Consumo mundial de medios en 2025: la información en tiempos de pantalla y sospecha

Consumo mundial de medios en 2025: la información en tiempos
de pantalla y sospecha

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

En algún lugar del siglo XX, la gente encendía la televisión para “enterarse de lo que pasaba en el mundo”. Hoy, en 2025, es más probable que un adolescente tailandés reciba las noticias mundiales desde un clip coreografiado de 15 segundos que desde un noticiero. Y no, no es un chiste. Es el nuevo orden mediático: fragmentado, veloz y peligrosamente maleable.

Según el último informe del Instituto Reuters, (17 de junio 2025) el consumo global de medios no está cambiando: está mutando, como una criatura anfibia que ya no se arrastra por la prensa escrita ni nada en la televisión, sino que salta entre pantallas móviles y algoritmos caprichosos. Las cifras son elocuentes, pero lo que sugieren es todavía más inquietante.


La muerte lenta del medio tradicional
Mientras los periódicos imprimen sus últimas ediciones con más nostalgia que esperanza, las redes sociales se consolidan como plazas públicas, mercados persas y, en ocasiones, tribunales de la inquisición digital. Facebook sigue liderando como fuente semanal de noticias con un 36%, seguido por YouTube (30%), Instagram y WhatsApp (19% cada una), y TikTok (16%), que —oh, paradoja— ya supera a X, el artista anteriormente conocido como Twitter.

Este ascenso de lo audiovisual parece responder a una lógica emocional más que racional. Los usuarios, como abejas enloquecidas por la miel del estímulo visual, abandonan los textos largos en favor de clips cortos, virales, irresistiblemente editados. No es que la lectura haya muerto, pero sí parece haber sido relegada al rincón del esfuerzo inútil.

Influencers: nuevos oráculos del caos
En el siglo XXI, los profetas no llevan túnicas, sino filtros de Instagram. El informe señala que los influencers —esa nebulosa mezcla de celebridad, producto y panfleto humano— tienen hoy una influencia decisiva en la forma en que millones interpretan la realidad. En lugares como Tailandia, son referencia política y fuente primaria de noticias.
El problema, claro, es que estos nuevos emisores no pasaron por redacciones ni códigos de ética periodística. No verifican, no contrastan, no editan. Publican. Y punto. Lo hacen con gracia, a veces con ingenio, pero también con una alarmante indiferencia por la verdad. No es de extrañar que los encuestados los identifiquen, junto con los políticos, como principales vectores de desinformación. Irónico, ¿no? La opinión pública moldeada por quienes menos responsabilidad asumen sobre lo que dicen.

La IA informa, pero ¿quién la informa a ella?
En esta ópera digital, la inteligencia artificial entra en escena como el nuevo actor brillante y polémico. Chatbots, asistentes virtuales y buscadores potenciados por IA están empezando a reemplazar a los humanos en la tarea de filtrar y entregar noticias. Una maravilla de eficiencia… hasta que nos damos cuenta de que no siempre distingue ironía de literalidad, hechos de rumores, sátira de noticia.
La promesa es una información más personalizada y accesible. El riesgo: una cámara de eco hecha a medida, con verdades moldeadas al gusto del consumidor. Como si la realidad fuese un menú desplegable.

La gran crisis: ¿quién nos dice la verdad?
El 58% de las personas no están seguras de poder distinguir lo verdadero de lo falso en internet. El dato es inquietante, pero aún más lo es su normalización. Se ha vuelto cotidiano dudar de todo: del video que se viraliza, de la cifra que se cita, de la fuente que se comparte.
Vivimos en una era donde la sospecha es el nuevo sentido común. Y donde los culpables —influencers y políticos, ambos con un 47% de desconfianza— son a la vez las voces más escuchadas. La antítesis es brutal: cuanto más se duda de ellos, más viral se vuelven sus palabras.

Entre la nostalgia del papel y la dictadura del like
¿Qué queda entonces? Un ecosistema mediático acelerado, emocional, estéticamente impecable y cognitivamente caótico. Los medios tradicionales luchan por no volverse reliquias, mientras los nuevos medios se expanden como incendios que no siempre iluminan: a veces solo queman.
La pregunta no es si sobrevivirá el periodismo, sino en qué forma. ¿Será una mezcla de IA, presentadores virtuales y youtubers expertos en edición? ¿O lograremos rescatar la esencia crítica, humana y ética del oficio, aunque venga disfrazada de reel?
Tal vez el futuro de la información no dependa de la tecnología, sino de algo más antiguo: nuestra capacidad de discernir, de dudar con inteligencia, de preguntar antes de compartir. La verdad, como siempre, será una conquista, no un algoritmo.

¿Será una mezcla de IA, presentadores virtuales y youtubers expertos en edición?“.

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Un libro que marca direcciones necesarias

Un libro que marca direcciones necesarias

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

En un mundo donde la información circula a velocidades sin precedentes y la desinformación se ha convertido en un fenómeno global, el libro Ética y Moralidad en los Medios de Comunicación: Investigaciones y Propuestas, publicado por la Editorial Universidad Santiago de Cali bajo la coordinación de los editores científicos Luis Armando Muñoz Joven y Fernando Gutiérrez Atala,  y la colaboración de investigadores de Chile, Argentina, España y Colombia, emerge como una obra fundamental para comprender los dilemas éticos que enfrenta la comunicación, la publicidad y la transmedia junto al análisis de medios es y debe ser un eje en la formación curricular de todas las universidades.

Este volumen, estructurado en cuatro partes, reúne diversas investigaciones que analizan los retos y responsabilidades de los medios de comunicación en la era digital. Con un enfoque multidisciplinario, el libro no solo señala las fallas del periodismo actual, sino que también ofrece propuestas para fortalecer la ética en la profesión, la autorregulación de los medios y la alfabetización mediática de las audiencias. Es decir, la reflexión ética

El desafío de la desinformación

Uno de los ejes centrales del libro es el combate a la desinformación, una problemática que se ha exacerbado con la proliferación de plataformas digitales. En este sentido, se aborda el concepto de “comunicación sistemáticamente distorsionada”, un modelo que describe cómo la manipulación informativa afecta la construcción de la opinión pública. El capítulo titulado El modelo de comunicación sistemáticamente distorsionada de Luis Armando Muñoz Joven expone cómo los medios y las redes sociales pueden influir en la percepción ciudadana, erosionando el pensamiento crítico y favoreciendo narrativas sesgadas.

Asimismo, se examina el “ciclo vital” de los casos de desinformación, una propuesta analítica basada en la Ecología del Desarrollo Humano. Este enfoque permite entender cómo las noticias falsas se originan, se propagan y, en muchos casos, se consolidan como verdades dentro del ecosistema mediático.

Tecnología, IA y la ética en el periodismo

Otro de los grandes debates que plantea el libro es el impacto de la inteligencia artificial en el periodismo. Con la creciente automatización de la producción de noticias y el uso de algoritmos para la personalización de contenidos, surge la pregunta: ¿puede la objetividad periodística ser matemáticamente programada?

El libro destaca cómo la IA puede ser tanto una herramienta para mejorar el periodismo como un riesgo si no se gestiona de manera ética y responsable. Se advierte sobre el peligro de la “datocracia”, un sistema donde el Big Data y la minería de datos pueden ser utilizados para manipular la opinión pública. Como bien señala uno de los capítulos: “La IA no es el enemigo, es la falta de dominio y uso responsable de ella”.

Además, se profundiza en el concepto del “filtro burbuja”, que explica cómo los algoritmos limitan la diversidad informativa a la que están expuestos los usuarios, reforzando sus creencias y reduciendo la posibilidad de un debate plural y fundamentado.

Libertad de expresión vs. desinformación

Uno de los aspectos más polémicos abordados en el libro es la delgada línea entre la libertad de expresión y la regulación de los contenidos para evitar la desinformación. ¿Hasta qué punto la moderación de contenidos es una forma de censura? ¿Existe un “terrorismo de palabra” que justifique restricciones en el discurso?

El capítulo Terrorismo de palabra, discurso del odio y desinformación analiza cómo ciertos discursos, aunque incómodos o controvertidos, deben ser protegidos dentro del marco de la libertad de expresión, siempre que no inciten a la violencia o vulneren derechos fundamentales.

El papel del periodismo en la sociedad digital

El libro también reflexiona sobre el rol cambiante del periodismo y cómo la lógica del mercado ha desplazado la función social de los medios. Como señala Robert Picard en una de las citas incluidas: “El periodismo ha de innovar y crear nuevos medios de recabar, procesar y distribuir la información de manera que los contenidos sean valiosos y no replicables en otras plataformas“.

Sin embargo, la presión por la rentabilidad y la inmediatez ha llevado a los medios a priorizar el impacto sobre la calidad, generando una crisis de credibilidad y un debilitamiento de los valores éticos que deberían regir la profesión.

Defensorías de las audiencias y alfabetización mediática

El libro cierra con una mirada a la necesidad de fortalecer las defensorías de las audiencias y la alfabetización científica e informacional, es decir el análisis de medios en una de las áreas más novedosas. Se propone un modelo de “ciudadanía comunicacional”, en el que las audiencias no solo sean consumidoras pasivas de contenidos, sino agentes críticos y participativos en la construcción del discurso público.

Ética y Moralidad en los Medios de Comunicación es una obra imprescindible para periodistas, académicos y cualquier persona interesada en el futuro de la comunicación. Con un enfoque riguroso y reflexivo, el libro no solo diagnostica los problemas actuales, sino que también ofrece soluciones viables para fortalecer la ética en los medios y garantizar que la información siga siendo un pilar de la democracia.

El periodismo ha de innovar y crear nuevos medios de recabar, procesar y distribuir la información de manera que los contenidos sean valiosos y no replicables en otras plataformas“.

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Medir impactos en los medios:

Medir impactos en los medios

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

En un mundo llena de información, los medios buscan seguir aquilatando narrativas, requisito de control del poder y generar cambios sociales. Pero ¿Qué nos dice si el periodismo está cumpliendo su función? La medición del impacto se ha perfilado como un elemento esencial para tener una idea concreta de la capacidad de los medios para influir en la sociedad y cumplir su viabilidad. Por eso hemos repetido desde el Observatorio de Medios que este sea así en medios tradicionales como digitales:

 La importancia de medir el impacto

Los medidos como validación han sido comúnmente utilizados para definir el éxito de los medios: las visitas registradas, compartidos o tiempo de permanencia en una plataforma. No obstante, estas cifras no reflejan necesariamente el impacto verdadero que un contenido ha tenido en la sociedad. Medir el impacto implica salir de los datos superficiales y preguntarse ¿Se dio cambio por este contenido? ¿ha impactado en políticas públicas? ¿ha afirmado a comunidades o ha abierto el debate público?

Los impactos pueden expresarse de maneras muy diversas, desde la apertura de una investigación oficial ante denuncias periodísticas hasta cambios en el comportamiento de una comunidad. Así pues, pueda que para los medios “medir” su impacto, les permite a los medios no solo medir la eficacia de su labor, sino también fortalecer su misión y proyección económica  sostenible .

Cómo medir los impactos de los medios de comunicación 

El avance del impacto en los medios independientes no son solo dependiendo de las herramientas tecnológicas o grandes inversiones sino que es un cambio cultural en las organizaciones. Para comenzar, se sugiere seguir los siguientes pasos:

  • Definir el impacto esperado: ¿Para qué medio se quiere ser y qué cambios se espera lograr en su audiencia y en la sociedad? ¿Quiere incidir en política, educación, comunidad local “? ¿Se espera poner en alerta a la ciudadanía por una causa?
  • Crear un plan de medición que encaje con el contexto, ya que no todos los medios están equipados con lo mismo: se debe construir una estrategia de acuerdo con la posibilidad del medio. Puede utilizarse con facilidad: encuestas, análisis de redes sociales, entrevistas con la audiencia, mis testimonios de impacto, etc.
  • Registrar la información y sistematizar: documentar la evidencia de impacto en la base de datos organizada facilitará su seguimiento y la toma decisiones basadas en estos. Algunos de los formularios utilizados incluyen Google Forms o sistemas de gestión de información como Notion y Airtable.
  • Elaborar con los datos para fortalecer el medio propio: Datos concretos, con qué argumentos se le puede justificar al financiador, la audiencia y los colaboradores que se presten, etc. Además, pudiese elaborar reportes del valor que este tipo de periodismo aporta a la sociedad.

Efecto, estrategia de sostenibilidad

El impacto no es solo para conocer el alcance de lo que hacemos en esta industria, sino también para la sostenibilidad del medio. Si bien los modelos de negocio clásico, como la publicidad, ya no garantizan la viabilidad del medio independencia, en la actualidad los datos del efecto son esenciales ya que puede acceder a diversas nuevas maneras de financiamiento  de origen, donaciones y membresías.

Una audiencia que percibe el valor y la demostración del periodismo está preparada por la ayuda necesaria. Cuando un medio puede demostrar cómo su trabajo lleva a la existencia de cambios reales con hechos, se fortalece la confianza y el apoyo de su comunidad.

En un mundo que cambia rápidamente, los periodistas futuros deben saber la importancia de evaluar el efecto de la labor realizada y utilizar esta información como una herramienta para obtener un periodismo más de ayuda, lo que es relevante con la sociedad.

Esperamos que te sea de interés conocer un poco más acerca del tema, sin duda, es el que más trabajos de grados ha dado en muchos casos anticipando los deseos de la grada.

El avance del impacto en los medios independientes no son solo dependiendo de las herramientas tecnológicas o grandes inversiones sino que es un cambio cultural en las organizaciones”

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La caída del alfil sirio

La caída del alfil sirio

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

Hace minutos que colapsó la dictadura de Bashar al-Assad en Siria —la izquierda más antigua en el poder en el mundo árabe— no solo redefiniría la política interna del país, sino que transformaría el complejo ajedrez geopolítico de Oriente Medio. El régimen de Assad, sostenido por el partido Baaz durante más de medio siglo, ha representado un símbolo de estabilidad autoritaria y represión, pero también una pieza clave en el equilibrio regional. Desde el inicio de la guerra civil en 2011, este equilibrio se ha fracturado progresivamente, abriendo espacio a nuevos actores e intereses.

 

 Foto AP  Una imagen repetida, el dictador derribado. Ahora en Siria.

La caída de Assad, lejos de significar un final definitivo, marcará el inicio de una nueva etapa caracterizada por la fragmentación, los intereses de potencias extranjeras y el riesgo de una mayor inestabilidad por divisiones étnicas, religiosas y políticas, exacerbadas por más de una década de conflicto. Sin un liderazgo claro, las facciones locales —desde las milicias kurdas hasta grupos armados árabes suníes— podrían disputar el poder en un contexto de intervención extranjera. Esto afectará a toda la región, que ya carga con las consecuencias del conflicto sirio, incluidos los flujos masivos de refugiados y la expansión de redes extremistas.

Para Israel, la caída de Assad presenta tanto riesgos como oportunidades. Su principal preocupación radica en prevenir el fortalecimiento de actores hostiles como Hezbolá y el eje Teherán-Damasco. El vacío de poder podría ser ocupado por grupos más radicales e impredecibles, como una nueva versión del Estado Islámico. Israel deberá equilibrar su estrategia entre contener nuevas amenazas y aprovechar la disminución de la influencia iraní en Siria. Por último, con relación a Israel ¿se recuperarán ahora, los restos de  Elí Cohen, el famoso espía del Mossad que penetrara hasta el nivel más alto en Damasco que luego de ejecutado en 1967 se han negado a entregar a la familia? Este tema ha sido de prioridad para Tel Aviv siempre.

Turquía, bajo el liderazgo de Erdogan, ha consolidado su posición en el conflicto sirio. Ankara, miembro de la OTAN, tiene ahora la oportunidad de ampliar su control sobre territorios estratégicos y fortalecer su posición como potencia regional, mientras contribuye al debilitamiento de Rusia e Irán.

Rusia, principal sostén del régimen dictatorial y heredera de las relaciones de la Guerra Fría, se enfrenta a una posible exclusión de la región. Moscú deberá replegarse hacia Ucrania, donde busca establecer una división territorial reminiscente de la Alemania de los años 30.

Irán, otro aliado clave de Assad, verá comprometida su capacidad para transportar armas y apoyar a Hezbolá en Líbano. Aunque el colapso del régimen sirio dificultará el apoyo a grupos extremistas palestinos, Teherán podría intentar llenar el vacío de poder respaldando a milicias leales, replicando su estrategia en Irak y Yemen.

Estados Unidos, cuya presencia ha sido limitada y su política inconsistente, enfrenta el desafío de redefinir su papel en la región. Occidente mantiene su atención centrada en Ucrania, mientras se anticipa un posible cambio en la política exterior estadounidense ante un eventual retorno de Trump a la Casa Blanca.

 ¿Quién gana realmente?

El colapso del régimen de Assad planteará enormes desafíos para el pueblo sirio si la transición no conduce a una solución estable. Más que presenciar el fin definitivo de la familia Assad, nos encontramos ante un nuevo capítulo de incertidumbre en el mundo árabe, similar a lo ocurrido durante la “Primavera Árabe”. La lucha por el poder entre actores internos y externos continuará moldeando el destino de Siria y de Oriente Medio.

Este escenario representa un nuevo tablero profundamente fragmentado, donde cada movimiento genera más preguntas que respuestas. La estabilidad regional pende de un hilo, y el verdadero ganador de esta partida geopolítica aún está por determinarse.

 Lo que sí es importante, es entender que cualquier dictadura, caerá en cualquier parte. Yo tengo esperanzas que en una isla ocurra, y yo celebraré mientras otros vergonzosamente la han justificado.

La lucha por el poder entre actores internos y externos continuará moldeando el destino de Siria y de Oriente Medio”

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Una derrota que no puede sorprender… Ahora

Derecho a la pereza

Autor:  Pedro Pablo Aguilera

Donald Trump ganó de muchas formas pero la más relevante fue la ventaja de 4.8 millones de votantes que le dieron el voto popular con 71.59 millones de votos. Otra, fue la de haber ganado el sistema de votos indirectos o por delegados en los Colegios electorales con 292 frente a 224 votos, donde 270 era el punto de la victoria para ser presidente otra vez. Pero también, ganó las mayorías del Senado y de la Cámara de Representantes. Es decir tiene un control total en el ejecutivo, y el legislativo y como ya tenía la mayoría en la Corte Suprema tiene un poder completo en la democracia norteamericana.

¿Qué sucedió? ¿Porque perdió Kamala Harris?¿Cómo es posible que un convicto, un personaje tan escandalosamente controvertido como Trump regrese al poder tras 4 años?

Más que razones son emociones las que dominan la política y los dos atentados que sufrió aun siendo todavía muy discutidos le dieron simpatías, las víctimas, los “héroes” son atractivos en las novelas, el cine y en la vida real. Al parecer es más creíble un “villano” populista agredido que una mujer que arrastra la corresponsabilidad del liderazgo del peor gobierno demócrata de la historia republicana.

El pueblo norteamericano voto de hecho por un no culpable de Trump ante el golpe blando en el Capitolio en las pasadas elecciones. Esto en manos de los votos de centro-oeste agrario de EEUU profundamente conservador y el centralismo de Washington.

Las personas necesitan realidades y no promesas. La sociedad norteamericana con toda su complejidad castigó la crisis económica, la inflación el costo de vida y el deterioro de la clase obrera en particular en el llamado muro azul de los estados del norte o cinturón de acero de Pensilvania, Ohio, Indiana Wisconsin que donde la clase media trabajadora se ha sumido en una crisis económica.

Así mismo la sobre exposición de la ideología woke o progresista asociada al aborto, el feminismo duro, las minorías y la perspectiva de género manejada por medios ha tenido una respuesta radical de los conservadores, grupos religiosos. Jóvenes, mujeres, latinos no le dieron el voto en la cantidad esperada. La marea femenina nunca llego.

Y por otra parte, hay razones sociológicas que refuerzan esto. Ya que los afroamericanos hombres no están listos para un liderazgo femenino. Los Jóvenes están más interesados en sus realidades económicas que la agenda progre. Las mujeres están más interesadas en la economía que en un debate sobre el aborto sobredimensionada por una agenda de medios abiertamente woke. Y los latinos ya residentes están preocupados por la avalancha de sus compatriotas del sur que le deprecian su trabajo y los ponen en riesgo ante un mercado laboral en contracción.

La resultante es nos viene un populismo versión 2024 donde Trump consolidara el ataque al “estado profundo” una de las tesis centrales de los radicales anti federalistas. El “estado profundo” (deep state en inglés) es parte central de la retórica política de Donald Trump y algunos sectores del Partido Republicano en los últimos años que se refiere a la creencia de que existe una red de funcionarios gubernamentales no electos que operan en la sombra para influir o socavar al gobierno legítimo. Esta tesis conspiranoica sitúa a a Trump como un outsider que lucha contra un sistema corrupto y arraigado. Un super héroe.

Al fomentar la desconfianza hacia las instituciones y alimentar la polarización, esta retórica plantea desafíos para la cohesión social y la gobernabilidad. A medida que el país se enfrenta a futuros ciclos electorales, el legado de esta narrativa continuará influyendo en el debate político y en la percepción pública del gobierno.

La victoria de Trump es la victoria de la democracia iliberal sobre el liberalismo. Esto representa un cambio significativo en el panorama político global, con implicaciones profundas para las libertades individuales y las relaciones internacionales. Este fenómeno se caracteriza por la expansión de regímenes populistas de corte autoritario que aunque mantienen estructuras democráticas como elecciones y parlamentos, rompen con los principios fundamentales del liberalismo, como la separación de poderes, el respeto a los derechos humanos y la libertad de prensa. Eso es Trump, es Bukele y Milei.

Hoy los EEUU muestran una concentración de poder debilitándose las instituciones que actúan como contrapeso, como el poder judicial y los medios de comunicación. Con unas redes sociales y la utilización de medios – entiéndase X y Washington Post – para para difundir propaganda. Al mismo tiempo, se afianzará el nacionalismo con las políticas antinmigración y la defensa de valores tradicionales.

Los medios internacionales no estaban listos para aceptar un nuevo Trump y no vieron las venas abiertas de los EEUU. Y por ello ante una ola de violencia hubo una ola de silencio en los demócratas que se vieron superados por un actor que no es reconocido por los encuestadores; me refiero al “votante vergonzante” que oculta y miente su intención de voto real pero que en el instante de ejercerlo dirige su decisión contra las frustraciones del establecimiento. Esos fueron millones. Ellos hicieron que los llamados estados bisagras, indecisos se inclinaran mayoritariamente a los republicanos llevando nuevamente el poder a un movimiento pendular o de alternancia.

En verdad Kamala no podía ganar por honesta, preparada que estuviera. Un país se mueve al ritmo del más lento y no a otra velocidad.

La victoria de Trump es la victoria de la democracia liberal sobre el liberalismo. Esto representa un cambio significativo en el panorama político global, con implicaciones profundas para las libertades individuales y las relaciones internacionales”.

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