Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Bienestar en disputa: la salida institucional que hoy sigue pasando factura en Puerto Tejada

Una salida de bienestar para servidores de la Alcaldía de Puerto Tejada desató una discusión que todavía se siente en el municipio

Por: Daniela Hurtado y Yania Daza Guzmán

Facultad de Humanidades y Artes

mientras algunos funcionarios la defienden como un derecho laboral, parte de la ciudadanía cuestiona el momento y las prioridades, en medio de preocupaciones por seguridad e infraestructura. 

El uso de datos concretos aporta transparencia y evita caer en opiniones sin fundamento

En 2025, el Municipio de Puerto Tejada contrató una actividad de bienestar para funcionarios mediante el Contrato No. CTO-108-2025 (modalidad Selección Abreviada de Menor Cuantía, SAMC-005-2025). Según ese documento, la ejecución debía realizarse en un plazo de dos (02) meses y, en todo caso, sin sobrepasar el 31 de diciembre de 2025. Aunque la actividad se planteó como bienestar laboral, hoy el tema sigue apareciendo en conversaciones locales porque se cruza con preocupaciones por seguridad, obras pendientes y confianza en el manejo de recursos públicos. 

En el contrato se establece la contratación de 104 unidades (UND: Paquete, CANT: 104) para un “paquete turístico a San Andrés”. El valor total del contrato es de $262.715.960, señalado como “incluido el IVA y todos los tributos”. Con esos datos, se puede calcular un valor aproximado por participante: si se divide el total entre 104, el resultado es $2.526.115 por persona, entendiendo que se trata de un paquete integral y no de un desglose por servicios. 

El documento describe el paquete como “todo incluido” e indica que comprende tiquetes aéreos ida y regreso, traslados (incluido Puerto Tejada – aeropuerto de Palmira y viceversa), alojamiento 4 noches 3 días, y alimentación (desayuno, almuerzo y cena), además de actividades como Johnny Cay, acuario y vuelta a la isla, junto con impuestos, asistencia y póliza médica. También fija condiciones: alimentación tipo buffet y que ofrezca “Bar abierto y Snacks saludables”, y hoteles ubicados “de 10 a 5 minutos de la playa”. 

Desde la mirada institucional, el bienestar se presenta como un derecho y como una forma de fortalecer condiciones de trabajo. María Débora Balanta, contadora del IMDER, lo explicó así: “¿Qué es el bienestar social? Es algo que por ley y derecho tenemos los empleados públicos para que en el año se nos hagan una serie de actividades… para fortalecer al empleado”. También afirmó: “Es totalmente legal, no es algo fuera de contexto… eso viene desde la ley y está contemplado”. 

En lo presupuestal, el contrato relaciona el gasto con el rubro de bienestar y salud ocupacional y registra un CDP 180 del 06/03/2025 por $262.760.000. En la forma de pago se pacta un anticipo del 50% y el 50% restante una vez finalice el contrato y sea recibido a satisfacción por parte del supervisor, junto con los soportes exigidos al contratista. 

Para entender por qué este tipo de actividades aparecen en entidades públicas, el Plan de Bienestar 2026 explica que el bienestar hace parte de la gestión de talento humano y menciona como base normas como el Decreto Ley 1567 de 1998, la Ley 909 de 2004 y el Decreto 1083 de 2015. El plan también incluye una consulta interna sobre preferencias de bienestar: “Otras Actividades” registra 20 menciones, actividades deportivas 16, paseos 8, actividades familiares 7, educación o capacitación 2, y 13 personas no respondieron.  

Ese dato no define si una salida específica era la mejor opción, pero sí muestra que dentro de la entidad las actividades recreativas aparecen como posibilidad. 

Einer Mulato, funcionario de la Alcaldía, describió la finalidad en términos internos: “El objetivo de la salida era un bienestar institucional. Se buscaba unir los equipos de trabajo… y mejorar los climas laborales”. Sobre la operación diaria, sostuvo: “No interrumpimos las labores para que con el público no hubiera como un corto”, y señaló que, según su versión, hubo espacios que ayudaron a fortalecer el trabajo en equipo. 

Del lado ciudadano, varias respuestas se enfocan menos en la existencia del bienestar y más en lo que se ve en la práctica. Cristian Andrés Tenorio, habitante del municipio, dijo: “La atención no ha mejorado de forma significativa… su actitud sigue siendo igual hacia la comunidad”. Y agregó: “El paseo creo que fue más por temas de diversión y no para temas de seguridad y salud como ellos especifican”.  

Rubén Valencia, tramitador, afirmó que entiende el bienestar, pero puso la prioridad en obras: “Una obra que resalte para el municipio”, y añadió: “Tiene el presupuesto para eso, pero hay cosas más importantes para realizar, como pavimentar una calle… alcantarillado en ciertos barrios”. 

Luz Aida Viva Rodríguez, visitante frecuente a la entidad pública, comparó la situación con necesidades que considera urgentes: “La alcaldía está en muy mal estado, tanto por dentro como por fuera”. Al hablar de inseguridad, dijo: “Hay más necesidades en el pueblo, por lo menos tratar la inseguridad, guerras entre pandillas”, refiriéndose a un hecho de violencia ocurrido el día anterior a su declaración.  

En el mismo sentido, Olga Lucía Viafara Balanta, lideresa y exconcejal, señaló: “A pesar de que la ley… sí permite… actividades recreativas… en el municipio en estos momentos estamos viviendo una ola de violencia, de inseguridad”, y remarcó: “No estamos en contra… pero sí… hay prioridades más importantes”. 

 

DOCUMENTOS Y HECHOS QUE SÍ QUEDAN SOPORTADOS 

Con los documentos revisados, se pueden afirmar sin suposiciones tres datos centrales: el contrato establece 104 paquetes, un valor total de $262.715.960 (con IVA y tributos incluidos) y un paquete que incluye tiquetes, traslados, alojamiento, alimentación y tours. También queda soportado el uso del rubro de bienestar y salud ocupacional y la forma de pago pactada (50% anticipo y 50% al finalizar con recibo a satisfacción). 

A partir del valor total y la cantidad, se obtiene un cálculo directo: $262.715.960 ÷ 104 = $2.526.115 por participante. En cambio, el contrato no separa cuánto corresponde al tiquete, al hotel o a la alimentación, porque se contrató como paquete integral. Por eso, cualquier cifra por rubro (tiquetes/comidas/hotel) necesitaría anexos o soportes adicionales para no caer en conjeturas. 

Lo que hoy “pasa factura” no es solo el viaje como hecho, sino lo que simboliza para distintos sectores.  

Los funcionarios defienden el viaje a San Andrés y lo relacionan con integración y ambiente de trabajo; en la ciudadanía, el cuestionamiento aparece ligado a prioridades, percepción de servicio y contexto de inseguridad. Con cifras del contrato se puede explicar cuánto fue el total, cuántos paquetes se contrataron y qué incluía el servicio; sin anexos, no se puede desarmar el paquete por rubros ni medir resultados con indicadores. En ese punto se sostiene la discusión: una parte habla de bienestar laboral y otra pide que, cuando se gaste dinero público, además de estar sustentado, se explique mejor y se muestre qué cambia en la realidad del municipio. 

Más allá de las cifras y la transparencia en la contratación, el punto crítico radica en la falta de evidencia sobre impactos reales y en la desconexión entre la gestión interna y las expectativas de la comunidad, lo que termina afectando la confianza y generando un debate que trasciende lo económico para instalarse en lo simbólico y lo social.

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El atentado a la Base Aérea desató el caos de la Comuna 8

El atentado a la Base Aérea desató el caos que ya existía en las calles de la comuna 8

El atentado expuso un problema más profundo: vías en ruinas e inseguridad. Mientras los vecinos reclaman soluciones, la Secretaría de Infraestructura guarda silencio.

Autores: Laura Aparicio y Julián Ospitia

Facultad de Humanidades y Artes

El pasado jueves 21 de agosto, una explosión atribuida al frente Jaime Martínez, disidencia de las FARC, sacudió la comuna 8 de Cali. Dejando preocupación e inseguridad en la comunidad del sector. Más allá del estruendo, lo que quedó al descubierto fue una herida previa: el mal estado de la malla vial, la falta de gestión estatal y la precariedad en la que cientos de ciudadanos transitan día a día.

Fue cuestión de horas para que la problemática de la comuna 8, que reclamaba desde antes la atención de la Secretaría de Infraestructura, afectara considerablemente la tranquilidad de la comunidad.

El atentado fue la portada de noticieros nacionales, pero la inseguridad que genera el abandono de las vías no aparece en las partes oficiales…

Después del atentado registrado, los conductores han tenido que buscar rutas alternas ya que la carrera octava se encuentra cerrada por los daños ocasionados y por la seguridad del sector. Estos cierres viales han abierto nuevamente la pregunta que se han hecho los habitantes de la calle 59 hasta la calle 44, especialmente entre las carreras 8ª hasta la carrera 12. ¿Cuándo piensan arreglar las calles?

Tras la explosión, conductores que frecuentan la zona han tenido que lidiar con los cierres viales que los habitantes del barrio La Base, habían hecho en forma de protesta y para evitar que los vehículos desviados por el cierre de la carrera Octava transitaran por allí, terminando de deteriorar las calles.

El argumento de los vecinos fue claro: “las vías internas son demasiado angostas, están deterioradas y no soportan el flujo constante de autobuses, carros y motos que buscaban atajos para esquivar el bloqueo principal”, expresó un habitante del sector de Villacolombia.

Marleni Gonzales, otra residente en el sector, expresó: “Si dejamos pasar el tráfico pesado, se nos acaba de dañar lo poco que queda de las calles”.

Las barricadas hechas con barriles y cemento por la comunidad buscan proteger a los peatones en un sector donde las calzadas con huecos profundos y falta de señalización presentan un alto riesgo para los transeúntes.

Lejos de ser un gesto de rebeldía, la medida fue entendida como una acción preventiva ante el riesgo de accidentes y el colapso de las cuadras.

El atentado fue la portada de noticieros nacionales, pero la inseguridad que genera el abandono de las vías no aparece en los partes oficiales. No son balas ni explosivos, sino buses y carros atascados en huecos que parecen cráteres y peatones que caminan con miedo a ser atropellados.

La crisis vial no distingue horarios: en horas pico el peligro se extiende para los peatones, ya que, entre el tráfico y el caos, se convierte en una odisea cruzar las calles debido a la congestión vehicular y al medio día quienes corren riesgo son los estudiantes de la I.E Juan De Ampudia, ubicado sobre la carrera 12 con calle 57, debido a la alta velocidad con la que transitan los vehículos particulares y los buses intermunicipales en la zona escolar.

Calles en ruinas: el riesgo silencioso que enfrentan los ciudadanos

Angie Escobar, conductora frecuente de la zona, asegura que la situación se agravó con el cierre de la carrera octava: “Es complejo porque en el momento que abran la vía la gente ya pasa con miedo por la inseguridad. Y ahora que está cerrada, las vías alternas están en mal estado y algunas están tapadas, sumándole a eso el mal parqueo de los carros”.

A esta preocupación se suma la voz de Jorge Aparicio, pasajero habitual de autobús, quien diariamente enfrenta el colapso vial en sus recorridos al trabajo: “En los autobuses uno siente todo el impacto de los huecos. A veces parece que las llantas se van a quedar enterradas y el chofer tiene que maniobrar para no dañar el vehículo. Además, los trayectos se duplican: un recorrido de 20 minutos ahora puede tardar más de una hora. Uno cansado llega y estresado sin ni siquiera comenzó la jornada”.

Los testimonios coinciden en que la inseguridad no solo está asociada al temor de un nuevo ataque armado, sino también a la vulnerabilidad de atravesar un barrio colapsado, donde el abandono de la infraestructura convierte la movilidad en un riesgo diario. La violencia se manifiesta de otra forma: no con explosiones, sino con el silencio de las instituciones que no atienden el clamor ciudadano.

Los tiempos de traslado se duplicaron. Lo que antes era un trayecto de 20 minutos ahora toma una hora o más. Los autobuses viajan repletos, los trabajadores llegan tarde, aunque madruguen, y los estudiantes pierden clases por no poder desplazarse. El costo se mide no solo en dinero, sino en energía, paciencia y dignidad.

Un accidente ocurrido semanas atrás en subió las alarmas: un autobús intermunicipal, desorientado por los desvíos, estuvo a punto de colisionar contra un poste eléctrico. No hubo víctimas, pero la sensación de fragilidad se extendió entre los vecinos.

Mientras los habitantes denuncian riesgos y la movilidad se deteriora, la Secretaría de Infraestructura brilla por su ausencia. Intentamos comunicarnos en varias ocasiones con la entidad para conocer si existe un plan de reparación y reapertura, pero no se obtuvo respuesta.

El contraste es evidente: la violencia armada produce comunicados inmediatos, mientras que la violencia lenta del abandono se esconde tras trámites, traslados de solicitudes y puertas cerradas.

El atentado del 21 de agosto no creó la crisis, simplemente la iluminó como un relámpago nocturno: breve, brutal, revelador. Para las autoridades, se trata de una medida “temporal de seguridad”. Para los vecinos de la comuna 8, es la gota que rebosó un vaso lleno de huecos, trancones y promesas incumplidas.

Hoy, en medio de motores atrapados, motos sobre los andenes, peatones en riesgo y calles que parecen campos de batalla, la comunidad insiste en una pregunta sencilla, que suena cada vez más urgente: ¿Cuándo piensan arreglar las calles? 

La violencia se manifiesta de otra forma: no con explosiones, sino con el silencio de las instituciones que no atienden el clamor ciudadano .

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Impactos en la salud mental y la economía de víctimas de frecuentes robos violentos cerca de los campus de algunas universidades. 

Autoras: Juliana Suárez|Gisela Arizala.

Facultad de Humanidades y Artes

En la actualidad, muchas personas estudian en instituciones de educación superior en la jornada nocturna, no solo por trabajo, sino también porque algunas veces, los estudiantes no obtienen cupos para materias en horas diurnas. 

Debido a esto, deben enfrentarse a las adversidades que se presentan en la noche, que muchas veces, implican hasta un peligro para sus vidas. O por lo menos así fue el 18 de agosto de 2023, cuando un hecho delincuencial afectó la integridad de un hombre para siempre. 

El ladrón soltó la frase que a muchos dejaría fríos y que nadie
quisiera escuchar…

Un encuentro sospechoso. 

Andrés García, un estudiante de una universidad de Cali, estaba terminado de sobrellevar un viernes de estudio. Justo ese día, aunque casi nunca lo hacía, decidió llevar su computador. Su jornada, había sido normal y en ningún momento tuvo el presentimiento de que algo le sucedería. Así que, alrededor de las diez de la noche, con total tranquilidad, salió de su última clase y se dirigió a la estación del MIO más próxima 

Cuando apenas cruzaba la puerta principal de la universidad, un hombre joven, moreno y alto, lo abordó. Como si lo conociera, le habló a García, refiriéndole que sabía de él, no solo su nombre sino también la carrera que estudiaba. 

Lastimosamente, este hombre lo estaba interrogando con una oscura intención. Le dijo que también era estudiante de la universidad, por lo que Andrés, confiado, entabló una conversación con él. Ya quedaban los últimos segundos del semáforo en rojo, se alistaban para cruzar hacia la estación, cuando el hombre sacó una pistola y lo amenazó, poniéndole el arma de fuego debajo de las costillas. García quedó en shock, no sabía si gritar, pelear, o correr. 

Conmoción en la estación 

Desde ese momento, la vida de Andrés cambiaría radicalmente, pero él no alcanzaba a dimensionar lo que iba a sucederle. El ladrón soltó la frase que a muchos dejaría fríos y que nadie quisiera escuchar: “Te quedas quietico o te mato”. El semáforo ya estaba en verde, así que cruzaron la calle y subieron a la estación, que estaba casi vacía. Atrapado en esa instalación, García pensaba en las posibles salidas: “Siendo yo un hombre tan fuerte, la verdad es que me sentía demasiado indefenso”.  

Fue cuando el delincuente le mostró a Andrés un carro blanco que estaba al lado de la estación, le dijo que ellos supervisaban todo, por si intentaba hacer cualquier movimiento. Para Andrés, las esperanzas de escaparse desaparecieron. En su inocencia, creía que el joven era el único autor de lo que parecía ser un robo, pero otras personas empezarían a sumarse a la escena. 

García volteó su cara hacia un lado de la estación y vio que dos hombres morenos se acercaban hacia ellos. “Noté por sus caras que eran cómplices del atraco”, recuerda. Andrés estaba en lo correcto, pues también se subieron a una de las rutas de un MIO. Lo llevaron a la parte de atrás; “uno se sentó a mi derecha y el más rudo a mi izquierda. El más bajo casi no hablaba, estaba como nervioso y se quedó parado como supervisando todo”. 

Uno de los que estaba sentado le quitó la billetera y el celular, y le pidió la contraseña. Andrés, nervioso, lo desbloqueó y otro de ellos entró a las app de sus cuentas y procedió a vaciarlas; “el que parecía más rudo fue el me arrebató mi maletin con mi portátil dentro”. 

Lo habían despojado de todas sus pertenencias, “Creí que todo había acabado, pero el muchacho bajito, de un momento a otro saca el celular y me dice que me arregle para tomarme una foto”. Y así fue, le tomaron una fotografía del rostro. “Creí que era hombre muerto y solo pasaba por mi mente que no volvería a ver a mi familia”. 

 

La salud mental de Andrés García 

Lo dejaron tirado en un paradero de un MIO, sin siquiera $2.000 para devolverse a su casa. García puso la denuncia de este hecho tan traumático, pero sigue teniendo muchas dudas de por qué los delincuentes sabían tanto sobre su vida, pues no cree que ese robo haya sido una casualidad. Ahora desconfía de todos: “ellos sabían todo de mí, tal vez, alguien mandó a que me hicieran esto”, asegura.  

Lastimosamente este es solo uno de los tantos casos de hurtos a estudiantes afuera de sus universidades. A Nicolas Hincapié y a Valentina Caicedo, también estudiantes de una universidad de Cali, los robaron saliendo de sus clases en la noche. Hincapié comenta: “es increíble que hombres armados se te acerquen, te amanecen y te quiten tus cosas”.  

Andrés tiene miedo de salir a las calles y ahora no viaja en el transporte público de su ciudad, lo que incrementa los gastos económicos por usar siempre servicios como Uber.

Siendo yo un hombre tan fuerte, la verdad es que me sentía demasiado indefenso”.

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Destruido por amor

Durante 2014, los celos, la desconfianza y la inseguridad causaron la muerte de 250 personas en Colombia, mientras otras 85 decidieron suicidarse por desamor. Esto se debe al establecimiento de relaciones dependientes que cuando acaban, se cree que su vida también.


Alejandra Peña Mejía
@malejalccv

Michael, de 22 años, decidió suicidarse pero falló en el intento, dejando cicatrices no solo en su cuerpo sino en la conciencia de sus seres queridos. Pasado un tiempo, cuenta su historia entre risas y lágrimas; aún se observa en sus ojos el vacío de su corazón.

¿Qué significó para usted esa relación?

Ella era todo para mí, me escuchaba, sabía qué responderme o qué decirme. Ella era única, pensé que me amaba, era loca, extrovertida y siempre sonreía, quizás eso era lo que más amaba y odiaba de ella. 

¿Por qué terminaron?

Empezamos a actuar diferente, siempre me culpaba de todo, me obligaba a hacer cosas que no quería, pero debía hacerlas para no fallarle. Ahora que me escucho suena estúpido. Un día discutimos y dijo que no quería saber nada de mí, estaba cansada; insistí de tal manera que volvimos, fue ahí cuando entendí que no podía obligarla a estar conmigo. Terminé con ella con la esperanza de que volviera, pero ha pasado un año y jamás regresó.

¿Cómo fue asumiendo la ruptura?

Al principio fue fácil, creí que volvería, pero al pasar unas semanas estaba con alguien más y eso me destrozó, sentí que me derrumbaba por completo, no supe qué hacer, un vacío y un frío pasó por todo mi cuerpo, así que decidí irme para mi casa. En el camino me decía “yo no lloro”, maldita frase, los hombres no lloramos. Sentía rabia, me odié a mí mismo, sentí que yo tenía la culpa de todo, no podía vivir sin ella, nada tenía sentido, así que prefería estar muerto, quería dormir y jamás despertar. Pensé que debía parar ese dolor, no podía seguir viviendo, no lo merecía. Sentí miedo, pero era más fuerte mi dolor, vi mi botiquín lleno de medicamentos, no lo pensé mucho y empecé a tomarlos, tomé tres pastillas para dormir, temblaba pero sabía que finalmente el dolor se iría. Desperté en un hospital y lo único que recuerdo es el miedo y la rabia que aún tenía.

¿Cómo pudo superar esta situación?

Ha sido muy difícil, empecé con tratamiento psicológico y medicamentos, el apoyo de mi familia fue lo más importante, había alejado a todo el mundo, pero volví a salir.

¿Qué consejos les daría a quienes están pasando por esa situación?

Pedir ayuda profesional, hablar con alguien es la mejor opción.

La ruptura amorosa lo desmoronó tanto que pasado un año, no ha podido reconstruir su vida. Hoy se encuentra mucho mejor, pero sigue recibiendo ayuda psicológica y vive con el miedo de volverse a enamorar, pues su experiencia lo marcó de por vida.

¿Cómo superar una ruptura amorosa?

– Desahogarse: Llorar, gritar y hablar de cómo te sientes hará que estés más tranquilo.
– Ejercitarte: Liberamos endorfinas que nos ayudan a sobrellevar la ruptura, de igual manera ayuda a aumentar nuestra autoestima.
– Cuídate: Verse mejor físicamente ayuda a que tu inconsciente interprete que estás mejor.
– Sonríe: Estudios recientes demuestran que si sonreímos nos hacemos creer a nosotros mismos que estamos bien.
– Distraerse: Salir nos ayuda a mantener la mente ocupada, lo que hace olvidar la ruptura por un rato.