HOSTAL ‘PARAISO’

Como un pueblo olvidado en medio de una ciudad, 3620 habitantes luchan por subsistir en el centro de Cali, historias de vida que se dibujan con la tristeza que emana los recuerdos y la fuerza necesaria para hacer de la calle su propia casa.


Por: CARLOS ALBERTO GUIRAL HURTADO

Concentrados en la comuna 3 y 9, cerca del desarrollo comercial de Santiago de Cali, hombres y mujeres sufren a diario por promesas incumplidas de administraciones municipales y el rechazo de transeúntes que ven en su estado un sinónimo de demencia y peligrosidad.

Un problema al que se le suma la presión de ‘Ciudad Paraíso’, una obra de renovación urbana que se pretende adelantar para la transformación y dinamización del sector.
Según la arquitecta María de las Mercedes Romero Agudelo, gerente de la EMRU -Empresa Municipal de Renovación Urbana- “con el plan integral ‘Ciudad Paraíso’ no se busca trasladar a los habitantes de la calle sino realizar un acompañamiento a través del plan de gestión social para cada uno de los cuatro proyectos (plan parcial El Calvario, Sucre, San Pascual y Ciudadela de la Justicia)”. Esta labor se realiza en convenio con otras dependencias de la alcaldía.

“Desde la Secretaría de Desarrollo Territorial y Bienestar Social brindamos el acompañamiento y articulamos acciones con la EMRU, para esto ponemos a disposición cuatro líneas de acción: trabajo en calle, sensibilización comunitaria, atención institucionalizada y una mesa interinstitucional en torno al tema”, afirma Diana María Pereiro, profesional encargada del eje de habitantes de calle.

DEL LADO HUMANO
Lejos de los planos y los índices económicos, los habitantes en situación de calle padecen las angustias diarias por sobrevivir en una selva de cemento. Para los más afortunados, una habitación en $3.000 o $4.000 por noche es el resultado de la jornada de reciclaje; para otros, los ingresos no alcanzan y los andenes resultan ser su cama en la noche caleña.

Es el caso de Eder Trujillo (52 años), bachiller y padre de dos hijos; hace 18 años es residente de las calles. “El vicio hoy me tiene aquí, nunca lo he podido dejar, es muy difícil salir una vez estás metido en este mundo”, comenta mientras come un pedazo de pan encontrado en una de las bolsas de basura.

Para Angélica Guerrero (30 años), la situación es diferente pues el amor hoy la tiene en el planchón de Santa Elena. Hace un año llegó con su esposo David, comerciante de artículos usados, provenientes del barrio Sucre. “Yo me vine de la casa por acompañarlo, dormimos en este andén y para la comida, a veces mi esposo compra, o aguantamos”.

Una realidad que parece repetirse sin distinción de género y edad. Según el censo de 2005, el 67,5% de los habitantes en la calle son hombres y el 32,8% mujeres. Personas que coexisten en medio de una ciudad que busca expandirse y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Como la de Cesar Andrés, un joven de 28 años que siente la preocupación del futuro de su familia. Con una niña de tres años al cuidado de su abuela en el barrio Sucre, se dedica a reciclar o pedir limosna cuando el trabajo esta escaso; “hay días que no pruebo nada pero todo sea por mi hija, no pido plata, lo que me quieran ayudar, pero hay días que nadie colabora”.
Alimentación y dormir no parecen ser los únicos problemas, la falta de identificación y, por consiguiente, la dificultad para acceder al sistema de salud o demás beneficios que brinda el Estado, se unen al panorama de los moradores urbanos.


UNA ESPERANZA

El aliento de vida durante 17 años ha venido de la Fundación Samaritanos de la Calle, una organización que desarrolla trabajo social en la zona más deprimida de Cali, actuando como operadores de la administración pública e institución de la Arquidiócesis de Cali en misión por los habitantes de y en calle.

“Por medio de la Fundación brindamos atención a través del hogar de paso “Sembrando esperanza” en convenio con la alcaldía, donde atendemos a 150 personas en proceso de resocialización, en varias etapas: llegada del habitante al establecimiento, reconocimiento del problema, estimulación de habilidades pedagógicas, seguimiento en sociedad e inclusión social”, expresa Andrés Echavarría, director de comunicaciones.

Una ayuda en medio del panorama desolador que produce la carencia de atención, la falta de aseo y la precariedad que se vive en la localidad del centro de la ciudad.
“Los habitantes en situación de calle son sujetos de derecho y foco de atención de esfuerzos y recursos como un tema multicausal de ciudad, a los cuales les brindamos ayuda. En los próximos meses abriremos un hogar de acogida día en el barrio Santa Elena donde prestaremos atención básica”, explica Diana Pereiro, trabajadora social.
Habitantes de y en calle, invisibilizados por la sociedad, que viven desde lejos en los recuerdos de su familia, el presente de la calle y en un futuro de inclusión, reconocimiento y ayuda como problemática de Santiago de Cali.

DESTACADOS
• Los habitantes en situación de calle padecen las angustias diarias por sobrevivir en una selva de cemento.
• Una realidad que parece repetirse sin distinción de género y edad.
• “Yo me vine de la casa por acompañarlo, dormimos en este andén y para la comida a veces mi esposo compra o aguantamos”.