¿Una epidemia silenciosa? 

¿Una epidemia silenciosa? 

Autores: Sebastián Alderete Uribe, Maria Camila Chica Londoño, Jesús David Echeverri Reyes

Facultad de Humanidades y Artes

El doctor John Zabala, en consulta con joven que padece problemas de visión.

Actualmente, uno de los principales efectos en la salud visual es el uso de dispositivos electrónicos. Adicionalmente, la poca importancia que se le da a las medidas preventivas en materia oftálmica ha desatado una epidemia silenciosa que puede afectar a las próximas generaciones de manera irreversible. 

De acuerdo con el optómetra Gabriel Toro, las consecuencias de esta epidemia silenciosa van más allá de la simple necesidad de usar gafas. El deterioro de la visión puede limitar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes, afectar su calidad de vida y tener un impacto significativo en la sociedad en su conjunto. “El apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de nuestra visión. A los niños les pasan tablets o dispositivos electrónicos para entretenerlos. El niño desde bebé empieza forzar de más para ver de cerca. Los ojos hacen algo que se llama convergencia, pero en un bebé que está todo el tiempo haciendo eso, tienden a quedarse mirando de cerca. Entonces ese niño, cuando tenga 8 años, va a tener muchos problemas visuales”, explicó.  

Por otro lado, el oftalmólogo John Zabala comentó que “en estas dos décadas que he podido estar atendiendo pacientes, el uso de las pantallas cada vez más frecuente ha tenido dos consecuencias. La primera es que los pacientes están presentando más miopía y como segunda, más ojo seco, debido al uso frecuente de las pantallas o por muchas horas, que hace que las personas disminuyan su tasa de parpadeo por minuto”. 

 

Aplicación de las gotas sananga a Andrea Ferrara, (Foto sacada de la página web). 

El apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de nuestra visión.

Es importante aclarar que el daño por las pantallas es más contúndete en las personas de 0 a 22 años, debido a que su ojo está en proceso de formación.  El doctor Zabala explicó que las personas mayores de 40 años empiezan a tener una visión deficiente para ver de cerca, cuando puede aparecer la presbicia y tienden a tener un poco más de ojo seco, a causa de cambios hormonales y otras enfermedades como la diabetes, la artritis y diferentes tipos de enfermedades. “Entonces, en los adultos realmente es la suma de múltiples factores y eso hace que su calidad visual vaya disminuyendo, comparado con una persona de 20 o 30 años” explicó. 

Desafíos en la atención visual: La prevención como escudo eficaz  

A causa de esta problemática, se han creado diferentes soluciones, que van desde la ciencia médica hasta los saberes ancestrales. 

De acuerdo con los especialistas, el bienestar visual es fundamental para mantener un estilo de vida saludable; por ello, desde edades tempranas es crucial el chequeo de la vista con un oftalmólogo y adoptar hábitos saludables, como descansar la vista si se está la mayor parte del tiempo expuesto a una pantalla.  

Sin embargo, la organización Doctoralia identificó en 2021 que el 42% de la población colombiana no acude al especialista visual, por olvido o pereza. En parte, según el optómetra Toro, esto se debe a que “muchos profesionales de la salud tratan a la gente como si solo fuera un dolor de cabeza y no sé por qué actúan así, porque realmente cuando las personas vienen a buscar ayuda, es porque algo les molesta o les duele, si no, no irían a buscar a un profesional que les ayudara”. 

Otro factor es la superficialidad en las consultas oftalmológicas o de optometría por medio de las EPS, con solo 20 minutos por paciente, debido a la cantidad de público que tienen que atender, lo que puede llevar a diagnósticos erróneos.   

Casos del día a día  

Diego Franco, trabajador del Centro de Producción Audiovisual de la Universidad Santiago de Cali, es un claro ejemplo de cómo la ciencia médica ha cambiado su manera de vivir. Relata que todo empezó a los 4 años: “mis papás empezaron a detectar que yo tenía problemas para para mirar de lejos. A veces no reconocía personas y también veían que me acercaba mucho al televisor para ver mis caricaturas”, comentó. 

Los médicos descubrieron que padece tres afecciones: astigmatismo, miopía y estrabismo; por esta razón, desde entonces usa gafas permanentes. “Al principio fue un tema muy incómodo, porque uno de niño suele jugar mucho y para mí representaba una incomodidad tener gafas”, agregó Franco. 

Otro caso es el de Valentina Peña, profesional en el área de la belleza en Cali. “A los 14 años me diagnosticaron hipermetropía y tengo que usar gafas de manera permanente, pero ya las siento como un accesorio para mi rostro, muy de vez en cuando suelo cambiarme a lentes de contacto; sin embargo, siento que con su uso prolongado me cansan más la vista y aparte de eso soy fotosensible”. 

Isabella Montoya es una estudiante universitaria que desde los 8 años tiene miopía y astigmatismo. Su tratamiento se centró en el uso de gafas. Ella comenta que desde hace dos años empezó a rotar su tratamiento con lentes de contacto y “ha sido un cambio bastante significativo, ya que es más cómodo para enfrentar el día a día”, expresó Montoya. 

Caso similar es el de Juan Camilo Guerrero, quien estudia y trabaja al mismo tiempo; él comenta que desde los 11 años empezó a tener diferentes problemas visuales. Cuatro años después tuvo la oportunidad de probar los lentes de contacto. “La comodidad de los lentes y al hecho de que a la hora de realizar actividades físicas o realizar algún deporte, no tengo esa restricción dan las gafas”, comentó Guerrero.

Medicina ancestral para curar los problemas de visión 

La sananga es una medicina tradicional que viene de la tribu Yawanawá, una comunidad indígena que se conoce como los guardianes legales del Amazonas. La sananga es una medicina a base de plantas medicinales, especialmente la Tabernaemontana Undulata, que ayuda a curar las dolencias físicas y culturales, generando una nueva forma de percepción y enfoque del entorno.  Se administra en gotas oculares. 

Actualmente, el filósofo italiano Andrea Ferrera está ubicado en Pereira realizando a sus pacientes diferentes rituales ancestrales, entre ellos con la sananga. En diálogo con Unimedios contó cómo es el tratamiento: “Es un proceso de 15 días, aplicándolo todos los días, hacer una pausa de 7 días y repetir a los 15 días, sanándote la visión. Empiezas a sentir un espíritu dentro de ti mismo, te empiezas a dar más percepción, más intuición, en una profunda limpieza energética. Es a nivel no solo visual, porque realmente te limpia a nivel, espiritual y emocional”. 

Mitos sobre la salud visual 

A lo largo de las generaciones colombianas, han existido mitos sobre la salud visual, que se transmiten de las personas de avanzada edad a los más jóvenes en el hogar. Estos mitos los esclareció el optómetra Gabriel Toro:Los alimentos, como las zanahorias de colores, se llaman betacarotenos. Esos son importantísimos para la retina, para que ella funcione, pero en la niñez”, es decir, mientras el ojo esté desarrollándose. 

Otro mito es que a los bebés se les debe aplicar leche materna en el iris para que los ojos no tengan cambio de color mientras se desarrolla el infante, pero el oftalmólogo aclaró que “en la leche materna hay muchos microorganismos, porque son las defensas que se le dan en la alimentación al bebé, pero esos microorganismos pueden atacar al ojo”. 

Recomendaciones para una buena visión. 

Algunas de las recomendaciones para mantener una buena salud visual son: mantener una buena distancia cuando se está expuesto a las pantallas; también, aplicar la regla 20-20-20, que consiste en que cada 20 minutos miremos algo que está a 20 metros de nosotros durante 20 segundos. Otra opción es utilizar “las gafas de descanso, ponerle filtros para protegerse de la luz con un filtro antirreflejo. Pero no necesariamente una persona que vea bien, por el hecho de estar usando una pantalla tiene que usar unas gafas”, comentó el doctor Zabala. 

Las consecuencias de esta epidemia silenciosa van más allá de la simple necesidad de usar gafas o lentes de contacto. El deterioro de la visión afecta la calidad de vida de los jóvenes y el apego tecnológico está teniendo un costo inesperado: el deterioro de la visión. La IAPB (Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera) lanzó una campaña precisamente para concientizar sobre esta epidemia silenciosa llamada “2030 in Sight”, consistente en impulsar la salud visual en todos los rincones del mundo, ya que se pronostica que, si no hay cambios, para el 2050, 1.800 millones de personas sufrirán de alguna afección visual.  

Otra opción es utilizar las gafas de descanso, ponerle filtros para protegerse de la luz con un filtro antirreflejo. Pero no necesariamente una persona que vea bien, por el hecho de estar usando una pantalla tiene que usar unas gafas”, comentó el doctor Zabala. 

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Periodismo en teatro: Indígenas desplazados por la palma

Periodismo en teatro:
Indígenas desplazados por la palma

Por: Sofía Gil-Quintero.

Facultad de Humanidades y Artes

Rutas del Conflicto es un medio de comunicación independiente y nativo digital enfocado en contar el conflicto armado en Colombia,

Óscar Parra y Juan Carlos Contreras, del portal de periodismo investigativo Rutas del Conflicto, viajaron en julio de 2021 a La Primavera, Vichada, donde una comunidad indígena lleva más de 12 años desplazada, viviendo en cambuches tras haber sido expulsada de su territorio, hoy transformado en un extenso cultivo de palma operado por las empresas Agrícola El Encanto y Aceites del Vichada, ligadas al excongresista Alfonso Mattos.

El stand up ‘Indígenas desplazados por la palma’ fue llevado a cabo en la USC el 25 de octubre de 2024, en el marco de la COP 16. 

Además de documentar la situación en su portal, Parra y Contreras -amigos y colegas de hace más de 17 años- lanzaron un innovador proyecto, Rutas en Vivo: La historia detrás de las historias, un ‘stand-up’ en el que comparten las anécdotas de sus investigaciones. Con un toque de humor pero puesto siempre en la ética periodística, el formato busca acercar al público a los temas del conflicto colombiano y compartir las dificultades y realidades de las comunidades afectadas, conectando sus historias con el público de una forma más accesible y humana.

La historia tras el ‘stand up’ que Parra y Contreras actuaron es compleja, pues está arraigada a los profundos problemas sociales del país; involucrando temas como el narcotráfico, el desplazamiento y conflictos territoriales.

Si quieres entender a profundidad la investigación que llevaron a cabo los periodistas, Parra explica detalladamente las problemáticas de la comunidad y su territorio en el siguiente video:

 

Diversas investigaciones de Rutas del Conflicto “se cuentan desde el teatro”, expresó Parra, director del medio; quien recalca la importancia de contar una buena historia equilibrada con ardua labor de reportería.

John Hamilton Huertas Caicedo, estudiante de Comunición Social y asistente del evento, afirmó que investigaciones narradas desde, por ejemplo, el teatro, aportan a la construcción de una memoria colectiva y un buen entendimiento del conflicto armado en Colombia.

Medios de comunicación independientes, como Rutas del Conflicto, aportan al desarrollo de una ciudadanía informada, brindando datos periodísticos con cimientos éticos y democráticos. 

¿Qué objetivos buscaron alcanzar con la investigación?

 El proyecto de la palma tiene, además, implicacaciones negativas en el medio ambiente.

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Igualdad negada: Realidad de la comunidad LGBTIQ+  

Igualdad negada: Realidad de la comunidad LGBTIQ+ 

Por: Kairim Buenaventura Álvarez | Luis Andrés Urrutia Moreno.

Facultad de Humanidades y Artes

A pesar de avances significativos a lo largo de los años en la lucha por sus derechos, la realidad actual dista de ser la ideal. La discriminación continúa siendo un impedimento que limita el desarrollo y el bienestar en Colombia.  

Para combatir esta problemática requiere de un esfuerzo conjunto con educación, leyes antidiscriminatorias, apoyo a organizaciones LGBTIQ+, creación de espacios seguros e inclusivos y la recopilación de estadísticas que marquen el derrotero y así construir políticas públicas que impacten positivamente a esta comunidad.  

“Con mi primera novia fuimos a ver una casa que íbamos a alquilar; llamamos a los propietarios y le comunicamos que estábamos cerca. Cuando llegamos, al ver que éramos dos mujeres y lesbianas, la propietaria nos dijo que ya habían alquilado el lugar. En ese sentido, hemos vivido en varias oportunidades negaciones en servicios como vivienda y salud”.  

Así describe la antropóloga Gabi Rojas Peláez una situación que es común en muchos sectores la sociedad colombiana, que consideran ‘anormal’ ciertas conformaciones familiares actuales.  

La discriminación contra las personas que hacen parte de la comunidad LGBTIQ+ es una realidad a nivel global, que se refleja en muchos escenarios, desde los momentos cotidianos hasta los ambientes laborales, creando obstáculos para que esta población pueda disfrutar de sus derechos. Analizar la discriminación hacia la población LGBTIQ+ implica comprender los distintos modos de exclusión, así como la manera como justifican los hechos discriminatorios desde la perspectiva de quienes así lo hacen.  

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, en Colombia, 501.000 personas reconocen que pertenecen a esta comunidad, razón por la cual, al ser minoría, sus peticiones, quejas y reclamos, no son tramitadas con celeridad y hasta en ocasiones se quedan sin tramitar. En ese sentido, el Congreso de la República mediante la Ley 1752 de 2015, se dictaron disposiciones para “sancionar penalmente actos de discriminación por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, discapacidad y demás razones de discriminación”. 

                                                                                   

Las raíces de esta discriminación se encuentran en los prejuicios, estereotipos, la discriminación religiosa y la falta de comprensión sobre la diferencia. Las consecuencias son devastadoras, impactando negativamente en la salud mental, las oportunidades de vida, la seguridad y la inclusión social de las personas LGBTIQ+.  

Para uno como profesional de la Salud, es todo un reto el atender a estas personas, porque en ocasiones nos llegan con traumas que son difíciles de abordar, una vez una chica trans, al borde de atentar contra su vida, nos dijo que no aguantaba más las presiones por las cuáles debía pasar en las calles de la Cali, porque no respetaban sus gustos y su manera de actuar, así que el trabajo con esta chica, fue dirigido a que debía aferrarse a la vida y disfrutar de lo hermoso que puede ser, estar libre, puntualizó la psicóloga, Merly Zúñiga.   

Cuando aún era muy pequeña, la antropóloga Rojas sufrió en carne propia una discriminación que no lograba comprender: “A la edad de 9 años, me fui a vivir a España donde viví discriminación por ser una niña masculinizada, la profesora le decía a mi madre que debíamos hacer algo para contrarrestar esta situación; mis compañeros, por mi forma de vestir, me decían machorra y otros adjetivos peyorativos”. En ese entonces, ella se identificaba como mujer, “en mi mente, era consciente de que era una persona heterosexual”.   

Pero todo cambió para ella de repente: “al quedar en embarazo, a los 23 años, me di cuenta de que en realidad me identificaba como una persona no binaria, sintiendo afinidad y gusto por las mujeres”. Esto la hizo tomar conciencia de su situación y hoy, nueve años después se ha convertido en una lideresa social en defensa de la comunidad LGBTIQ+ en Cali. Ella ilustra ahora a otros con su transformación a través del tiempo, explicándoles que “fue de pequeña que viví esta situación, ya que ahora que soy grande, me formé y soy ‘aleta’ (avispada), me defiendo con argumentos”.   

A pesar de las dificultades experimentadas en ese entonces, la presión no era la misma en su hogar y, por el contrario, gozó de un buen ambiente: “Al vestirme un poco machorra (risas), tuve la oportunidad de tener privilegios de clase, ya que mis condiciones sociales y económicas han sido totalmente diferentes, mi mamá siempre ha estado rodeada de lesbianas, mi padre ha sido siempre afeminado y ahora viejo fue que salió del clóset. La verdad, no he tenido inconvenientes en ese sentido”.   

                                                                                           

Estefanía Urrutia, trabajadora social de la Fundación Herencia del Pacífico, que atiende a víctimas del conflicto armado en Colombia, ha enfocado sus esfuerzos en actuar de la mano con la comunidad LGTBIQ+ de Cali y Buenaventura. Ella revela que ha tenido grandes retos, empezando por la manera en que se debe dirigir a ellos, por sus diferentes orientaciones sexuales. Pero, tiende a no juzgar o a agredir al comunicarse o hacer las intervenciones psicosociales para el restablecimiento de sus derechos. Además, se encarga de articularse “con los organismos competentes para cumplir a cabalidad con los diferentes procesos que permitan un mejor desarrollo de esta comunidad y su entorno”.    

Para combatir esta problemática requiere de un esfuerzo conjunto con educación, leyes antidiscriminatorias, apoyo a organizaciones LGBTIQ+, creación de espacios seguros e inclusivos y la recopilación de estadísticas que marquen el derrotero y así construir políticas públicas que impacten positivamente a esta comunidad.   

La discriminación contra las personas que hacen parte de la comunidad LGBTIQ+ es una realidad a nivel global“.

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Susurros de sabiduría: Una trayectoria impredecible

Susurros de sabiduría: Una trayectoria impredecible 

Por: María José López|Yaritza Palacios|Jhoan Rentería.

Facultad de Humanidades y Artes

En la hermosa tierra de las riquezas naturales y de las danzas tropicales, se encuentra un lugar maravilloso con paredes imponentes que albergan historias y experiencias. 

En cada rincón del ancianato late un palpitar de vida, tejido con hilos de historias, risas compartidas y abrazos cálidos. Son ellos quienes con sus arrugas como mapas del tiempo nos guían con sus consejos, y nos regalan lecciones que no se encuentran en los libros. 

Ante el auge de los quehaceres y las actividades diarias, muy pocos se detienen para recordar que en ese lugar hay más que un conjunto de personas, allí desborda la sabiduría, el amor y las historias narradas desde el corazón. Este rincón, situado en Buenaventura, Valle del Cauca, es el Ancianato San José, un espacio de atención integral que busca mejorar la calidad de vida de sus beneficiarios.  

Actualmente, el ancianato alberga a 23 ancianos a los que se les proporciona una atención dinámica e interactiva para que puedan ocupar su tiempo de manera creativa. 

Según datos del censo 2018, aumentó la población colombiana mayor de 60 años en el departamento del Valle del Cauca. Por esta razón, en su anterior administración, la gobernadora Dilian Francisca Toro desarrolló un plan para beneficiarla, que se logró implementarse en 40 de los 42 municipios. Uno de ellos fue Buenaventura. 

En las entrañas de este lugar mágico se encuentra Jairo Ortega. Allí, él suele ver pasar las horas en tranquilidad mirando hacia el horizonte, acompañado de su mecedora donde reposa su cuerpo liviano. Su vida no ha sido color de rosas, ya que siempre ha estado marcada por el trabajo duro y la responsabilidad. “Nací el 4 de enero de 1953 en Buenaventura, vivía en una humilde casa situada en la calle Los Tubos, que guarda en sus paredes las historias de mi familia. Para una mejor estabilidad económica me retiré del colegio en 5to de primaria y me puse a trabajar en diferentes ocupaciones. Cuando cumplí los 21 años, entré a trabajar en una agencia de aduanas, a la que le dediqué todo mi sudor y esfuerzo hasta la edad de 43 años”, contó Ortega. 

El trabajo fue el camino que encontró para superarse, salir adelante y ayudar a su madre, por lo que las enfermedades no se hicieron esperar y le darían un giro a su vida: “La vista comenzó a molestarme por mi descuido, aunque pienso que Dios me castigó porque en mis tiempos fui muy humillante y solitario”. Así, en un acto de sinceridad y reflexión, Ortega expresó su arrepentimiento por su pasado, admitiendo haber sido una persona de mal carácter y un poco vaga en tiempos anteriores: “Estoy arrepentido, pero ya es tarde, ahora tengo el problema de la vista y la sonda”, expresó, mientras su voz se quebrantaba. 

Recuerda con cariño a sus padres, pilares fundamentales de su existencia, cuyo legado de trabajo honesto y valores sólidos impregnó cada paso de su camino. Con orgullo menciona a su hermano, ingeniero de Ecopetrol jubilado, y a sus hermanas, mujeres de bien, cuya presencia ha sido faro en los momentos oscuros de su vida. 

 “La vida es como una rueda de la fortuna, a veces estás arriba y otras veces estás abajo” 

Ahora recibe los cuidados necesarios y descansa en ese lugar que es motivo de paz y que lo llena de tranquilidad, ya que, tras vivir una vida saturada por los compromisos laborales, reposa alegremente sin preocuparse por nada, ya que tiene el respaldo y el cariño de su familia.   

La vida no sonríe a todos de la misma manera 

María Núñez (92 años) es otra paciente del asilo. Sus días transcurren de forma totalmente diferente; anda al son de su caminador, que le ayuda a desplazarse por los vastos caminos del ancianato mientras su voz parece desvanecerse con el paso de los años. 

“Nací en Ibagué, Tolima, el 20 de marzo del 1932, me crie en Yumbo y hace 20 años vivo aquí en Buenaventura. A mi papá nunca lo conocí y desde pequeña me crie con mi mamá, ella me ayudo a criar a mis cuatro hijos. Ya dos de ellos están muertos, un hombre y una niña”, expresó mientras los recuerdos opacaban su buen estado de ánimo. 

A diferencia de Jairo, no haber conocido a su padre le ha dejado a María un sabor amargo que no ha podido superar, aunque aprendió a vivir con eso, pero su vida está llena de episodios que la marcaron, exponiéndola a la soledad. 

“Yo tenía a mi marido, vivía con él y teníamos negocios de restaurante, pero como todo se acaba en la vida, se murió él y yo quedé sola”, recuerda, con nostalgia.  

Por otro lado, dice que hace dos meses la llevaron al ancianato prometiéndole que sería mejor, pero se encontró con la sorpresa de que no era así: “No querían tenerme más, yo no les hacía nada, me dijeron que me llevarían a una parte donde tendría de todo. ¿De todo? Mamola”, se lamenta. 

En esta travesía hacia el pasado, donde salieron sentimientos a flote que llenaban de nostalgia su ser, María terminó enviándoles un consejo de aliento a los jóvenes: “que no se rindan y que sean buenos y trabajadores”. 

Muchos desconocen la historia de estos héroes de la vida, que más allá de sus errores y caídas, también tuvieron que sacrificarse por sus familias y aunque el contenido de sus vidas no coincide en muchos aspectos, existen un factor común que los une, la sabiduría y la fuerza que tuvieron para afrontar cada pérdida en sus vidas. 

La enfermera Celina Hurtado dice que “el cuidado que se les brinda a los residentes dentro del ancianato se centra en la proporción de servicios asociados con la enfermería, como cuidarlos sanarlos y estar pendiente de ellos”. 

Algunos residentes pueden tener dificultades adicionales, de salud o de movilidad, que requieren una atención especial. Sin embargo, incluso entre aquellos que no tienen complicaciones adicionales, la enfermera Hurtado señala que hay casos de ancianos que no siguen las pautas establecidas, como acudir a los horarios de comida o cooperar cuando se les ofrece ayuda.  

En cada rincón del ancianato late un palpitar de vida, tejido con hilos de historias, risas compartidas y abrazos cálidos. Son ellos quienes con sus arrugas como mapas del tiempo nos guían con sus consejos, y nos regalan lecciones que no se encuentran en los libros. 

…El ancianato alberga a 23 ancianos a los que se les proporciona una atención dinámica e interactiva para que puedan ocupar su tiempo de manera creativa”.

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Jardineros en la niebla

Jardineros en la niebla

Por: Alejandro Ortega|Kelly Portocarrero|Juan Diego Marroquín.

Facultad de Humanidades y Artes

Una gigante de la naturaleza camina con sigilo. No es tierno como la cría de un oso de anteojos, ni colorido como el pato de los torrentes. Ella, en cambio, es extraña, solitaria y tan noble que parece no tener miedo alguno a la peligrosa codicia de los cazadores.

La bestia olfatea con una particular trompa que evoca, de cierta manera, a los elefantes que viven al otro extremo del mundo. Aunque lejos de emparentar con esos paquidermos, la danta del páramo es quizás la maravillosa adaptación evolutiva de un equino”.

“La bestia olfatea con una particular trompa que evoca, de cierta manera, a los elefantes que viven al otro extremo del mundo. Aunque lejos de emparentar con esos paquidermos, la danta del páramo es quizás la maravillosa adaptación evolutiva de un equino”. Así lo asegura Carlos Andrés Hurtado, un apasionado por los animales y además acostumbrado a escuchar a los niños llamar a esta especie “oso hormiguero grande”, “cerdito”, “elefante pequeño” y muchos otros apodos que saltan de la imaginación, hacia una especie tan extraña frente a sus ojos.  

                                                                           

Con su caminar lento y las pezuñas perfectas que usa para aferrarse a las escarpadas rocas de la cordillera, avanza entre la vegetación apenas visible sobre la espesa niebla que caracteriza el amanecer en Los Andes. Las Dantas de Páramo, podan y devoran la mayor cantidad de plantas como si se tratara de un jardinero con cuatro patas, para saciar el apetito que supone pesar unos 250 kilos, hasta que tal apetito termina en una excreción que devuelve al suelo la futura descendencia de estas plantas.  

Mientras sus parientes se bañan en las aguas del río Amazonas y disfrutan del clima húmedo en las espesas selvas del trópico colombiano, a esta criatura le toca llevar un denso pelaje para el frío, junto con un cuello grueso que la proteja de las letales mordeduras de los osos. Aunque estas increíbles adaptaciones se quedaron cortas para evitar que el ser humano, su mayor depredador, las llevara al libro rojo de especies amenazadas, con tan solo una escopeta entre sus manos. 

La directora de la fundación Zoológica de Cali María Clara Domínguez es una de las personas más comprometidas en proteger las especies en Colombia, pues, como ella relata, “los humanos deforestaron el páramo, desataron enfermedades, trajeron ganado a lugares donde antes vivían otras especies, que mantenían el equilibrio necesario para garantizar la subsistencia de estos mágicos espacios rebosantes de diversidad”.  

Para un animal poco conocido como la danta, es de gran ayuda que cada vez más personas conozcan esta especie y puedan comprometerse con su cuidado. Sería de gran ayuda lograr algo similar al trabajo que se realiza en pro de especies como los osos de anteojos, los cóndores o la rana dorada, de los cuales se habla con más frecuencia y se producen documentales o reportajes.  

Juntos en castidad 

Lejos de casa, una pareja californiana de dantas cuyo origen es desconocido regresó en el año 2006 cerca a esas cordilleras por donde alguna vez caminaron sus ancestros. Pero esta vez, su tarea era hacer parte de un programa de reproducción para salvar a la amenazada especie en el país. 

El proyecto iba bien hasta que, de forma inesperada, Carlos Andrés Hurtado, junto con otras personas, presenciaron el triste deceso del macho, que no se acostumbró a su nueva vida en el zoológico de Cali y terminó por dejar viuda a quien había sido su compañera en aquella travesía.  

A Sedona le tocó vivir sola en su recinto, hasta que un galán bautizado como Mayo apareció en el camino. El único problema fue que ese nuevo pretendiente era tan solo un bebé, a quien un cazador sin piedad le habría arrebatado cruelmente la vida de su madre. Esta diferencia de edad no tardó en interponerse con el destino de estos dos huéspedes del zoológico, para nuevamente impedir que Sedona por fin se convirtiera en madre. Así que estos seres se vieron en la oscura obligación de pasar los días haciéndose compañía, pero en una relación de castidad.  

Los zoológicos son mucho más que el lugar perfecto para pasar un domingo en familia. Tal vez estos rebosantes espacios de vida sean los bancos para preservar aquellas criaturas, a las que la intervención humana les robó la posibilidad de habitar sus propios territorios. Como la danta del páramo, que desafortunadamente solo cuenta con ejemplares cautivos en la ciudad de Cali y en el zoológico de Los Ángeles, en Estados Unidos.  

La guerra no está perdida, las poblaciones en estado natural se han mantenido estables, gracias al trabajo de personas que saben lo importante que es preservar los tesoros naturales, para la salud del planeta y la supervivencia de todos.  

Caen los últimos rayos de sol en la ciudad de Cali, cuando los visitantes del zoológico, como Thomas Barragán y su madre Eris Ardila, contemplan a Sedona y Mayo, entretenidos con sus últimos movimientos, antes de la hora en que los protagonistas de cuatro patas se vayan a descansar. “Me llama la atención su trompa, encuentro un parecido con el cerdo y realmente he visitado muchas veces el zoológico, pero nunca había prestado atención a este animalito, me parece interesante conocerlo y saber de su importancia”, comenta la madre de Thomas, quien encuentra emocionante cada animal que observa.  

A su vez, Thomas (6 años) opina que “son más grandes de lo que pensaba y su trompa parece la de un elefante pequeño”. No cabe duda de que la trompa es el mayor atributo de la danta de Páramo, pero, desafortunadamente muchos visitantes pasan por ese recinto sin conocer la especie tan especial que tienen ante sus ojos. Además, no se dan cuenta de que es toda una proeza mantenerlas en un zoológico y, más difícil aún, asegurar su presencia en Los Andes por muchos años más. 

Quizá a la generación siguiente de Thomas, el niño amante de los animales, no le vaya a quedar tan fácil conocer una danta en vivo, pero será posible su perdurabilidad mientras haya una pequeña esperanza, como el embrión que crece en el vientre de una danta, reportada por los Parques Nacionales Naturales de Colombia, hace tan solo unos días.  

Sin temor a equivocarse, estos animales van a pastorear entre la niebla, por muchos años más.  

                                                                       

La directora de la fundación Zoológica de Cali María Clara Domínguez es una de las personas más comprometidas en proteger las especies en Colombia”.

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Facultad de Humanidades y Artes

Esta enfermedad es una de las principales causas de muerte materna y neonatal 

Fue un embarazo deseado, de una hermosa princesa, que la familia anhelaba con gran ilusión. A pesar de las dificultades que tenía la pareja para concebir, lo habían logrado. Fue un milagro que permitió a la pareja experimentar la etapa más feliz de su vida. 

“Para todas aquellas mujeres que estén en embarazo, ante cualquier síntoma o anomalía que tengan, recurran a un centro médico. Si no las quieren atender, luchen por sus derechos, tienen prioridad en cualquier espacio público o privado, para que no les ocurra lo mismo. Demanden y luchen, su vida vale y la de sus bebés también”, finaliza Mary. 

Controles, citas y ecografías fueron la rutina durante 38 semanas de embarazo, que preparaban a los futuros padres para tan importante acontecimiento. La médica Jessica Fory, de la EPS SOS en Puerto Tejada, Cauca, fue quien acompañó a la madre durante todo su proceso.  El correcto avance del embarazo alegró a la madre, la enfermera Mary Zolandy González, “la doctora me decía que todo estaba bien, no había gran preocupación a pesar de que yo sentía irregularidades en la presión arterial”, relató Mary.  

Por tratarse del último control, a un mes del nacimiento de la bebé, Mary Zolandy y su esposo, Jhon Viáfara, viajaron a Cali para monitorear los últimos detalles, antes de finalmente tener a su niña en brazos. La gestante fue atendida en la clínica Versalles. “Yo ingresé sola porque no dejaban pasar a mi acompañante, entonces mi esposo esperó afuera”, contó Mary.  

Fue cuando se descubrieron posibles complicaciones que representaban un peligro para el embarazo y empezó el momento oscuro que podría desembocar en una tragedia. En la espera de realizarse varios exámenes, pidió el acceso de su esposo, para ser acompañada a urgencias y recibir los esperados resultados. Así, pasaron tres días y la ansiada respuesta aún no llegaba.  

En esos días Mary manifestó su inconformidad con la atención recibida en la clínica, al estar días enteros sentada, en un sillón, junto a otras madres gestantes, en la agónica espera, siendo testigo de un desolador escenario donde, de forma inhumana, en cualquier rincón de la clínica nacieron bebés, y algunos otros no corrieron con la misma suerte, porque, según ella, murieron.  

Su hermana, Keren González, llegó a la clínica para relevar al futuro padre. Horas después, pasada la medianoche, recibieron los exámenes, que dictaminaron preeclampsia.  

La médica de turno le indicó que su parto iba a ser inducido en ese mismo momento; frente a esto, Mary manifestó que la mejor opción sería practicarse una cesárea que someterse al riesgo que podría correr en un parto natural, dada su vulnerable condición y sus conocimientos de enfermera.  

— No, usted está programada para un parto normal — dijo la doctora.  

“Ingresé a la sala de parto y debía prepararme para empezar con el proceso de tener a mi hija. La doctora me dio la orden de pujar con cada contracción y eso hice. Luego de tres pujos, la doctora salió y solo quedamos mi hermana y yo ahí. Ella regresó al momento, y asomándose por la cortina nos dijo que todo iba bien, al escucharse los latidos del corazón de mi niña”, explicó Mary. Pero un instante después, sintió la incertidumbre de que algo malo había pasado. Los latidos se silenciaron y el personal médico comenzó a rodearla, lo que para ella fue una señal alarmante de que algo no andaba bien.  

“Vi la mirada llorosa de un doctor; sin necesidad de mediar palabra, lo entendí todo. Mi mente quedó en blanco, todo se nubló”, agrega.  

Keren se halló en un momento de desesperación, gritando a los médicos que la responsabilidad de la muerte de su sobrinita era de ellos. El sabor amargo se intensificó y la desconsolación inundó sus vidas. Las lágrimas inundaron sus mentes y corazones, y revivieron el doloroso recuerdo de la muerte de su madre, que un año atrás les había traído ese sentimiento de perdida. Nada se sentía bien, su mundo se había derrumbado, la felicidad se esfumó por completo en cuestión de un instante.  

“Presentar cifras de presión arterial alta o preeclampsia, durante el embarazo, es una de las principales causas de muerte prenatal”, indicó Sara Teresa Panameño, médica general. Debido a sus implicaciones y alto riesgo de muerte, tanto de la madre como del bebé, es fundamental tener las precauciones necesarias para prevenir cualquier desafortunado desenlace.  

Después del trágico acontecimiento, decidieron finalmente practicarle a Mary una cesárea para extraer el cuerpo sin vida de la bebé. Fue entonces, cuando lo que pudo haber evitado el fallecimiento de Emely llegó después de que la vida se había desvanecido de su pequeño cuerpo.  

No todo salió mal en esa clínica 

Nathalia Urbano tuvo a su bebé el 4 de febrero del 2023, en la misma semana y en la misma clínica donde Mary perdió a la suya. Ella también tuvo complicaciones en su embarazo, a causa de “problemas en el corazón que debía manejar con precaución para no sufrir ningún riesgo en mi embarazo, además de que el peso de mi Sahiara, no era el óptimo para ese tiempo”, según relató Urbano. Para su fortuna, la bebé nació saludable y sin ningún diagnóstico médico preocupante. 

Las secuelas de la pérdida 

Frente a esta situación y en medio del dolor, la familia que sufrió la difícil pérdida decidió asesorarse legalmente, ya que, para ellos, fue un caso de negligencia médica. Sin embargo, los abogados consultados les dijeron que pasar por una demanda parecía algo imposible, por lo que decidieron desistir del caso.  

La abogada Johanna Mosquera explica que, para evitar llegar a estas instancias no deseadas, es útil tomar acciones preventivas que favorezcan el proceso como “que la persona en embarazo siempre tenga un acompañante que le permita sortear cualquier dificultad que se presente y esté en una constante comunicación con el médico tratante”. También, “como paciente, tiene derechos y obligaciones y las instituciones prestadoras del servicio de salud son responsables de darlos a conocer a los pacientes para que así, puedan reclamarlos, cada vez que sientan que están siendo vulnerados. Sus derechos les permiten tener acceso a acciones constitucionales como el derecho de petición y la acción de tutela, en caso tal de no estar recibiendo el servicio adecuado”, agregó.  

La fortuna de que una familia crezca y reciba su anhelado hijo puede destrozarse, a pesar de todo, por la desafortunada falta de responsabilidad y ética profesional del personal médico encargado, que deja una herida imborrable en las vidas afectadas. Es pertinente destacar la importancia de la integridad, el compromiso y la responsabilidad en todas las áreas de la vida, especialmente en aquellas donde están en juego la salud y el bienestar de los demás.  

“Para todas aquellas mujeres que estén en embarazo, ante cualquier síntoma o anomalía que tengan, recurran a un centro médico. Si no las quieren atender, luchen por sus derechos, tienen prioridad en cualquier espacio público o privado, para que no les ocurra lo mismo. Demanden y luchen, su vida vale y la de sus bebés también”, finaliza Mary. 

La frustrada madre quedó sumida en una honda tristeza, pero afortunadamente, en la EPS de su ciudad está siendo atendida por el servicio psicológico. Ella y su esposo anhelan volver a intentarlo al cerrar el círculo del dolor y poder por fin agrandar la familia. 

Fue un embarazo deseado, de una hermosa princesa, que la familia anhelaba con gran ilusión”.

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