2026: la batalla por el alma visual de Colombia. Una mirada desde el análisis de medios

Derecho a la pereza

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

En 2026, la contienda presidencial colombiana no se libra únicamente en debates ni en plazas públicas. Se disputa, sobre todo, en el terreno invisible pero decisivo de los símbolos. Las campañas de Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo De La Espriella han comprendido algo que Maquiavelo habría celebrado con una sonrisa discreta: antes que gobernar un país, hay que imaginarlo. Y para imaginarlo, nada más eficaz que una narrativa visual coherente.

IVÁN CEPEDA: LA POLÍTICA COMO REVELACIÓN MORAL

En la pieza titulada El Poder de la Verdad, Cepeda aparece iluminado por una luz cenital que cae sobre su rostro como si descendiera de una cúpula invisible. La escena no es casual. La iluminación vertical evoca revelación, casi epifanía. No se trata de un candidato que debate: es un candidato que “descubre”.

El uso de tipografía manuscrita para la palabra “Verdad” funciona como firma, como testamento. En un país acostumbrado a promesas impresas en tipografía industrial —idénticas entre sí como recibos de supermercado—, la escritura que parece hecha a mano sugiere autenticidad, incluso sacrificio personal. La verdad no como eslogan, sino como herida abierta.

El púrpura y el naranja, colores de transformación y energía, refuerzan esa idea de tránsito: del pasado al porvenir, del silencio a la palabra. Cepeda construye una estética de esperanza ética. El suyo es el arquetipo del Sabio —o del Mago político— que promete convertir la memoria en justicia.

Hay, sin embargo, una ironía sutil: la política latinoamericana ha invocado tantas veces la “verdad” que el término corre el riesgo de vaciarse. Pero Cepeda apuesta precisamente a lo contrario: saturarlo de significado moral hasta hacerlo irresistible.

 

SERGIO FAJARDO: LA PEDAGOGÍA COMO MÉTODO DE GOBIERNO

Si Cepeda mira hacia lo alto, Fajardo mira a los ojos. En “Conversemos”, el micrófono no es accesorio, es protagonista. No está guardado ni en reposo: está activo. Es una democracia en funcionamiento.

El flujo visual es horizontal. No hay pedestal ni gesto solemne. La cámara se sitúa a la misma altura que el espectador, anulando jerarquías. La semiótica es clara: aquí no hay redentor ni comandante; hay facilitador. Fajardo encarna el arquetipo del Maestro.

Sus colores —azules institucionales combinados con púrpura— evocan estabilidad y sensatez. Frente a la épica moral de la izquierda y la marcialidad de la derecha, el centro ofrece método. Si Cepeda promete una transformación, Fajardo promete procedimiento. Puede sonar menos heroico, pero quizá más gobernable.

La antítesis es evidente: mientras unos apelan a la emoción moral o al orgullo nacional, Fajardo apela a la razón técnica. En tiempos de polarización, su apuesta es casi contracultural: hablar en voz baja en medio del griterío. Es como intentar afinar un violín en plena tormenta, confiando en que alguien aún valore la música.

 

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: LA NACIÓN COMO FORTALEZA

La pieza “Firme por la Patria” no deja lugar a ambigüedades. El saludo militar y la bandera que ondea en seda construyen un escenario de orden y mando. La verticalidad domina la composición. Aquí la política no es diálogo ni revelación: es dirección.

El tricolor nacional ocupa el centro emocional del mensaje. No es fondo decorativo; es símbolo absoluto. La nación aparece como algo que debe ser defendido, quizá incluso restaurado. El gesto marcial, combinado con un traje de alta costura, crea una figura híbrida: el Caballero Defensor. Elegante, pero dispuesto a combatir.

La semántica es de rescate. En contraste con la estética luminosa de Cepeda y la horizontalidad conversacional de Fajardo, De La Espriella construye una narrativa de autoridad. Su arquetipo es el Soberano —o el Guerrero— que promete orden frente al caos.

La ironía aquí es doble: en una democracia fatigada por la desconfianza institucional, el gesto militar puede leerse tanto como garantía de disciplina como nostalgia de rigidez. El mismo símbolo que para unos significa protección, para otros puede evocar exceso de control.

 

POLÍTICA TRANSMEDIA: DEL AFICHE AL ALGORITMO

Los tres candidatos coinciden en algo decisivo: la publicidad física es apenas la puerta de entrada. Los códigos QR y nombres de usuario integrados en las piezas indican que la verdadera campaña ocurre en el ecosistema digital.

Pero incluso allí se mantienen las diferencias:

  • Cepeda convoca activistas.
  • Fajardo busca ciudadanos deliberantes.
  • De La Espriella moviliza defensores de una causa cultural.

Tres comunidades distintas, casi tres tribus simbólicas.

La política se vuelve transmedia: el cartel es índice, la red es territorio. Ya no basta con persuadir; hay que construir identidad compartida. Como si cada campaña ofreciera no solo un programa, sino una membresía emocional.

En última instancia, la campaña de 2026 se fragmenta en tres estéticas claras:

  • Esperanza moral: colores vibrantes, apelación ética.
  • Racionalidad institucional: equilibrio cromático, pedagogía democrática.
  • Autoridad patriótica: símbolos nacionales, verticalidad y fuerza.

El elector colombiano enfrenta una decisión que es menos técnica de lo que parece. No elige únicamente políticas públicas; elige una forma de verse a sí mismo: ¿ciudadano indignado que exige justicia?, ¿interlocutor racional que busca acuerdos?, ¿defensor que anhela orden?

Como en toda gran disputa histórica, la batalla no es solo por el poder, sino por el significado del poder. Y en esa arena, los colores, los gestos y la luz importan.

No estamos ante tres planes de gobierno enfrentados; estamos ante tres relatos de país que compiten como constelaciones en un mismo cielo político.

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Cali y Guachené: dos rostros de la participación juvenil en 2025

Cali y Guachené: dos rostros de la participación juvenil en 2025

Jóvenes caleños y guacheneceños se preparan para elegir a sus representantes en el Consejo Distrital de Juventud: evidencian dos formas distintas de hacer política y construir comunidad.

Por: Juliana Vásquez Aponza y Valeria Taticuan Tapias

Facultad de Humanidades y Artes

Los jóvenes de Cali y Guachené se preparan para las elecciones del Consejo Distrital de Juventud (CDJ), las cuales se realizarán el próximo 19 de octubre de 2025, a nivel nacional, con el propósito de fomentar la participación de jóvenes, entre los 14 y 28 años, para que a través de representantes se conozcan sus intereses y necesidades en la toma de decisiones.

El Consejo de Juventud, según la Alcaldía de Santiago de Cali, “es un mecanismo autónomo de concertación, participación, vigilancia y control de la gestión pública, que estará conformado por 17 consejeros quienes serán elegidos, a través de voto popular, por jóvenes que tengan inscrito su documento de identidad en su ciudad o municipio correspondiente”.

En Cali y en Guachené, el proceso electoral estará liderado por la Alcaldía y la Registraduría Nacional del Estado Civil. Los candidatos y sus diferentes movimientos juveniles como lo son el partido de la U, Asociación Somos Juntos, Fundación Petronio Álvarez, Partido Político Mira, entre otros, se alistan para ocupar curules y representar a diferentes sectores sociales: colectivos estudiantiles, independientes, comunidades afrodescendientes, agrupaciones LGBTIQ+, organizaciones ambientales, culturales y barriales. 

Los jóvenes no solo le apuestan a entrar en las urnas sino al reconocimiento social con actividades como la “Gala de la Juventud”...

Cristian Sinisterra, coordinador técnico del programa de juventud de la alcaldía de Santiago de Cali explica que “También contemplan la elección de curules especiales, donde los grupos históricamente minimizados y olvidados, participantes. Dentro de esto, tenemos a las curules étnicas donde están la comunidad negra, afro, raizal, palenquera, ROM e indígenas, tenemos la curul de víctimas del conflicto armado y de jóvenes campesinos, esas serían las 8 curules, pero en Cali vamos a elegir a 7 curules especiales porque no tenemos la comunidad ROM Además, las curules especiales se eligen de manera autónoma por cada comunidad ya sea por asamblea, consenso o el que mejor les parezca a ellos”.

En cuanto a espacios y estrategias se trata, Andrés Cardona, miembro del partido político MIRA, describe las actividades que se han llevado a cabo, en Cali, como: “sembratones, jornadas de limpieza, espacios inclusivos, en donde se expresan sus ideas y problemas para que sean llevados a la alcaldía y también han brindado apoyo en cuanto a empleo y educación se refiere”.

Cristian Sinisterra complementa diciendo: “ La estrategia que estamos utilizando, en Cali, es ampliar los canales de información, ampliar la difusión, usar mucho las redes sociales, usar mucho los medios tradicionales e s”.

Por otra parte, en Guachené, los jóvenes no solo le apuestan a entrar en las urnas sino al reconocimiento social con actividades como la “Gala de la Juventud”, la cual se ha convertido en un escenario de visibilización del talento local, del emprendimiento y del liderazgo comunitario. En este lugar, la política se entiende más desde la unión y el orgullo colectivo de sus habitantes.

Además, los jóvenes guacheneceños han comenzado a consolidar sus apuestas políticas a través de partidos y asociaciones locales que buscan llegar al Consejo de Juventud, entonces, ¿ qué significa para ellos pertenecer a estas organizaciones? 

“Ser candidato es poder decir aquí voy a estar para ustedes… me he dado cuenta de que he estado en diferentes espacios a nivel departamental y nacional gracias a esto, con demás líderes; lo cual me ha permitido conseguir contactos y considerar la oportunidad de demostrarle a los jóvenes de mi municipio que es muy importante irnos fortaleciendo en temas políticos desde nuestra juventud”, afirma Jerson Andrés Campo Balanta, candidato al consejo municipal con el partido Asociación de Campesinos Juveniles de Guachené (ASOCAMJI).

Se pueden encontrar mayoritariamente partidos enfocados, en valores como: el liderazgo comunitario y la participación ciudadana, los cuales buscan una representación de la juventud rural impulsando el acceso al trabajo, la defensa del territorio, la sostenibilidad, la cultura afro y la inclusión social.

En el municipio, los candidatos y colectivos juveniles también se proponen representar a los principales sectores de Guachené: la Vereda Ciénaga Honda, La Cabañita, El Llano, San José, La 25, Veredas Unidas y el Casco Urbano. Cada uno de estos territorios expresa necesidades y visiones distintas, que en conjunto muestran la diversidad del municipio y la importancia de garantizar una voz juvenil para todos. (Fuente informe ASOCAMJI Guachené)

En Cali se busca consolidar la unión del Consejo Distrital de Juventud con las plataformas de las juventudes para así construir política mucho más desde la cultura y el arte, puesto que se busca que en las próximas elecciones incremente la participación con respecto al año pasado.

No obstante, en Guachené se siguen implementando el mismo método para generar conciencia y brindar oportunidades que los benefician a ellos como sociedad y a su imagen como municipio mediante ferias de emprendimiento, espacios de compartimiento de saberes, juegos afronortecaucanos, y competencias tradicionales. 

Medio del siguiente enlace se encuentran la lista de candidatos en todo el país filtrada por departamentos y municipios: https://candidateados.com/ 

sembratones, jornadas de limpieza, espacios inclusivos, en donde se expresan sus ideas y problemas para que sean llevados a la alcaldía .

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Las armas de polarización

Las armas de la polarización

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

La elección presidencial de 2024 en Estados Unidos fue una guerra mediática sin precedentes, marcada por la desinformación, el partidismo y el sesgo abierto. Los medios de comunicación, tanto tradicionales como emergentes, en vez de ser observadores imparciales, se convirtieron en protagonistas activos, influyendo en las decisiones de un electorado polarizado y con poca confianza en sus instituciones. Lo que muchos creían imposible, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se hizo realidad, y fue en gran parte producto de cómo los medios moldearon, sesgaron y manipularon las percepciones de los votantes. ¿Qué papel jugaron estos medios y cómo su falta de objetividad contribuyó al regreso de uno de los presidentes más divisivos de la historia?

Los Medios Tradicionales:

En 2024, la imparcialidad era prácticamente inexistente en los medios de comunicación. Los grandes nombres de siempre, como CNN y The New York Times, no ocultaron su desaprobación hacia Trump. Se dedicaron a enfatizar sus errores: el manejo de la pandemia, su retórica divisiva y los escándalos de su primer mandato. Sus reportajes, editoriales y coberturas no solo criticaron sus políticas, sino que intentaron posicionarlo como una amenaza para el país. En vez de cuestionar sus propuestas desde una perspectiva analítica, estos medios cayeron en una narrativa condenatoria que dejaba poco espacio para la objetividad.

En el otro extremo, Fox News y otros medios conservadores presentaron una imagen completamente opuesta de Trump. Este fue exaltado como un defensor de la economía y la seguridad nacional, alguien dispuesto a restaurar los valores tradicionales del país. Fox y otros medios conservadores mostraron a un Trump fuerte, eficaz y necesario, consolidando su base de apoyo y alienando a quienes querían una cobertura equilibrada. Así, estos medios tradicionales se convirtieron en vehículos de polarización, donde cada segmento de la audiencia encontraba solo las verdades que confirmaban sus propias creencias.

Los medios emergentes como Axios, Político y el papel del entorno digital

Pero la influencia en 2024 no fue exclusiva de los medios tradicionales. Nuevos actores como Axios y Político surgieron como fuentes de información rápida y análisis profundo, con formatos diseñados para captar la atención de una generación que ya no confía en los canales convencionales. Axios, con su estilo directo y su enfoque en la inmediatez, aportó una cobertura ágil de los eventos más relevantes. Su influencia en plataformas digitales fue evidente, especialmente entre un público joven que busca noticias condensadas y análisis breves. Sin embargo, la aparente neutralidad de estos medios emergentes también se vio afectada por la presión del entorno polarizado, y en ocasiones cedieron a la narrativa de lo “políticamente correcto”.

En paralelo, el ámbito digital fue decisivo en la amplificación de los mensajes de cada candidato. Plataformas como Twitter, Facebook y YouTube fueron utilizadas tanto para informar como para desinformar. Mientras que los grandes medios impulsaban su narrativa en sus canales, los candidatos y sus seguidores usaban las redes para transmitir mensajes de manera directa y sin filtro, lo cual ayudó a que teorías conspirativas y desinformación se propagaran sin control. La influencia de las redes sociales fue tal, que figuras y cuentas influyentes crearon espacios paralelos de discusión que, en muchos casos, terminaron siendo burbujas ideológicas donde los votantes se refugiaron de la información contradictoria.

¿Cómo la falta de objetividad catapultó a Trump?

La polarización mediática y la cobertura sesgada no solo reflejaron las divisiones políticas en Estados Unidos; jugaron un papel crucial en el retorno de Trump a la Casa Blanca. Los intentos de CNN y The New York Times de desacreditarlo fueron percibidos por su base como un ataque del “sistema” contra su candidato. Fox News y otros medios conservadores, al construir una narrativa que resaltaba a Trump como el defensor del “americano común” contra la élite liberal, ayudaron a consolidar su figura como el líder que “desafiaría al establishment”. En un país cada vez más fragmentado, la cobertura partidista generó un efecto de reacción en cadena, donde los votantes no buscaban informarse, sino confirmar sus propias ideas.

La postura polarizada de los medios emergentes, como Axios y Político, también contribuyó a esta situación, aunque desde una perspectiva distinta. Al ofrecer análisis rápidos y en algunos casos alinearse con ciertas tendencias progresistas, estos medios dejaron de ser espacios neutrales para convertirse en vehículos de la narrativa predominante en las redes. Para muchos votantes, la percepción de una prensa liberal e ideológicamente alineada fue una razón más para abrazar la promesa de “anti-establishment” que representaba Trump.

Las Redes Sociales y el auge de la desinformación

Las redes sociales jugaron el papel de “campo de batalla” para ambos bandos, permitiendo que cada grupo amplificara sus mensajes de manera inmediata y directa. Los partidarios de Trump encontraron en Twitter y Facebook espacios seguros para expresar sus ideas y difundir contenido que, en muchos casos, caía en la desinformación. Teorías conspirativas y narrativas falsas sobre el oponente demócrata circularon sin control, ayudando a cimentar una imagen de Trump como el único candidato dispuesto a desafiar “la verdad oficial” impuesta por los medios tradicionales.

Este flujo de información descontrolado tuvo consecuencias graves: se distorsionó el sentido crítico de los votantes y se fragmentó el acceso a la realidad. La exposición constante a desinformación y noticias selectivas generó un clima de sospecha hacia cualquier fuente de información que no apoyara la visión de cada grupo. La falta de intervención de las plataformas sociales en la regulación del contenido político permitió que la polarización alcanzara niveles peligrosos, donde el diálogo racional se volvió prácticamente imposible.

Un futuro de desconfianza y fragmentación

El regreso de Trump a la Casa Blanca es un reflejo de cómo los medios, en su falta de objetividad, han contribuido a un entorno político y social profundamente fragmentado. Los medios tradicionales, los emergentes y las redes sociales, al alinearse con narrativas específicas, fallaron en su papel de informar de manera imparcial, y se convirtieron en actores políticos que influenciaron directamente el comportamiento del electorado. La confianza en el periodismo, como institución de veracidad y análisis crítico, quedó debilitada, y el público se refugió en sus propias burbujas informativas.

El impacto de esta elección va más allá del resultado electoral. Los medios no solo han perdido su rol de observadores imparciales, sino que también han alimentado una crisis de confianza que podría tener consecuencias a largo plazo en la democracia estadounidense. La era de la polarización y la desinformación ha puesto en evidencia la necesidad urgente de un cambio en la manera en que se informa al público. La prensa, en todas sus formas, debe retomar su compromiso con la imparcialidad y la veracidad, reconstruyendo el vínculo de confianza que alguna vez tuvo con sus audiencias.

Fox News y otros medios conservadores presentaron una imagen completamente opuesta de Trump. Este fue exaltado como un defensor de la economía y la seguridad nacional, alguien dispuesto a restaurar los valores tradicionales del país“.

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Una derrota que no puede sorprender… Ahora

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Autor:  Pedro Pablo Aguilera

Donald Trump ganó de muchas formas pero la más relevante fue la ventaja de 4.8 millones de votantes que le dieron el voto popular con 71.59 millones de votos. Otra, fue la de haber ganado el sistema de votos indirectos o por delegados en los Colegios electorales con 292 frente a 224 votos, donde 270 era el punto de la victoria para ser presidente otra vez. Pero también, ganó las mayorías del Senado y de la Cámara de Representantes. Es decir tiene un control total en el ejecutivo, y el legislativo y como ya tenía la mayoría en la Corte Suprema tiene un poder completo en la democracia norteamericana.

¿Qué sucedió? ¿Porque perdió Kamala Harris?¿Cómo es posible que un convicto, un personaje tan escandalosamente controvertido como Trump regrese al poder tras 4 años?

Más que razones son emociones las que dominan la política y los dos atentados que sufrió aun siendo todavía muy discutidos le dieron simpatías, las víctimas, los “héroes” son atractivos en las novelas, el cine y en la vida real. Al parecer es más creíble un “villano” populista agredido que una mujer que arrastra la corresponsabilidad del liderazgo del peor gobierno demócrata de la historia republicana.

El pueblo norteamericano voto de hecho por un no culpable de Trump ante el golpe blando en el Capitolio en las pasadas elecciones. Esto en manos de los votos de centro-oeste agrario de EEUU profundamente conservador y el centralismo de Washington.

Las personas necesitan realidades y no promesas. La sociedad norteamericana con toda su complejidad castigó la crisis económica, la inflación el costo de vida y el deterioro de la clase obrera en particular en el llamado muro azul de los estados del norte o cinturón de acero de Pensilvania, Ohio, Indiana Wisconsin que donde la clase media trabajadora se ha sumido en una crisis económica.

Así mismo la sobre exposición de la ideología woke o progresista asociada al aborto, el feminismo duro, las minorías y la perspectiva de género manejada por medios ha tenido una respuesta radical de los conservadores, grupos religiosos. Jóvenes, mujeres, latinos no le dieron el voto en la cantidad esperada. La marea femenina nunca llego.

Y por otra parte, hay razones sociológicas que refuerzan esto. Ya que los afroamericanos hombres no están listos para un liderazgo femenino. Los Jóvenes están más interesados en sus realidades económicas que la agenda progre. Las mujeres están más interesadas en la economía que en un debate sobre el aborto sobredimensionada por una agenda de medios abiertamente woke. Y los latinos ya residentes están preocupados por la avalancha de sus compatriotas del sur que le deprecian su trabajo y los ponen en riesgo ante un mercado laboral en contracción.

La resultante es nos viene un populismo versión 2024 donde Trump consolidara el ataque al “estado profundo” una de las tesis centrales de los radicales anti federalistas. El “estado profundo” (deep state en inglés) es parte central de la retórica política de Donald Trump y algunos sectores del Partido Republicano en los últimos años que se refiere a la creencia de que existe una red de funcionarios gubernamentales no electos que operan en la sombra para influir o socavar al gobierno legítimo. Esta tesis conspiranoica sitúa a a Trump como un outsider que lucha contra un sistema corrupto y arraigado. Un super héroe.

Al fomentar la desconfianza hacia las instituciones y alimentar la polarización, esta retórica plantea desafíos para la cohesión social y la gobernabilidad. A medida que el país se enfrenta a futuros ciclos electorales, el legado de esta narrativa continuará influyendo en el debate político y en la percepción pública del gobierno.

La victoria de Trump es la victoria de la democracia iliberal sobre el liberalismo. Esto representa un cambio significativo en el panorama político global, con implicaciones profundas para las libertades individuales y las relaciones internacionales. Este fenómeno se caracteriza por la expansión de regímenes populistas de corte autoritario que aunque mantienen estructuras democráticas como elecciones y parlamentos, rompen con los principios fundamentales del liberalismo, como la separación de poderes, el respeto a los derechos humanos y la libertad de prensa. Eso es Trump, es Bukele y Milei.

Hoy los EEUU muestran una concentración de poder debilitándose las instituciones que actúan como contrapeso, como el poder judicial y los medios de comunicación. Con unas redes sociales y la utilización de medios – entiéndase X y Washington Post – para para difundir propaganda. Al mismo tiempo, se afianzará el nacionalismo con las políticas antinmigración y la defensa de valores tradicionales.

Los medios internacionales no estaban listos para aceptar un nuevo Trump y no vieron las venas abiertas de los EEUU. Y por ello ante una ola de violencia hubo una ola de silencio en los demócratas que se vieron superados por un actor que no es reconocido por los encuestadores; me refiero al “votante vergonzante” que oculta y miente su intención de voto real pero que en el instante de ejercerlo dirige su decisión contra las frustraciones del establecimiento. Esos fueron millones. Ellos hicieron que los llamados estados bisagras, indecisos se inclinaran mayoritariamente a los republicanos llevando nuevamente el poder a un movimiento pendular o de alternancia.

En verdad Kamala no podía ganar por honesta, preparada que estuviera. Un país se mueve al ritmo del más lento y no a otra velocidad.

La victoria de Trump es la victoria de la democracia liberal sobre el liberalismo. Esto representa un cambio significativo en el panorama político global, con implicaciones profundas para las libertades individuales y las relaciones internacionales”.

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Claudia la Presidenta

Claudia La Presidenta

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

Claudia Sheinbaum Pardo ya tiene un lugar en la historia de México al ser la primera mujer en ocupar el cargo como Presidente de México. Y eso no es poca cosa en un país que se  mueve entre el machismo desbordado y el protagonismo de la mujer mexicana.

Claudia  Sheinbaum, Presidenta electa de México

El papel relevante de la mujer mexicana, dicho en forma de  iconos, comienza con la veracruzana Maliche esclava-amante del conquistador de México Hernán Cortes (1519). Ella fue una mujer que entre la rebeldía y la inteligencia, fue el puente entre el imperio Azteca y la cultura europea. Su lugar es inamovible.

Tampoco podrá discutirse el papel de otra mujer mexicana, la patrona de México, la virgen de Guadalupe (1531) que simboliza la fusión espiritual entre creencias ancestrales con la occidental y permanece en cada espacio de la historia del país.

Le continua, Sor Juana Inés de la Cruz, monja pero ante todo intelectual del siglo XVII mexicano (1648—1695) Su obra es considerada en el nivel más alto llamado Siglo de Oro de la literatura española como poeta, dramaturga y polemista, rompiendo esquemas en un mundo excluyente y machista. Su valía  por desafiar las normas de su tiempo la hizo ser considerada como una intelectual brillante entre un mundo de hombres. Hoy día sigue siendo un referente en el arte y la autenticidad como mujer.

En la linea de tiempo le sigue Elvia Carrillo Puerto, mujer yucateca (1881-1965) política de filiación socialista, defensora de las luchas sociales y el sufragio femenino, conocida como la Monja Roja del Mayab. Fue pionera en ocupar puesto en el Congreso y logro la aprobación del voto femenino en 1953.

A  Elvia le fue contemporánea Frida Kahlo (1907-1954) la mujer mexicana más referenciada por su peso en la vida artística, política y cultural de México en el mundo. Ella, no sólo fue y es un referente del feminismo desde su obra pictórica llena de mexicanidad, si no por sus posturas personales en donde desafió también, como Doña Inés de la Cruz, las normas de género de su época y abogó por la igualdad de derechos para las mujeres.

Collage  IA  mujeres – Fuente craiyon.com

Claudia Sheinbaum Pardo, hoy electa presidente,  representa la continuidad del proyecto de izquierda de Manuel López Obrador. Sus retos serán grandes ya que millones de mexicanas esperan que ella  reduzca  los índices de 10 y hasta 11 feminicidios diarios, y ataque la desenfrenada violencia de género que según estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía llega hasta el 70.1 % de las mujeres que vive en México.

La presidenta de México es una científica con estudios de Física; maestría en Ingeniería Energética y doctorado en Ingeniería en Energía. A la vez, ha sido una activista social y política del partido MORENA.

Un reto es la lógica ruptura de la narrativa política entre Claudia que una científica-política y AMLO un político-político. Quién sale ha sido un confrontador. Ella habla de dialogar. México es un país de caudillos y no de academia al menos en lo político.

En economía hereda un déficit del 6 % y necesariamente será difícil no hacer una reforma fiscal que implicará recortes en lo social y ello le costará frente al asistencialismo de López Obrador.

La presidenta ecologista, se enfrentará a lo políticamente correcto cuando deba decidir su política energética ante PEMEX la empresa estatal petrolera, base política de MORENA y caja (no chica) de AMLO, que a la vez de ser enormemente contaminante, va en la dirección contraria a  su pensamiento ambientalista ¿Qué hará? En política mejor no apostar. De hecho ya se negó su filosofía ambientalista con el sostenimiento del polémico tren Maya con impacto ambiental negativo.

En temas  tan serios como migración y lucha contra los cárteles parece ser que todo quedará en un continuismo y eso es igual nivel de violencia y una política de militarización muy cuestionada desde los observadores de los Derechos Humanos.

En las relaciones internacionales entra en el club de la nueva izquierda sin saberse si habrá más cercanía a la línea histórica (Ortega-Maduro) o a la centrista (Lula-Boric). Eso definirá muchas cosas junto a quién gane las elecciones en EEUU y que no es poca cosa por ser el primer socio y el vecino.

En lo más interno la presidenta tendrá que decidir si va a continuar la línea  de ruptura de los equilibrios de poder  como deseaba Lopez Obrador o respetar  la compleja burocracia política mexicana.

En cualquier caso, tanto internamente como internacionalmente,  los retos son grandes pero el mayor, el ineludible que estará de casa en casa son las expectativas de las mujeres que no desean otra Malintzin.

En lo más interno, la presidenta tendrá que decidir si va a continuar la línea de ruptura de los equilibrios de poder como deseaba Lopez Obrador o respetar la compleja burocracia política mexicana.”.

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