“De que las hay, las hay”

Terminando el bachillerato se hizo creciente mi viejo problema de migraña: una tía que había vivido una experiencia similar me llevó donde una “bruja blanca”, de las que quitan hechizos y espantan los malos espíritus. Ella aseguró que una mujer cercana me estaba haciendo brujería para que su pareja no se fijara en mí, me recomendó una cantidad de baños, yerbas y rezos, a los que poco caso hice creyendo que era mentira. Mi respuesta fue: ¡yo no creo en brujas!, además, si no le había hecho daño a nadie, nadie tendría razones para hacérmelo; desconozco si fue efectiva, pero los dolores de cabeza aminoraron.


 Pocos meses después, un día de enero, se apoderó de mi un dolor tan fuerte que sentí ganas de arrancarme la cabeza, una sensación inefable que ningún medicamento logró mitigar. En el hospital de mi pueblo me atendieron durante una semana; agujas, exámenes, médicos, diagnósticos, nada calmaba el dolor; me llevaron a la ciudad y pasó lo mismo, luego de un par de semanas me dijeron que no podían hacer nada por mí, que me llevaran a casa y me pusieran allá las inyecciones.

El tiempo pasaba y con él aumentaban el dolor, la angustia y la desesperación de mi familia; de estar acostada se me paralizaron la espalda, el cuello y la mandíbula, me era imposible comer, y hablar sí que menos; preocupada por mi estado me visitó nuevamente mi tía, y llamó a doña Mery, la misma bruja blanca de meses antes. Al verme recordó: le dije lo que debía hacer, ahora la están secando.

La solución que ofrecía costaba $700.000, que hubo que rebuscar por todo lado. Me llevaron a un río, cargada, porque la debilidad ya no me permitía caminar sola. En lo poco que recuerdo están el olor a maíz, y los muchos padrenuestros y avemarías que rezó en mi nombre. Al salir del agua advirtió que esa noche de jueves sería la más difícil, y tenía la razón, toda la madrugada sentí que me iba, el dolor era insoportable, pero sabía que debía resistir, que tenía muchas cosas por hacer.

Milagrosamente, en la mañana del sábado me levanté y le dije a mi mamá: tengo hambre, ella se tiró de rodillas agradeciendo a Dios por salvarme; poco a poco mi cuerpo se recuperó, infortunadamente mi corazón no. El odio y el rencor son inevitables cuando alguien te hace tanto daño, pero lo he ido superando, pues sé que sintiendo odio no gano nada, estoy segura de que la justicia divina existe y todo, absolutamente todo se devuelve.

 Por: Daniela Larrahondo

   @danilarrahondo12

Bebedizo de amor: Tercera entrega

Antonio Ramírez, de 20 años, emprendedor, alegre, cariñoso, buen hermano y bailarín, conoció en sus actividades laborales a la ´Negra´, la mujer perfecta para él, por ser trabajadora, servicial, alegre. Rápidamente se convirtió en el amor de su vida y la madre de sus dos hijos.


Con el tiempo, sus cuatro hermanas y su madre empezaron a notar que Antonio comenzó a cambiar. Les mencionaba que debía encontrar el muñeco que le habían guardado en su almohada, además lo veían hablando solo, de mal humor y su salud empezó a deteriorarse; la familia no entendía que sucedía.

Hasta que un día, su hermana Ana María, con gran temor, le contó a su madre que sospechaba de la ´Negra´ porque la observó vertiendo un líquido extraño al tinto de su hermano y al acercarse a preguntarle, fue amenazada por la ella.

La ´Negra´ también había presentado cambios de carácter y se convirtió en una mujer celosa, decía que estaba aburrida con la vida que llevaba porque extrañaba su empleo y las actividades que desarrollaba cuando era soltera.

Al continuar Antonio con síntomas extraños, su esposa decidió llevarlo a un amigo, médico psiquiatra, quien lo valoró y diagnosticó que tenía problemas; al recibir la noticia, su esposa se fue a casa, empacó la ropa de su marido e hijos y los llevó hasta la casa paterna para que se hicieran cargo de todos. Varios años después, la mujer murió.    

Antonio lleva 47 años tomando medicamentos como paciente psiquiátrico,  y padece depresión crítica; aún extraña a su ´Negra´, vive solo con su madre porque su esposa se había llevado a los hijos para otro país cuando estaban en la adolescencia.

Durante todos estos años, la madre de Antonio, en el desespero de ver mal a su hijo, lo ha llevado a donde varias brujas para que lo compongan pero la respuesta ha sido negativa porque la bebida oscura que la ‘Negra’ le suministró al poco tiempo del matrimonio fue menstruación para atarlo por el resto de su vida a un amor.

 

Por: Olga Salazar

   @olgasalazar0319

Iglesia católica y brujería: Segunda entrega

Iglesia católica y brujería: Segunda entrega

Autores: Luis Felipe Quiroga | José Mauricio Cabrera

Facultad de Humanidades y Artes

Diego Guzmán es el secretario del Arzobispo de Cali, Darío de Jesús González Mejía. Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle ha estudiado el tema y explica la perspectiva de la iglesia católica sobre la brujería y el espiritismo.

Es muy distinto un movimiento espiritual y religioso como el budismo, hinduismo; nosotros, lo único que podemos hacer es anunciar el evangelio, ya cada quién verá si lo acepta o si hace otro tipo de prácticas espirituales, pues estamos en un país que promueve la libertad de cultos y el libre pensamiento y opinión, y es anticonstitucional que se prohíba ese tipo de prácticas religiosas; sin embargo, podemos decir que este tipo de movimientos religiosos promueve una experiencia religiosa más de tipo individual, más del yo interior.

U: ¿Cuáles son las bases espirituales del catolicismo que sustentan su rechazo hacia la brujería?

DG: Al ser discípulos de Cristo regimos nuestra vida por los parámetros y esas enseñanzas que él nos dejó: dentro de ellas, la práctica de la brujería, la iglesia no la rechaza sino que no las tiene en cuenta y tampoco hace parte de su itinerario espiritual porque no la consideramos indispensables para nosotros.

U: ¿Por qué a pesar de prevenir a la comunidad sobre la brujería, muchos católicos acuden a este tipo de prácticas?

DG: Desafortunadamente la mayoría son católicos de nombre pero no son católicos practicantes, por lo tanto no conocen su fe y fácilmente pueden incurrir en este tipo de prácticas. Adicionalmente, debido a que son débiles en su fe, son manipulables, se convierten en un caldo de cultivo de este tipo de expresiones, pues un católico practicante que tiene clara su fe no incurriría en ese tipo de prácticas; para los que no, ir a misa o ir donde un brujo resulta la misma cosa, y ahí es donde nosotros entramos a purificar, para que distingan y entiendan cuál es su doctrina cristiana.

U: Cuando se habla de brujería, se piensa en los hechiceros, las brujas, los espiritistas, quienes leen el futuro en cartas, cigarrillos, etc. Sin embargo existen corrientes como aquellas que se derivan del hinduismo y del chamanismo -como meditación, limpieza de auras y reencuentro con la madre tierra a través de rituales ancestrales-. ¿Cómo las ve la iglesia católica?

DG: Es muy distinto un movimiento espiritual y religioso como el budismo, hinduismo; nosotros, lo único que podemos hacer es anunciar el evangelio, ya cada quién verá si lo acepta o si hace otro tipo de prácticas espirituales, pues estamos en un país que promueve la libertad de cultos y el libre pensamiento y opinión, y es anticonstitucional que se prohíba ese tipo de prácticas religiosas; sin embargo, podemos decir que este tipo de movimientos religiosos promueve una experiencia religiosa más de tipo individual, más del yo interior. Es más como de introyección, olvidándome un poquito que yo tengo a mi alrededor otro tipo de personas con las que me relaciono, y en eso es en lo que nos diferenciamos los cristianos; el cristiano tiene una experiencia de fe que se comparte en comunidad, por eso nos reunimos en la asamblea, vamos a misa, nos encontramos para orar, porque para nosotros es muy importante lo comunitario, la fe se comparte”.

U: Frente a posesiones demoníacas en algunas ocasiones la iglesia católica interviene con exorcismos. ¿Cuándo los realizan y cuándo no?

DG: Una cosa es una posesión demoníaca y otra una perturbación; una posesión es una situación interna que la persona experimenta, donde siente que el maligno que ejerce un dominio; en ese sentido, la iglesia tiene unos ritos especiales para tratar ese tipo de situaciones, que deben ser realizados por un exorcista, que no es cualquier sacerdote porque debe tener características específicas, una trayectoria larga, un estilo de vida muy espiritual, debe ser un sacerdote muy piadoso y además debe ser escogido por el obispo, esto quiere decir que no cualquier sacerdote puede hacer un exorcismo,”.

1. ¿Qué tan frecuentes son estos casos?
2. Las posesiones demoníacas no son tan frecuentes como la gente cree, porque en muchos casos son cuestiones de tipo psicológico, afectivo, emocional. Las reales son muy escasas, tienen unas características específicas, como el manejo excesivo de la fuerza, el cambio de voz, el no resistir la presencia de Jesús; esos son signos distintos de una perturbación, que son de tipo externo, es decir, energías o situaciones externas que están perturbando a la persona. También hay que distinguirlas de los hechizos, los rezos, las brujerías, que tampoco son posesiones demoníacas ni perturbaciones de tipo espiritual, son otro tipo de fenómeno. Entonces, para cada una de las tres hay un tratamiento distinto, en el caso de la posesión demoníaca se hace un exorcismo; para las perturbaciones cualquier sacerdote está facultado para manejarla; si la persona está atormentada, está en un nivel de depresión muy fuerte que le genera actitudes irascibles, se hace un acompañamiento espiritual que la nivele.
3. Hablemos de hechicería y brujería.
4. En estos casos, el sacerdote hace un tipo de rezos para bloquear o expulsar cualquier situación adversa que se pueda estar haciendo desde la brujería. Se debe indagar mucho, un sacerdote no puede llegar a decir que una persona está poseída o que ha sido víctima de brujería porque puede que no sea así y genera pánico, la desestabiliza más y la puede llegar a perturbarla más de lo que está. En eso la iglesia es muy cuidadosa y muy responsable, debe generar confianza para lograr un equilibrio y una confianza que permita una indagación adecuada del caso y un tratamiento también adecuado.

U: ¿Existen en Cali sacerdotes que estén facultados para enfrentarse a posesiones demoníacas?

DG: Sí, nosotros tenemos al padre Arcila, párroco de la Parroquia San Pío XX, es un capuchino, es la persona asignada por el obispo para atender estos casos de exorcismos, de posesiones demoníacas. Pero él cuenta que de todos los casos que le han llegado como supuestas posesiones (muchas) han sido perturbaciones de índole psicológica o perturbaciones espirituales.

U: ¿Cómo se les ayuda?

DG: Nos toca a los sacerdotes escuchar muy atentamente, analizar muy bien los datos y ahí uno se va dando cuenta de qué le ocurre; hubo un caso en que una señora me hablaba y cuando logré analizar bien, lo que tenía era esquizofrenia. Lo que hacemos es ir clarificando, analizando cada caso y hablar con la gente para que se tranquilice y entienda que a veces no es ni posesión ni brujería sino algo de índole mental. En los casos que sí son generados por estas prácticas, el sacerdote hace un acompañamiento espiritual para que se tranquilice.

Adicionalmente, debido a que son débiles en su fe, son manipulables, se convierten en un caldo de cultivo de este tipo de expresiones…

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BRUJERÍA: ¿TABÚ O PRÁCTICA ESPIRITUAL? : Primera entrega

La brujería es un tema que en la mayoría de creencias tiene una connotación negativa y que merece ser explorado pues, paradójicamente, es de consumo habitual.


 Para el catolicismo, el agnosticismo, el cristianismo, el judaísmo, el budismo y otras religiones y sectas existen posturas críticas que, sin embargo, no logran conducir convencer a muchos feligreses, que acuden a rituales y consejos de adivinos, brujos y sanadores.

Tal vez, la corriente filosófica y teológica más imparcial sobre la brujería es el agnosticismo, pues no tiene ningún tipo de creencia específica sino que basa su conocimiento del mundo en lo que es comprobable mediante la ciencia.

La Iglesia Cristiana frente a la brujería

Edwin Cañón, pastor de la Iglesia Comunidad Cristiana de fe, explicó su postura frente a la brujería.

“La iglesia cristiana está fundamentada en Cristo, a partir de la muerte y resurrección de Jesús y de sus enseñanzas, con sus doce discípulos, quienes fueron los encargados de ir llevando sus enseñanzas hasta el día de hoy”.

Explica que el manual para tomar decisiones en sus vidas es la Biblia. Por eso, sobre la brujería considera que “la posición de Dios es que son abominaciones para Él, no podemos sustituir a Dios ni podemos usar otro medio para conocer lo que no es del Padre, lo que Él tiene preparado para nosotros”.

Según el pastor Cañón, “si necesitamos conocer nuestro futuro, o nuestro pasado o presente, podemos ir directamente a la fuente que es Dios, quien siempre está dispuesto a hablarnos, a comunicarnos acerca de lo que nos depara el destino. Por eso, todo medio que usemos para consultar y que no sea Dios mismo, Éste lo determina como una abominación”.

Frente a prácticas como el exorcismo plantea: “Jesús dijo en el libro de Marcos, capítulo XVI que en el nombre de Él debemos echar afuera demonios; Jesús, durante su ministerio, en muchas ocasiones practicó liberación, hizo libres a las personas de espíritus inmundos y le encargó a la Iglesia que lo hiciera, que nosotros en su nombre podíamos echar fuera estos demonios. Dentro de nuestra doctrina está seguir sus enseñanzas y su ejemplo de liberar a aquellos que están cautivos; que quien se acerca a Dios pueda ser libre de cualquier opresión, de cualquier actividad demoniaca sobre su vida”.

 

 Por: Luis Felipe Quiroga, José Mauricio Cabrera 

  @Luis23202074 @Jose_MCabreraa