Investigación que transforma: la USC escala posiciones y consolida su liderazgo científico 

Investigación que transforma: la USC escala posiciones y consolida su liderazgo científico 

La investigación universitaria en Colombia continúa ganando protagonismo, impulsada por instituciones que fortalecen sus capacidades científicas y su impacto en el desarrollo del país.

Por:Unidad De Comunicación

Facultad de Humanidades y Artes

La USC se consolida como una institución pionera en investigación de alta calidad, ratificando su compromiso con el fortalecimiento permanente de sus procesos investigativos y su impacto positivo en la sociedad. Este avance sostenido responde a una apuesta institucional que articula la academia, la ciencia y la innovación para generar conocimiento pertinente, capaz de dar respuesta a los desafíos del entorno y aportar al desarrollo social y económico del país. 

En coherencia con esta visión, la USC ha venido fortaleciendo sus grupos de investigación, promoviendo la formación de talento humano altamente calificado y consolidando alianzas estratégicas que potencian la producción científica. Este trabajo riguroso y constante ha permitido que la Universidad no solo incremente su visibilidad académica, sino también su incidencia en la transformación de realidades desde diferentes áreas del conocimiento. 

Un avance significativo en el ámbito académico posiciona a una institución colombiana entre las más destacadas del país, reflejando el crecimiento sostenido de su producción científica.

Como resultado de estos esfuerzos, en el ranking SCImago 2026 la Universidad Santiago de Cali asciende cuatro posiciones, ubicándose en el puesto 18 entre las universidades a nivel nacional. Este importante logro refleja el fortalecimiento de sus capacidades investigativas, así como el reconocimiento de la calidad y pertinencia de su producción científica. De manera destacada, la Institución se posiciona en el top 10 nacional en el área de ciencias básicas, alcanzando el puesto 9, lo que evidencia la solidez de sus procesos académicos y el impacto de sus investigaciones en campos fundamentales para el desarrollo científico. 

Este posicionamiento reafirma el compromiso institucional con una investigación rigurosa, ética y de excelencia, orientada a generar soluciones innovadoras que contribuyan al bienestar de las comunidades. La USC entiende la investigación como un eje transversal que impulsa la formación integral de sus estudiantes y fortalece su proyección social, promoviendo una educación que trasciende el aula y se conecta con las necesidades reales del entorno. 

En este proceso, el liderazgo del rector, el Dr. Carlos Andrés Pérez Galindo, ha sido fundamental para consolidar una visión estratégica que sitúa la investigación como uno de los pilares del desarrollo institucional. Su gestión ha impulsado iniciativas orientadas al fortalecimiento de la cultura investigativa, la inversión en infraestructura científica y el reconocimiento del trabajo de docentes e investigadores, consolidando así un ecosistema académico dinámico y de alto nivel. 

Asimismo, la Universidad Santiago de Cali continúa promoviendo espacios de divulgación científica, participación en redes académicas nacionales e internacionales y el desarrollo de proyectos con impacto social, reafirmando su compromiso con la democratización del conocimiento y la construcción de una sociedad más equitativa. 

De esta manera, la USC se proyecta como un referente en investigación a nivel nacional, destacándose por su capacidad de generar conocimiento que transforma, innova y aporta al progreso del país. Su posicionamiento en el ranking SCImago 2026 no solo es un reconocimiento a su trayectoria, sino también un impulso para seguir avanzando en la consolidación de una universidad que investiga, crea y transforma realidades.

La generación de conocimiento se convierte en motor de transformación social cuando la academia apuesta por la innovación y el desarrollo con propósito”.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

Cine bajo las estrellas: el espacio que devolvió el encuentro a la universidad

Cine bajo las estrellas: el espacio que devolvió el encuentro a la universidad

En medio de la incertidumbre que dejó la pandemia, cuando los pasillos universitarios aún se sentían vacíos y el miedo al contacto seguía presente, nació una idea sencilla pero poderosa.

Autor:Juan Pablo Ospina

Facultad de Humanidades y Artes

El evento tiene sus raíces en el año 2021, cuando la comunidad universitaria comenzaba a regresar progresivamente a la presencialidad. En ese momento, las restricciones sanitarias impedían realizar actividades en espacios cerrados como auditorios, por lo que desde rectoría se propuso una alternativa: proyectar una película en la plazoleta.

La iniciativa no solo respondió a una necesidad logística, sino también emocional. Aquella primera proyección, realizada con una pantalla alquilada y bajo estrictos protocolos de distanciamiento, logró reunir a estudiantes y docentes en un ambiente seguro, pero sobre todo, en un espacio de reencuentro.

Lo que comenzó como una solución temporal, pronto despertó una idea más ambiciosa: ¿por qué no convertir este tipo de encuentros en una actividad permanente?

Tras el éxito de las primeras proyecciones, surgió la decisión de consolidar el proyecto. Hace aproximadamente dos años, la universidad adquirió su propia pantalla, lo que permitió dar continuidad al evento y establecerlo como una actividad fija dentro de la agenda institucional.

Desde entonces, “Cine bajo las estrellas” se realiza cada semana, especialmente los martes, en la plazoleta, convirtiéndose en un plan esperado por muchos estudiantes.

El objetivo principal del evento va más allá de proyectar películas. Se trata de crear un ambiente donde las personas puedan desconectarse de la rutina académica y reconectar entre sí.

En una época dominada por los celulares y la individualidad, este espacio invita a algo distinto: sentarse juntos, conversar, compartir alimentos como crispetas o snacks, y disfrutar colectivamente de una historia en pantalla grande.

La experiencia busca recuperar el valor del encuentro presencial, fomentando la interacción, la amistad y el sentido de comunidad dentro del campus.

Aunque el enfoque principal es recreativo, el evento también ha demostrado su potencial como herramienta académica. En varias ocasiones, facultades y programas han solicitado funciones especiales con películas relacionadas con sus áreas de estudio.

Un ejemplo reciente fue la participación de estudiantes de Finanzas, quienes asistieron a una proyección diseñada específicamente para complementar su formación. Esto demuestra que el cine, además de entretener, puede ser una poderosa herramienta pedagógica.

 

El trabajo detrás de cada función

La realización de cada jornada de cine implica una logística organizada y un equipo comprometido. El evento es financiado principalmente por Bienestar Universitario, a través del área de Cultura, que destina recursos para su operación.

Además, se cuenta con el apoyo de servicios universitarios para el montaje técnico, incluyendo sonido y proyección. Estudiantes también participan activamente en el proceso, formando equipos encargados del armado y desarme de la infraestructura.

Este trabajo colaborativo no solo garantiza el funcionamiento del evento, sino que también permite la participación activa de la comunidad estudiantil en su desarrollo.

“Cine bajo las estrellas” no solo logró superar el contexto adverso en el que nació, sino que se consolidó como un símbolo de resiliencia y comunidad. Hoy, más que un evento, es un ritual semanal que invita a detenerse, compartir y disfrutar.

En cada proyección, bajo el cielo nocturno, se reafirma una idea simple pero poderosa: que el encuentro humano sigue siendo esencial, y que a veces, basta una pantalla, una película y buena compañía para reconstruirlo.

No solo es una actividad cultural, sino un punto de encuentro que fortalece el sentido de pertenencia.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

Los estudiantes de Pedagogía Social transforman el aprendizaje en acción: el Festival de la Noviolencia en la USC

Los estudiantes de Pedagogía Social transforman el aprendizaje en acción: el Festival de la Noviolencia en la USC

Esta iniciativa no solo representó un ejercicio académico, sino también una experiencia de intervención social orientada a la construcción de ciudadanía desde la primera infancia.

Autor: Juan Pablo Ospina Chavez

Facultad de Humanidades y Artes

El Festival de la Noviolencia fue concebido como un espacio de aprendizaje lúdico y formativo dirigido a niñas y niños entre los dos y tres años de edad. En esta etapa crucial del desarrollo humano, las experiencias sensoriales, afectivas y simbólicas juegan un papel determinante en la construcción de valores, comportamientos y formas de relacionarse con el entorno.

Bajo esta premisa, los estudiantes diseñaron una estrategia pedagógica centrada en el cuento como herramienta didáctica. La protagonista de la historia fue Santiaguita, una mariposa que, a través de su recorrido, transmitía mensajes sobre la importancia del respeto, la empatía, la convivencia pacífica y la inclusión. Este recurso narrativo permitió captar la atención de los párvulos y facilitar la comprensión de conceptos abstractos mediante imágenes, colores y emociones.

La articulación con el Jardín Los Santiaguitos facilitó un escenario real donde el aprendizaje cobró sentido más allá de lo teórico

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la metodología experiencial utilizada por los estudiantes. Más allá de la narración del cuento, los facilitadores involucraron activamente a los niños y niñas en una dinámica simbólica: pintar en sus huellitas digitales los valores promovidos durante la actividad.

Cada huella representaba un compromiso, una semilla de conciencia sembrada en los pequeños participantes. A través del contacto directo, el juego y la expresión artística, se logró reforzar la idea de que cada individuo, sin importar su edad, tiene un papel en la construcción de una sociedad más justa e incluyente.

Este tipo de ejercicios evidencia cómo la pedagogía social puede adaptarse a diferentes contextos y edades, utilizando lenguajes accesibles y estrategias creativas para generar aprendizajes significativos.

La noviolencia como práctica cotidiana

El enfoque de la noviolencia no se limitó a un concepto teórico, sino que fue abordado como una práctica cotidiana que se construye desde las acciones más simples. En este sentido, el festival buscó promover habilidades socioemocionales como el autocontrol, la comunicación asertiva y la resolución pacífica de conflictos.

Al trabajar con población infantil, los estudiantes comprendieron la importancia de intervenir de manera temprana en la formación de estos valores, contribuyendo a la prevención de conductas violentas y al fortalecimiento del tejido social desde sus bases.

Proyección comunitaria: el siguiente paso en Siloé

Este ejercicio práctico no termina en el aula ni en el jardín infantil. Como parte de su compromiso con la proyección social, los estudiantes continuarán esta intervención en el sector de Siloé, específicamente a través del Proyecto Tierra Blanca.

En este nuevo escenario, la estrategia será adaptada a la realidad infanto-juvenil del territorio, teniendo en cuenta sus particularidades sociales, culturales y económicas. Este proceso implicará un reto mayor, pero también una oportunidad para consolidar el aprendizaje adquirido y fortalecer el vínculo entre la universidad y la comunidad.

 

Formación con sentido social

El Festival de la Noviolencia es un claro ejemplo de cómo la educación superior puede articular teoría y práctica para formar profesionales comprometidos con la transformación social. Los estudiantes de Pedagogía Social no solo adquirieron conocimientos, sino que los pusieron en acción, enfrentándose a contextos reales y generando impactos concretos.

Este tipo de iniciativas reafirman la importancia de una formación integral, donde el saber académico se combine con la sensibilidad social, la creatividad y el compromiso ético. En un mundo que enfrenta múltiples formas de violencia, apostar por la educación para la paz desde la primera infancia no es solo una opción, sino una necesidad urgente.

En definitiva, lo que comenzó como una actividad de aula se convirtió en una experiencia transformadora, tanto para los niños y niñas participantes como para los futuros trabajadores sociales que, con cada huella pintada, dejaron también una marca en su propio proceso de formación.

este tipo de ejercicios fomenta en los futuros profesionales habilidades clave como la empatía, la comunicación efectiva y la capacidad de adaptación a distintos contextos sociales.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

La mujer que le puso puertas al abismo

La mujer que le puso puertas al abismo  

En una esquina donde la noche deja cicatrices, Gloria García abre su tienda al amanecer para sostener a su familia en el corazón del barrio Sucre, la temida “olla” de Cali.

Por: Alex Ospitia y Jhonier Bravo

Facultad de Humanidades y Artes

A las seis de la mañana, cuando la carrera 12 con calle 18 en el barrio Sucre de Cali todavía bosteza entre botellas vacías y pasos errantes, Gloria García se despierta, levanta la reja de su tienda como quien abre un pequeño acto de fe. Lo primero que hace es poner el agua para el café, limpiar las vitrinas mientras Majo y Sebas, sus sobrinos, desayunan para irse al colegio.   

La casa que hoy es tienda no siempre fue refugio: empezó como un terreno comprado por exesposo (padre de Alex) para irse a vivir con Gloria cuando apenas eran novios y ella tenía 19 años, ladrillo a ladrillo levantaron con esfuerzos su hogar.   

Afuera, la calle empieza a armar su rutina: el murmullo áspero, las miradas perdidas, el rebusque torcido.

Porque vivir en el barrio Sucre de Cali no es simplemente habitar un lugar. Es negociar todos los días con el abismo. “Hay momentos en la vida que tener dinero o no tener dinero da igual, se trata de sobrevivir”, cuenta ‘Gabo’ un consumidor que vive del reciclaje y hace 5 años llegó a la cuadra de Gloria, donde merca con lo que le pagan por lo producido a la vuelta de esta cuadra.   

Según diagnósticos urbanos de Cali, el barrio Sucre cuenta con una proyección de población limitada, pero se encuentra en la Comuna 9, que en su conjunto alberga aproximadamente a 47,830 habitantes. Donde se concentran altos niveles de informalidad laboral y presencia de habitantes de calle.  

El barrio Sucre se asienta en el corazón de Cali como una cicatriz de la guerra que no se ha podido cerrar. Incrustado en el centro, a pocos metros de la institucionalidad de los juzgados, los talleres de repuestos, la comercialización informal de autopartes robadas y el flujo incesante de la Calle 15, el barrio se despliega como un laberinto donde la urgencia y el abandono caminan de la mano.   

Históricamente, este sector ha sido un punto de llegada para población vulnerable y desplazada, lo que explica, en parte, la densidad social y la fragilidad económica que hoy lo caracteriza.  

El panorama es crítico: las chatarrerías y el rastro del reciclaje marcan unas calles dominadas por el estigma de la “olla”. En sus aceras, el ambiente es pesado, saturado por el deambular de quienes han perdido el rumbo entre el consumo y las interminables olas de humo que mezclados tienen los olores más fuertes y penetrantes, opacando cualquier tipo de olor proveniente de los talleres o chatarrerías donde las concentraciones de basuras son los olores más sanos.   

Las imágenes que se han vuelto paraíso y normalizado por quienes transitan, viven y trabajan en la zona no dejan de parecer sacadas de películas, además del lamentable estado de las vías que realmente por el maltrato hoy parecen trochas llenas de hueco, rocas, arena, adornadas también por mucha basura que se arroja a las mismas calles donde habitantes de calle y consumidores usan para improvisar campamentos para el consumo y descanso.  

Por otra parte, como si de otro mundo se tratara en la casa que es tienda, y de cierto modo, también es trinchera, Gloria ha criado a su hijo, Alex de 27 años, ya sus sobrinos Sebas de 7 y Majo de 6, a quienes cuida mientras su hermana trabaja. No con discursos, sino con algo más difícil, constancia.  

Mientras los sobrinos estudian y Alex trabaja en la zona de Acopi, Yumbo como operario de producción en una empresa de comestibles, donde va a cumplir 5 años de antigüedad. 

Gloria atiende y hace los oficios de la casa al mismo tiempo. Afuera el dinero fácil se ofrece como un atajo seductor, “son lo último que escucho antes de dormir y los escucho todo el día gritando de todo desde muy temprano” refiriéndose a los campaneros, quienes se hacen al lado de su casa ya que es una de las esquinas donde vigilan la llegada de los policías.    

Pero ese proyecto de familia tuvo una grieta, el padre de Alex, camionero de oficio, quien por su trabajo se ausentaba por varios días, se separó de Gloria cuando Alex apenas tenía 10 años. Desde la distancia siempre envió el dinero de Alex hasta que cumplió 17 años. “Al principio de la separación pensé en vender la casa para irme, pero en este barrio crecí yo y tengo mi familia cerca, por eso no me fui y ahora después de tantos años tampoco lo planeo” cuenta Gloria,   

Ella ha insistido en el camino largo, ese que casi nadie aplaude. “Aquí hablamos de dinero fácil referencia a la droga y al robo, pero aquí nadie viene a preguntar que le falta a uno, por eso hay que salir a camellar (robar retrovisores o microtráfico) y si alguno se pone de guapo ya sabe, porque al final es la suya o la mía”. Dice ‘Lágrima’, uno de los campaneros más respetados del sector, cuando cuenta lo que tiene que hacer para tener vida, (ganar dinero).   

Pero Gloria siempre lo tuvo claro frente al panorama de los que están en la calle: “lo único que eso trae como consecuencias son la muerte, cárcel y desgracias familiares”. Y por eso sigue la misma rutina desde hace 30 años que tiene la tienda. Lo trabajador se lo ha inculcado a Alex, quien teniendo en cuenta lo aprendido en casa decidió montar su estudio en su casa para producir videos cuando sale de trabajar y en tiempos libres.  

Alex recuerda que cuando sus amigos en la niñez le contaban como sus padres llevaban a casa la remesa, inocentes del entorno donde crecían y lo que eso significaba, le decían: “mi papá salía a trabajar (refiriéndose al hurto) y traía bastante plata, me decía: ‘tenga mi hijo para que juegue peleítas donde Gloria’ refiriéndose a las maquinitas que tenía en la tienda”, son algunas de las cosas que a la fecha Alex recuerda y fue entendiendo el verdadero “trabajo” que algunos vecinos tenían.    

Así se heredan ciertas ideas, no como teoría sino como ejemplo. Por eso, en esa casa, la enseñanza fue distinta. Más aburrida y dura a la de sus amigos. “A mí me tocaba trabajar y abrir la tienda”, dice Alex al recordar su infancia.  

“En el barrio no es una elección fácil, a veces el dinero no alcanza, a veces el cansancio pesa, y conseguir un empleo siempre es más difícil cuando vives aquí, siempre te discriminan a la hora de llevar hojas de vida”, expresa Gloria. Por ese motivo decidió surtir su propia tienda cuando tenía 20 años. Y esta le ha dado el sustento hasta la fecha.  

Esa discriminación no es una percepción aislada: estudios sobre empleo en Cali hechos por el DANE en el primer semestre del año, han evidenciado cómo el lugar de residencia influye en las oportunidades laborales, especialmente para quienes provienen de sectores estigmatizados del centro. 

En medio de ese pulso ella tuvo que educar a Alex, enseñándole a diferenciar lo bueno y lo malo con ejemplos vivos y cercanos, de un lado, con sus vecinos quienes viven de la inmediata del dinero que aparece y desaparece como magia y del otro, la paciencia de su madre, que todos los días abre la tienda como quien insiste en una verdad que no siempre se ve.   

Hoy, gracias al esfuerzo de muchos años, él construye imágenes, graba, edita y cuenta historias. No deja de ser irónico: en una esquina donde tantas vidas desencajan, alguien decide encuadrarlas.  

Llega el mediodía y Gloria lo sabe porque nota como campaneros y jíbaros corren de un lado a otro ocultando bolsas ziploc en las piedras del piso, mientras gritan desesperadamente: ¡AGUAS!, pues cuenta Gloria que: “todos los días a mediodía los policías del cuadrante tienen cambio de turno y lo primero que hacen es dar la ronda por la cuadra”.  

La llegada de la tarde también la nota por el fuerte sol que se siente mucho más intenso por el calor que generan los techos de láminas.  

Poco tiempo después Gloria recibe a los sobrinos, quienes en su camino de regreso a casa ven las escenas más crudas, como el tráfico de drogas, las jovencitas que con vestidos cortos se paran en las esquinas a tratar de seducir a la suerte, consumidores cumpliendo el “ciclo de la traba” pues los pueden ver en las aceras introduciéndose jeringas o inhalando profundamente, hasta que la sustancia ya se ha apoderado de sus sistemas y se vuelven cadáveres en las aceras que tienen que esquivar a los niños en su travesía de regreso a casa, que dentro de su inocencia lo ven siempre como una aventura diferente ya que regresan junto a algunos niños que viven a la vuelta.  

Cuando llegan, Gloria les da el almuerzo mientras ella sigue ordenando la tienda y atendiendo a los clientes y proveedores que al igual que ella, ya han normalizado las riñas entre habitantes de la calle que se amenazan con los cuchillos que son lo único que, junto a la pipa, no sueltan.   

“Las tardes son donde más se suele vender, y creo que ellos también venden más en las tardes”, menciona Gloria. Debido a que en las tardes los talleres cercanos tienen más flujo, ella también recibe más clientes como vehículos de transporte de mercancías, comerciantes, personas que trabajan en los almacenes y oficinas del centro, pues todos pasan por la tienda de Gloria, ya que la calle 18 es una de las vías alternativas para llegar al centro, del mismo modo los jíbaros reciben más clientes en las tardes.  

Van cayendo las puertas metálicas de los talleres cercanos y con ellas cae el sol también, ya pesar de que la 12 con 18 sea reconocida por lo malo, también hay gente buena, pues como todo buen barrio caleño, en las noches el ambiente se siente festivo, las familias se reúnen afuera de sus casas y en sillas rimax de color blanco, como si lo hubieran acordado, ponen música en bocinas y comparten entre ellos mientras los niños hacen sus tareas de colegio en los antejardines.  

Ese suele ser el panorama cuando cae el sol, a medida que los adultos van llegando de los trabajos y los niños de los colegios de la jornada de las tardes, se suele compartir, y apoyan a los que se la rebuscan vendiendo fritangas en el barrio.  

El rebusque es lo que se rige en las pocas familias que, como Gloria, sueñan con cambiar ese destino que parece inevitable al nacer en el barrio Sucre, que sigue siendo un territorio duro, pero en La 12 con 18 se siembran semillas que no solo riega Gloria.   

“El rebusque es trabajar… no mantenerse quieto”, dice Diego quien vende arepas con queso en las noches en la 12 con 18. Y como él, el rebusque sigue marcando el ritmo: fritangas, carretas de reciclaje, tiendas pequeñas, intentos grandes.  

Quienes viven en modo de supervivencia afirman que también hay otra lucha, más silenciosa, que no siempre se nombra: “la de no caer”. No caer en la desesperación de la necesidad de ensuciarse las manos, “no vale la pena”, afirma Gloria mientras barre el frente de su tienda viendo las consecuencias de las peores decisiones que se pueden tomar bajo la ansiedad.   

Y aunque Gloria vive en una cuadra donde todo el día escucha gritos como “helados, tableros, rocas” siendo las palabras que usan los jíbaros para vender sus productos, en la noche esos gritos se mezclan con la música y las risas de los niños, pues es normal ver cómo se pasan la pelota entre niños y jíbaros cuando por accidente se les escapa la redonda.   

Sin embargo, en la noche Gloria suele estar más pendiente al grito de la cuadra, porque es cuando “Maicol” pasa a hacer las rondas, y aún estando el cielo despejado se escucha la palabra “AGUAS” en grito de alerta.   

Y aunque ella sabe que no debe nada, sabe que tiene que estar más alerta a estos códigos debido a que Gloria ha tenido que vivir momentos de angustia en varios enfrentamientos entre policías y carteles en la zona. Pero debido a la antigüedad de la tienda de Gloria incluso los policías llegan a tomar gaseosas mientras hacen las rutinas de vigilancia en el sector.  

“Donde vivimos nosotros no todo es malo”, insiste Gloria con una voz casi como de resistencia. Y tal vez ahí esté la clave porque en medio del ruido, del vicio y de las promesas rotas, hay una mujer que decidió levantar una frontera invisible entre su casa y la calle. No para negar lo que ocurre afuera, sino para que no lo devore todo.  

Echa un último vistazo a la calle verificando que no haya algún habitante de calle durmiendo en su entrada mientras baja la cortina de su tienda a las 10 de la noche, pues después de esa hora Gloria dice que: “vienen más consumidores y drogados suelen ponerse más violentos entre ellos y tampoco se vende”, debido a la soledad y silencio que recorre los talleres y los comercios del barrio.    

Como una orquídea que crece en el fango, esa familia ha aprendido a sostenerse sin dejarse arrastrar. No porque el barro desaparezca, sino porque alguien decidió que no iba a ser destino. Y en esa decisión, repetida cada mañana al subir una reja y abrir una tienda, hay algo que el barrio no ha podido arrebatar: la posibilidad de elegir.  

 

En lugares donde la rutina está atravesada por el riesgo, la valentía deja de ser un acto extraordinario y se vuelve costumbre.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

Día del Libro: historia, memoria y conocimiento que transforma

Día del Libro: historia, memoria y conocimiento que transforma

Cada 23 de abril, el mundo conmemora el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

Autor: Juan Pablo Ospina Chavez

Facultad de Humanidades y Artes

Una fecha instaurada por la UNESCO en 1995 para promover la lectura, reconocer el valor de los autores y fortalecer la industria editorial. La elección de este día coincide con la muerte de figuras clave de la literatura como Miguel de Cervantes y William Shakespeare, lo que le da un carácter simbólico a la celebración.

En este contexto, las universidades no solo celebran el libro como objeto cultural, sino como herramienta de producción de conocimiento. La Universidad Santiago de Cali (USC) se sumó a esta conmemoración con el lanzamiento de dos obras que, aunque distintas en enfoque, coinciden en un mismo propósito: aportar al desarrollo académico y social desde la investigación.

La salud mental deja de ser un tema periférico para convertirse en una condición necesaria que garantiza procesos de aprendizaje realmente significativos y sostenibles en el tiempo.

Salud mental en el contexto de educación superior

Esta obra, liderada por Marco Alexis Salcedo y Mónica Roncancio, surge como una iniciativa de integración entre universidades, especialmente del suroccidente colombiano. Su objetivo principal fue recoger experiencias, investigaciones y reflexiones sobre la salud mental en la educación superior.

El proyecto comenzó a gestarse entre 2023 y 2024, luego de la pandemia, momento que marcó un antes y un después en la forma de entender el bienestar en las instituciones educativas. A través de una convocatoria amplia, se logró reunir aportes de diferentes universidades, aunque el proceso evidenció que aún existe poca producción académica sistemática sobre salud mental en estos contextos.

Estructura del libro

El texto se organiza en tres secciones principales:

  • Estudios sobre problemáticas de salud mental en la comunidad universitaria
  • Experiencias de intervención
  • Reflexiones sobre el bienestar como eje institucional

Aporte clave

Este libro funciona como un punto de partida académico, visibilizando tanto lo que se ha trabajado como lo que aún falta por desarrollar. Además, plantea que el bienestar no debe reducirse a actividades superficiales, sino que debe asumirse como una misión estructural de la universidad.

Salud mental en enfermería: cuidado con pasión y ciencia

Por otro lado, la USC presentó el libro “Salud mental en enfermería: cuidado con pasión y ciencia”, una obra compuesta por nueve capítulos, resultado del trabajo conjunto de docentes y estudiantes del programa de enfermería.

Enfoque del libro

A diferencia del anterior, este texto se centra en el cuidado desde la práctica clínica y humana, abordando la salud mental desde una perspectiva integral. No solo analiza enfermedades, sino también dimensiones como:

  • Lo emocional
  • Lo espiritual
  • Lo social

Contenidos principales

Los capítulos abarcan distintas poblaciones (niñez, adolescencia, adultez y vejez) y problemáticas como:

  • Enfermedades crónicas (diabetes, cáncer)
  • Duelo en contextos como el COVID-19
  • Salud mental en adultos mayores
  • Factores de riesgo en población escolar

También incluye metodologías diversas: investigaciones empíricas, revisiones académicas y experiencias de intervención.

Aporte clave

El libro propone que el cuidado en enfermería debe ser holístico, es decir, no limitarse a lo físico. Introduce elementos como:

  • La empatía
  • La escucha activa
  • El acompañamiento espiritual

Además, resalta que muchas enfermedades también tienen un componente emocional, lo que exige una mirada más humana del paciente.

 

Más allá de la emergencia: Perspectivas y tendencias en la atención prehospitalaria

En un mundo donde cada segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, Más allá de la emergencia propone una mirada profunda a la atención prehospitalaria, ese primer eslabón del sistema de salud que actúa antes de que el paciente llegue a un hospital. La obra no solo describe procedimientos técnicos, sino que explora los desafíos humanos, éticos y tecnológicos que enfrentan los profesionales en escenarios críticos.

El libro aborda cómo la evolución de la medicina de emergencias ha transformado el rol del personal prehospitalario, quienes hoy no solo ejecutan protocolos, sino que toman decisiones complejas en entornos inciertos. Desde accidentes de tránsito hasta emergencias en contextos urbanos vulnerables, la atención en campo exige rapidez, criterio clínico y una capacidad de adaptación constante.

Uno de los aportes más relevantes de la obra es su enfoque en la innovación. Se analizan tendencias como la incorporación de tecnologías, la mejora en los sistemas de respuesta y la necesidad de una formación interdisciplinaria que fortalezca la coordinación entre equipos. Además, se resaltan aprendizajes recientes que han redefinido la manera de enfrentar crisis sanitarias a gran escala.

Leer para entender, escribir para transformar

El Día del Libro en la USC no se quedó en la conmemoración simbólica. Se convirtió en un espacio para reafirmar que el conocimiento tiene un propósito: impactar la realidad.

Reunir autores de distintas universidades no solo permitió contrastar realidades institucionales, permitió el intercambio de conocimiento e ideas”.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…