“Vine a inspirar y servir a la comunidad”: Liss Burgos González, una vida al servicio de Candelaria

Odontóloga egresada de la Universidad Santiago de Cali, líder social y política candelareña, Liss Burgos González encontró en el servicio comunitario el propósito de su vida: transformar Candelaria desde la cercanía con su comunidad.

Por: Maria Camila Culma Beitia

Facultad de Humanidades y Artes

Antes de ser diputada, concejala o lideresa social, Liss Burgos González fue una niña tímida que encontró en el colegio el espacio para descubrir su voz. Años después, esa misma voz la llevaría a recorrer las calles de Candelaria, liderar proyectos sociales y convertir el servicio a la comunidad en el propósito de su vida.
Nacida y criada en Candelaria, Liss se define, antes que cualquier cargo, como una mujer candelareña y madre. “Soy una candelareña, nacida y criada en Candelaria. Soy mamá”, afirma al recordar sus orígenes. Aunque desde muy pequeña asumió roles de liderazgo, reconoce que durante su infancia la timidez era una de sus principales barreras. “En un principio era muy tímida; después de que entré al colegio ya solté esa pena”, recuerda.
Odontóloga egresada de la Universidad Santiago de Cali, especialista en Gerencia en Salud y Gerencia Pública, ha construido una trayectoria que combina el ejercicio profesional con el liderazgo social y político. Entre sus experiencias se encuentran la gerencia del Hospital Local de Candelaria, una curul como diputada del Valle del Cauca durante el periodo 2020-2023 y su paso por el Concejo Municipal de Candelaria.
Sin embargo, más allá de los cargos, identifica un momento clave que marcó el rumbo de su vida. Durante su formación universitaria en la Universidad Santiago de Cali participó en actividades sociales que la acercaron a distintas realidades humanas. Las visitas a la cárcel de mujeres y las prácticas realizadas en jardines infantiles del barrio Marroquín despertaron en ella una sensibilidad especial por el trabajo comunitario. “Ahí fue como la primera inmersión en lo social. Ahí dije: ‘esto está muy chévere'”, recuerda.
Aunque creció en un hogar donde la política siempre estuvo presente gracias a la influencia de su padre, asegura que fue en la universidad donde comprendió que su verdadera vocación estaba en el servicio social. “Mi papá siempre ha sido político, pero fue en la universidad donde entendí que el tema social me gustaba”.

“A mí no me ha tocado fácil. Mucha gente cree que todo me ha llegado en bandeja de plata, pero cada espacio y cada logro me los he tenido que ganar”…

Para Liss Burgos, representar a las mujeres en espacios de liderazgo implica una responsabilidad especial. Considere que aún existen escenarios donde las mujeres deben esforzarse más para demostrar sus capacidades. “A las mujeres no nos toca fácil. Estamos en un medio machista y cuando una tiene esa voz y ese voto, hay que hacerlo con mucha responsabilidad para hacer quedar bien a todas las mujeres”.
Su visión de liderazgo está estrechamente ligada al servicio. Lo define como la capacidad de “inspirar, construir, ayudar y dejar huella”. Además, asegura que un verdadero líder no es quien más recursos entrega, sino quien tiene la disposición de escuchar. “El mejor líder no es el que más da; es el que más escucha”.
La honestidad es otro de los valores que se consideran fundamentales. “Para mí la honestidad es vital. Hablar siempre con la palabra y que la palabra tenga peso”, asegura.
Cuando habla de referentes, evita centrarse en figuras públicas. Prefiere destacar a las personas que trabajan silenciosamente por sus comunidades. “A mí los que más me inspiran son los líderes de los territorios, porque son ellos los que realmente hacen un trabajo social por su comunidad”.
Su lectura de las necesidades de Candelaria surge precisamente de esa cercanía con la comunidad. Considere que la salud es uno de los principales desafíos del municipio. “No tenemos hospital y varios puestos de salud están cerrados”. A ello suma la inseguridad, la falta de oportunidades para los jóvenes y la necesidad de fortalecer la oferta deportiva, educativa y de atención a la primera infancia.
No obstante, insiste en que hablar de Candelaria implica reconocer la diversidad de sus territorios. “Cuando uno habla de Candelaria piensan automáticamente en la cabecera, pero también están Villa Gorgona, El Carmelo, San Joaquín y cada territorio tiene necesidades diferentes”.
Su mayor anhelo es que los habitantes recuperan el orgullo por su municipio. “Quiero que los candelareños se sientan orgullosos de ser candelareños, que amen su territorio, lo cuiden y lo respeten”.
Dentro de su trabajo comunitario destaca Casa Rosa, una iniciativa que ha permitido acompañar a ciudadanos en procesos relacionados con el acceso a la salud y el fortalecimiento de redes de apoyo. Desde allí han gestionado tutelas para procedimientos médicos y atención especializada, impactando la vida de numerosas familias.
Sin embargo, uno de los casos que más la conmueve es el de Grecia, una compañera de primaria que logró superar una situación de consumo de drogas gracias al acompañamiento recibido. “Hoy me siento muy orgullosa de Grecia. Si Grecia puede, yo sé que muchas más personas también pueden”.
Su apuesta por el futuro también está enfocada en los jóvenes. A través del colectivo Listos ha impulsado procesos de formación en liderazgo, personería y contraloría estudiantil. Considere que las nuevas generaciones necesitan más oportunidades en educación, emprendimiento y empleabilidad para convertirse en protagonistas del desarrollo del municipio.
Asimismo, sostiene que es necesario enseñar a los jóvenes a proponer soluciones y no únicamente a señalar problemas. “Criticar es muy fácil; lo importante es ser propositivos para solucionar los problemas”.
En cuanto al liderazgo femenino, reconoce que uno de los principales retos sigue siendo la falta de apoyo entre mujeres. “A veces las que más duro critican son las mujeres”, admite. Por ello, hace un llamado a construir desde el respeto: “Así pensemos distinto, no deberíamos atacarnos ni hablar unas de otras para destruirnos”.
Actualmente trabaja en la consolidación de iniciativas que permitan impulsar el liderazgo femenino desde Casa Rosa, con el propósito de brindar herramientas que contribuyan al desarrollo personal y comunitario de las participantes.
Fuera del escenario público, encuentra su principal fuente de inspiración en su hija Lucía. “Tengo un motorcito que se llama Lucía. Ella es mi mayor inspiración”, dice con una sonrisa.
Al reflexionar sobre el legado que desea dejar, no habla de cargos ni de reconocimientos. Habla de inspiración, perseverancia y servicio. “A mí no me ha tocado fácil. Mucha gente cree que todo me ha llegado en bandeja de plata, pero cada espacio y cada logro me los he tenido que ganar”.
Por eso, cuando resume su propósito de vida, lo hace con una sola palabra: “Inspirar”. Inspirar a los jóvenes, a las mujeres, a las familias ya toda la comunidad para que crean en sus capacidades, persistan en sus metas y encuentren en el servicio a los demás una forma de transformar su entorno.

 

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A las mujeres no nos toca fácil. Estamos en un medio machista y cuando una tiene esa voz y ese voto, hay que hacerlo con mucha responsabilidad para hacer quedar bien a todas las mujeres”.

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