Feria de Jamundí

Jamundí vibra con sus festivales e impulsa la economía con 3.265 millones de pesos recaudados

Los Festivales “D´ Parche en Jamundí” promovieron el turismo y reactivaron la economía local, con la participación de más de 20.000 personas y un notable impulso para el comercio.

Por: Valeria Bolaños y Yania Daza

Facultad de Humanidades y Artes

Jamundí celebró del 28 al 31 de agosto de 2025 el regreso de sus tradicionales ferias, que este año se presentaron bajo el nombre de festivales “D´ Parche en Jamundí”. Recaudando la suma de 3.265 millones de pesos, según los datos del canal de la Alcaldía de Jamundí. Convirtiendo este evento en un pilar fundamental para el crecimiento económico y una destacada atracción para el turismo.

El impacto económico fue creciente gracias a los festivales, durante los días de celebración en Jamundí, se evidenció una ocupación hotelera del 78%, superando las cifras de años anteriores y demostrando el gran interés de visitantes de la región. El sector de la Arborada reportó un incremento del 45% en sus ventas, mientras que, en la carrera séptima, el aumento de ventas fue del 50%, reflejando la alta concurrencia de personas en las zonas céntricas.

El evento abrió espacio para visibilizar y apoyar a los talentos locales

En Terranova, el sector comercial reportó un incremento del 55% y el sector comercial nocturno alcanzó un incremento de hasta el 65% en sus ventas, declaró el jefe de comunicaciones de la alcaldía de Jamundí, Hugo Barreto. Estos datos oficiales confirman que las estrategias de los festivales fueron un éxito rotundo para la economía local, revitalizando negocios que venían de tiempos difíciles.

El número de asistentes superó las expectativas y la aceptación ciudadana fue ampliamente positiva. Además, el evento abrió espacio para visibilizar y apoyar a los talentos locales; 700 artistas jamundeños participaron, gracias a estos festivales encontraron un espacio para mostrar sus propuestas artísticas.

Para los establecimientos como discotecas, los festivales fueron un verdadero acierto. Alejandro Castaño Ramírez, administrador de La Chula Rancho & Licores de Jamundí aseguró que se logró un alto crecimiento en las ventas, aunque asistieron algunos extranjeros, la mayor parte del público estaba conformada por personas de los alrededores de Jamundí, entre ellos Timba, Villa Rica, Villa Paz y Puerto Tejada. Esta gran respuesta de los municipios cercanos confirma el poder de convocatoria de los festivales en la región.

Más allá del comercio, los festivales “D´ Parche en Jamundí” también dejaron una huella cultural. Los asistentes del evento disfrutaron de conciertos, danzas, desfile de carrozas y muestras gastronómicas que reforzaron la identidad local.

Familias enteras participaron de las actividades, lo que permitió recuperar el sentido comunitario de una feria que llevaba ocho años sin realizarse. Estos festivales también permitieron a los Jamundeños olvidar, aunque sea por unos días, la violencia que por años ha golpeado a su municipio.

Sin embargo, no todos compartieron la misma percepción “pésimas las ventas, la gente no vino, cerraron las vías y no sé por dónde mandaron los carros” comentó Orlando Bonilla dueño del puesto de Cholados, ‘El amigo y el abuelo del hermano del oasis’ ubicado en la plazoleta de Cholados en Jamundí.

A su voz se suma la de Rolando Sánchez, dueño del Trópico del Rolo quien afirmó que las ventas estuvieron como un fin de semana cualquiera. Estas opiniones reflejan que, a pesar del impacto positivo general, algunos sectores no lograron capitalizar el movimiento económico generado por los festivales.

El regreso de esta celebración ha trascendido sus orígenes tradicionales para convertirse en un evento grande, que ayudó a la economía local y atrajo a turistas. Más que una simple celebración, estos festivales se convirtieron en un motor para el turismo, el comercio, el apoyo a la cultura y fortalecieron la identidad de este municipio del Valle del Cauca, dejando una huella significativa. Esperando que estos festivales se vuelvan una tradición anual. 

Más allá del comercio, los festivales “D´ Parche en Jamundí” también dejaron una huella cultural .

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Gastronomía y tecnología: un matrimonio cada día más sólido.

Gastronomía y tecnología: un matrimonio cada día más sólido

Autor: Yair Camacho.

Facultad de Humanidades y Artes

La nueva tendencia es lograr fotografías perfectas, con platos elaborados que llaman a disfrutarlos.

Comer es uno de los mejores placeres de la vida, pero hoy, la pandemia ha cambiado las mesas, los manteles y las temáticas de los restaurantes por los hogares de los comensales.

Una de las enseñanzas que deja la crisis generada por COVID-19 es la reinvención de cocineros, amas de casa, panaderías, heladerías, restaurantes y domiciliarios, quienes encontraron en la tecnología, la creatividad y el buen cocinar, el punto de partida para el desarrollo de una nueva forma de disfrutar de un buen plato de comida.

Con la llegada del confinamiento y la necesidad de comer en casa que trajo consigo, se abrió la posibilidad a que los restaurantes prestaran su servicio vía domicilio. Inicialmente, franquicias de alimentos como Sandwich Cubano, El Corral, Domino’s, entre otros, aumentaron sus ventas y el número de clientes en plataformas digitales. 

Pero, con el paso de los días, se abrió una nueva manera de estimular a las familias para que no solo disfrutaran de las comidas rápidas, sino otro tipo de platos. Hoy, las redes sociales se encuentran llenas de imágenes, recetas, videos de preparación de diferentes comidas, que a la vista producen un gran deseo de probarlos. Ya no se ven solo las imágenes de las famosas hamburguesas de McDonald ‘s, sino que ya hay espacio para el sancocho de gallina y, lo mejor, entregado en la puerta de la casa. 

Platos tan populares como el sancocho, ahora son servidos en los restaurantes o enviados a domicilio por negocios modestos. 

Doña Tita, como le dicen cariñosamente a Carmen Rojas Castaño, elabora y vende envueltos de maíz, tamales y lechona. Debido a la pandemia, estaba perdiendo sus clientes y los ingresos que sostenían su hogar. Un domingo, en medio de la cuarentena y mientras degustaba un sancocho de gallina que había preparado, decidió tomarle una foto y lo subió al ‘estados’ de su Facebook. 

Las reacciones no se hicieron esperar: “mi teléfono no dejaba de sonar, entraban y entraban mensajes haciendo comentarios sobre mi plato, y yo reaccioné de inmediato diciendo que el sancocho costaba doce mil pesos, domicilio incluido y los pedidos comenzaron a llegar”, relató Rojas. 

Algo similar vivió Pilar Castro Sacremente, un ama de casa que encontró la oportunidad de su vida, ofreciendo, en grupos de WhatsApp, empanadas, aborrajados, marranitas y otros deliciosos productos típicos del Valle del Cauca.  Actualmente, los fritos llegan a más de 600 hogares caleños vía chat. “Mi hija me hizo un video elaborando una marranita, y unas fotos de cómo había quedado el plato valluno, lo ofrecí por medio de varios grupos de chat y empecé a vender mucho”, contó Castro a Utópicos. 

Con las nuevas tecnologías y el miedo que tienen algunos de los comensales a contagiarse por COVID-19, el ecosistema gastronómico y su grupo de valor han dado un giro a la manera de consumir alimentos, con infinidad de recetas tradicionales y de perfiles en las redes sociales, donde se comparten imágenes de  platos llamativos y servicio a domicilio, lo que hacen que, en un abrir y cerrar de ojos, el delicioso pedido esté a la puerta de su casa. 

Los locales de comida criolla mantienen sus ventas presenciales, aunque los ingresos provienen, sobre todo de los domicilios. 

Según Brany Prado, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, -seccional Valle del Cauca-, 488 restaurantes cerraron sus puertas en medio de la crisis generada por esta crisis de 2020. De acuerdo con Prado, en la actualidad hay negocios que prestan sus servicios normalmente, otros se han reinventado e incluso ofrecen sus platos al aire libre y en vías  cerradas, con el fin de que los establecimientos puedan ubicar algunas mesas en el espacio público para ampliar el aforo, que en este caso es del 30% al interior de los establecimientos. Con esta estrategia se estima que las ventas han aumentado entre 60 o 70%.  

Además, los sitios que prestan sus servicios de manera presencial, también han tenido que implementar tecnología en sus restaurantes, con cartas digitales y app móviles, donde facilitan las reservas y ofrecen sus productos atendiendo a las normas de bioseguridad recomendadas por las autoridades sanitarias del país. 

Una de las enseñanzas que deja la crisis generada por COVID-19 es la reinvención de cocineros, amas de casa, panaderías, heladerías, restaurantes y domiciliarios, quienes encontraron en la tecnología, la creatividad y el buen cocinar, el punto de partida para el desarrollo de una nueva forma de disfrutar de un buen plato de comida. 

Además de vender sus preparaciones vía redes sociales, doña Tita cultiva café orgánico en su pequeña parcela, que también ofrece por Facebook y WhatsApp.

 …Los sitios que prestan sus servicios de manera presencial, también han tenido que implementar tecnología en sus restaurantes.

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El food truck se toma a Cali

Camiones de helados, venta de alimentos congelados o pre envasados, cocinas a bordo, son la nueva tendencia gastronómica.


Por: Mariana Palacios
@MarianitaPG_
Luisa Zambrano
@LuisaZambranoD
Alejandra Isaza
[email protected]
Maria de la Luz Palacios

En los últimos años ha cogido auge una nueva tendencia en restaurantes, los Food Truck o camiones de comida, que ofrecen cocina gourmet y una variedad de especialidades y menús étnicos, que se han vuelto muy populares.

El afán que lleva hoy la vida hace que la decisión de cómo y cuándo alimentarnos pase a un segundo plano y en su lugar, cualquier sistema que sea conveniente y accesible encaje a nuestros gustos culinarios.

Los camiones de comida, junto con mesas y sillas portátiles, están entrando en la industria de alimentos en Cali, en el parque del ingenio.
En Cali, el publicista Sebastián Daza es dueño de PEP UP, un camión donde hace batidos nutricionales.

A Sebastián le surgió la idea cuando estaba en Miami, una ciudad donde sus habitantes hacen mucho ejercicio pues viven muy pendientes de su imagen; entonces pensó: “Un kiosko en la playa para vender comida saludable o batidos con un valor nutricional sería el boom”.

Cuando Sebastián regresó a Cali pasó por el parque del ingenio y notó lo mismo, él dice “Cali es potencia fitness en Colombia, y tú vas al parque y no encuentras nada nutricional, entonces vi que había una necesidad en la ciudad”.

Afirmó Sebastián “Yo quería ofrecer algo diferente, en lo que me pueda movilizar donde se concentra la actividad deportiva, no estar metido en un local, entonces inicialmente la plaza estrella es el parque ingenio pero quiero más adelante rodar por varios lugares”

La comunidad de foodtruck está creciendo en Cali, pero este tipo de negocios enfrenta ciertas dificultades. Una de ellas es que en Colombia no está reglamentada esta actividad comercial que se enmarca entre las ventas ambulantes, para la cual el Área de Espacio Público de la Secretaría de Gobierno no está otorgando permisos en la ciudad.

Daza lidera la comunidad de foodtrucks en Cali y junto con un equipo de abogados y políticos está diseñando un proyecto de ley para que dicha actividad comercial sea permitida en el país, pues la idea es que se rijan bajo unos estatutos como una comunidad organizada.

Asegura Sebastián “A pesar que los dueños de éstos negocios somos profesionales en la manipulación de alimentos, pagamos impuestos, tenemos marca registrada, permisos para rodar, el espacio público es un tema muy difícil”.

Finalmente, Pep Up está en proceso de vinculación con la secretaría de deporte, para estar en todos los eventos deportivos de la ciudad, se encuentra haciendo alianzas con gimnasios, y con JuanchoCorrelon y ya han participado en eventos en Calima, en la triatlón nacional, han patrocinado dos equipos ‘guerreras de futbol’, ultimate y ciclistas.

Vienen alrededor de 10 foodtrucks en Cali, de diferentes productos, todos para posicionar esta nueva cultura de manera diferente disfrutando, y deleitando el paladar caleño. Ver aquí vídeo del Food Truck

Galería de fotos.    

El cholado, patrimonio gastronómico de Jamundí

Un bloque de hielo que en cuestión de segundos se convierte en una taza de escarcha, un poco de zumo de limón y una pizca de miel dieron origen entre 1918 y 1920 al famosísimo cholado. Muchos aún discuten sobre la invención de este producto; para unos es netamente caleño, pero otros opinan que es la tradición gastronómica más fuerte de Jamundí.


 Por: Nathalia Larrahondo Ríos

@nathaliariosv

Héctor Samuel Bonilla, oriundo de este municipio, afirma haber sido el pionero y creador del típico ‘raspado’ o ‘copito de nieve’. Siendo tan solo un niño, junto con su madre raspaba hielo, le agregaba limón y miel, le ponía un palito de modo que quedara como helado y lo vendía en su humilde casa.

Con el paso del tiempo, Samuel se hizo cargo del negocio, empezó a hacerles trasformaciones a los helados de su madre y con la magia de sus manos creó el reconocido cholado. Iba por la galería o el campo deportivo del municipio con vasos de cristal haciéndolos sonar como tocando una canción y decía: Compre para quitar la sed y matar el ‘guayabo’, de ahí nació el popular mataguayabo, nombre con el que bautizó su primer carrito de cholado. Sus ingredientes básicos eran la piña, el lulo y el limón, relata su hija Ligia.

Las familias jamundeñas disfrutando de un rico cholado en la “plazoleta del cholado.

Luego innovó, bañando el hielo en jarabe rojo, agregándole banano picado con lechera, poco después vinieron otros sabores como papaya, mango, maracuyá, fresa, uva, guanábana, melón, pera y manzana, dejando de ser un vendedor ambulante al establecerse en el parque principal.

Al ver cómo este producto generaba rentabilidad, la competencia empezó a surgir y el lugar se pobló de choladeros, creándose la necesidad de reubicarlos en un nuevo parque con nombre propio.

Fue así como en 2001 se creó el Parque Turístico del Cholado. El lugar alberga a alrededor de 40 vendedores entre los que se destaca don Arsenio, uno de los cuatro comerciantes más antiguos de este autóctono producto jamundeño; también podemos encontrar los descendientes del señor Bonilla, familia que se unió y ha trabajado durante años por resaltar y marcar la tradición del cholado, dejando claro día a día que es un producto 100% nativo del municipio de Jamundí.

El melado, la frutica, su poquito de mermelada, lechera, fresa y la puntica de piña es lo que compone el cholado, cada vendedor que tiene su puestico aquí lo elabora de una forma diferente. Aquí manejamos precios entre 5.000, 6.000 y 7.000. El grande, mediano y pequeño como lo quiera el cliente, expresa Don Octavio Quintero, un choladero orgulloso de representar a Jamundí con este exquisito producto gastronómico.

“Rolando Sánchez, más conocido como El Rolo, también beneficiario con la nueva plazoleta del cholado”

Debido a la gran importancia que tiene el cholado y que es considerado como plato típico, el alcalde Jhon Fredy Pimentel, con una inversión que supera los mil millones de pesos, remodeló el antiguo parque, convirtiéndolo en una plazoleta dotada y consolidada como punto de encuentro para los jamundeños y turistas.