Gracias a la nueva política norteamericana de Barak Obama con Cuba, la estrategia exterior norteamericana de Goliat, el imperialismo yanqui no podrá ser el pretexto para David, el gobierno cubano. Hay muchas brechas posibles para que el embargo siga siendo la justificación de todo lo que pasa y no pasa en la isla.
Hoy viajes, turismo, intercambios científicos, circulación del dólar, proyectos empresariales, están ahí. Y ha sido la tremenda voluntad de ese Goliat superando las resistencias poderosas de dentro, lo que lo hace el nuevo amigo, el vecino del norte. Es más, todo esto podría, tal vez, hacer desmentir las palabras de Fidel Castro cuando dijo en una entrevista al periodista Jeffrey Goldberg de The Atlantic que “el modelo cubano ni siquiera funciona para nosotros” (http://www.theatlantic.com). Lo verdaderamente cierto es que los cubanos estamos algo desconcertados por lo incierto de esta historia, pero sería simplista decir que todo se reduce a dos presidentes o una serie de presidentes norteamericanos y dos hermanos cubanos. Eso es un mal chiste.
El drama de los cubanos hoy es no saber hoy día, quién fue su enemigo tras 50 años. Si el discurso de extrema derecha situado en una orilla o el discurso de extrema de izquierda de la otra orilla con un mar cruel de 90 millas como muro sin electricidad, pero con tiburones con más muertes que los francotiradores del muro de Berlín (¿sabe usted que las cifras más conservadoras afirman que de 10 balsas con promedio de 8 personas, solo llegan tres? ¿Sabe usted cuantas balsas han llegado entre 1960 y hoy?).
Cuba vive hoy la esperanza de niveles más dignos de calidad de vida, de posibilidades de alternativas económicas personales o de otro tipo, de que cada mujer, cada hombre, pueda ofrecer su saber y experticia a un mercado laboral que ofrezca salarios dignos sin gravámenes de un intermediario como ha actuado el Estado cubano con los ¨internacionalistas¨. Cuba vive con la ilusión de que se respete la libertad de expresión, de asociación y de opinión rompiendo el totalitarismo, y entre en el juego de una libre concurrencia de la pluralidad política.
Pero lo más dramático de la realidad cubana es el enfrentamiento generacional, el choque de ellas internamente o entre ellas en el campo de los valores, de lo moral que va más allá de un Miami vs La Habana. El drama mencionado se ha dado a nivel de familia, que es lo más amado por todos. Esa lucha ha dividido familias con silencios, odios y amores ocultos, engaños, traiciones. Eso es terrible –y yo lo conozco en tres generaciones de mi familia-, porque todo se subordinó a la política. Vivimos una Guerra Civil, para algunos silenciosa, para otros no tanto.
El diferendo histórico entre los países se trasladó desde el primer momento a cada familia provocando rupturas, entre amigos, matrimonios también. En los barrios se crearon los Comités o (CDR) que vigilaban en cada cuadra no solo lo delictivo, llegaban hasta averiguar por qué te vestías así, escuchabas esta u otra música o tal emisora en inglés como la WQAM, o recibías amistades del extranjero. En el trabajo eras confiable, elegible o no, por la lealtad política y no profesional; y solo puedes ser elegido en cargos políticos si eres políticamente confiable. La resultante: un país de hipocresías y doble moral, bipolar entre pensamientos y realidades.
Hoy, o mejor dicho desde el 17 de diciembre de 2015, se comenzó a desmontar el estado de guerra existente a todos los niveles pues ha prevalecido el realismo político de ambos gobiernos y las cosas han llegado a niveles impensados. No es la concordia, no. Falta mucho para que la sociedad cubana sienta que el peso de un gobierno que actúa como el Gran Hermano deje de hacerlo, pues su naturaleza es esa y son los cubanos los que tenemos que resolverlo, sobre todo por ahora los que están en Cuba. Los otros, los que estamos en la diáspora, debemos apoyar que se den pasos de democratización aunque digan que sea representativa o liberal, pero democracia y no un ejercicio del poder sin pluralidad de ideas y de debate.
La verdad es que la oposición cubana siempre ha sido débil por su fragmentación, por su incapacidad de unidad, por su celos y afanes de protagonismo aun cuando tuviera o tenga hoy, personas muy valiosas y verdaderamente valientes en lo físico y en su compromiso por una Cuba incluyente, plural, como dijera José Martí, ¨con todos y para el bien de todos¨. Ellos significaron un momento, pero su momento terminó, han perdido capacidad de visionar y entender lo sucedido. No supieron y por ello la resistencia casi irracional a los pasos diplomáticos y mucho más a la visita de Obama. Siento pesar que sus argumentos sean tan ortodoxos y rígidos, como los manuales de Kontantinov o Nikitin, pero no hay que olvidar que son hijos de la generación de noticieros y periódicos unidireccionales. Eso pesa, y es una ley gravitacional que lleva a tierra cualquier idea o proyecto.
Canadá: Michael De Adder/Halifax Chronicle Heral
La oposición cubana, que tiene justificación de existir por el derecho universal de la libertad de expresión y pensamiento; debe comprender que será desde la economía a escala, desde donde se dará el debate. Que será la capacidad de ellos de generar alternativas locales de opinión y económicas frente a lo estatal para liberarse de la dependencia económica y comenzar a gestar un accionar social y político frente a un discurso corroído por planes y promesas incumplidas por una generación histórica cuasi senil, que pierde aceleradamente sus bases sociales al perder justamente el control económico. Van siendo una armadura con esqueleto.
No será, no puede y no debe ser que mendiguemos la solución de los problemas cubanos a otros, en este caso a Obama. Ya Goliat ¨derrotado¨ ya casi ha terminado su labor y errores. David él vencedor¨, debe orientar a reconocer su verdadero contendiente y en ello, debe ser capaz de comprender que habrá que negociarlo todo pues el odio, la venganza y más dolor, no tienen más espacio en nuestra historia.
Cuba, con el fin de la visita de Obama, comenzará en cuenta de día a día, hasta llegar a que transiten tres generaciones, no menos, para sanar las heridas de una guerra civil silenciosa llena resistencias internas que el peso de la Guerra Fría y las meta utopías fracasadas del siglo XX no permitieron ver. Somos un país lleno de Ana Frank, no se lo imaginan, lleno de exiliados nostálgicos y amantes de su patria. Cuba debe entender que inició su propio posconflicto.
El próximo martes 22 de marzo se jugará un partido de béisbol entre Grandes Ligas Tampa Bay Rays y el equipo cubano en el estadio Latinoamericano. Será casi la última actividad de la agenda presidencial de Barack Obama en su visita a Cuba, pero su importancia no está en ese juego en sí, tampoco por ser- según se dice por Radio Bemba- el primer partido ideológicamente unitario, ya que para acceder es por invitación y lealtad política con control de datos muy claros de quién eres. La importancia es que se reedita la diplomacia que Nixon-Mao hicieran con el ping-pong al restablecer sus relaciones en 1972.
El deporte vuelve a ser el sellante de un compromiso político de ambos gobiernos, muy divergentes en temas de la geopolítica mundial y los DDHH, pero con grandes intereses económicos de mutuo beneficio. Que Cuba no es China, cierto; pero Cuba es por mil razones del interés particular de los EEUU, además de que la isla es un catalizador para una nueva política de Norteamérica con América Latina; y ello, simbólicamente, es muy importante para muchas generaciones siendo esta visita como derribar el muro de Berlín en aguas del Caribe en 2016.
Fotografías tomadas en el sitio web https://universobeisbol.files.wordpress.com/2016/02/alg-obama-pitch-jpg.jpg
Obama se sentará a disfrutar un partido en el Latino que ya tiene previsto su resultado. Las relaciones cubano-americanas van hacia niveles económicos muy interesantes que suplantarán los fondos de la Venezuela quebrada, el Brasil rebelde ante la corrupción y la Rusia de Putin. La política de confrontación ha cesado. Ya no más el enemigo de enfrente, ahora es el vecino de al lado. Las mesas están llenas con muchos proyectos y propuestas económicas a discutir en los paladares, bares y cabaret de La Habana, que los antiguos generales, coroneles o sus hijos e incluso nietos reconvertidos en miembros de una casta empresarial, los nuevos ricos socialistas, decidirán qué se acepta o no. En ese juego ya están hasta los más radicales del exilio cubano que sienten que pueden quedarse por fuera de este festín. Los dividendos son grandes para ambas partes, los norteamericanos tienen en la otra orilla, a 34 minutos de vuelo y a 6 horas en barco, 11 millones de cubanos que lo necesitan todo. Y todo es todo. Por demás, un gobierno que desde la ideología no dará muchos más pasos y mantenerse sólo le será viable si mejora las condiciones de vida del cubano pues, definitivamente, como dice una canción de Carlos Varela ¨…tómalo como quieras, la política no cabe en la azucarera¨.
Todo sucederá como estaba previsto, un daiquirí, un mojito, unas asombrosas miradas a esos carros que no tiene ni el Smithsonian y en La Habana funcionan tras 50 años de embargo fracasado. Veremos a un historiador de La Habana –Eusebio Leal – deshaciéndose en palabras y siempre pidiendo un dinerito para una de sus obras de restauración. Veremos a un Raúl sonriente y diciendo ¨….si, pero falta más¨ y una sociedad civil expectante, pero queriendo decir más
Un momento singular será el discurso del Gran Teatro de La Habana, hay mucha expectativa, porque una cosa es que me dijeron, que escuché, que se dice que dijo… qué bailar en casa del trompo y decir elegantemente lo que se espera que diga y créanme, lo dirá, pero sólo lo dirá en voz muy baja, pues en verdad el juego tiene 9 entradas, y las bases están llenas y no hay out.
Por ello, entre aquel juego de ping-pong a este de Béisbol no hay mucha diferencia. Los disidentes, los pocos, van quedando sin discurso pues la economía impone su valor y las reglas de Tiananmén están silenciosas y aceptadas ayer como hoy. Es decir, así como Mao en Pekín le dijo a Nixón: ustedes entren, hagan negocios, traigan tecnología, que yo pongo mano de obra barata calificada y a cambio estaré en el poder y los DDHH son un asunto interno. Así, así mismo, sucederá con Raúl. Sin duda, este viaje y el juego tienen un ganador y la única jugada sorpresiva del juego en el Latino es que los cubanos entiendan que tienen que robarse el home para no seguir en extraining.
Donald Trump, poco más de 100 días después de haber iniciado su gobierno, tiene un nivel de desaprobación en su gestión del 53,2 % en promedio según el portal Real Clear Politics . Este neo populista de derecha no había logrado una victoria o acción política que lo favoreciera hasta el momento y solo con el ataque unilateral a una base militar siria obtuvo el apoyo momentáneo del 51 % ante supuestos usos de gas venenoso por el gobierno de Bashar al- Assad, quien gobierna el país asiático con el apoyo de Rusia y en medio de una guerra civil, en donde se mezclan grupos con intereses muy diversos y un saldo con más de 500 000 muertos entre su población.
Lo cierto es que Siria se levanta como un pedazo del muro de Berlín saliendo del desierto. Siria cobra visibilidad como escenario de fuerzas entre EEUU y Rusia que va más allá del valor geoestratégico que siempre ha tenido esta zona petrolera del mundo como salida expedita al Mar Mediterráneo.
Trump ataca buscando recuperar una autoridad, un liderazgo fuerte, desde la tradicional política republicana del hard power que se dio por perdido en la escena mundial por el accionar de la política del ejercicio del soft power de Obama.
La resultante es direccionar a la opinión pública norteamericana, atraerla con hacer renacer al enemigo externo, a dos viejos enemigos, los rusos y el terrorismo de estado del gobierno pro ruso sirio.
Con este ataque de autoría no clara todavía –pero de uso muchas veces anterior contra sus opositores-, Trump también quiere marcar una distancia de su ¨aliado ruso¨ que tanto problema le ha dado desde su elección y que cobraba fuerza en estos últimos días con los vínculos de su equipo de gobierno y asesores al Kremlin y Putin.
Lo que se ha querido mostrar como una acción fuerte, unilateral realmente, no lo es tal. El ataque fue anunciado, anunciado a Rusia, de hecho a los propios sirios, y ha sido más un montaje que una respuesta clara. Poco importa lo que los rusos digan y que manden su poderosa fragata Almirante Grigorovich cerca a la base naval rusa en Tartus, Siria, que se comprometan a fortalecer las defensas antiaéreas de los sirios y mantengan un silencio informativo de los movimientos aéreos rusos. La historia más reciente demuestra la supremacía tecnológica militar norteamericana y poco o nada significativo, de existir una voluntad real de intervención en Siria a gran escala de los norteamericanos. Es más, en estos momentos hay tropas regulares estadounidenses en ese país, operando con el consentimiento del propio gobierno de Bashar al-Assad. Reitero, hay más de puesta en escena que de confrontación bélica entre rusos y norteamericanos.
Lo dicho se sustenta en la rara ineficacia del ataque: solamente 23 de los 59 misiles impactaron en sus objetivos, como afirman fuentes rusas. Sólo se destruyeron un depósito de equipos, un centro de adiestramiento de vuelo, 6 aviones MiG-23 y un radar; es decir, la base quedó operativa al mantener intactas la pista, las vías de rodaje y la gran mayoría de los aviones.
La crisis siria que algunos analistas han querido equiparar con la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962, por estar detrás de Rusia y EEUU, solo ha fortalecido a Trump, ha ocultado sus fracasos en la política interna con los inmigrantes, la nueva ley de salud , su credibilidad de estadista mundial y ha ocultado las relaciones secretas con el Kremlin.
En Moscú, los jefes de la diplomacia de ambos países y viejos amigos Lavrov y Tillerson, junto con Putin, se sonrieron, brindarán con buen vodka y el mundo como antes, en la crisis de los misiles de octubre de 1962, quedará esperando el próximo estreno de la saga de una tercera guerra mundial simulada. Siria será un ¨trozo¨ del ya derribado muro de Berlín y la población civil cruzada siria seguirá en un fuego muriendo por armas fabricadas en Rusia y en EEUU por no se sabe cuánto tiempo, en una de las crisis humanitarias más cruentas de las últimas décadas .
Pedro Pablo Aguilera / Director del Departamento de Humanidades
Valle del Cauca destaca en cultivo de algodón con semillas genéticamente modificadas, aumentando productividad y tolerancia a plagas. La siembra de algodón en 2023 se realizó de febrero-abril, con cosecha esperada en octubre-noviembre. pic.twitter.com/Ie1joNyLZ9