Magia en cada rostro la cámara de Rentería y la resistencia del arte afro

Magia en cada rostro la cámara de Rentería
y la resistencia del arte afro

Por: Marycarmen Oliveros Villalobos y Lizeth Dayana Rojas Valencia

Facultad de Humanidades y Artes

En un país donde la historia oficial ha silenciado voces y minimizado raíces, Julián Estiven Payán Rentería, más conocido como Rentería Director, levanta un manifiesto visual que rompe con la invisibilidad. Fotógrafo, realizador audiovisual y director creativo de la agrupación AfroLegend, ha dedicado más de una década a capturar, desde el arte, la fuerza, dignidad y belleza de las personas negras en Colombia.

“Ahí sentí la señal de que había que hacer algo”. Ese algo fue Magia Chicas Negras, una sesión que esperaba reunir a trece mujeres y terminó recibiendo a cuarenta y cinco, entre niñas, jóvenes y adultas.

“La idea de tomar fotografías surgió a través de un conversatorio… sobre el cabello afro”, recuerda. No fue una chispa repentina, sino el resultado de años de autodidacta perseverancia: descargar tutoriales, aprender Photoshop, Lightroom y Premiere en salas de internet, soñar mientras practicaba.

En Pinterest encontró una imagen: trece mujeres afro, vestidas de negro, que evocaban el movimiento de las Panteras Negras. Esa referencia se quedó guardada… hasta que un día se hizo pública y viral. “Ahí sentí la señal de que había que hacer algo”. Ese algo fue Magia Chicas Negras, una sesión que esperaba reunir a trece mujeres y terminó recibiendo a cuarenta y cinco, entre niñas, jóvenes y adultas.

El proyecto creció. Llegaron Ángeles Negros (niños), Los Prietos (hombres), Ballroom Session (personas negras diversas) y Mayores y Mayoras Prietos (adultos mayores). La serie se llama Magia de Personas Negras y, más que un catálogo estético, es un manifiesto silencioso. “Capturar con la lente a las personas negras desde sus diferentes narrativas, profesiones, estéticas… es un lenguaje universal para hacer resistencia, sin pelear con nadie, simplemente mostrando lo bonito que es ser una persona negra.”

Un capítulo piloto, nacido casi por accidente, marcó la transición de la fotografía al audiovisual. “Quería hacer fotos, pero grabé clips de 5 o 10 segundos… ese reel terminó durando 6 minutos”. Con música de artistas como Afro-Legend, Alexis Play y Nidia Góngora, y citas de la escritora Shirley Campbell, el primer episodio ya está en YouTube. El tráiler, dice, llegará en pocos meses.

 

Pero más allá de las imágenes, Rentería insiste en algo: la historia que nos contaron no siempre es la real. “Siempre se ha dicho que Cristóbal Colón descubrió América, eso es falso… ya habían reinos, grandeza. A través de la fotografía trato de visibilizar esa grandeza para no hacer ver a las personas como algo menor.”

En sus manos, cada retrato es una pieza de memoria y un acto de dignidad. Su cámara, lejos de congelar el tiempo, despierta historias dormidas, para que nadie olvide que la magia también tiene raíces profundas.

Capturar con la lente a las personas negras desde sus diferentes narrativas, profesiones, estéticas… es un lenguaje universal para hacer resistencia, sin pelear con nadie, simplemente mostrando lo bonito que es ser una persona negra.”

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“Nunca pedí que me alisaran”

“Nunca pedí que me alisaran”

Autor: Yessica Diuza.

Facultad de Humanidades y Artes

Cabello afro, un mundo por descubrir.
Javier Camilo Suárez Paz (23 años) es oriundo de Buenaventura. Es estudiante del programa de Comunicación social de la USC y vive hace más
de 13 años en Cali. Recientemente, participó en el XX encuentro de investigación formativa Soy Semilla 2023, en donde presento, con un póster,
su propuesta, enfocada en los estudiantes afro.

Para el cabello alisado se recomienda aceite de coco porque ayuda a recuperar la grasa natural y evita que salgan costras o caspa. También, usar crema de chontaduro para fortalecerlo.

Era la canción que le cantaban a Mariela en el colegio. Cuando cumplió 15 años se alisó y prometió que lo mismo haría con sus hijas. Las  mujeres cimarronas esclavizadas trenzaban con astucia en su cabello las rutas de escape, que memorizaban, para escabullirse de sus captores. En turbantes escondían semillas y frutas para sobrevivir en la selva.

Entonces, el cabello afro era símbolo de libertad; ahora es motivo de vergüenza, por lo que muchas mujeres negras deciden alisarse. A Samira Garcés la alisaron desde pequeña con una crema americana para niñas. “Venía con un CD,  mi mamá decía que tenía el cabello muy duro y que no se podía manejar. Ponía la canción en inglés, yo la cantaba mientras me la aplicaba. Para nosotras, el cuento del alisado es tradición de familia, para evitar burlas”, afirma. Pero ella decidió dejar de alisarse y hace cinco años lleva su cabello al natural.

A Ketty Perea la alisaron cuando tenía 11 años.

Ella se alisaba cada mes hasta que se cayó totalmente. “En ese momento decidí dejar de usar químicos, me hice trenzas corridas para que creciera y empecé a llevar mi cabello afro. Han pasado seis años, me siento libre y fue un cambio positivo”, comenta.

En regiones como Chocó, Buenaventura y Cali, existe la tradición de alisar a las niñas al cumplir 15 años, porque el cabello liso pasa a ser un símbolo de belleza y madurez.  

La historia del alisado data del siglo pasado. En 1913, un sastre afroamericano, arreglando una de sus máquinas de coser dejó caer un producto que contenía lejía y vio cómo una prenda se estiraba; lo probó en su cabello y luego lo comercializó.

Para el cabello alisado se recomienda aceite de coco porque ayuda a recuperar la grasa natural y evita que salgan costras o caspa. También, usar crema de chontaduro para fortalecerlo.

El negocio de productos capilares mueve grandes sumas de dinero a nivel mundial. En Colombia se venden libremente, hay muy poca regulación y no se prevén los daños que pueden causar a la salud.

Diego Valencia Lucumí, cirujano plástico, realizó una investigación en la que descubrió los efectos que causan los químicos al ser aplicados directamente en el cuero cabelludo.

“Los que sirven para alisar tienen un PH alcalino y contienen soda caústica, formol y ácido sulfúrico. A algunas marcas les agregan otras sustancias como fórmula secreta para marcar la diferencia; lo que muy poca gente sabe es que esos productos se pueden absorber, llegan a la sangre y dañan las hormonas femeninas que son las más sensibles. Aparte, causan irritación, quemaduras, pérdida de sensibilidad y alopecia en el cuero cabelludo”, afirma Diego.

Jessica Bravo creó la línea de productos naturales Afronía: “La idea nació de una experiencia personal. Yo antes tenía el cabello alisado y una vez me quemaron el cuero cabelludo, en ese momento me  surgieron tantas preguntas, como cuál era la razón que me llevaba a hacerlo, si nunca me había gustado. Así empecé a buscar información”.

“A medida que el pelo iba creciendo me di cuenta que aquí en Colombia no había productos naturales para nuestro tipo de cabello, afro, fue entonces que empecé a vender la mascarilla capilar de manteca y el aceite de coco. A medida que iba teniendo más experiencia con las clientas desarrollé toda la línea completa”, explica.

Por su parte, para Samira, “el problema es que se crece creyendo que el cabello de uno es feo, malo y que es lo peor que se puede tener en el cuerpo. La alisadora es como la solución para mejorar. Eso tiene que ver mucho con lo que viene de atrás y no es culpa de mi mamá, porque a ella su mamá se lo enseño así y son tradiciones con las cuales hay que romper”.

Llevar el cabello alisado, afro, o con trenzas debe ser una decisión propia y no algo impuesto. Lo importante es aceptarse y no sentir vergüenza por lo que se es. El reto es concientizar a las comunidades negras para que se acepten tal cual  son y a las madres para que no pongan en riesgo la salud de sus hijas a temprana edad.

Llevar el cabello alisado, afro, o con trenzas debe ser una decisión propia y no algo impuesto. Lo importante es aceptarse y no sentir vergüenza por lo que se es. El reto es concientizar a las comunidades negras para que se acepten tal cual  son y a las madres para que no pongan en riesgo la salud de sus hijas a temprana edad.

Cuidados del cabello afro: Usar shampoo cada 15 días, desenredarlo en húmedo, trenzarlo, hacer los famosos bollitos (twist)

  • DATO
  • En regiones como el Chocó, Buenaventura y Cali, existe la tradición de alisar a las niñas al cumplir 15 años.

    En regiones como Chocó, Buenaventura y Cali, existe la tradición de alisar a las niñas al cumplir 15 años, porque el cabello liso pasa a ser un símbolo de belleza y madurez.

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