‘Radio Guayaba con Gusano’, narradores de vida

‘Radio Guayaba con Gusano’: narradores de vida

Autoras: Valentina Martínez Ome| María Camila Pineda Velásquez.

Facultad de Humanidades y Artes

Llenos de entusiasmo y curiosidad, con micrófono en mano, varios niños se convierten en narradores de historias que dan forma a la comunidad del oriente de Cali.

“Hacer radio empezó como un proyecto de juego, ahora lo veo más como una meta profesional, quiero convertirme en una voz de aliento para mi comunidad y que la gente me reconozca por lo que hago”, expreso Dilan Loaiza, líder de ‘Las Guayabitas’.

Desde los micrófonos de la emisora comunitaria Oriente Estéreo Cali se emite un programa hecho por voces juveniles, que se han convertido en los arquitectos de sus propias historias radiofónicas.

‘Radio Guayaba con Gusano’ es un programa que nació en el 2018 por iniciativa de Luis Einer Castaño, comunicador social de la Universidad del Valle; este colectivo es liderado por niños y jóvenes del distrito de Aguablanca, en Cali, principalmente del barrio Marroquín. Allí difunden las vivencias, pensamientos y expectativas de la comunidad a través de las artes visuales y la radio.

Este es un territorio que enfrenta diversos problemas que afectan significativamente a su comunidad, como la inseguridad, el desempleo, la pobreza, el consumo de drogas y la violencia, entre otros, carencias que han creado un entorno desafiante para los niños del territorio, que impactan negativamente en su calidad de vida y en su desarrollo integral.

“A través de la radio, los niños se auto reconocen y se auto representan con las realidades que viven dentro de su comunidad, pero que son invisibilizadas; encontrar en Cali una radio que les dé la oportunidad de expresarse, es nula, es por eso, que en Oriente Estéreo Cali ofrecemos un espacio que permita a los niños expresar sus experiencias y perspectivas desde temprana edad”, afirmó Camilo Mayor, director de la emisora.

                                                                                                  

Este espacio de comunicación para el cambio social surgió con el interés de tener una actividad segura para el entretenimiento y utilización del tiempo libre de los niños del territorio, creando foros de discusión en los que no solo se observe, sino también se participe activamente en la construcción del futuro de su entorno.

La prevención del consumo de drogas, las inseguridades, el acoso escolar (bullying) y los deportes son algunos de los temas tratados dentro de sus emisiones, que buscan propiciar la construcción de paz y el diálogo.

“Buscamos contribuir a la transformación social del barrio, a sus problemáticas y a las necesidades de las infancias dentro de su universo, ya que día a día convivimos con barreras de acceso al consumo cultural y patrimonial de la ciudad, la estigmatización hacia el distrito y hacia los mismos

jóvenes por su propia manera de ser, hablar y vestirse”, explicó Castaño, quien ha sido el encargado de este proceso.

Este colectivo se divide en tres grupos de jóvenes, los primeros son las ‘Pulguitas’, constituido por niños de 2 a 7 años; los segundos, ‘Guayabitas’, que tienen entre 8 y 12 años, y después están los adolescentes, conocidos como las ‘Púselas’, quienes son los pioneros de este proyecto.

“Hacer radio empezó como un proyecto de juego, ahora lo veo más como una meta profesional, quiero convertirme en una voz de aliento para mi comunidad y que la gente me reconozca por lo que hago”, expreso Dilan Loaiza, líder de ‘Las Guayabitas’.

A tan cortas edades, estos jóvenes ya tienen un pensamiento crítico sobre el futuro de sus vidas y sobre cómo pueden ayudar a los demás y a su comunidad. Sin ningún tipo de experiencia, solo con las ganas de ser escuchados, estos chicos se reúnen cada semana con guion en mano y con entrevistas previas realizadas a la comunidad del oriente y los barrios aledaños, como todos unos periodistas listos para iniciar el programa.

Una de las voces más activas del programa es la de Alan Stiven Perea (15 años), estudiante de noveno grado, que pertenece al grupo de los ´Púselas´. Él envía un mensaje “más que todo para los jóvenes y niñas de todo el pedazo, para que cambien y que busquen algo para hacer, y no se dediquen a perder el tiempo en las calles, ni quedar mal”.

Este proyecto de ‘Radio Guayaba con Gusano’ hace que los jóvenes coleccionen momentos fortuitos de su niñez a través de la comunicación como forma de generar desarrollo personal, territorial e identidad.

 …Desde los micrófonos de la emisora comunitaria Oriente Estéreo Cali se emite un programa hecho por voces juveniles, que se han convertido en los arquitectos“.

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El camino hacia una vida mejor: La lucha diaria de una familia migrante

El camino hacia una vida mejor: La lucha diaria de una familia migrante

Autoras: Katherin Tapias | Valentina Flórez.

Facultad de Humanidades y Artes.

En una pequeña y humilde casa del Municipio de Jamundí, Valle, vive la familia Seco, cuya historia ha llevado a sus integrantes a recorrer varios países en busca de nuevos comienzos, con el fin de cumplir sus sueños y buscar nuevamente un hogar o algo parecido a lo que tenían antes de que la sombra de la crisis envolviera a Venezuela.

La historia de la Familia Seco es un testimonio que yace en la adversidad y la fuerza, cuyo viaje está marcado por la valentía y determinación. Es una historia que marcará sus corazones y dejará huella en todo aquel que escuche o lea su relato.

La mezcla de esperanza y vitalidad era lo que mantenía fuerte y unida a los Seco; la partida de su país natal a un nuevo territorio fue un acto de desesperación y valor, en el que cada paso hacia el horizonte se convertía en un adiós doloroso. Después de ver a su hijo mayor de 19 años, Alejandro Villasmil desmayarse por falta de alimentación y caer en cuenta de que sus otros dos hijos, Alessandra de 16 años y Elías de 14 años, no tenían la oportunidad de tener ropa interior y un calzado en buen estado, Aleucene Seco decidió luchar para encontrar una salida a ese laberinto de escasez y dificultades.

Tras 5 días de travesía por las costas de Venezuela, llegaron a Colombia el 24 de diciembre del 2018, esperando recuperarse del desgaste de los últimos 7 años que sufrieron, por la crisis de su país natal. Aleucene mencionó que desde el mismo día que pisaron tierra colombiana, “fue difícil acostumbrarme porque el dinero en Venezuela no rendía, y aquí en Colombia sí. Quedé en shock y me costó adaptarme al peso colombiano”. Relató que con tan solo $20.000 obtuvo la misma cantidad de alimentos que ella compraba en Venezuela para una semana.

Afortunadamente, desde meses antes, Fredy Ortuño, la pareja sentimental de Aleucene Seco, había tomado la decisión de aventurarse al proceso migratorio, al igual que aproximadamente 1.3 millones de personas venezolanas lo hicieron en 2018, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Cabe resaltar que Ortuño fue el primero de su núcleo familiar en hacerlo, logrando conseguir un trabajo que lo ayudaría a residir en uno de los barrios de Jamundí, llamado Terranova.

Cinco días después de que Aleucene y sus hijos llegaron a donde residía su pareja sentimental, se enfrentaron a un conflicto con otras familias que vivían en esa misma casa, hecho que los llevó a tomar la decisión de salir a calles que antes no habían recorrido, en busca un nuevo empleo para poder mudarse de hogar. Por suerte, una vecina al enterarse de que la familia de venezolanos iban a vivir en la calle, por el conflicto presentado en su antigua residencia, les dio posada mientras Seco conseguía trabajo arreglando uñas, su especialidad.

A pesar de los desafíos que enfrentaron en su nueva vivienda, la familia Seco no perdió la esperanza ni la determinación; sin embargo, vivieron días en los que tenían una batalla constante con la discriminación. A pesar de las críticas, la familia Seco se mantuvo unida por el vínculo inquebrantable del amor y la esperanza de conseguir un futuro mejor.

Durante varios meses en los que fueron víctimas de rechazo y exclusión por llevar sangre venezolana, poco a poco comenzaron a adaptarse a la vida en Colombia. Gracias a su ardua búsqueda de empleo, logró una estabilidad económica que le permitió asegurar un techo sobre sus cabezas. Los niños comenzaron a sentirse acogidos por sus compañeros del colegio e incluso mantuvieron una buena relación con sus docentes.

Con el pasar de los meses, la familia Seco comenzó a sentirse cada vez más arraigada a su nueva tierra, adoptando costumbres y tradiciones colombianas, y descubriendo la belleza de la cultura valluna. Estaban impactados con la generosidad de las personas cercanas, recordándoles que así de hogareño se sintieron en su país en una época pasada. Ya no sentían que fuera la tierra de ellos, pero, aun así, los recuerdos de su hogar en Venezuela nunca desaparecerían del todo. Encontraron consuelo y esperanza en la idea de que estaban construyendo un nuevo hogar en un lugar que ya no les era desconocido.

La historia de la Familia Seco es un testimonio que yace en la adversidad y la fuerza, cuyo viaje está marcado por la valentía y determinación. Es una historia que marcará sus corazones y dejará huella en todo aquel que escuche o lea su relato.

 …La mezcla de esperanza y vitalidad era lo que mantenía fuerte y unida a los Seco; la partida de su país natal a un nuevo territorio fue un acto de desesperación y valor”.

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ADULTOS MAYORES Y FISIOTERAPIA EN CASA

ADULTOS MAYORES Y FISIOTERAPIA EN CASA

Autores: Natalia Vallejo | Andrea Caicedo | Angelica Lerma.

Facultad de Humanidades y Artes

La vejez no es una enfermedad, es cuando se llega a la tercera edad, al cumpir 60 años y empiezan a aparecer ciertas dolencias, o se agravan las ya presentes. Algunas son la pérdida general de fuerza y potencia muscular, la lentificación de reacciones defensivas y alteraciones articulares. 

A estos profesionales, la modalidad domiciliaria también los benefició, porque “manejaba mi propio tiempo, estaba en casa, organizaba mis prioridades y lo mejor era que, al no tener contacto con los pacientes, minimizaba el riesgo de contagio por el COVID”. 

También suelen aparecer enfermedades, como artritis, parálisis, vértigo, que pueden ser aliviadas con sesiones de fisioterapia, aseguró Angie Paulina Albán, quien trabajó con el ancianato San Miguel. 

Primero, se revisa el estado funcional, la gravedad de la afección y el control de la fuerza ósea y muscular, para que la mejoría sea constante y el tratamiento efectivo. De forma complementaria se requiere de un rendimiento emocional, lo que contribuirá a mejorar las actividades de la vida diaria de los adultos mayores después de la terapia, explicó Albán. 

Sin embargo, debido a la pandemia, que afecta especialmente a este grupo poblacional, sus sesiones de fisioterapia se han complicado.  Durante marzo y abril de 2020, fueron suspendidas y según Leidy Marcela Fernández, fisioterapeuta de la Escuela Nacional del Deporte, al reactivarse, en mayo, la consulta externa y las terapias pospuestas -con alternancia y atención presencial solo a pacientes con condiciones severas-, “se les tuvo en cuenta, al asignar citas en casa, porque la gran mayoría de mis pacientes son de alto riesgo, por ser adultos mayores de 70 años o personas con diabetes u otras enfermedades crónicas, y en este momento deben ser cuidados del COVID-19”. 

La profesional comentó que para quienes tienen sintomatología cardiovascular, “el centro médico autoriza hacerles un control dual, dos veces a la semana presencial y el resto de los días a través de medios virtuales, con el fin de tener un mayor control de sus signos vitales”. El 50% de sus pacientes así lo requieren.  

David Vargas (86 años), quien tiene afecciones cardiovasculares después de atravesar por un preinfarto, es uno de sus pacientes. “Después de este suceso y a su edad, el cuerpo se va endureciendo y las terapias hacen relajar las articulaciones”, relató Fernández. 

Al empezar, los pacientes se someten a una serie de exámenes, para evaluar si requieren terapia en casa. “Lograr que los adultos mayores la tengan es un reto para cada miembro de la familia, que debe acompañarlo y que confía en que el adulto mayor retome su independencia, con tratamientos activos que anulen la sintomatología invalidante”, afirmó la fisioterapeuta Heidy Ruiz. 

A estos profesionales, la modalidad domiciliaria también los benefició, porque “manejaba mi propio tiempo, estaba en casa, organizaba mis prioridades y lo mejor era que, al no tener contacto con los pacientes, minimizaba el riesgo de contagio por el COVID”. 

Pero no todos los pacientes sienten que tienen el mismo nivel de mejoría; Maria Julia Flórez (64 años) tuvo lesiones, producto de un accidente laboral y debió ser operada. Ella expresa que no siente mejoría con la rehabilitación en casa “porque no están todas las máquinas y herramientas que uno requiere; sí es de ayuda esta nueva modalidad, pero no es lo mismo cuando uno va y tiene todas las máquinas para hacer las terapias”. Sin embargo, reconoce que “la fisioterapeuta es muy humana y tiene toda la disposición para ayudarlo a uno”. 

Sin duda alguna, esta nueva modalidad de atención de fisioterapia, es de gran importancia para los adultos mayores, debido a que con el pasar del tiempo, ciertos pacientes requieren una mejor motricidad y una mayor sensación de bienestar. Esta herramienta ha sido de gran ayuda para la mayoría de pacientes, ya que pueden hacerla sin salir de sus casas, evitando las aglomeraciones en los centros de salud. 

También suelen aparecer enfermedades, como artritis, parálisis, vértigo, que pueden ser aliviadas con sesiones de fisioterapia.

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Descuido médico: Entre la esperanza y el desamparo

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“Yo soy bonita, así esté en una silla de ruedas”: Vicky y su Charcot

“Yo soy bonita, así esté en una silla de ruedas”: Vicky y su Charcot

Autores: Tatiana Sánchez | Sofia Vinasco.

Facultad de Humanidades y Artes

Cuando se cree en una misma, los límites desaparecen, eso enseña Vicky Monroy (24 años), quien padece de una enfermedad llamada Charcot-Marie-Tooth, que le fue  diagnosticada a sus 2 años de edad. Esto no le impidió ser lo que es hoy en día y demostrar que para soñar no hay impedimentos; es estudiante de publicidad de la Universidad Santiago de Cali, nadadora profesional, modelo de inclusión y creadora de contenido. 

Me generaba muchas frustraciones ver a chicas de mi edad haciendo cosas que quizás yo no podía, un caso específico, es que yo no puedo usar tacones, porque me puedo caer y tampoco me ponía vestidos, por inseguridad; además, tengo cicatrices de mis cirugías, lo que ocasionaba que mi autoestima decayera.

¿Qué la hizo llegar a Cali? 

Soy de Bogotá, pero hace 6 años mi madre vive en Cali y al terminar el colegio me vine con ella, empecé a estudiar inglés y 3 años después me devolví a Bogotá a estudiar sociología en la universidad Santo Tomás, donde hice dos semestres. Pero algunos factores me hicieron retirar, como que no cuenta con la infraestructura para que yo me pudiera mover libremente, además estaba viviendo sola y la parte económica influye mucho también, por eso decidí devolverme a Cali. Estudio gracias a una beca de una fundación y averigüé si podría utilizar la beca para seguir estudiando algo diferente, es cuando me enteré de la USC. 

¿Por qué decidió empezar a subir contenido?  

Al principio mi canal era deportivo, se llamaba actividad física para todos, mi objetivo era motivar a personas con discapacidad a ejercitarse, ya que en Internet hay muy poca información acerca de esto, empecé a grabar mis ejercicios, pero no era tan fácil, pues los permisos para grabar en los gimnasios eran difíciles de conseguir, así que decidí empezar a hablar de mí, titulando al canal Vicky y su charcot, donde empiezo a hablar de mi vida con discapacidad, mis inicios en el modelaje, en el deporte y cómo vivo, creo que ha sido una experiencia muy chévere porque puedo llegar a más personas que quizás vivan lo mismo. 

¿Cómo se inició en el mundo de la natación, cuando vivía en Bogotá? 

De forma terapéutica, ya que mi enfermedad no tiene cura, pero sí se puede tratar con terapia física y procedimientos quirúrgicos; mi tía conoció a un entrenador que estaba trabajando con discapacitados, entonces le habló de mí y empecé a entrenar con él, nunca me imaginé ser deportista. Meses después me convocaron para la Liga de Bogotá. All año, pasé a ser selección Colombia. Fue un proceso muy rápido y bonito, y lo que soy hoy me lo dio el deporte, esa independencia y esa capacidad de ver qué puedo hacer todo lo que me proponga. 

¿Cómo se convirtió en modelo de inclusión? 

Me generaba muchas frustraciones ver a chicas de mi edad haciendo cosas que quizás yo no podía, un caso específico, es que yo no puedo usar tacones, porque me puedo caer y tampoco me ponía vestidos, por inseguridad; además, tengo cicatrices de mis cirugías, lo que ocasionaba que mi autoestima decayera. Siempre me gustó el modelaje, pero nunca había visto una modelo con discapacidad, eso hacía que pensara que no podía hacerlo, hasta que un día dije: si no hay nadie, yo voy a ser la primera; entonces, empecé a investigar, descubriendo que sí había modelos con discapacidad, pero en su mayoría estaban en otros países. Luego encontré un diseñador que me brindaba la oportunidad de modelar, con mucho esfuerzo me di cuenta de que la belleza es subjetiva y de que todos realmente somos bellos, yo soy bonita, así esté en una silla de ruedas y me acepto como soy.   

¿Qué anécdotas ha vivido dentro y fuera del ambiente universitario? 

Algo muy chistoso que pasa en la Santiago es que cada vez que llueve se va la luz y a veces tenía clase en un tercer o segundo piso y no podía usar el ascensor, entonces me daba mucha impotencia no poder subir, de hecho una vez perdí clase y luego el profesor bajó a explicarme lo que habían hecho; en el aspecto positivo, la posibilidad de movilizarse con mucha facilidad es algo muy chévere, puedo ser súper independiente, si quiero ir al baño, a la cafetería o a la piscina, la universidad me lo permite, no tengo esa limitación que tenía antes en la otra universidad. 

¿Cúal es la imagen que desea proyectar a personas que tengan alguna discapacidad? 

Cada persona tiene su drama diferente y ninguno es menor al otro, la imagen que deseo proyectar es que no está mal sentirse triste o diferente, pero que todos tenemos derecho a salir adelante, y el hecho de que otra persona vea mis videos y se sienta motivada a lograr sus sueños es muy gratificante. Quiero que vean que no hay que enfocarse solo en lo malo, porque si yo lo hubiera hecho, no sería lo que soy hoy. 

 

 …mi enfermedad no tiene cura, pero sí se puede tratar con terapia física y procedimientos quirúrgicos.

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El lenguaje del amor   Una familia sordomuda desafía las barreras lingüísticas con afecto, ingenio y determinación.  “En la primaria, mi mamá acostumbraba a preguntarles a los maestros sobre mi rendimiento académico; un día, una de las docentes, al ver las señas que...

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UN “CHAMO” EN LA USC

Keiner Aldair Chará Moreno es un joven estudiante de Comunicación Social en la Universidad Santiago de Cali. Actualmente cursa tercer semestre.


Grettel Julieth Alomía Jurado

@grettelzita

Keiner es venezolano de nacimiento, su padre es litógrafo y su madre costurera, ambos son colombianos, pero han vivido prácticamente toda su vida en Venezuela. Emigraron en la época en que el vecino país tenía mejores ofertas de empleo.

“Chamo”, como es popularmente conocido entre sus compañeros, llegó a Cali el 20 de julio de 2013. Colombia no era del todo extraño para Keiner, pues en la mayoría de los diciembres que recuerda, viajaba con sus padres a celebrar el fin de año en la capital del Valle.

En Venezuela, Keiner trabajaba en una compañía electrónica; además, estudiaba Ingeniería de sistemas en la universidad, que le quedaba muy cerca del trabajo. Pero no pudo seguir con esta carrera porque lo afectó un problema de visión.

“La universidad en Venezuela no es mala, son malos los profesores, que les da pereza llegar a clase, entonces ponían calificaciones de acuerdo a la imagen que tenían de cada persona.” link.

Tras la problemática social que están viviendo los venezolanos y los peligros que en las calles del vecino país, los padres de “Chamo” le propusieron estudiar en Cali, aprovechando que allí vivían familiares que lo estaban esperando para apoyarlo. link.

Asegura extrañar sus padres, pero comenta que a diario se ve y se comunica con ellos vía Skype, Whatsapp y Facebook.
“Amo mi país, y me duele mucho lo que está atravesando, y que esa misma consecuencia de inseguridad lleve a que muchas personas como yo, tengamos que salir a buscar oportunidades afuera, sabiendo que mi país es tan rico, pero tan mal aprovechado”, comenta Keiner.

En cuanto a la Comunicación Social, dice que ha mejorado su forma de ser, ahora es entrador, es más sociable.

Está muy agradecido con las personas que se ha encontrado en la universidad, pues siente que ya tiene amigos, que hasta le hacen bromas, imitando los términos que trae desde su país.

“Ayer estaba almorzando en el sótano de la universidad con una compañera, se estaba demorando mucho el pedido, cuando mi compañera dice: Oye, Chamo esa señora se está demorando burda de tiempo. Y yo suelto a reírme, cómo que burda le pregunto y responde: ¿No es lo que tú dices cuando es mucho?

Asegura que le gusta que le digan “Chamo”, pues le recuerda de dónde viene y de los sacrificios que han tenido que pasar, él y su familia, para poder realizar sus sueños.