El porcentaje de mujeres que trabajan de forma virtual ha incrementado

El porcentaje de mujeres que trabajan 
de forma virtual ha incrementado

Autora: Natalia Pastrana Ospina.

Facultad de Humanidades y Artes

En la actualidad, más de 66.103 mujeres han marcado notablemente su participación en la industria de juego, de suerte y azar en Colombia informó Fecoljuego. De estas mujeres, 46.272 son madres cabeza de hogar. Fecoljuegos también ha contribuido a que aproximadamente 8.000 mujeres tengan su primer empleo, demostrando así su apoyo ante el desarrollo profesional de las mujeres que realizan trabajos como: operadores de máquinas tragamonedas, croupier (repartidora de casino), vendedoras de apuestas, supervisoras de sala, pagadoras, personal de limpieza, atención al cliente, entre otros cargos más. En el año 2020, las mujeres representaban el 30% de los trabajadores en este sector, cifra que se elevó al 35% para el año 2023.

La asesora jurídica de Fecoljuegos, Tatiana Vásquez; expone el positivismo que promueven las mujeres en la industria. “Tener mujeres en cargos directivos no solo es una cuestión de equidad, sino también de eficacia empresarial y social. En la Federación, reconocemos que la diversidad de perspectivas en la toma de decisiones impulsa la innovación y mejora el rendimiento”.

En el sector laboral, el 30% de la junta directiva de Fecoljuegos está conformada por mujeres, y en las reuniones de junta, el 38% de los invitados especiales pertenecen a este género. Además, en comités clave como el Jurídico, Contable y de Oficiales de Cumplimiento, las mujeres representan el 27%, 33%, y 41% respectivamente. “Estamos orgullosos de ser un sector que abre cada vez más oportunidades para el empoderamiento y el liderazgo femenino en posiciones estratégicas”, afirmó Evert Montero, presidente de Fecoljuegos. Por otro lado, en Colombia se ha evidenciado el aumento de la participación de las mujeres en las plataformas digitales.


El porcentaje de mujeres que trabajan de forma virtual ha pasado del 35% en 2019 al 43% en 2023. Según datos recientes, el mundo online ha beneficiado a miles de mujeres en su parte económica, en los últimos años, un 25% de mujeres emprenden en sus propios negocios trabajando desde la comodidad de su hogar.


La asesora jurídica de Fecoljuegos, Tatiana Vásquez; expone el positivismo que promueven las mujeres en la industria. “Tener mujeres en cargos directivos no solo es una cuestión de equidad, sino también de eficacia empresarial y social. En la Federación, reconocemos que la diversidad de perspectivas en la toma de decisiones impulsa la innovación y mejora el rendimiento”.


Esto confirma el avance que ha tenido las mujeres en Colombia. En un ámbito que tradicionalmente ha sido dirigido por hombres, no significa que su recorrido haya sido fácil. Las mujeres enfrentan múltiples desafíos para poder entrar al mundo laboral y a medida que van escalando, van aumentando las dificultades para llegar a altos cargos, pero eso no ha sido impedimento. A pesar de los avances, la brecha salarial de genero hace que las mujeres continúen ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, según la marca.

 …El porcentaje de mujeres que trabajan de forma virtual ha pasado del 35% en 2019 al 43% en 2023″.

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Escapando del Posconflicto

Harrison, un joven de 21 años, desmovilizado de una de las nueve columnas móviles pertenecientes al bloque occidental de las FARC, liderado por Jorge Torres Victoria (alias “Pablo Catatumbo”), padeció durante cuatro años las asperezas propias de la vida de un miliciano raso, que con tretas fue casi hipnotizado para dejar a su familia y la vida en que hasta ese entonces conocía, con el fin de internarse en las selvas del Pacífico a cuidar la base de coca y pelear la guerra de otros.

La presión de verse como “el hombre de la casa” a tan temprana edad, el constante acoso por parte de grupos subversivos y la falta de oportunidades laborales (común en la mayoría de los sectores campesinos colombianos), condujeron a este joven a tomar partido en unos de los conflictos internos más longevos del mundo y a engrosar las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Cuando era apenas un adolescente de 15 años, asistía a una de las contadas escuelas que se encuentran en las áreas rurales pertenecientes al municipio de Tumaco, en Nariño.  Creció en una familia numerosa que vivía del pan coger y la pesca artesanal, cuando sus dos hermanos mayores decidieron ir a la ciudad con la esperanza de un mejor futuro, Harrison quedó encargado de responder por la alimentación de sus seis hermanos menores y su madre.

Tres años después de haber ingresado a las FARC, de haber sido humillado, de haber sembrado minas indiscriminadamente, de haber cuidado la base de coca de los grandes cabecillas y de pelear una conflicto ajeno, de haber consentido sin decir una palabra el consejo de guerra practicado a siete de sus ‘camaradas’ que intentaron fugarse un 24 de diciembre, Harrison tomó la decisión de fugarse tras conocer a Claudia, quien se convirtió en su compañera sentimental. No obstante, las promesas de un sueldo con el que pudiera en un futuro ayudar a su familia se fueron desvaneciendo con el transcurso de los días. El arduo entrenamiento en la selva y la coerción en su punto más alto, le pusieron los pies en la tierra, obligándolo a alejarse de su familia y a darse cuenta de que aquella vida no era la que le habían hecho creer.

Desde ese diciembre, Harrison se empeñó en planear una fuga que les permitiría, a él y su compañera sentimental en compañía de otros dos camaradas, poder incorporarse a la vida civil, dejar el camuflado atrás y volver a ver a sus familias. Sin embargo, los riesgos que conllevaba una fuga en grupo eran inadmisibles para estos jóvenes, puesto que no querían correr con la misma suerte de los camaradas que no lo habían logrado.

Por eso, el siguiente mes de junio Harrison se fue en una misión de campaña con otros integrantes de su columna móvil y después de una noche de rumba en una vereda del Patía, huyó poniéndose un bluyín, una gorra y una camiseta manga larga del Atlético Nacional sobre el camuflado; paso seguido, se armó de valor y corrió durante varias horas entre la selva y el mar para llegar al batallón del Ejército Nacional de Colombia más cercano. Allí, la madrugada del domingo 13 de junio se entregó, se sometió al interrogatorio, fue enviado a un Hogar de Paz durante tres meses y posteriormente, dejado en libertad.

En la actualidad, Harrison se encuentra en el programa de la Agencia Colombiana para la Reconciliación, en donde recibe ayuda de psicólogos, médicos y abogados; además, de ser acogido con ayudas mensuales de $480.000, mientras estudia y opta por una vivienda digna.

 Por David Guerrero Rivera  

  @dondavifernando

El Cosplay, un estilo de vida

El Cosplay, un estilo de vida

A

Autor: Alexa Ramírez.

Facultad de Humanidades y Artes

Hoy es Inuyasha, mañana Naruto o Rurouni Kenshi, personajes de series japonesas animadas que acompañaron la infancia de toda una generación en los noventa. Durante el año, él es cualquier personaje que desee ser, vive la fantasía, puede blandir una espada o ser un dulce y tierno príncipe. Esta tarde, Diego Armando Pérez es sólo un joven común sentado en el sillón naranja de su casa. Allí se destacan su máquina de coser, un computador -herramienta vital para su empresa- y una pequeña biblioteca atiborrada de libros, mangas, series de Anime y una que otra figurita coleccionable.

Fortalecer este aspecto es importante para enfrentarse a agresiones como el ‘bulling’ que es bastante frecuente en este gremio; en competencia se generan muchas rivalidades y es un ejercicio de exposición al público, por lo tanto debe estar preparado emocionalmente a críticas. 

“Mi secreta identidad es Larry Moon”, se presenta con humor. Relata cómo se enamoró de este arte; “llegó a mÍ hace como cinco años, cuando la palabra ‘Cosplay’ todavía no estaba tan establecida; pero empezó a despuntarse gente disfrazada a los eventos pequeños que había en ese momento en Cali. Me parecía muy divertido ver la creatividad tan expuesta y la recepción de la gente”. 

Larry Moon, el alter ego de Diego, pasa de varios días diseñando y confeccionando sus creaciones, disfraces que usa para representar a los personajes elegidos, cambiando de forma camaleónica su aspecto para cada evento social y mostrando su experticia y talento para el disfraz. 

Contrario a lo que podría pensarse y a diferencia de otros cosplayers, Larry Moon asegura nunca haberse sentido realmente como uno de sus personajes, como otros colegas que siempre “están en situación”, es decir, interpretando todo el tiempo el personaje que han escogido. 

¿Qué es Cosplay?
Es la contracción de costume-play, juego de disfraces, y se usa para determinar la representación de un personaje o una idea en particular. Los más usados y comunes son personajes de cómics, Anime, manga y videojuegos. 

Diego Armando siempre se sintió atraído por las artes manuales, desarrolló sus habilidades y hoy es un diseñador gráfico de 32 años de edad, egresado de la Academia de Dibujo Profesional. Trabaja como freelancer y se gana la vida alimentando la actividad que más disfruta, el Cosplay. Además, importa mercancía como pelucas y accesorios, oferta series de Anime y en su página de Facebook comparte paso a paso cómo elabora algunos de sus proyectos, resuelve inquietudes de sus admiradores y aconseja a cosplayers en desarrollo. 

Con experticia recrea personajes en tres dimensiones que usualmente viven en dos, crea un espacio para la convivencia entre la realidad y la ficción, diseña los patrones y modelos para su disfraz y busca los materiales precisos para la elaboración de su producto. “Qué pereza salir a buscar telas y no encontrar la indicada. Not funny”, dice en su más reciente estado de Facebook.
Trabaja desde su casa, cuando su proyecto es muy ambicioso consigue ayuda de amigos y recibe asesoría de su padre en la elaboración de accesorios o armas. 

El Cosplay le ayudó a afianzar lazos familiares: “mi papá siempre fue figura proveedora, asi que no nos veíamos mucho, al fallecer mi mamá me interesaba lo que él hacía y me servía, conectamos a nivel Cosplay”.En Cali, el Centro Cultural Comfandi sirve como escenario para el libre desarrollo del Cosplay. Mensualmente, jóvenes de diversas edades comparten allí su afición por la cultura de Asia oriental, los videojuegos, cómics, entre otros. En la actualidad el evento mensual Shinanime alberga alrededor de 1500 personas. 

Los retos de un Cosplayer 

En Colombia, desempeñarse como Cosplayer no es fácil, se requiere de mucha creatividad, conocimiento en manejo de materiales, presupuesto y actitud.
La apariencia física es uno de los obstáculos y aquí radica su arte, Larry dice que “había muchas figuras físicas que yo quería llenar y no podía…, me dije a mí mismo, ¡todo se puede solventar!, siempre hay una faja para quitarme lo gordito, unos lentes para el color de los ojos, unos zapatos para ganar estatura, la autoestima fue la que trabajé inicialmente porque no me sentía bien, no me agradaba a veces a mí mismo”. 

Fortalecer este aspecto es importante para enfrentarse a agresiones como el ‘bulling’ que es bastante frecuente en este gremio; en competencia se generan muchas rivalidades y es un ejercicio de exposición al público, por lo tanto debe estar preparado emocionalmente a críticas.
Larry aconseja documentarse sobre el personaje, estudiar sus movimientos y gestos en detalle y sobre todo respetar el personaje; además, ”manejar el ego. No dejes que el ego te gane; trabaja en una buena interpretación y cuida la autoestima”. 

Larry es uno de los más reconocidos en esta actividad en Colombia. Por eso, después de haber representado al país a nivel competitivo, ahora disfruta participando como jurado en diversos certámenes similares. “Desde siempre, Halloween ha sido mi fecha favorita del año, ahora disfruto más saliendo un 31 de octubre a mirar los disfraces de los demás que disfrazarme, yo ya lo puedo hacer cualquier día del año”. 

En Colombia, desempeñarse como Cosplayer no es fácil, se requiere de mucha creatividad, conocimiento en manejo de materiales, presupuesto y actitud. 

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Abuelitos 2.0: La tecnología los atrapa

Abuelitos 2.0: La tecnología los atrapa

Autores: Lorena Mayor Briceño | Juan Camilo Hurtado.

Facultad de Humanidades y Artes

En los años cincuentas y sesentas, la vida cotidiana no estaba dominada por la tecnología. Todo se movía a un ritmo mucho más lento y las tareas normales como estudiar, comunicarse con alguien o llamar por teléfono, no despertaban el frenesí de hoy.

Definitivamente hoy, en el mundo, la tecnología es para todos. 

Un estudiante tenía que ir hasta la biblioteca y hacer una investigación exhaustiva y leer muchísimos libros, para encontrar la información específica que necesitara. Por otro lado, para enviar mensajes de manera urgente se usaban los telegramas, puesto que una carta duraba días en llegar a su destino. Y ni pensar en hacer una llamada telefónica, debido a que no todas las familias tenían acceso a este servicio y, además, era muy costoso. 

Al llegar la era de la tecnología, la comunicación se simplificó y facilitó la vida de las personas, debido a que fueron optimizados los sistemas obsoletos, en áreas como la industria, las comunicaciones y la medicina. Con la aparición del Internet, la inmediatez en las comunicaciones cambió el curso de las cosas, se acortaron las distancias y las investigaciones quedaron a un clic. 

La tecnología llegó como una onda expansiva, avasallando más que todo las mentes de las nuevas generaciones que nacieron durante esta era, conocidas como ‘nativos digitales’. Estos jóvenes saben manejar los equipos y dispositivos móviles inteligentes intuitivamente, como si tuvieran dicha información metida en sus cuerpos como un chip. 

Anteriormente uno no podía hablar tan fácil con alguien, tocaba esperar una razón y ahorita el celular es muy importante  

Aunque esta era es fácil para los jóvenes de hoy, también ha ido influenciando poco a poco a las generaciones de los años cincuenta y sesenta, cuyos integrantes no han querido quedarse detenidos en el tiempo; por el contrario, han buscado aprender a manejar los equipos necesarios para incursionar en las nuevas tecnologías. Este es el caso de Carlos Adolfo Peña, caleño de 75 años, y de Blanca Lilia Jaramillo, oriunda del municipio de Restrepo, de 73 años, quienes están atrapados por ellas. 

Hace tres años Blanca Lilia ingresó al SENA a aprender a utilizar el computador. 

Abuelito tecnológico 

Desde el año 90, Carlos Adolfo empezó a utilizar los programas tecnológicos de la empresa en donde laboraba; su función en ese lugar era programar el tiempo de trabajo y la maquinaria para los subalternos. 

“Por mi vocación, se me ha facilitado usar la tecnología moderna, pero claro que hay cosas que todavía no conozco” explica Peña. 

Comenta que, gracias a estos avances, las familias hoy en día están más unidas: “hay programas como Skype, con el que uno se comunica con los familiares que viven en el extranjero y eso me parece muy bueno”. 

Un computador de escritorio, una Tablet y por supuesto un Smartphone no pueden faltar en la habitación de este amante de la vida cibernética, quien añade que antes, todas las mañanas compraba el periódico, pero ahora, con la gran variedad de aplicaciones que existen en estos equipos, se ahorra ‘una plática’. 

“Me gusta ser parte de esta familia tecnológica, me identifico mucho con todo esto, porque me ha permitido descubrir culturas de otras naciones que ni en sueños podría conocer”, afirma Peña al referirse a la influencia de esta evolución en la comunicación. 

Abuelita moderna 

Para la restrepeña Blanca Lilia Jaramillo, el celular y el computador son muy necesarios para comunicarse “porque anteriormente, uno no podía hablar tan fácil con alguien, tocaba esperar una razón y ahorita el celular es muy importante por eso”. A medida que fueron apareciendo estos aparatos en su vida, sintió interés en aprender a usarlos y -poniendo de su parte-lo logró. 

La tecnología ha contribuido al desarrollo de la sociedad, que ha avanzado en conocimiento y comodidad, sin embargo, ella ve que hay un distanciamiento en los jóvenes que permanecen “metidos en eso” y por esta razón, se ha visto afectada la unión familiar. 

Aunque por su edad, podría decirse que para ella todo tiempo pasado fue mejor, su adaptación a este nuevo mundo ha sido positiva, por las facilidades del mundo moderno. “Antes se lavaba a mano, ahora existe la lavadora, antes tocaba moler la carne, ahora viene todo listo”, concluye Blanca Lilia. 

La tecnología no es solo para los jóvenes 

Así como para Carlos Adolfo Peña y Blanca Lilia Jaramillo, hay una gran cantidad de abuelitos tecnológicos que se han ido adaptando a esta era. Por esta razón, los empresarios se preocupan por el bienestar y la comodidad de los adultos mayores y han generado productos, como el bastón del futuro, presentado en el año 2013 en Barcelona en el Mobile World Congress. Es un aparato que viene con GPS, con la finalidad de guiar y llevar un control de los movimientos de las personas de la tercera edad; además, incorpora un sensor en su agarre, con el que se pueden medir la presión arterial y los latidos del corazón. 

Definitivamente hoy, en el mundo, la tecnología es para todos. 

 

Al llegar la era de la tecnología, la comunicación se simplificó y facilitó la vida de las personas.

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