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Un tintico por la paz: Colombianos en México dicen sí al plebiscito
Un tintico por la paz: Colombianos en México dicen sí al plebiscito
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Facultad de Humanidades y Artes
Restan ochos días y ciento 92 horas para que sea domingo dos de octubre. Ese día, cuando amanezca, las tres cordilleras que abrazan Colombia serán otras: no habrá FARC. Si es que millones de colombianos hacen ganar al sí más ambicioso del mundo. Ese que pretende desarticular a la guerrilla más longeva y multitudinaria de América Latina. La misma que tuvo alrededor de 20 mil hombres en la selva. La que hoy da un paso al frente para ofrecer perdón y reconciliación.
Nos estamos jugando la vida- dice desde Bogotá el cronista Alberto Salcedo Ramos. Acá en La Ciudad de México, un tintico acercó a una decena de colombianos que le apuestan a la paz. Las gaitas acompañan una tarde oscura que con el cantar de Carlos Vives se vuelve acalorada. Se cuelan los abrazos y se cuentan los motivos de la distancia con la tierra, la misma que hoy los acerca.
—Yo llevo aquí más de 30 años pintando— sonríe un pintor mientras pide una arepa de huevo. —Yo llegué hace un mes hacer mi doctorado en Historia— cuenta él.
— Yo soy diseñadora gráfica y tengo mi propia empresa en comunicación visual, agrega una jovencita junto a su limonada de coco.
— Yo soy mexicano, acompaño a mi esposa que es colombiana, los acompaño por la paz, dice un papá de dos pequeñitos colombomexicanos.
La mayoría historiadores. Estudiantes de doctorado y maestría, con estudios en comunicación, periodismo, diseño, antropología. Estudiantes, escritores, artistas gráficos, colombianos todos.
Allá en el fondo junto a una pared blanca, Natalia del colectivo Me Muevo Por Colombia, cuelga un mapa de Colombia, lo sujeta con cinta. Allí van quedando apiladas junto al lado izquierdo, las razones por las que decidieron pasar del miedo a la esperanza y jugárselas por el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Jugarle y apostarle a 259 páginas, cuatro años de negociaciones y voluntad por el diálogo:—Porque no podemos seguirnos matando— dice alguien en la primera mesa
—Por mi familia en Tumaco— cuenta una tumaqueña que se crió en Pasto por la violencia.
— Porque la paz es feminista y permitirá que millones de mujeres tengan mejor calidad de vida— señala una periodista
— Porque merecemos un país que se cuente a través de la paz y no a través de los criminales— habla otra comunicóloga a punto de romper en llanto.
Al fondo una académica habla a través de una cartulina blanca. “Soy maestra de historia y quiero que juntos escribamos una nueva Colombia”, ella menuda, suéter color algodón, se laurea de aplausos y vivas.
El mapa se ha llenado de motivos amarillos, azules y rojos. Son las razones para marcar de sí, ese tarjetón que en ocho días definirá el futuro de un país con 250 mil muertos, 52 años de guerra y 4 millones de desplazados por la violencia.
En una mesa para cuatro, una colombiana escribe en un papel azul esperanza. Si ese papel supiera lo que guarda en el corazón, tendría que mutar a libro. La violencia le borró de un soplo a todos los varones de su familia: papá y hermanos. Lleva 18 años en México y le dice sí a la paz. A su lado una periodista, con 17 años escribiendo historias de violencia, espera que pronto pueda escribir las de paz. —Para poder dormir— se le aguan los ojos, se abraza a un familiar.
Y así dieron las ocho en El Tintico Café. Vuelve a sonar Carlos Vives, se intercambian teléfonos, se ordenan para la foto. La cámara se pone en rojo, los segundos comienzan a correr, las voces a corear “los colombianos en México votamos sí”.
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El mapa se ha llenado de motivos amarillos, azules y rojos. Son las razones para marcar de sí, ese tarjetón que en ocho días definirá el futuro de un país con 250 mil muertos, 52 años de guerra y 4 millones de desplazados por la violencia.

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