Lanzamiento de la novela ‘Más fuerte que el Holocausto’

Lanzamiento de la novela ‘Más fuerte que el Holocausto’, de la periodista Olga Behar

Martes 25 de octubre 8:45 a.m. Auditorio Pedro Elias Serrano (Bloque 4 piso 3) Universidad Santiago de Cali

La reconocida periodista, escritora y docente de la Universidad Santiago de Cali, Olga Behar, escudriña en la memoria histórica de Bruno y Karolina Teicher, para narrar las vicisitudes de una pareja que logró sobrevivir a la barbarie que vivieron durante la persecución Nazi contra los judíos y su llegada a Colombia.

 La novela muestra que en medio de la crueldad de la guerra, el amor fue más fuerte que el Holocausto. Se trata de una historia traída de una experiencia real, que fue tomando forma en un exhaustivo proceso de investigación periodística, basado en entrevistas en profundidad y revisión documental de archivos personales de los protagonistas, entre los que se destaca el diario de guerra que celosamente escribió y guardó Karolina Teicher, quien a sus 92 años, decidió en compañía de sus hijos y en memoria de su amado esposo Bruno, romper el silencio para relatar su historia.

“Más fuerte que el Holocausto”, es la segunda obra de ficción que Olga Behar realiza, en la que apelando a la riqueza del lenguaje literario, encuentra un modelo para  narrar la paz y el posconflicto, logrando  relatar una historia que debe ser contada por la importancia que tiene reconstruir la memoria y contar los hechos para que no se repitan.

El evento de lanzamiento de la novela “Más fuerte que el Holocausto”, hace parte de la agenda de actividades de la XIX Semana de la Publicidad y la Comunicación, organizada por la Universidad Santiago de Cali y está programado para el martes 25 de octubre a las 8:45 a.m., en el auditorio Pedro Elías Serrano, Bloque 4 piso 3. ¡Entrada Libre!

Otras obras de la periodista y escritora Olga Behar:

‘Las guerras de la paz’, ‘Noches de humo’, ‘Penumbra en el Capitolio’, ‘El caso Klein’, ‘El clan de los doce apóstoles’ y ‘A bordo de mí misma ’

Para mayor información sobre agenda XIX Semana de la publicidad y la Comunicación http://semanadelapublicidadylacomunicacion.com.co  

 Liliana Marroquin / Directora programa Comunicación Social 

  @LiliMarroquin 

Tres periodistas, una sola misión en Buenaventura

Tres periodistas, una sola misión en Buenaventura

Autor: Pamela Viera.

Facultad de Humanidades y Artes

El caso de Gerardo García Martínez fue bastante peculiar, porque comenzó como un juego en el colegio, donde crearon una emisora, para los tiempos de descanso y para anunciar los eventos. Allí comenzó a surgir esa pasión que Martínez siente por informar, por comunicar, por llevar a la comunidad la noticia de lo que está pasando.

Nasly Rojas Rodríguez también hace parte del gremio periodístico del distrito de Buenaventura. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación de la ciudad desde hace aproximadamente 15 años, haciendo sus primeros pinitos en el periodismo a los 17, apenas obtuvo su título de bachiller con honores.

“Cuando tú haces lo que te apasiona y te emocionas haciendo lo que te gusta, difícilmente piensas en finalizar. En el momento en que llegaba a pensar en decir ‘no puedo  lograrlo’ y salir a la calle y el solo hecho de saber que las personas necesitadas deben tener un periodista que diera a conocer las situaciones que están pasando en la ciudad, se me pasaba y volvía y me enamoraba nuevamente, más y más, de esta de esta profesión,” expresó Martínez.

Él cree que es por esta misma razón, la libertad de prensa, de comunicar, “nos interpreta como canales para ayudar al desarrollo de nuestra ciudad, a través de un buen informe, de una noticia”, ya que se puede formar y construir una ciudad que está en subdesarrollo, como Buenaventura. Por esto, la investigación periodística puede ayudar en dicho municipio, para que se  pueda quitar el hilo de la corrupción y darle paso al desarrollo.

Martínez considera que “haber iniciado en el 2009 como periodista como auxiliar y estar vigente en diferentes medios de comunicación en mi ciudad permite pensar que soy un referente en la comunicación, en la información, en la investigación de mi puerto, y al inspirar a mi hermana, que tomó la decisión de estudiar esta linda y hermosa profesión”.

Uno de los momentos difíciles que vivió fue cuando asistió a una rueda de prensa con la policía luego de que capturaran a uno de los cabecillas de una banda, en la comuna número 5, responsable de descuartizar y secuestrar.  El hombre había sido capturado cuando se dirigía en un vehículo hacia su casa y Martínez lo reconoció, aunque no fue amenazado.

Otros duros momentos los vive cuando tiene que redactar notas de amigos con lo que jugó en la infancia, con los que estudió y que los han asesinado o han sido capturados, además de las entrevistas en las que padres confiesan que han violado a sus propias hijas.

Nasly Rojas Rodríguez también hace parte del gremio periodístico del distrito de Buenaventura. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación de la ciudad desde hace aproximadamente 15 años, haciendo sus primeros pinitos en el periodismo a los 17, apenas obtuvo su título de bachiller con honores.

“Mi abuelita, Ernestina Viera Cuero, es una mujer ejemplar en este gremio. Podríamos decir que en el Pacífico se la tiene como una eminencia, porque me hizo apasionar por esta carrera y bueno, ella misma se encargó de irme aplicando su vena periodística, su gen. Luego descubrí que Dios me había dotado con el talento para estar al frente de las cámaras, como periodista, como locutora, y así empecé a avanzar y se convirtió en mi modo de vida, porque el periodismo hace parte de mi modo de vivir”, manifestó Rojas

Esta joven explica que no ha sido fácil desempeñarse en esta carrera porque cuando comenzó, tenía muy pocas herramientas y no conocía la parte teórica del oficio: “Yo había empezado a conocer posturas de dicción y redacción, eran simplemente conocimientos empíricos. Así que avanzar sin tener estudios, al principio fue bien difícil, porque no se te abren las puertas sin tener estudios, sin tener experiencia periodística”, expresó.

Después Rojas avanzó en sus conocimientos y adquirió más experiencia; fue más placentero y por eso les dice a los que vienen detrás de ella, que recién están empezando y que probablemente va a ser difícil, pero luego ya se van adaptando y se les hará mucho más fácil.

Sobre el hecho de que es mujer, consideró que no hace ninguna diferencia: “las mujeres no tenemos ventajas ni desventajas, es lo mismo que los hombres, todo depende del nivel de tenacidad, de fortaleza que tengas para alcanzar las metas que te propongas”, comentó.

La periodista bonaverense Melser García cree que la falta de ética y el oportunismo de algunos de sus colegas, que consideran la comunicación social como un trampolín, los ha llevado a perder credibilidad y aceptación en algunos espacios, que deberán ser recuperados todas las personas que desean estudiar esta carrera.

“Tengo dos momentos especiales; uno ocurrió hace más de diez años, cuando logramos, con nuestro trabajo, a través del cubrimiento sobre una niña que venía siendo maltratada por su madre, quien la había retirado del colegio para cuidar a sus tres hermanos menores, liberar a la niña de ese doloroso episodio en la etapa más importante de su vida, la niñez. El segundo momento ocurrió hace un año, cuando fui coordinadora de la oficina de prensa de la alcaldía distrital y le sumamos a la comunidad un espacio participativo, que hoy está en la retina de los bonaverenses”, expresó García.

García también manifiesta que se debe trabajar con pasión, respetar la profesión, ser honestos y tener claro que el comunicador se debe a la        comunidad, que se debe cuestionar la institucionalidad si esta no está cumpliendo con sus funciones, que el periodista tiene que ser responsable

 …Yo había empezado a conocer posturas de dicción y redacción, eran simplemente conocimientos empíricos. Así que avanzar sin tener estudios, al principio fue bien difícil, porque no se te abren las puertas sin tener estudios, sin tener experiencia periodística”

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¡Hacer eso es fácil!

“Ser periodista es muy fácil y relajado” 


Esa es la frase que se escucha continuamente en las calles, pero claro, es una labor regalada que el que quiera puede hacer.

Cualquiera es capaz de pararse frente al político que acaba de hacer un escándalo, hacerle preguntas y más aún contradecir lo que está diciendo cuando sea necesario, sin importarle si esa persona puede acabar con tu carrera; pero eso no importa, “igual eso es fácil”.

O el hecho de viajar (en algunos casos sin recursos suficientes) para hacer un reportaje, tener que vivir situaciones difíciles con culturas diferentes, someterse a trabajar para que al final el director diga “no, esto no me sirve” o para que tu texto pase desapercibido por un video que publica otro medio de comunicación y que por el morbo se vuelva viral; esos casos tampoco importan, “igual hacerlo es fácil”.

Ni qué hablar de cuando vas a un hotel a esperar por una entrevista, estás todo un día y a duras penas logras ver a tu personaje a lo lejos, vuelves al otro día, los de seguridad te sacan porque “no puede haber periodistas”, sin embargo sigues afuera sentada en la calle esperando, sin comer nada, mientras que las horas pasan y aquel al que estás esperando te escriba “ya te dije que sí te doy la entrevista, espérame”, teniendo como resultado una fallida entrevista y no sepas con qué le vas a salir al jefe, pues ese era tu trabajo, pero bueno, tampoco importa, “igual hacer esto es fácil”.

Cuando estás empezando a ejercer tu profesión y aún no eres reconocido en los medios, por ser ‘novato’ te quieren pisotear y en plena rueda de prensa no falta el experimentado que te diga “¿usted qué hace aquí? córrase que esto es para los grandes medios, quite su micrófono que ahí va el mío” y por estas situaciones uno salga un poco triste y se vaya abajo lo que tenías planeado porque la prioridad es para los periodistas reconocidos, pero eso menos importa, “igual hacer eso es fácil”
Y así, son muchas situaciones que un periodista en formación vive a diario, pero todas son ‘relajadas’ y lo único que hacemos es tomarnos “fotos con famosos”, pues igual hacer eso es muy fácil.

Mariana Palacios

@MarianitaPG_

Periodista del posconflicto: la llave para la creación de memoria histórica en Colombia

Por: Natalya Daza y Joan Patiño Varela

@natadaza – @joan_varela95

Aunque represente una dificultad agrupar casos para enumerar efectos y consecuencias de la guerra en las distintas zonas del país,el RUV, Registro Único de Víctimas (Artículo 154 de la Ley 1448 de 2011) aparece como mecanismo para garantizar la atención y reparación de las víctimas. Junto con el CNMH (Centro Nacional de memoria histórica) se establecen las cifras de afectados.

Entre los años 1958 y 2012, el conflicto armado causó la muerte a 218,094 personas en el territorio colombiano. 81% equivale a 177.307 muertes de civiles, el 19% restante fueron combatientes. Estas cifras representan una parte de las víctimas, pues debe tenerse en cuenta que sólo se han logrado reconocer algunos casos.

Confesiones de actores del conflicto, revisión de diarios y periódicos, datos oficiales de las entidades encargadas del gobierno para el registro de las víctimas, entre otros, han sido los mecanismos desde los cuales se construye el marco de víctimas, pero en los medios de comunicación, la tarea no solo debe ser reducida a crueles cifras como si se estuviera hablando de indicadores económicos.

Cuando de hechos violentos se trata, muchos medios de comunicación colombianos han limitado su papel a fuentes únicas y oficiales, es decir, entidades del gobierno que de una manera u otra desequilibran la información.

El periodista debe ser un actor decisivo para la creación de memoria, pensar qué es lo que no se ha hecho, lo que no se ha contado sobre una guerra de años de masacres, secuestros y desplazamiento. Debe entender que en la guerra han caído personas y sobre todo, tener claro su labor social en el país, en un territorio como el colombiano, donde el olvido hace parte de la rutina.

Se normalizaron los hechos violentos y se deshumanizó la noticia. El conflicto armado necesita y pide a gritos ser narrado de otra manera, con contexto, pedagogía, análisis y conocimiento de las historias.

El periodismo, la narración de hechos, la construcción de una noticia y los criterios para realizar dicha labor deben transformarse, priorizando el reconocimiento de las personas que están inmersas en el mismo, mostrando así un país que resiste y la urgencia de la búsqueda de la culminación de los conflictos.

Crear memoria, es desde la labor periodística contar historias que se han quedado en el silencio absoluto, guardando testimonios cruciales para entender la magnitud del evento; esto representa un reto, pues ya está más que visto que el formato convencional excluye todo lo humano para limitar, desde el tiempo de divulgación, una historia que debería ser tratada con calma y precisión.

En el país, apenas se está dimensionando el tamaño del problema, esta tardanza podría entenderse cuando se revisa la agenda de los medios, de cierta manera han tomado importancia hechos que definitivamente no están en el marco del conflicto, cada vez están más alejados de él.

Aún hay caídos en guerra, masacres, secuestros en el silencio. Por eso se convierte en una necesidad, el pasar de la contemplación pasiva a la comprensión del sufrimiento de las víctimas, conociendo las razones de los actores, para dar un necesario paso más allá de la indignación, la reacción de un país.

De cierta manera el colombiano tiene indicios de la transformación de la guerra, pero no muchos conocen cómo la guerra transformó al país, han sido parte de dicha transformación y no se han dado cuenta. Son los medios, los que desde sus agendas deben configurar esta percepción, debe estar implícita en la información reportando coherentemente los hechos pero sobretodo los antecedentes, ubicar en el territorio preciso la información, teniendo siempre claro el papel fundamental que representa en la sociedad.

‘Posconflicto’ se ha convertido en uno de los términos más utilizados en el país, pero ¿de verdad se entiende lo que significa y representa? No es sólo el “después de”, va mucho más allá, son mecanismos, herramientas, es un proceso que atraviesa campos económicos, políticos, sociales.

Es importante que el actual periodista se piense desde todos los puntos ya mencionados, debe hacerse digno de contar equilibradamente historias humanas, siendo actores cruciales en tiempos de guerra, procesos de paz y posconflicto.

Debe contribuir a la construcción y sobretodo consolidación de la memoria histórica, porque si no lo hace el periodista responsable con la sociedad, seguramente dicho trabajo quedará en manos de quienes quieran manipular la información para beneficios privados.

Ecos de un conversatorio

ROMPIENDO PARADIGMAS

El conversatorio empezó con algo diferente: se acomodaron sillas en forma de media luna para que los asistentes pudieran sentarse ahí, junto con los expositores. Al llegar el periodista invitado, Jorge Manrique, se dio inicio a la exposición en la que Olga Behar, periodista y docente de la Universidad Santiago de Cali, formuló una serie de preguntas a su colega, así como también él interrogó a su interlocutora, lográndose un ambiente de confraternidad y agradables relatos sobre las experiencias de ambos. 

Por: Viviana Quijano.

No faltaron las anécdotas y los ‘cacharros’ que, como siempre, suelen pasar en toda profesión y aún más en la labor de reportero.

Esta conversación realmente fue muy amena, tanto así que, entre risas, el periodista Jorge Manrique contó cómo le tocó viajar junto a la caja negra de un avión para comprobar qué podía captar este artefacto durante un viaje. Además de risas y elogios entre ellos haciendo mérito a las buenas labores como periodistas, también expusieron sus opiniones acerca de la ética de un periodista, tomando como ejemplo la catástrofe de Armero en la que unos periodistas filmaron la muerte de una niña, Omaira, y la publicaron en los medios.

Aquel tema sin lugar a duda puso en evidencia el dilema de la labor de un periodista, puesto que muchas veces se encuentra en la posición de decidir qué está primero, si el amarillismo para vender o si hace uso de su ética para lograr un buen periodismo, uno que maneje el contenido adecuadamente y en el que no se añadan falsedades ni tampoco se exagere la realidad.

Después de este diálogo, la moderadora, Liliana Marroquín (Directora del Programa de Comunicación Social de la USC) dio paso a los presentes para que pudieran aclarar sus dudas con los exponentes.

Y sorprendió una pregunta, proveniente, no de un estudiante sino de un profesor, quien cuestionó el subjetivismo en la labor periodística. En contraste con lo que tal vez el profesor esperaba escuchar, recibió esta respuesta de Olga Behar: “ El periodismo, ha cambiado, ahora se puede hablar en primera persona”. Jorge añadió que “antes el periodista no podía opinar, se manejaba un periodismo ‘objetivo’ pero ahora las cosas han cambiado y se puede dar el punto de vista”.

Explicaron que el reportero tiene que involucrarse con la comunidad, víctima de una crisis social y política, para poder conocer realmente su situación.

‘Oficio de Reportero’ nombre del nuevo libro de Jorge Manrique, reseña cómo no se trata de una labor de “calentar asiento” sino al contrario, es un oficio que exige estar alerta de las situaciones, no hay lugar para estar desparchado, porque siempre en esta profesión hay algo por hacer. Y, como le dijo Manrique, el periodista “nunca puede dejar la capacidad de asombrarse”.

OFICIO DE REPORTERO: CONVERSACIÓN CON JORGE MANRIQUE.

Por: Marco Páez.

Manizaleño, comunicador social-periodista con una maestría en tecnologías de la información aplicadas a la educación y especialización en informática para la docencia, Jorge Manrique es una biblia de la reportería.

Después de 24 años intensos en el periódico bogotano El Espectador y en el Canal Caracol, hoy transmite sus experiencias a estudiantes de Comunicación en la Universidad Javeriana (sede Cali).

Recientemente, lanzó en la Universidad Santiago de Cali su libro ‘Oficio de Reportero’ (Sello Editorial Javeriano Cali, 2015). Utópicos conversón con él.

U. ¿De dónde surge su idea de ser profesor universitario?

JM: Inicialmente, el tema de ser profesor no me llamaba mucho la atención, porque ya había estado en los medios, me había tocado recibir los estudiantes de periodismo y no les tenía mucha paciencia. Entonces, imaginarme yo, del otro lado, en la universidad, no me identificaba mucho. Sin embargo, también fue algo muy casual, me fui dando cuenta de que con los jóvenes, si usted sabe sembrar una buena semilla, puede construir potencialmente buenos reporteros. Y yo me precio, de verdad, de haber sido profesor de gente muy valiosa que hoy se encuentra en los medios.

U. Háblenos de su nuevo libro.

JM: Es una recopilación de 12 crónicas de mi autoría, en él se conjuga el oficio de reportero con el oficio del profesor, ya que el profesor de hoy interroga al reportero de hace 30 años y le pregunta por lo que salió bien, lo que no salió tan bien, por aquellas cosas que resolvió sobre la marcha.

U. ¿Cuál es el trabajo periodístico que más lo enorgullece?

JM: El cubrimiento que marcó mi vida como reportero, sin duda alguna, fue el de la tragedia de Armero, la erupción del cráter Arenas del Volcán Nevado del Ruiz, el 13 de Noviembre de 1985. Fueron los días más intensos de toda mi existencia. Todavía ese acontecimiento me mueve bastante por la magnitud y, sobre todo, porque me mostró la dimensión humana que puede tener el periodismo. Se van a cumplir 30 años y estoy preparando un especial con mis estudiantes de la Universidad Javeriana de Bogotá para los medios de la universidad y también para el diario El Espectador de Bogotá.