Cine bajo las estrellas: el espacio que devolvió el encuentro a la universidad
En medio de la incertidumbre que dejó la pandemia, cuando los pasillos universitarios aún se sentían vacíos y el miedo al contacto seguía presente, nació una idea sencilla pero poderosa.
Autor:Juan Pablo Ospina
Facultad de Humanidades y Artes
El evento tiene sus raíces en el año 2021, cuando la comunidad universitaria comenzaba a regresar progresivamente a la presencialidad. En ese momento, las restricciones sanitarias impedían realizar actividades en espacios cerrados como auditorios, por lo que desde rectoría se propuso una alternativa: proyectar una película en la plazoleta.
La iniciativa no solo respondió a una necesidad logística, sino también emocional. Aquella primera proyección, realizada con una pantalla alquilada y bajo estrictos protocolos de distanciamiento, logró reunir a estudiantes y docentes en un ambiente seguro, pero sobre todo, en un espacio de reencuentro.
Lo que comenzó como una solución temporal, pronto despertó una idea más ambiciosa: ¿por qué no convertir este tipo de encuentros en una actividad permanente?
Tras el éxito de las primeras proyecciones, surgió la decisión de consolidar el proyecto. Hace aproximadamente dos años, la universidad adquirió su propia pantalla, lo que permitió dar continuidad al evento y establecerlo como una actividad fija dentro de la agenda institucional.
Desde entonces, “Cine bajo las estrellas” se realiza cada semana, especialmente los martes, en la plazoleta, convirtiéndose en un plan esperado por muchos estudiantes.
El objetivo principal del evento va más allá de proyectar películas. Se trata de crear un ambiente donde las personas puedan desconectarse de la rutina académica y reconectar entre sí.
En una época dominada por los celulares y la individualidad, este espacio invita a algo distinto: sentarse juntos, conversar, compartir alimentos como crispetas o snacks, y disfrutar colectivamente de una historia en pantalla grande.
La experiencia busca recuperar el valor del encuentro presencial, fomentando la interacción, la amistad y el sentido de comunidad dentro del campus.
Aunque el enfoque principal es recreativo, el evento también ha demostrado su potencial como herramienta académica. En varias ocasiones, facultades y programas han solicitado funciones especiales con películas relacionadas con sus áreas de estudio.
Un ejemplo reciente fue la participación de estudiantes de Finanzas, quienes asistieron a una proyección diseñada específicamente para complementar su formación. Esto demuestra que el cine, además de entretener, puede ser una poderosa herramienta pedagógica.
Bajo el cielo de la noche y entre palmas, la pantalla se enciende para reunir historias y personas. “Cine bajo las estrellas” convierte la plazoleta en un punto de encuentro donde lo importante no es solo la película, sino compartir el momento.
Entre risas, conversaciones y miradas atentas, el cine al aire libre se vive en comunidad. Cada función es una excusa perfecta para desconectarse del celular y reconectar con los demás.
El trabajo detrás de cada función
La realización de cada jornada de cine implica una logística organizada y un equipo comprometido. El evento es financiado principalmente por Bienestar Universitario, a través del área de Cultura, que destina recursos para su operación.
Además, se cuenta con el apoyo de servicios universitarios para el montaje técnico, incluyendo sonido y proyección. Estudiantes también participan activamente en el proceso, formando equipos encargados del armado y desarme de la infraestructura.
Este trabajo colaborativo no solo garantiza el funcionamiento del evento, sino que también permite la participación activa de la comunidad estudiantil en su desarrollo.
“Cine bajo las estrellas” no solo logró superar el contexto adverso en el que nació, sino que se consolidó como un símbolo de resiliencia y comunidad. Hoy, más que un evento, es un ritual semanal que invita a detenerse, compartir y disfrutar.
En cada proyección, bajo el cielo nocturno, se reafirma una idea simple pero poderosa: que el encuentro humano sigue siendo esencial, y que a veces, basta una pantalla, una película y buena compañía para reconstruirlo.
“
No solo es una actividad cultural, sino un punto de encuentro que fortalece el sentido de pertenencia.

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