“Las cosas se salieron de control, con él empujándome contra la cama y ahorcándome”, relata Irene Hincapié. Así como su historia, son muchos los casos de violencia que han ido en aumento en Cali durante la pandemia.
La historia de Irene, una estudiante universitaria para quien la pandemia actuó como un catalizador para liberarse de una relación con fuertes signos de violencia, por suerte no acabó en una situación de fuerza mayor o en un titular devastador de algún periódico. Ante los ojos de la ley, no hay suficientes pruebas que permitan hacer un denuncio formal y las fallas en medio de los trámites relacionados con violencia de género, hacen que casos como los de Irene solo se conviertan en feos recuerdos.
Esquema de feminicidios publicado por la Gobernación del Valle del Cauca.
La violencia de género se agravó durante el confinamiento decretado a raíz de la pandemia por el COVID-19. Sandra Viviana Salguero, representante de Mujer y Género de la Defensoría del Valle, señaló que, “la cifra oficial dice que la violencia de género disminuyó; sin embargo, se tuvieron varias acciones defensoriales, principalmente en el mes de marzo y a finales del mes cerró. Todo abril, mayo y junio, la ruta de atención en Cali se cayó (no funcionó bien), ya que el municipio no actuó con la debida diligencia y por ello muchas mujeres no tenían claridad de dónde acudir. Así que muchos de los casos no llegaron a comisaría de familia, ni a fiscalía”.
Según las estadísticas de la Defensoría del Valle, indica Salguero, “en Cali, el 2020 cerró oficialmente con 20 feminicidios y según la Defensoría son 21; en lo que lleva el año 2021, van (registrados) 2 casos de feminicidio”. De acuerdo con la subsecretaria de Equidad de Género de la Alcaldía de Cali, Nancy Faride Arias Castillo, 2020 terminó con un total de 22 feminicidios. Tristemente, ellas no lograron huir de sus agresores al aparecer el COVID-19, ni mucho menos contar una historia como la que Irene relató a Utópicos (Ver entrevista).
Más de la mitad de los caleños son mujeres. Muchas de ellas han sufrido algún tipo de violencia, en diferentes contextos (económico, familiar, laboral, institucional, sexual, simbólico, entre otros). Según la subsecretaria Faride Arias, “la violencia más frecuente, según nuestros reportes, es la psicológica, ya que es la base de todas las violencias, siendo la más sutil”.
Gráfica publicitaria para campaña de la Alcaldía de Cali #MujeresSegurasEnCasa.
Aunque la violencia de género se da en cualquier edad, según la subsecretaria, “los rangos en los que las mujeres se ven más afectadas son desde los 20 hasta los 37 años. Sin embargo, el abuso sexual infantil tiene unas cifras exageradamente altas, siendo muchos los casos que casi no son denunciados. Dichos eventos suelen ser más frecuentes los días domingos y feriados”.
En la misma línea de pensamiento, Rosa Elvira Castillo Vélez, responsable del Eje Pedagógico en la Escuela Política Feminista de Travesía por la Paz, comenta que “según los reportes que hemos recibido, en el último año ha habido un gran incremento en violencia sexual en niñas entre 10 y 12 años, en el ámbito doméstico”.
A pesar de que existan instituciones públicas y privadas encargadas de brindar apoyo a las mujeres que sufren violencia, el sistema aún es muy precario. Castillo aclara que, “es insuficiente la respuesta institucional en los diferentes ámbitos, como el de la salud, la educación y, en especial, el judicial, haciendo que muchas mujeres no sean atendidas correctamente o que sus procesos se demoren tanto, que primero mueran en manos de su pareja a ser atendidas. Y aunque las organizaciones velen por la estabilidad emocional de sus integrantes, la labor de auxilio es de entera responsabilidad de los organismos del estado”.
Entrevista
PARADÓJICAMENTE, EL COVID SALVÓ SU VIDA
Conversación con Irene Hincapié
¿Cómo se inició el maltrato?
Cuando empezamos a salir era un caballero, un príncipe. En noviembre de 2020 comenzamos nuestro noviazgo y en el transcurso del primer mes empezaron los primeros signos de violencia, utilizaba calificativos pasivo agresivos creando un maltrato psicológico. Luego empezó a cerrar mi círculo social por celos, alejándome de ellos, para así estar bien en nuestra relación, pequeñas discusiones que terminaban en peleas hirientes, llamadas de teléfono salidas de tono, golpes a las paredes y apretones de brazo, afuera de los salones de clase, más de una vez.
Irene ahora es una entusiasta luchadora en contra la violencia contra la mujer.
¿En qué momento pasó de ser violencia psicológica a violencia física?
Cuatro meses después, justo antes de la llegada de la pandemia a Colombia, una noche, en medio de una discusión en el cuarto de mi ex pareja, las cosas se salieron de control, con él empujándome contra la cama y ahorcándome. Sabía que eso estaba totalmente mal, pero no terminé mi relación.
¿Cómo manejó la situación?
A pesar de las disculpas y de obsequios, las discusiones nunca acabaron. Pero al llegar la cuarentena, confinados y con sus ataques de celos incontrolables al no poder vernos constantemente, por fin me dí cuenta del daño que me estaba causando y decidí terminar mi relación.
¿A quién acudió después del incidente?
Él me prohibía hablar de nuestras situaciones de pareja con cualquier persona, así que durante la relación no tuve fuerzas de contárselo a nadie, por miedo a que por esto terminara mi relación. Cuando por fin terminamos, le conté a mi mejor amiga y unos meses después tuve la fuerza de hablar con mi madre para pedirle ayuda. Empecé terapia psicológica por medio de mi EPS, pero en medio de la pandemia fue terrible, una llamada al mes de 15 minutos no era suficiente para mí, así que actualmente tomo sesiones con la psicóloga de mi universidad, que me remitió a psiquiatría.
¿Qué sucedió con el agresor?
Después de terminar, su reacción fue violenta y amenazante. Gracias al confinamiento no pudo encontrarse conmigo y nos bloqueamos de redes sociales. Tiempo después me buscó de nuevo y al aclararle que no quería nada con él, de nuevo reaccionó de forma agresiva y se alejó nuevamente.
Irene ahora se siente una mujer más fuerte y defiende sus convicciones, así como las mujeres que le rodean.
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UTÓPICOS INDAGA
Un sondeo realizado por Utópicos a 50 mujeres de Cali reveló que el 94% de ellas han sufrido de algún tipo de violencia. Aquí se evidencian los tipos de violencia, el rango de edad más frecuentes, los contextos en los que más ocurre, la frecuencia con la que se presentan estas situaciones y de dónde proviene el agresor.
A las 50 mujeres se les formularon cinco preguntas. Las respuestas se encuentran en la gráfica.
PREGUNTA 1: ¿Ha sufrido de violencia?
PREGUNTA 2: ¿Con qué frecuencia?
PREGUNTA 3: ¿Cuáles tipos de acoso son más frecuentes?
PREGUNTA 4: ¿En qué contexto?
PREGUNTA 5: ¿De quién proviene la agresión?
Como se refleja en esta encuesta de Utópicos, la violencia de género es una situación que compete a todos y se debe velar por la seguridad y bienestar de todas las mujeres. Cada día es un buen día para hacer cambios y empezar de cero.
Un entretenimiento poco convencional y no inscrito en los deportes olímpicos, el BMX en la modalidad DirtJump, que consiste en la realización de acrobacias en el aire, cautiva a los habitantes del Barrio El Ingenio. Casi todos los días, decenas de deportistas de diferentes sitios de la ciudad llegan hasta el Parque El Ingenio, ubicado en la carrera 80 con calle 16 para practicar esta disciplina que en los últimos años ha tomado fuerza en el país.
Por: Yurleny Ramírez Benavides – @enigma2leny Cristian Javier Robles Molina – @croblesmolina91 Natalia Jiménez B – @MalariaX
Este parque del sur de Santiago de Cali es reconocido por la gran cantidad de personas que van desde tempranas horas del día a realizar variadas actividades deportivas; el fútbol es la más frecuente, pero también hay caminata, patinaje y ciclismo convencional, entre otras.
En un sitio específico del parque se practica esta variedad del BMX. Aunque a tempranas horas es un lugar diferente, vacío y sin gracia, más parecido a un colegio desocupado, más tarde cobra vida –como el claustro cuando llegan sus estudiantes-; al ser visitado por espontáneos que ignoran o pasan por alto el desafío constante a la gravedad en esas rampas de tierra, al que se enfrentan los practicantes.
Es una tierra de extraños, de impropios, de curiosos que se arriesgan en las rampas, es la tierra de los no bikers. Al pasar el día se convierte en la tierra de unos pocos, que aún continúan siendo extraños, extraños arriesgados, extraños de bicicletas pequeñas, coloridas y exótica;, en horas de la tarde, es la tierra de los sí bikers.
Ahora es un lugar de arriesgados, lugar de intrépidos, es el Parque del Ingenio, pero no el de todos, es el parque de los que saltan, el parque de los admirados por unos y envidiados por otros, es el parque del Ingenio, el parque de los bikers del sur de Cali.
Cuando llegan sus “estudiantes”, este “colegio” empieza a tomar vida, es un colegio de jornadas extrañas, pocos usuales, las “clases” son de jueves a domingo, generalmente, horarios que empiezan desde las dos de la tarde hasta las horas de la noche cuando son días de semana. Los sábados y domingos es en jornada continua.
Las bicicletas pequeñas, coloridas y exóticas, empiezan a ser el común denominador de los objetos que empiezan a contribuir en el ambiente de los extraños arriesgados, bicis en el suelo amontonadas con la intención de brindar un poco de seguridad para sus “novias” con ruedas, las incondicionales, las que no se prestan.
Los primeros esbozos de las proezas que desafían la gravedad se asoman tímidamente, perezosos, fríos y lentos, las coyunturas están frías. Todavía no son los veloces, no son los arriesgados, no son los intrépidos, ahora sólo están calentando.
Las acrobacias empiezan a ser rápidas, intrépidas, impresionantes, ahora es un espectáculo gratuito, ahora sí son los veloces. Las pequeñas y coloridas bicicletas empiezan a estar en el aire, a caer, a ser el placer de sus corredores, ellas empiezan a hablar en un lenguaje que sólo los bikers entienden, sus sonidos característicos, tales como los pequeños piñones, las gruesas llantas infladas a su máxima presión.
Los giros de los marcos, de la dirección, de la bicicleta completa ayudada por sus intrépidos corredores, se van convirtiendo en aplausos, en un simple, pero importante “buena esa” o un aún más significativo golpe con los puños.
La noche aparece sin causar mayor impacto en los corredores, noche que espanta al público que admirado sólo atina a decir “eso manes son muy arriesgados, me gustaría hacer eso, pero me da miedo”. Los intrépidos se comienzan a cansar, las pequeñas bicis, vuelven a estar nuevamente una sobre la otra, con el correr de la noche los saltos y acrobacias empiezan a desaparecer, el idioma de las bicis es hablado sólo por unas pocas, ya se están callando. Ahora empieza el lenguaje humano, conversaciones que por más que sean en español, todavía sólo los bikers entienden.
El ingenio, el parque de los sí bikers vuelve de nuevo a ser la tierra de extraños, impropios y curiosos, vuelve a ser el colegio sin estudiantes, vuelve ser el Parque El Ingenio, el parque de todos, el parque de los no bikers.
Decenas de viviendas, muchas de ellas en conjuntos residenciales, son robadas en Colombia. A continuación, veremos tres casos, dos de ellos en propiedades horizontales con seguridad privada. Precisamente, muchas víctimas denuncian que las empresas privadas de seguridad evaden sus responsabilidades.
Alex Valdés y Mónica Urbina viven en el conjunto La Gran Vía Boulevard. El 5 de marzo vivieron una difícil situación; cuando regresaron a su casa, a las 6:30 p.m. Notaron que la llave no activó el cerrojo para abrir la puerta, lo que les pareció extraño; el marco tenía un pequeño hundido y con algo de fuerza lograron abrir la puerta. Fue cuando descubrieron que la chapa por dentro estaba dañada.
Método de forzar cerradura
Al ingresar, todo parecía estar en orden, pero vieron que “la habitación principal estaba completamente desordenada, todo lo habían tirado al piso, absolutamente todo lo habían revolcado y ahí teníamos una plata guardada en una billetera, se la llevaron, no se llevaron nada más”, relató Urbina.
Una situación similar vivieron Laura Zuluaga y su madre, quienes viven al sur de Cali, en el barrio el Limonar, en un edificio de 5 pisos. “Ese día estaba con mi mami en la cocina y escuché una pelea, un señor decía ‘no me mire la cara’. Me fui a ver televisión y mi mamá se fue a su cuarto, al rato sentí que la puerta de la casa se abría y me escondí, pensé que ya había llegado mi papi”, afirmó Laura, debido a que acostumbraba a esconderse a su llegada del trabajo.
Laura continuó relatando lo que les sucedió: “vi muchos señores extraños entrar en mi casa con pistolas; mi mamá. desde su cuarto empezó a gritar. Acaba de salir del baño, solo gritaba ‘¡no!, ¡no me hagan nada!’. Yo tenía mucho miedo, la mejor decisión fue salir de mi escondite, para que no me separaran de mi mamá. Ellos le preguntaban ¿Dónde está la caja fuerte?, ella decía: ‘yo no tengo caja fuerte, estas son mis joyas’ Había un pelado que trataba de pegarle a mi mamá, pero había otro que se atravesaba y le decía ‘no, parcero, llevatelas rápido’. Le arrancaron las joyas de las manos”.
Cerradura forzada en el apartamento de Mónica Urbina y Alexander Valdez.
Las llevaron a la cocina del primer piso, donde “me puse a llorar, porque estaban todos los vecinos y mis amiguitos allí. Gritaban, pensé que me querían hacer daño. También vi al vigilante sangrar mucho, trataba de no mirar. Mi mamá me abrazó fuerte y así estuvimos un rato, hasta que los vecinos y mi mamá decidieron que ya podíamos salir de la cocina, porque no escuchaba nada, ni pasos ni gente afuera”, continúa Laura. Al salir, vieron que todos los apartamentos tenían las puertas abiertas y había muchos daños, “a mis papás les robaron joyas y plata, después de eso mis papás llamaron a la policía”.
Según el artículo 239 del Código Penal, de hallar a los culpables de este hurto, podrían ser condenados y privados de su libertad, pues la norma establece: “El que se apodere de una cosa mueble ajena, con el propósito de obtener provecho para sí o para otro, incurrirá en prisión de (32) a (108) meses”.
Además, al haber sido retenidos durante el acto delictivo, se les podría aplicar el artículo el artículo 168 de la Ley 599 de 2000, que establece el secuestro simple: “El que con propósitos distintos a los previstos en el artículo siguiente, arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, incurrirá en prisión de (12) a (20) años y multa de (600) a (1000) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.
El tercer caso que ilustra la situación de inseguridad que se vive en las residencias caleñas es el de Fabián Cobo y su familia, “amaneciendo el 31 de octubre del año pasado, fuimos víctimas de un hurto. Nos levantamos a las 6:30 a.m y, al parecer, entraron a nuestra casa por la ventana y se llevaron algunas joyas, relojes y muchas cosas de valor. No sabemos por qué no nos despertamos, nosotros normalmente nos despertamos con cualquier ruido. Fue devastador, y más aún, con esa preocupación constante de que estando aquí se entraron y no nos dimos cuenta y pudo haber sido peor, pudo haber ocasionado daño en alguno de nosotros o de nuestras hijas. Lo material, aunque es algo que con mucho esfuerzo se ha logrado, se recupera”.
Así quedó la habitación después de los hechos.
Apenas se dieron cuenta, llamaron a la policía, que verificó que no había mucho qué hacer, porque el método que usaron fue entrar, hurtar lo que tenía mayor valor y evadirse, sin ser detectados.
Los tres episodios fueron reportados a las autoridades; en todos los casos, los policías tomaron declaraciones, también se entablaron las denuncias en la página de la Fiscalía General de la Nación. Pero ninguna de esas investigaciones ha prosperado, no hay capturados ni sospechosos.
Entre casas y calles de luces amarillas apareció, como para Gabriel García Márquez, un sitio con el nombre de Aracataca, pero que no era así… apareció Macondo (postres y café)… En una esquina, inadvertido, con un estilo colonial, con mariposas amarillas como Gabo lo dice en la novela, adornando su fachada y un letrero grande con su nombre. Macondo nos llamaba como cuando algo te gusta mucho y sabes que podrás encontrar ahí una parte de ti; eso pudimos sentir.
Siendo jóvenes universitarios, unos chicos desprevenidos entraron en sus instalaciones; con la timidez del amor principiante se tomaron una taza de café… que les duró varias horas esa noche y sembró la semillita del amor.
En las calles del tradicional barrio de San Antonio, entre tantos faroles de luces amarillas y cuartones de casas tradicionales que remontan a una urbe antigua, mientras pasaban los carros clásicos como el Volkswagen escarabajo -que a pesar de los años se niega a desaparecer por su belleza-, estábamos nosotros caminando y pensando en cómo una ciudad de tantos edificios podía ubicar en sus entrañas un lugar que es hermoso por tradición; que entre gente bohemia y extranjeros distraídos se cuentan historias que parecen increíbles para la imaginación de cualquier poeta o escritor de novelas para televisión.
Al acercarnos a sus puertas de madera sentimos cómo poco a poco el aroma de café colombiano se apoderaba de nuestro olfato, como si fuera un vicio, este olor hizo que aceleráramos un poco el paso y nos convenciéramos, sin decirnos nada, de que éste era el lugar que buscábamos y al que entraríamos seguramente. Y efectivamente… entramos.
Nos recibieron, la música de Jazz en vivo, las mesas de madera y un calorcito como ese que se siente en la casa de los papás. Tímidamente llegamos a la recepción y preguntamos por el administrador, quien estaba en su oficina tomándose una lágrima (Café con un poco de leche). Mientras él salía, nuestros ojos quedaban maravillados por todos los posters que encontrábamos en las paredes, que remontaban al cine en blanco y negro, a la pasión de un beso y a la tradición de tomar un buen café en las noches.
Nos sentamos en la entrada para poder ver las personas que ingresaban al lugar, en ese momento llegó Francisco Peña, el administrador. – “buenas noches muchachos”- saludó con un tono amistoso y se entabló la conversación. Macondo es un lugar mágico, donde se cuentan y se escriben historias diferentes, no solo de amor, sino también de amistad, de reuniones de viejos amigos para quienes no existen sino las palabras para poder comunicarse. No tienen red wi-fi abierta, pues la tecnología no es necesaria para ver a los ojos a una persona o para cuadrar alguna situación. Una taza de café ameniza cada momento y una canción suave hace que el ambiente sea propicio para encontrarte a ti mismo.
Macondo, con nueve años en su historia, nace del sueño de un caleño, Carlos Mauricio Duque, quien busca brindarle a la ciudad un toque de cultura; en este sitio se ofrece a extranjeros y propios de la ciudad un lugar donde encuentran el calor del art, una sala de cine, que tiene cupo para treinta personas y una biblioteca. Es un sitio en donde, como nos cuenta Francisco, se arman historias… entre esas de amor.
Nos cuenta que, siendo jóvenes universitarios, unos chicos desprevenidos entraron en sus instalaciones; con la timidez del amor principiante se tomaron una taza de café… que les duró varias horas esa noche y sembró la semillita del amor. Se hicieron novios y, mientras el café hacia efecto en sus corazones, en esos espacios románticos se unieron en matrimonio gracias a la propuesta hecha en esa mesa donde se conocieron y donde el chico le juró amor eterno … Hoy están casados y siguen yendo al romántico espacio donde se enamoraron.
Al finalizar la conversación, salimos de Macondo, después de haber disfrutado de una ‘lágrima’ elaborada con café cultivado de las montañas del Quindío; guardamos, entre mariposas amarillas y luces de colores, un lugar que se queda en el corazón, un lugar que tiene más que una simple historia y donde un café significa más que una simple taza.
“
…muchos estudiantes del Pacifico han tenido que salir de su hogar por diversas problemáticas que aquejan a nuestras comunidades.
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El paro se ha visto manchado por muchas situaciones de violencia de Estado y, así mismo, protestantes que responden y se han cometido masacres. Pero no todo es un panorama oscuro para el país.
Entre marchas, plantones y banderas el pueblo alza su voz contra nuestros dirigentes. En este paro, Cali demostró que además de ser cultura, arte y baile es resistente. A más de un mes desde el inicio del paro nacional, se han logrado tumbar algunas reformas como la tributaria y la de la salud. Pero la gente habla en la calle de que quiere un cambio total de dirigentes y tiene muchas más propuestas en la mesa.
En Cali no solo se respira opresión, muerte e inseguridad; también se respira esperanza, amor y unión, esto es lo que se ve desde las calles de la bella Santiago de Cali en este mes de paro nacional. Galeria de fotos:
En las marchas, se ondea la bandera de Colombia, con orgullo.
Los jóvenes marchan, porque saben que nada es imposible.
Las pintas llegaron hasta los buses.
La bandera de Santiago de Cali también estuvo presente.
La policía y el ejército monitorearon la marcha desde el aire.
Los parabrisas de este bus se transformaron en un un mural rodante.
La Universidad Santiago de Cali dio inicio al Festival Transmedia 2021, una iniciativa convocada por la Tecnología en Producción Transmedia, que reúne el talento y la experiencia de creadores de diferentes medios a nivel nacional e internacional, y que es un punto de encuentro entre estudiantes, creativos y académicos.
Andrés Villegas, director de la Tecnología, fue el encargado de inaugurar el ciclo de conversatorios del festival. Durante una hora, el ponente explicó la importancia de las narrativas Transmedia y enseñó que estas son fundamentales para narrar y desarrollar historias: “Todo parte de una historia principal y un medio inicial, luego sacamos aristas para profundizar dicha historia; por ejemplo, explorar la vida de un personaje secundario, un cabo suelto de la trama, una secuela, etcétera”.
La saga Star Wars fue uno de los ejemplos expuestos por el ponente
Uno de los puntos fundamentales del conversatorio fue hacer claridad sobre dichas narrativas y los principios de expansión y profundidad. Utilizó ejemplos de grandes sagas como Pokémon y Star Wars para ilustrarlos:
“Cada parte del universo narrativo del personaje Darth Vader en Star Wars expresa algo distinto de él, y eso genera una profundidad. Las películas cuentan una parte, pero las novelas exploran más las motivaciones del personaje, la dependencia de su traje y su odio. Además, en los videojuegos se exploran más sus fortalezas y poderes. En los cómics se ensamblan más partes del mismo personaje”.
De esta forma, el ponente especificó que los universos icónicos de Star Wars y Harry Potter no se planearon para ser tan grandes y representativos, sino que, por medio de las narrativas transmedia, fueron creciendo y evolucionando orgánicamente a través del tiempo.
Programación del Festival Transmedia 2021
Además, Villegas atendió las inquietudes de los asistentes, quienes tuvieron gran conexión con el tema, pues, incluso, mencionaron secuelas de Star Wars, como la película ‘Rogue One’ y la serie ‘The Mandalorian’:
“Las primeras trilogías dejaron algunos cabos sueltos, como por ejemplo, la duda de quién robó los planos de la estrella de la muerte, y este tema se desarrolló en el spin off Rogue One. Esos cabos permitieron que se creara una nueva saga y que se contara la historia de una cultura como la mandaloriana”, narró Villegas.
Para culminar, detalló que los principios de las narrativas permiten que se explore a fondo el universo de las sagas, pues se pueden contar, por ejemplo, las historias de los personajes secundarios, complementando así la historia inicial.
El Festival Transmedia finalizará el miércoles 30 de junio con un torneo de Fortnite.
Valle del Cauca destaca en cultivo de algodón con semillas genéticamente modificadas, aumentando productividad y tolerancia a plagas. La siembra de algodón en 2023 se realizó de febrero-abril, con cosecha esperada en octubre-noviembre. pic.twitter.com/Ie1joNyLZ9