Trabajo Social entra en la etapa de Acreditación de Alta Calidad

Trabajo Social entra en la etapa de Acreditación de Alta Calidad –
Un programa insignia de la región

La Acreditación proyecta a la USC como referente en la formación de trabajadores sociales con impacto regional y nacional.

Por: Maria José Paz López

Facultad de Humanidades y Artes

La Universidad Santiago de Cali, a través de la Facultad de Humanidades y Artes, continúa afianzando su compromiso con la excelencia académica. El programa de Trabajo Social se encuentra en una etapa decisiva de su proceso de Acreditación de Alta Calidad, un reconocimiento otorgado por el Ministerio de Educación Nacional y el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) a las instituciones que cumplen con los más altos estándares en formación profesional.

De acuerdo con la directora del programa, Adriana Velandia García, este proceso representa una garantía para los estudiantes y para la sociedad: “La sociedad en alta calidad valida que el programa cumple con rigurosos estándares, lo que significa que nuestros futuros profesionales reciben una formación sólida, integral y con el respaldo de un sello distintivo frente a otras ofertas académicas en el país”.

Cada uno de los actores es clave en este camino

Actualmente, el programa se encuentra a la espera de la visita de pares académicos, una de las últimas fases de la acreditación. En este punto, explica la directora, que la participación de la comunidad universitaria es fundamental: “Cada uno de los actores es clave en este camino. Estudiantes, docentes, administrativos, egresados y aliados externos son quienes dan cuenta de la trayectoria y el impacto de nuestro programa. En particular, los estudiantes tienen un papel protagónico, ya que serán ellos quienes reciban directamente beneficios de este reconocimiento”.

Para la USC, alcanzar la acreditación de alta calidad no solo fortalece la vigencia del programa, sino que también potencia su relevancia en ámbito social y académico. “Este reconocimiento demuestra que estamos formando profesionales capaces de contribuir a las transformaciones sociales, con un compromiso real hacia la región Pacífica y hacia el país. Esta es una manera de confirmar que nuestro Trabajo Social tiene calidades y cualidades que demanda la sociedad colombiana”, resaltó Velandia.

Finalmente, la directora hizo un llamado a toda la comunidad académica: “invitamos a estudiantes, docentes, administrativos, egresados ​​​​y aliados externos a acompañarnos en esta etapa tan importante. La acreditación es un logro colectivo y cada aporte suma para alcanzar este reconocimiento”.

Con este proceso, el programa de trabajo social reafirma su papel como uno de los programas insignia de la Universidad Santiago de Cali y como referente en la formación de profesionales comprometidos con la transformación social y el desarrollo de la región.  

La acreditación es un logro colectivo y cada aporte suma para alcanzar este reconocimiento”.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rindeEn medio del duelo y del Párkinson, Aura Cecilia Londoño encontró en una caminata terapéutica la manera de reconciliarse con su cuerpo y su dolor.El temblor de sus manos parecía llevar la carga de toda una vida. Su...

read more
La soledad del turno que nadie ve.

La soledad del turno que nadie ve.

La soledad del turno que nadie veLa crónica narra la rutina silenciosa de Víctor, un vigilante que enfrenta la noche desde la portería de una unidad residencial en Cali. Entre rondas, café y el eco del silencio, su historia refleja la soledad, el cansancio y la...

read more

Prácticas profesionales en Trabajo Social: sembrando experiencias, cultivando transformaciones

Prácticas profesionales de Trabajo Social: sembrando experiencias, cultivando transformaciones

Por: Ana Magali Montaño García @anamagali_21

Facultad de Humanidades y Artes

Los estudiantes del último semestre del programa de Trabajo Social han culminado una etapa fundamental en su formación. Las prácticas profesionales de los estudiantes de Trabajo Social no solo representó el cierre de un ciclo académico, sino también la oportunidad de vincular la teoría con la realidad social, de poner en acción el compromiso ético y humano que caracteriza a la profesión a través de sus intervenciones en diversos escenarios, los futuros profesionales demostraron sensibilidad, creatividad y una profunda capacidad de análisis frente a los desafíos sociales actuales.

Durante las exposiciones finales, se presentaron trabajos que reflejan la diversidad de contextos y necesidades abordadas en las instituciones y comunidades donde realizaron su práctica. Uno de los proyectos se enfocó en la importancia de construir vínculos significativos para fortalecer redes de apoyo entre personas en situación de vulnerabilidad, este trabajo permitió visibilizar cómo el acompañamiento desde el Trabajo Social puede ser clave para fomentar relaciones más solidarias y entornos más protectores, donde las personas no se sientan solas frente a sus dificultades.

Otro grupo de trabajadores sociales desarrolló una propuesta enfocada en el bienestar de casos críticos de algunas poblaciones. los estudiantes elaboraron una guía de autocuidado orientada a promover el equilibrio emocional, físico y mental de quienes, día a día se entregan al servicio de otros. Esta iniciativa destacó la necesidad de cuidar al cuidador, recordando que solo desde el propio bienestar es posible brindar una atención ética y de calidad.

El Trabajo Social no solo transforma realidades, también transforma vidas.

También se presentaron experiencias centradas en la diversidad y la inclusión, como un proyecto que buscó generar espacios de encuentro y reconocimiento mutuo entre personas con trayectorias y realidades distintas. A través de actividades pedagógicas y participativas, se promovieron valores como el respeto la empatía y la convivencia, demostrando que las diferencias no deben ser una barrera, sino una oportunidad para crecer juntos y construir comunidades más justas y equitativas.

Estas y otras experiencias compartidas dejaron en evidencia la capacidad del Trabajo Social para incidir de manera positiva en los entornos donde se actúa. Las prácticas se convirtieron en un espacio de aprendizaje mutuo, donde los estudiantes no solo enseñaron sino también aprendieron de las realidades, los saberes y las resistencias de las personas con las que trabajaron. Cada intervención fue una semilla sembrada con esperanza compromiso y vocación de servicio.

En el Trabajo Social se crean vínculos,y se transforma vidas.

La transformación social comienza con pequeñas acciones sostenidas por grandes convicciones.

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rindeEn medio del duelo y del Párkinson, Aura Cecilia Londoño encontró en una caminata terapéutica la manera de reconciliarse con su cuerpo y su dolor.El temblor de sus manos parecía llevar la carga de toda una vida. Su...

read more
La soledad del turno que nadie ve.

La soledad del turno que nadie ve.

La soledad del turno que nadie veLa crónica narra la rutina silenciosa de Víctor, un vigilante que enfrenta la noche desde la portería de una unidad residencial en Cali. Entre rondas, café y el eco del silencio, su historia refleja la soledad, el cansancio y la...

read more

Transformar realidades sí es posible: estudiar Trabajo Social en la Universidad Santiago de Cali

Transformar realidades sí es posible: estudiar Trabajo Social en la Universidad Santiago de Cali

Por: Ana Magali Montaño García @anamagali_21

Facultad de Humanidades y Artes

En la Universidad Santiago de Cali, el programa de Trabajo Social es más que un programa académico es una formación comprometida con el cambio social, con la equidad, y el respeto por la dignidad humana. Aquí se cultivan profesionales que no solo comprenden los problemas de su entorno, sino que se forman para intervenir con criterio, sensibilidad y responsabilidad.

A lo largo del programa, el estudiante se prepara para trabajar con comunidades, familias, grupos y personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo procesos de desarrollo humano y justicia social. Se fortalece una mirada crítica y analítica que permite identificar causas estructurales, pero también construir soluciones colectivas desde la empatía y el compromiso ético.

El programa ofrece una formación integral, con componentes teóricos y prácticos que se entrelazan desde los primeros semestres. La práctica profesional no se limita a un requisito final, sino que se vive como parte esencial del proceso formativo. Los estudiantes realizan intervenciones reales, trabajan con instituciones públicas y privadas, y conocen de cerca las problemáticas sociales que afectan a comunidades urbanas y rurales.

Estudia Trabajo Social en la Universidad Santiago de Cali para que seas parte de cambio. 

Estudiar Trabajo Social en la Universidad Santiago de Cali es asumir un compromiso con la transformación. Es decidirse a ser parte activa de la solución, es entender que la profesión no se trata solo de ayudar, sino de construir caminos con otros, de levantar la voz por quienes han sido silenciados y de defender derechos donde han sido vulnerados.

Si sientes que tu vocación está en servir, acompañar, construir y transformar, el programa de Trabajo Social puede ser la puerta hacia una vida profesional con sentido. Porque en un mundo lleno de desigualdades, siempre se necesita gente dispuesta a cambiarlo.

Perfil del egresado
  • Escuchar y atender la diversidad de necesidades e intereses de la población. Involucrarse creativamente en la búsqueda de alternativas de solución a situaciones problemáticas, aportando en la construcción de respuestas innovadoras en concordancia con el contexto social y cultural.
  • La crítica y autocrítica que propicien el cambio de factores que interfieran en el desarrollo de los proyectos sociales.
  • Contribuir en la búsqueda de soluciones a las necesidades sociales.
  • Trabajar interdisciplinariamente.
  • Promover la tolerancia y el respeto a los derechos humanos.
  • Defender de manera permanente la dignidad de las personas y su derecho a la justicia social.

Campo laboral 

Habilidades

  • Fortalecer la participación y organización social.

  • Formular diagnósticos sociales y estrategias de intervención.

  • Diseñar y ejecutar proyectos e investigaciones sociales.

  • Analizar y evaluar políticas sociales.

  • Comunicar de manera clara, oral y escrita.

Actitudes

  • Escuchar y comprender la diversidad de necesidades sociales.

  • Involucrarse de forma creativa en la búsqueda de soluciones.

  • Desarrollar pensamiento crítico y autocrítico.

  • Comprometerse con la transformación social.

  • Trabajar de forma interdisciplinaria.

    Acompañar, transformar, construir, eso es Trabajo Social 

    El Trabajo Social cambia vidas.

    Escucha La Radio USC

    Otros recomendados…

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rindeEn medio del duelo y del Párkinson, Aura Cecilia Londoño encontró en una caminata terapéutica la manera de reconciliarse con su cuerpo y su dolor.El temblor de sus manos parecía llevar la carga de toda una vida. Su...

    read more
    La soledad del turno que nadie ve.

    La soledad del turno que nadie ve.

    La soledad del turno que nadie veLa crónica narra la rutina silenciosa de Víctor, un vigilante que enfrenta la noche desde la portería de una unidad residencial en Cali. Entre rondas, café y el eco del silencio, su historia refleja la soledad, el cansancio y la...

    read more

    Desafíos del Trabajo Social: hacia un campo de investigación con identidad propia

    Desafíos del Trabajo Social: hacia un campo de investigación con identidad propia

    Autor:  Angie Tatiana Montealegre Pinto

    Estudiante de 5º semestre de Trabajo Social
    Facultad de Humanidades y Artes
    Universidad Santiago de Cali (USC)
    [email protected]

    RESUMEN: El presente ensayo tiene como propósito impulsar un análisis epistemológico y deontológico sobre el Trabajo Social como disciplina que históricamente se ha construido a partir de los aportes de las Ciencias Sociales, olvidándose de sí misma como un campo de investigación que debe ir ganando autonomía propia. En el primer apartado se enuncian las causas de esa identidad difusa; posteriormente, se hace alusión a la escasa producción académica propia de los Trabajadores Sociales; y se concluye con los desafíos que tiene nuestra profesión, especialmente al vincular a individuos, grupos y comunidades como sujetos activos de procesos de investigación-acción participativa.

    ABSTRACT: The aim of this essay is to promote an epistemological and deontological analysis of Social Work as a discipline that has historically been built from the contributions of the Social Sciences, forgetting itself as a field of research that must gain its own autonomy. In the first section, the causes of this diffuse identity are stated; subsequently, reference is made to the scarce academic production of Social Workers; and it concludes with the challenges that our profession has, especially when linking individuals, groups and communities as active subjects of participatory action research processes.

    1. Introducción
    La trabajadora social Rosa María Cifuentes (2018) afirma que “es importante escribir y que nos leamos, pues con ello contribuimos a visibilizar conocimientos y saberes construidos, a potenciar nuestra mirada femenina, profesional, académica, política, ética; también aportamos a consolidar nuestra autonomía profesional” (p. 13). Esto lo dice porque reconoce que la escritura es una herramienta que potencia la reflexión y la crítica sobre problemáticas, pensamientos, métodos y desafíos que enfrenta nuestra disciplina.

    Y ese es justamente el foco del presente ensayo: disertar sobre la insuficiente construcción y visibilización del conocimiento que se produce en el campo del Trabajo Social, cuya producción se encuentra limitada por la influencia de otras disciplinas, y por lo que yo defino como “fanatismo” en relación con algunos enfoques y autores, lo que nos conduce a perder la oportunidad de expresarnos y compartir experiencias asociadas a saberes que quizás no se han aprovechado lo suficiente.
    La escritura académica aporta no solo al aprendizaje, sino también a nuestro desarrollo profesional y personal. El campo del Trabajo Social lo necesita de forma especial, pues tiene el desafío de integrar lo teórico con lo práctico, y el compromiso de estar actualizado en relación con los fenómenos contemporáneos y los continuos cambios de la realidad social.

    Por consiguiente, el reto que tiene el Trabajador Social en ejercicio es reflexionar y ser proactivo, partiendo de los conocimientos descubiertos en las comunidades y asumiendo a los sujetos que las integran como coequiperos en esa construcción de conocimiento. Me interesa hacer hincapié en ese tema y, como verán a continuación, me debo apoyar en autores que no hacen parte del Trabajo Social como disciplina, sino que le aportan desde sus respectivos campos, como la sociología, la ciencia política o la planeación social, lo cual me cuestiona como Trabajadora Social en formación y me anima a romper ese ciclo de repetición y ausencia de creación científica.

    2. El Trabajo Social frente a las ciencias sociales

    En primer lugar, se debe tener en cuenta que el Trabajo Social como disciplina ha crecido y se ha ido renovando a lo largo del tiempo (Bertollo, 2016); no obstante, presenta la falencia de utilizar mayoritariamente los enfoques, técnicas y métodos de investigación de otras áreas, con el propósito de comprender a mayor profundidad al individuo, el grupo y la comunidad, con sus respectivos fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos. Es de manera especial una de las pocas profesiones que da primacía al punto de vista, la opinión y el sentir de los actores con quienes interviene.

    Como lo explicaba Fals-Borda (2009) cuando comenzaba a promover el enfoque de la investigación-participativa a finales de los años setenta, considerado “revolucionario” o poco convencional en aquella época, “nuestras herramientas especiales de trabajo han sido y son mayormente los marcos de referencia y las técnicas con las que sucesivas generaciones de científicos han intentado interpretar la realidad” (p. 253). Visto en perspectiva, pareciera el mismo caso del Trabajador Social hoy, no porque sea incapaz de construir conocimiento propio, sino porque se le ha limitado o circunscrito a la idea de someterse a las formas de pensamiento y visión del mundo de autores que pertenecen a otros campos de las Ciencias Sociales.

    Entendiendo que el Trabajo Social no es una ciencia, sino una disciplina que se apoya en la sociología, la ciencia política, la educación, la psicología social, la antropología social, la geografía social, la economía, la historia y el derecho para desarrollarse como campo de conocimiento (1996), no pretendo con mi ensayo cuestionar epistemológicamente los conceptos, autores y métodos de otras Ciencias Sociales, sino evaluar la posibilidad de construir conocimientos propios, que nos sirvan para desbloquear la capacidad de escribir, imaginar, estimular la exploración y la investigación y, no menos importante, fomentar la lectura entre colegas.

    3. Los desafíos de un Trabajador Social que produce conocimiento

    Los Trabajadores Sociales enfrentan el desafío y compromiso de mantenerse actualizados con respecto a los cambios de la realidad social, ya que esta se encuentra en constante evolución. La misma sociedad se entiende como procesos dinámicos de formación y transformación; de ahí que “nuestra responsabilidad, como pertenecientes a una comunidad de científicos, es saber interpretar esta transformación y derivar datos adecuados para entenderla con el objeto de ayudar a construir el futuro” (Fals-Borda, 2009, p. 253). Es por esta razón que no podemos quedarnos estancados en la misma línea de pensamiento, porque eso limitaría o condicionaría, tanto a estudiantes como profesionales, a generar su propio conocimiento, haciendo difícil la construcción de bases académicas sólidas que inspiren a los demás.

    El Trabajo Social como disciplina enfrenta un reto singular en comparación con otras áreas de las Ciencias Sociales: tiene la obligación de integrar la teoría y la práctica; sin embargo, “tratar de vincular el conocimiento y la acción —la teoría y la práctica—, como en el castigo de Sísifo, es un esfuerzo permanente e inacabado de comprensión, revisión y superación sobre una cuesta sin fin, difícil y llena de tropiezos” (Fals-Borda, 2009, p. 56).

    Realizar un ejercicio de acompañamiento o intervención profesional nos exige, por una parte, estar pendientes y actualizados en relación con cualquier hallazgo o aporte desde la teoría; pero también demanda involucrarnos en la cotidianidad de las personas, con el propósito de comprender el impacto social, político y económico que genera nuestra actuación in situ. En ese orden de ideas, como lo plantea Fals Borda (2009), toda decisión se toma con base en una visión de responsabilidad social.

    Sumado a lo anterior, también nos surge cierta desconfianza en relación con el tipo de conocimiento que producimos, lo cual viene siendo objeto de análisis por parte de la epistemología de las Ciencias Sociales (Briones, 1996): la dificultad para separar la subjetividad de la objetividad, la definición de enfoques a la hora de investigar, los niveles de análisis que planteamos y las teorías en las que nos apoyamos para explicar o interpretar un fenómeno. En otras palabras, y usando el término acuñado por Thomas Kuhn, el “paradigma” en el que nos situamos para avalar y que nos legitimen académicamente el conocimiento que generamos desde nuestra disciplina (Kuhn, 1962).

    En cuanto a la construcción del conocimiento, el Trabajador Social también se enfrenta a un ciclo vicioso a la hora de investigar, buscar y verificar la literatura de apoyo. Por un lado, se tiene un tiempo de obsolescencia como criterio de exclusión (si no es actual “no sirve”), lo que se puede considerar un menoscabo del pensamiento construido; y por el otro, la evaluación por pares, que hace que, buscando cierta “rigurosidad”, se termine aprobando solo lo que esos pares consideran adecuado, desde “su punto de vista”. Por eso, creo que producir desde la práctica es clave, como lo plantea Whittingham (2010), al referirse a temas como el ejercicio de la gobernanza en el mundo contemporáneo: “al revisar la literatura existente es posible concluir que, este es un espacio del conocimiento en construcción y que se requiere mucho más trabajo de investigación e incorporación de los aprendizajes derivados de la praxis” (p. 222).

    Otro punto que también nos debemos cuestionar es la elección de los mismos autores de siempre, lo que nos puede llevar a un fanatismo (a veces lo definiría como autismo), dando como resultado una restricción “impuesta” desde la academia, lo que impide la reflexión desde enfoques, métodos o posturas alternativas. La acción de criticar no debe entenderse a partir de una connotación negativa, pues no estar de acuerdo con algo es totalmente válido y se convierte en una puerta que se abre para desarrollar el pensamiento crítico. En esa perspectiva, ningún escrito es perfecto ni posee la verdad absoluta; ni siquiera el mismo ensayo que estás leyendo en este momento.

    4. Lo comunitario como fuente de conocimiento

    Mi propuesta es construir conocimiento basado en lo social–popular, yendo directamente a las comunidades, descubriendo sus redes de relaciones, sus formas de vida, sus costumbres y su pensamiento social, no solo con el propósito de conocer, sino también de reconocer —sin excluir ni minimizar— esta fuente inagotable de saberes, necesarios tanto para la formación académico-literaria como profesional de un Trabajador Social.
    Es importante resaltar que una comunidad organizada tiene más poder de lo que supone, aunque muchas veces no sea consciente de ese potencial ni de cómo utilizarlo. Siguiendo la línea de pensamiento planteada por Carlos Matus (2021), promotor del modelo de planeación estratégica situacional (PES), esto suele ocurrir porque la comunidad cree que los gobiernos, al contar con los recursos económicos y jurídicos, más los instrumentos políticos y técnicos, son los únicos encargados de resolver los problemas de la sociedad. Aún muchas personas están acostumbradas a ser catalogadas como “objetos de estudio”, obedientes para escuchar y realizar los pasos que el funcionario o investigador propone: al final, todo termina con un refrigerio, la firma del formato de asistencia y la “participación” resulta convirtiéndose en “ciudadanía de solo presencia”.
    En este punto, y apelando nuevamente a Fals Borda (2009), se hace necesario cuestionar y eliminar ese pensamiento dicotómico que se ha creado entre observador y observado, asumiendo que están divididos por un muro, que les impide interactuar o comunicarse, a menos que sea necesario. De hecho, y ese es el foco de la Investigación-Acción Participativa (IAP), se busca disminuir el papel del intelectual, que monopoliza o controla la información científica, para que se convierta en un sujeto capaz de retroceder, abrirse mental y físicamente y permitirle al observado —las masas populares— tener el papel principal (Fals-Borda, 2009). Puesto que ambos se influyen de manera natural y recíproca, romper tal paradigma positivista de las ciencias naturales es vital, considerando que el observador no solo hace parte, sino también su sola presencia cambia aquel mundo donde se encuentra lo observado.
    Y si de contribuir a transformar realidades se trata, el concepto de gobernanza juega un papel central. Pero, ¿qué tiene que ver el concepto de gobernanza (en ocasiones mal entendido como gobernabilidad) con el ejercicio de transformación de la investigación en las comunidades, al que se viene haciendo alusión en el presente ensayo? Es sencillo de decir, pero difícil de lograr: la gobernanza hace referencia a las relaciones de poder que involucran diferentes actores en el proceso de toma, ejecución y evaluación de las decisiones; un juego de poder que crea escenarios en los que coexisten la competencia y la cooperación (Whittingham, 2010). Es en esos escenarios donde las comunidades pueden comenzar a transformar su mentalidad de sumisión por otra de empoderamiento, a partir de la construcción colectiva de la realidad que les rodea y les afecta.
    Y ahí el Trabajador Social desempeña un papel crucial, especialmente desde la planeación y la planificación social (Poggiese, 2011; Umbarila-Laiton, 2015; Bertollo, 2016), permitiendo que las comunidades sean realmente escuchadas y partícipes en la toma y ejecución de las decisiones. Por poner solo como referencia el Método Altadir de Planificación Popular, se logra “respetar la visión que la población tiene sobre los problemas locales que la afectan (…) favoreciendo un compromiso sólido” (Matus, 2021, p. 9); en otras palabras, la comunidad reconoce sus propios problemas, así como sus saberes, recursos y formas de adaptarse o afrontarlos.
    El mismo Carlos Matus explica que el método no tiene aplicabilidad en el espacio macro, sino que se concentra en la base popular, lo cual debe ser motivo de reflexión para el Trabajador Social, porque eso indica que, al tener un acercamiento directo y profundo con los problemas locales o comunitarios, se puede leer y transformar la realidad desde los conocimientos o herramientas del Lebenswelt o mundo de la vida cotidiana.
    Como se puede evidenciar, el Trabajador Social tiene ante sus ojos no solo retos, sino también grandes posibilidades de construcción de conocimiento, partiendo de las comunidades como sujetos, no como objetos acríticos de investigación; las comunidades como coequiperas de construcción colaborativa; las comunidades como fuentes de saberes válidos y valiosos en constante metamorfosis.

    5. Conclusión
    En este ensayo se han planteado los retos epistemológicos y deontológicos que tiene el Trabajo Social como disciplina que se enmarca en las Ciencias Sociales y la necesidad de contribuir al empoderamiento de las comunidades como sujetos de su propia historia. En la medida en que tomemos conciencia, podremos potenciar nuestra profesión o seremos responsables, inexorablemente, del declive de su calidad. Está en juego no solo el reconocimiento del Trabajador Social, sino también su compromiso ético con el desarrollo humano integral de los sujetos, grupos, organizaciones y comunidades en las que realiza diferentes tipos de intervención e investigación.
    Si bien no se niega el valor de las Ciencias Sociales en la historia del Trabajo Social como disciplina (Guevara y Beltrán, 2018), es importante continuar avanzando en la definición propia del Trabajo Social como campo de investigación, enfocado en pensar la transformación de las realidades sociales a partir de enfoques, métodos, técnicas e instrumentos propios, que nos permitan construir marcos de referencia a partir de los cuales más investigadores puedan aportar a su crecimiento, fortalecimiento y expansión.
    La construcción de ese campo deberá partir, como lo ilustra la Investigación-Acción Participativa (IAP), de la comprensión de los fenómenos contemporáneos, tal y como los piensan, sienten y comunican los individuos, los grupos y las comunidades, que se autorreconocen como sujetos de transformación de sus propias realidades. Esto nos estimulará a continuar investigando y escribiendo desde nuestro propio campo, inspirando a más investigadores a vincularse a él para enriquecerlo.
    Actualmente, muchos estudiantes de Trabajo Social se adhieren a escuelas de pensamiento que provienen de la sociología, la antropología y la psicología social, por moda o por influencia de los docentes a los que escuchan, lo que hace que los discursos (las narrativas) comiencen a repetirse, muchas veces como cajas de resonancia. Y es aquí donde cobra sentido el adagio popular: ¿Para dónde va Vicente? Para donde va la gente…¿Cuál es mi propuesta? Invertir el refrán: ¿Para dónde van los Trabajadores Sociales? A construir un campo de investigación-acción con una identidad propia, abierto pero autónomo, que se convierta en referencia para los profesionales que le apuntan a la transformación social.

    Escucha La Radio USC

    Otras opiniones

    El nuevo rockstar de la comunicación

    El nuevo rockstar de la comunicación

    El nuevo rockstar de la comunicación Autor:  Pedro Pablo AguileraHasta hace poco, las marcas parecían vivir obsesionadas con una sola pregunta: ¿cuántos seguidores tienes? Hoy, esa obsesión empieza a parecer un poco… añeja. Desde el Observatorio de Medios de la...

    read more
    El impacto del VAR en el fútbol moderno

    El impacto del VAR en el fútbol moderno

    El impacto del VAR en el fútbol moderno Por:  Esteban Caicedo PetrelEl fútbol, ​​como deporte universal, ha atravesado múltiples transformaciones a lo largo de su historia. Una de las más recientes y controvertidas es la implementación del VAR (Video Assistant...

    read more
    El rol de los padres en los traumas de sus hijos

    El rol de los padres en los traumas de sus hijos

    El rol de los padres en los traumas de sus hijos Por:  Valeria SinisterraSiempre escuchamos que la infancia es la etapa más linda de la vida, pero muy pocas veces se habla de cómo algunas experiencias negativas, especialmente las que involucran a los padres, pueden...

    read more

    ¡Orgullosamente Trabajo Social USC!

    ¡Orgullosamente Trabajo Social USC!

    Por: Sofía Gil-Quintero.

    Facultad de Humanidades y Artes

    Estudiantes de Trabajo Social en la Semana de las Humanidades.

    El trabajo social es fundamental porque busca mejorar el bienestar de individuos, familias y comunidades, promoviendo la justicia social y el acceso a derechos básicos. A través de intervenciones y programas de apoyo, los trabajadores sociales ayudan a resolver problemas relacionados con la pobreza, la exclusión social, la violencia y la falta de recursos. Además, el trabajo social fomenta la inclusión, la equidad y el desarrollo de habilidades para enfrentar situaciones adversas, contribuyendo al cambio y desarrollo de la sociedad.

    El 22 de octubre se conmemora en Colombia el Día del Trabajador Social. En un día como este, del año 1936, se fundó en Bogotá la primera Escuela de Servicio Social.

    El programa de Trabajo Social de la Universidad Santiago de Cali se creó en el año 2014, con el objetivo de formar jóvenes que contribuyan a la transformación social y que, a través de una perspectiva sociocrítica, puedan generar procesos que apuesten al cambio social.

    Actualmente, el programa le apuesta a la Alta Calidad, logrando potenciales como el desarrollo humano con una postura ética, en pro de los derechos de las personas, con conciencia ambiental y con la responsabilidad que demanda generar procesos de bienestar en la sociedad.

    Según Adriana Velandia García, directora de Trabajo Social, el hecho de que el programa haga parte de una Facultad de Humanidades y Artes cobra importancia debido a “la posibilidad que tienen las personas de dar lo mejor de sí para los demás; en el caso del programa, darse a las personas, a las familias y a las comunidades, generando procesos de transformación con una intervención profesional”.

    El programa de Trabajo Social cuenta con una metodología enfocada en generar pensamiento crítico en los estudiantes, afirma Velandia, “para que una vez egresen tengan un papel muy importante no solo en procesos de intervención sino también en procesos de diseño de política social”.

    La Semana de las Humanidades se llevó a cabo entre el 15 y 18 de octubre de 2024 en la USC.

    Angeli Benavides, estudiante de Trabajo Social de tercer semestre, considera que ha encontrado en el programa un pensamiento crítico del mundo, no solo desde un ámbito profesional, sino también desde un ámbito personal.

    Para ella, una de las principales características del programa es su incentivo en que los estudiantes encuentren una mirada propia y crítica. Además, resalta la labor de docentes que, mediante buenas metodologías, generan ambientes pedagógicos que les permite a los estudiantes explorar, pensar y crear. Benavides afirma que el papel de los docentes es fundamental en el programa, “pues algunos profesores con malas metodologías pueden generar desánimo académico”.

    Según la estudiante, el rol principal del trabajador social es fomentar el pensamiento, “para que cada ciudadano entienda de dónde viene, por qué vive lo que vive, y tenga conciencia de las circunstancias que atraviesan su vida; esto con el objetivo de que, a través de las herramientas que un trabajador social brinda, las personas puedan mejorar su calidad de vida”.

    El trabajo social surgió a finales del siglo XIX como respuesta a las crecientes problemáticas sociales generadas por la Revolución Industrial, como la pobreza, el desempleo y la explotación laboral. 

    Escucha La Radio USC

    Otros recomendados…

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rinde.

    Cuando el cuerpo tiembla, pero el alma no se rindeEn medio del duelo y del Párkinson, Aura Cecilia Londoño encontró en una caminata terapéutica la manera de reconciliarse con su cuerpo y su dolor.El temblor de sus manos parecía llevar la carga de toda una vida. Su...

    read more
    La soledad del turno que nadie ve.

    La soledad del turno que nadie ve.

    La soledad del turno que nadie veLa crónica narra la rutina silenciosa de Víctor, un vigilante que enfrenta la noche desde la portería de una unidad residencial en Cali. Entre rondas, café y el eco del silencio, su historia refleja la soledad, el cansancio y la...

    read more