Orlando Sánchez: el hombre que instauró el orgullo afro en Yumbo

Obrero, soñador, organizador y maestro comunitario. 

Autor: Jean Carlos Salcedo Murcia

Facultad de Humanidades y Artes

 Durante dos décadas, Orlando Sánchez Lasso ha tejido un liderazgo construido desde la berraquera y la constancia: logró unir a una comunidad dispersa, formar jóvenes líderes, enfrentar amenazas y sembrar un legado que hoy retumba como un tambor en la memoria afro de Yumbo.

“Orlando nos motiva con hechos. Con danza, con canto alabao, con talleres. Nos enseña que participar no es un hobby: es defender quiénes somos”.

Para su hija, María del Pilar Sánchez Holguín, el impacto de su padre se ve en cada espacio cultural y educativo que hoy existe en el municipio: “Él logró que la afrocolombianidad tenga presencia real en Yumbo. Eventos, exposiciones, plazas docentes, espacios educativos… donde va, su compromiso se reconoce”. Y la palabra “compromiso” no es menor: describe una vocación que no desaparece cuando los reflectores se apagan.

Desde la administración municipal, María Yohana Salcedo confirma que la visión de Orlando transformó la relación entre el Estado local y la comunidad afro. “Antes había poca participación”, asegura. “Ahora la gente se siente incluida. AfroYumbo ha crecido con los proyectos que él impulsa. Su liderazgo es visible”.

Pero Orlando no se entiende a sí mismo solo desde el rol público. También habla desde la identidad. “Ser afro es algo que se lleva en la sangre”, afirma. “Uno oye un tambor y el cuerpo responde solo”. En su voz hay orgullo, pero también reivindicación política. La identidad, para él, es un territorio que se defiende tanto como la tierra. Es piel, es memoria, es historia, es dignidad.

Yumbo, con sus más de 108.000 habitantes y un 3,3 % de población afro reconocida, es un municipio industrial donde las luchas raciales han sido silenciosas, quizá demasiado. En el Valle del Cauca, la exclusión racial sigue siendo estructural. Por eso la lucha de Orlando no es un capítulo aislado sino una pieza de una batalla más amplia. Es también un recordatorio de por qué su trabajo importa.

Cuando se le pregunta por una palabra que resuma su historia, no duda: “Berraquera”. Y luego añade, casi con la misma fuerza: “Constancia”. Ambas palabras forman la columna vertebral de todo lo que ha hecho: resistir, persistir, insistir.

Al caer la tarde, cuando el sonido de la brisa y la marimba se mezclan con las voces del barrio, Orlando suele sentarse frente a su casa. Mira pasar la gente, responde saludos, escucha a quien se acerca con una consulta. No parece un líder histórico, ni un fundador, ni un símbolo. Parece un hombre común. Y quizá allí radica su fuerza: la grandeza sin tanto alarde.

En Yumbo, cuando el tambor suena, siempre hay un hilo invisible que conduce hacia él. Orlando Sánchez Lasso no solo creó una organización: organizó una identidad. Construyó un nosotros. Su legado vibra en cada taller, en cada consejo comunitario, en cada joven que estudia porque él insistió. Es un legado que no se impone: se escucha. Como los tambores. Como la memoria. Como un corazón colectivo que late al mismo ritmo.

 

Un ritmo que él ayudó a despertar. Y que, gracias a él, ya no volverá a silenciarse.

 Él logró que la afrocolombianidad tenga presencia real en Yumbo. Eventos, exposiciones, plazas docentes, espacios educativos… donde va, su compromiso se reconoce”. 

Escucha La Radio USC

Otros recomendados…