Salud mental: Retos del mundo actual 

Salud mental: Retos del mundo actual 

Autores: Alejandro Ortega | Kelly Portocarrero | Juan Diego Marroquín.

Facultad de Humanidades y Artes

A medida que se exploran y comprenden los aspectos de la experiencia humana en sus diferentes etapas de vida, se aprecia que los inconvenientes que aquejan el bienestar emocional de un individuo no distinguen edad. La salud mental es un tema que cada día coge más fuerza.

Concientizar a las personas sobre la salud mental va más allá de hablar sobre una enfermedad; es en realidad comprender un sinnúmero de emociones, de comportamientos psicológicos y sociales con los que se pueden prevenir y manejar temas como la depresión, el estrés y la ansiedad, que impiden el desarrollo cognitivo de un menor, que lucha en silencio por la falta de comprensión o el miedo.

“La salud mental se ha deteriorado con el paso de los años y ha traído consigo la aparición elevada de trastornos mentales. Actualmente, hay dos factores principales que influyen en el aumento de estas condiciones psicológicas: la pandemia del COVID-19 y el acceso a redes sociales”, comenta Diana Restrepo, psicóloga social comunitaria de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD.

El COVID-19, detonante de problemas emocionales

La salud mental de las personas se vio afectada debido al confinamiento preventivo producto de la pandemia del COVID-19 en 2020.

La contingencia que hubo a partir de dicha epidemia fue perjudicial para todos, y si bien el factor físico se consideró el principal aspecto de esta catástrofe, al llevar a la muerte a quienes portaban la enfermedad, “la cuarentena dejó remanentes psicológicos de alta complejidad, tanto en niños como en jóvenes y adultos”, agrega Restrepo.

Entre los padecimientos más frecuentes se encuentra el trastorno de sueño y la ansiedad; es el caso de Hamilton Huertas, estudiante de la Universidad Santiago de Cali, quien relata: “Yo entrenaba en un equipo de fútbol y debido a la pandemia, todos mis proyectos se esfumaron. Mentalmente me desmotivé, por esto tuve problemas de depresión y me quedaron secuelas”.

Según la OMS, la pandemia ha incrementado entre un 25 % y un 27 % la prevalencia de la depresión y la ansiedad a escala mundial; antes de esta, casi mil millones de personas ya sufrían algún trastorno mental diagnosticable.

Los casos de este tipo son innumerables, y por esto se intensificaron muchos padecimientos ya existentes en las personas. Geraldine Herrera, también estudiante, cuenta que no pudo continuar con sus planes, porque la finalización de sus estudios coincidió con el confinamiento, y un proyecto de televisión que adelantaba tuvo que ser clausurado. “Yo tenía ansiedad y depresión. Para una persona que padece de estas afecciones, estar encerrado es un proceso muy traumático. En mi caso, me obligó a recibir atención médica especializada y el uso de fármacos, que en la actualidad me son vitales”.

                                                                                

Bienestar emocional en la niñez

Si se centra en la población infantil, es un hecho que los padres son los encargados de formar a sus hijos, pero la interacción social con sus iguales es lo que forma el carácter de los infantes, les enseña a vivir en comunidad y a actuar de forma sana con el entorno; cuando

se inhibe este proceso por situaciones como la cuarentena, esto puede provocar falta de tolerancia, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo y, en el peor de los casos, dependencia de sustancias químicas.

Y aunque para muchos, la pandemia desencadenó problemas de salud mental, no todos los casos son iguales, pues esto depende de la fortaleza mental de cada persona. Por ejemplo, Emanuel Sierra (7 años) se vio afectado cognitivamente en su aprendizaje; sin embargo, en temas de socialización en vida cotidiana no tuvo ninguna afección, a pesar de que estuvo confinado por un largo lapso sin interacción con la sociedad.

En una entrevista publicada por la BBC News Brasil, el psicólogo estadounidense Peter Gray afirmó que “en los juegos y actividades independientes, en los que hacen cosas por sí mismos, se sienten bien, orgullosos y realizados. Cuando les privamos de esto, les estamos privando tanto de la sensación inmediata de felicidad y satisfacción como de la capacidad de desarrollar rasgos de carácter, como el valor y lo que en psicología se denomina locus de control interno (la tendencia de una persona a creer que tiene el control sobre su vida y que puede resolver los problemas que se le plantean), que ayudan a los jóvenes e incluso a los adultos a afrontar los retos de la vida”.

Para la depresión no hay edad

No cabe duda de que la salud mental afecta con mayor frecuencia a niños y adolescentes. Intentos de suicidio en niños que experimentan padecimientos como la depresión y la ansiedad, es lo que se está viviendo en varias instituciones educativas del país, como en el Jardín Infantil Fijando Huellas, del municipio de Pradera, Valle, cuya directora Eliana Lemos relata que “niños a sus escasos 8 años no toleran padecimientos como la pérdida de un familiar y esto los hace expresar el deseo de terminar con su vida, llevándolos a estados de desesperación, llanto o cuadros severos de depresión”.

Cuenta que, en una ocasión, una niña que sufrió la pérdida de su abuelo “decía que se quería morir y que deseaba ser arrollada por un auto. Son casos que no teníamos que ver antes y si hacemos una recopilación se han incrementado por los comportamientos susceptibles que nos dejó la cuarentena en los niños”.

El gobierno nacional está tratando de atender esta situación, planteando manejo de emociones, actividades que incentiven al diálogo constante sobre el estado emocional y determinando la salud mental como un derecho individual, familiar y colectivo. La idea es que todo el tiempo se trabaje la salud mental de los niños, de los profesores y de la familia, ya que incluso hay padres que se encuentran deprimidos, por ejemplo, por una separación toman decisiones radicales como dejar de sus hijos, migrando hacia otros países, agrega Eliana Lemos.

                                                                            

Redes sociales, otro mal contemporáneo

El síndrome de abstinencia, el ciberbullying y la baja autoestima, son problemas actuales de los adolescentes. Los influenciadores establecen estereotipos y estándares de belleza o sociales y generan baja autoestima en quienes los ven como un referente de vida, cuando no se alcanzan dichos estándares, casos en los que el paciente puede enfrentar problemas más complejos, como la depresión.

Así mismo, la psicóloga Restrepo argumenta que “el acceso a las redes sociales constituye un factor determinante para la aparición de complicaciones psicológicas, pues son los niños y la población joven quienes conforman el mayor porcentaje de usuarios en estas plataformas”.

Las redes pueden convertirse en ambientes complejos para la vida de cualquier adolescente. Gabriela López, una modelo de 16 años, comenta que aveces su tranquilidad se ha visto afectada por estas plataformas. “La generación de ahora no las utiliza de forma adecuada, sentimos que estamos protegidos por una pantalla y no pensamos cómo puede afectar un simple comentario, incluso sin darnos cuenta, somos vulnerables a creer en estándares absurdos que afectan la autoestima”.

Gabriela relata una anécdota, cuando participó en un reinado, donde tras una equivocación, resultó ganadora. Ante estos hechos el certamen debió excusarse públicamente en redes e inmediatamente se generó una avalancha de comentarios negativos, tanto para ella como para su compañera. “Fueron días muy difíciles, cada que veía los comentarios. Ese daño se pudo haber evitado si las personas fuesen más objetivas y conscientes sobre las consecuencias de sus actos. No digo que todo sea malo, si pueden ser de mucha utilidad, pero siempre y cuando se tenga la responsabilidad que supone estar dentro de ellas”.

Concientizar a las personas sobre la salud mental va más allá de hablar sobre una enfermedad; es en realidad comprender un sinnúmero de emociones, de comportamientos psicológicos y sociales con los que se pueden prevenir y manejar temas como la depresión, el estrés y la ansiedad, que impiden el desarrollo cognitivo de un menor, que lucha en silencio por la falta de comprensión o el miedo.

Es hora de hablar honesta y abiertamente, de ofrecer apoyo y trabajar para el bien de quienes viven bajo la condena de no encontrar paz en su mente y su vida.

…La salud mental de las personas se vio afectada debido al confinamiento preventivo producto de la pandemia del COVID-19 en 2020″.

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