieron en actores políticos que influenciaron directamente el comportamiento del electorado. La confianza en el periodismo, como institución de veracidad y análisis crítico, quedó debilitada, y el público se refugió en sus propias burbujas informativas.

El impacto de esta elección va más allá del resultado electoral. Los medios no solo han perdido su rol de observadores imparciales, sino que también han alimentado una crisis de confianza que podría tener consecuencias a largo plazo en la democracia estadounidense. La era de la polarización y la desinformación ha puesto en evidencia la necesidad urgente de un cambio en la manera en que se informa al público. La prensa, en todas sus formas, debe retomar su compromiso con la imparcialidad y la veracidad, reconstruyendo el vínculo de confianza que alguna vez tuvo con sus audiencias.

Fox News y otros medios conservadores presentaron una imagen completamente opuesta de Trump. Este fue exaltado como un defensor de la economía y la seguridad nacional, alguien dispuesto a restaurar los valores tradicionales del país“.

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