La realidad de los barrios bajos en Buenaventura: desafíos y realidades de la pobreza en Santa Mónica

La realidad de los barrios bajos en Buenaventura: desafíos y realidades de la pobreza en Santa Mónica

Autoras: Yaritza Palacios | María José López.

Facultad de Humanidades y Artes

A pesar de los desafíos persistentes, la resiliencia y la esperanza de la comunidad en los barrios bajos de Buenaventura siguen siendo su mayor fortaleza.

Ester Yessenia Torres (31 años), quien vive en el barrio Santa Mónica, muestra su preocupación por los niños de la comunidad, no quiere verlos crecer en medio de la violencia y mucho menos que terminen en el vandalismo. Afirma que “por ahora no hay oportunidades de educación, ni mucho menos de empleo”, pero sostiene que “la solidaridad y estar unidos como comunidad nunca nos falta”.

Desde el vandalismo como grito silencioso de descontento, hasta la infancia robada por el consumo de sustancias alucinógenas, las adversidades que enfrenta una comunidad abandonada a su suerte, la negligencia en la provisión de servicios básicos y la ausencia de políticas efectivas contribuyen a dejar a estos residentes en un estado de desamparo constante. En las calles de Santa Mónica, la pobreza se manifiesta en cada rincón, limitando el desarrollo y la esperanza de quienes llaman a estos lugares ‘’su hogar.

Además de ser el puerto más importante del país, esta ciudad alberga a unos 400.000 habitantes, de los que el 80,6% viven en condiciones de pobreza y el 43,5% en extrema pobreza. La ciudad, donde pasa la mayoría de la carga de entrada y salida del país, tiene un alto índice de desempleo del 29%, subempleo del 35%, un gran déficit de viviendas, cercanas a las 30.000 unidades, y bajos niveles de cobertura en educación y servicios públicos, lo que aporta a la perpetuación del vandalismo.

Allí se encuentra Regina Riascos (81 años), quien confirma que la escasez de oportunidades y de recursos, así como la violencia, ha incidido en muchas de las situaciones por las que esta comuna está pasando. Manifiesta que ojalá “mejore esto pronto, para estar mejor en la comunidad, más tranquilo”.

El agua potable es otro desafío cotidiano, esta situación se agrava aún más cuando las condiciones climáticas no permiten la recolección adecuada de agua de lluvia; la negligencia por parte de las autoridades en la provisión de servicios básicos y en la implementación de políticas efectivas para abordar la pobreza y el desarrollo comunitario deja a los residentes en una situación de desabrigo.

                                                                  

Jhon Neider Riascos (32 años), un habitante del barrio Santa Mónica, da a conocer su descontento, recalcando que “el mayor desafío es la carencia de recursos básicos. Especialmente con el agua, llegan expertos al lugar para resolver esto, pero hasta el momento no se ha visto ninguna solución. Me pregunto día a día cómo sobrevivir”.

Ante esta situación crítica, Riascos clama a las autoridades y a la sociedad en general para que “no abandonen la gente, porque acá también somos parte del pueblo de Buenaventura y estamos muy abandonados. Que nos colaboren”.

Violencia creciente en los barrios bajos

De acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Medicina Legal, se observó un aumento del 5.2% en los homicidios durante el periodo de enero a noviembre de 2023, en comparación con el mismo periodo de 2022. En los primeros 11 meses de 2023, se reportaron 12.682 homicidios, lo que representa 637 casos más que en 2022, año en el que se registraron 12.045. Esto significa que mensualmente se ha presentado un promedio de 1.152 homicidios.

Sin acceso a oportunidades y modelos positivos, muchos crecen con la mentalidad de seguir el ejemplo de lo que ven a su alrededor, contribuyendo así a un ciclo continuo de delincuencia y desesperanza.

Ester Yessenia Torres (31 años), quien vive en el barrio Santa Mónica, muestra su preocupación por los niños de la comunidad, no quiere verlos crecer en medio de la violencia y mucho menos que terminen en el vandalismo. Afirma que “por ahora no hay oportunidades de educación, ni mucho menos de empleo”, pero sostiene que “la solidaridad y estar unidos como comunidad nunca nos falta”.

                                                                 

Igualmente, Andrés Vente Sinisterra (37 años), líder del barrio Santa Mónica de Buenaventura, expresó “se necesita un fuerte apoyo por el Gobierno y otras organizaciones para enfrentar los desafíos, y la importancia de una mayor inversión social, especialmente en el ámbito deportivo, para brindar oportunidades a los jóvenes talentosos y tratar de que los jóvenes tengan otra opción, que miren hacia el futuro, que el deporte y el estudio, es parte para una mejor calidad de vida”.

Abordando los problemas de estigmatización, intolerancia y violencia, Vente señaló la estrechez de inversión y capacitación como factores clave, llamando a una colaboración conjunta entre el Gobierno, el departamento y el municipio para mejorar la situación.

Finalmente, su mensaje a las autoridades y la sociedad en general fue de reconciliación y cambio de mentalidad, destacando la importancia del estudio y la necesidad de brindar oportunidades a los jóvenes para un futuro mejor.

A pesar de los desafíos persistentes, la resiliencia y la esperanza de la comunidad en los barrios bajos de Buenaventura siguen siendo su mayor fortaleza.

Es fundamental que de las siete promesas del Gobierno Petro con el Pacífico Colombiano se cumplan, al menos dos:

1. Acceso al agua potable La vicepresidenta, Francia Márquez, se comprometió a abordar la cuestión del suministro de agua en diversas regiones del Pacífico como Buenaventura, Guapi, Timbiquí, Tumaco y Quibdó. Además, se compromete a revisar los gastos asignados en los últimos cinco años para la edificación de infraestructuras de agua y saneamiento en dichas zonas.

2. Cumplir con los acuerdos del paro cívico de 2017: Las manifestaciones que paralizaron la actividad en el Pacífico y que bloquearon el acceso al puerto de Buenaventura durante 21 días lograron la expedición de un decreto, el 1402 de 2017, que fue ignorado por el gobierno de Iván Duque y retomado por el de Gustavo Petro, quien se comprometió a cumplirlo “fielmente” junto con la comunidad de Buenaventura.

Para salir de la pobreza y mejorar su calidad de vida, no solo se busca arrojar luz sobre una realidad poco conocida, sino también inspirar acciones para brindar oportunidades equitativas y un futuro más prometedor para todos los miembros de la comunidad.

En las sombras de Buenaventura se esconde una realidad desgarradora, tejida por la pobreza que asfixia las aspiraciones de sus habitantes en los barrios bajos“.

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La Calle nos llama: Cómo afrontar la habitabilidad en calle

La calle nos llama: Cómo afrontar la habitabilidad en calle

Autoras: Luis Andrés Urrutia Moreno.

Facultad de Humanidades y Artes

“La desobediencia y el consumo de sustancias psicoactivas fueron mi mayor motivación para caer en el mundo de la calle. Yo viví alrededor de 8 años en esta situación”. Así cuenta Alexandra Muñoz un episodio trágico de su vida, del que, por fortuna, logró salir.

Una de las misiones de la RAC es articularse con empresas del sector privado para que, mediante estrategias de inclusión laboral, la persona en proceso de resocialización pueda tener como premio a su voluntad de salir de las calles una nueva oportunidad en la vida laboral.

Ella era una de las 4.749 habitantes de calle que deambulaban por la capital del Valle del Cauca, según estadísticas del DANE.

Desafortunadamente, no todos corrieron con la misma suerte que Muñoz y hoy, cinco años después, ya se cuentan cerca de 5.500 personas sin techo, que gravitan en las calles de Cali, lo que constituye un aumento del 24%, en relación con el 2019.

Hasta hace unos años, Alexandra Muñoz vivía en la calle, consumiendo heroína. Cuando no tenía cómo adquirirla, se dejaba llevar por el bazuco, pero gracias a su proceso de resocialización en la Fundación Samaritanos de la Calle, actualmente labora con esa organización.

“Yo inicié mi vida en calle a la edad de 15 años, ya que, existieron varios detonantes que permitieron que yo cayera en este flagelo. Gracias a la labor de Samaritanos de la Calle pude salir de las garras de la drogadicción. Ahora me encuentro dando a conocer mi historia de vida en diferentes espacios, este ha sido un trabajo realmente gratificante y maravilloso donde he aprendido demasiado lo que me ha permitido crecer personal y financieramente”, explica.

Organizaciones sociales se unen para dignificar la vida en calle

Para establecer un Plan de Acción de Atención Integral dirigida al Habitante de Calle, desde 2019 la Secretaría de Bienestar Social de Cali lidera la estrategia Red Amigos de la Calle, RAC, que nace de la necesidad de articular a la ciudadanía, el sector privado, organizaciones de base y sector público, para dignificar la vida de los habitantes de calle de la ciudad.

El trabajo consiste en atender a la población sin techo y con personas en riesgo de habitar la calle. Su objetivo se enmarca su dignificación, es decir, que los habitantes de calle tengan un mínimo vital de alimentación, ejercicios de autocuidado y puedan descansar en espacios dignos y seguros que han dispuesto la alcaldía y 29 fundaciones que trabajan día y noche.

                                                                                   

La Red está conformada por fundaciones como Samaritanos de la Calle, que es el operador principal de la Alcaldía de Cali; se encarga de atender a la población Habitante de Calle de todo el territorio distrital. También la integran organizaciones sin ánimo de lucro, siendo el trabajo social su principal inspiración. Este programa cuenta con servicios como ducha móvil, atención en salud y espacios de escucha con trabajadores sociales y psicólogos.

La auxiliar de enfermería Sandra Ruiz, quien forma parte del sistema, explica: “Venimos acompañando desde hace 4 años a las fundaciones en sus procesos de postulación a proyectos productivos que propenden a mejorar su calidad de vida. En ese orden de ideas, si la fundación requiere ayuda institucional, nosotros realizamos un diagnóstico de sus necesidades para poder hacer un cronograma de actividades y un plan de acción a ejecutar con ellos”.

Una de las misiones de la RAC es articularse con empresas del sector privado para que, mediante estrategias de inclusión laboral, la persona en proceso de resocialización pueda tener como premio a su voluntad de salir de las calles una nueva oportunidad en la vida laboral.

Otra de las funciones de la RAC es hacer jornadas de asistencia social en los sitios de alta concentración de habitantes de calle, ya que en estos espacios se puede dar a conocer el programa y sus rutas de atención. En estas jornadas de articulación se desarrollan varias actividades, como baños con ducha móvil, vacunación contra la Influenza, Hepatitis B o COVID- 19, ollas comunitarias, entrega de ropa y peluquería.

En muchos casos, estas personas tienen animales de compañía, entonces se hacen jornadas para aplicarles vacunas contra la rabia, desparasitarlos y activarles ruta de atención para ser atendidos en el Centro de Bienestar Animal de la ciudad.

La coordinadora del equipo de Redes de Apoyo del Programa Habitante de Calle, Carolina Aristizábal, cuenta que “Para nosotros es muy gratificante que la comunidad de organice y nos ayude a socializar nuestra hoja de ruta para intervenir adecuadamente a nuestra población. Sabemos que, al no tener política pública de habitabilidad en calle, nuestros recursos son pocos, pero debemos agradecerles a estas personas que desinteresadamente ponen a disposición sus hogares y sus talentos para atender esta situación”.

Así mismo, Wilmer Reyes, líder de la fundación Dios es Amor, manifiesta: “Aquí trabajamos bajo la voluntad de Dios; en ese sentido, el habitante que ingresa a este espacio debe estar sujeto a las dinámicas y normas que están establecidas, cuentan con alimentación desde que se levantan hasta que se acuestan y le agradecemos a la Alcaldía de Cali por la disposición y por apoyarnos en esta bella labor.

El alcalde Alejandro Eder busca que el sector privado pueda ser gestor de cambios positivos para las personas que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad en el territorio caleño.

…Se cuentan cerca de 5.500 personas sin techo, que gravitan en las calles de Cali, lo que constituye un aumento del 24%, en relación con el 2019″.

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TRAVESÍAS DE LA EDUCACIÓN EN EL TERRITORIO COLOMBIANO

El precandidato a la presidencia de Colombia, Sergio Fajardo, está comprometido con procesos de cultura ciudadana en el territorio nacional. Los temas que trata en sus encuentros con los jóvenes apuntan a la construcción de una sociedad más tolerante y equitativa. Independientemente de su candidatura, sus propuestas educativas lo han convertido en una de las figuras más importantes en el capítulo de la paz para Colombia.

El exgobernador de Antioquia habla apasionado sobre la evolución y formación de centros educativos en los lugares más alejados de su departamento es tu tiempo de mandatario.

“¿Hacia dónde va Colombia con Fajardo?”, fue el título del foro liderado por Fajardo en la Universidad Santiago de Cali, en el que hizo un profundo cuestionamiento a las nuevas generaciones, más como docente que como político.

Generar debate con los jóvenes es un ejercicio enriquecedor para quien observa en la educación un espacio en el que debe empezar la sensibilización para lograr entender a profundidad  la tragedia que el conflicto armado ha desatado durante 60 años en el territorio;  “cuando logramos entender que la falta de educación ha hecho que los de afuera lleguen a construir maquinarias gigantes en nuestros puertos, para llevarse nuestras riquezas y devolvernos sólo pobreza, es cuando nos damos cuenta que la educación es la clave”, reflexionó Fajardo.

Escuchando hablar a Fajardo acerca de sus planes para desenterrar a los pueblos más olvidados del territorio nacional, gracias a la ambición de unos pocos, se logra dimensionar que la educación es la ruta para el posconflicto.

La corrupción  ha  entrado en cada instancia neurálgica del Estado colombiano, esto ha impedido que la educación de calidad llegue a poblados, resguardos y selvas que tienen mil tesoros para compartirle al mundo, el país parece haberse acostumbrado a la injusticia. Con claridad, Fajardo dejó mudo al auditorio: “que roben todo lo que quieran, pero que hagan obras, cuando decimos eso es porque ya tocamos fondo como colectivo”.  La educación, en últimas, se vuelve el único mecanismo de construcción a la mano para sanar las heridas y acercanos como sociedad.   

Al referirse a planes para desenterrar a los pueblos más olvidados del territorio nacional, por la ambición de unos pocos, se logró dimensionar su postura según la cual la educación es la ruta para el posconflicto: “Tenemos una página en blanco, y entre los jóvenes y los gobernantes debemos empezar a llenar esa página para la paz”.

En su ponencia habló de lo importante de cada voto, y de cómo el pensamiento de “yo no voy a votar porque, igualmente, quede quien quede, se va a robar la plata”, es el que contribuye para así siga sucediendo. También dijo que el gobierno actual debería comenzar a invertir más en educación  y que la plata debería salir de los mismos bolsillos que financiaron la guerra, con la diferencia que ahora debe direccionarse a las universidades del país.

Sergio Fajado explica como la educación y la creación de nuevas narrativas pueden hacer el cambio en nuestro país.

Durante este espacio, enfatizo mucho a los jóvenes que llenaron la totalidad del auditorio, que los pilares para un mejor desarrollo y sostenimiento social para el futuro son: la educación, la innovación y la ciencia.

Este foro fue un tejido geográfico construido desde los ojos de un educador, para un país que necesita enlazarse con los saberes de sus pueblos ancestrales, y alcanzar la riqueza de su identidad.

Terminando la conferencia, hizo un llamado para que jóvenes y estudiantes del Valle del Cauca caminen por sus municipios y desentierren el sufrimiento y las tradiciones de tantos pedazos de tierra que le han escondido al mundo su voz y su capacidad de enseñar.

 Por: Redacción Utópicos

Edición: Pablo Manuel Navarrete

Fotos por: Manuela Gallego