La Semana Santa de este año fue recordada por muchos, que no solo conmemoraron la muerte y resurrección de Jesucristo. Están también los amantes del séptimo arte, que quedaron sorprendidos con la resurrección de Paul Walker, el protagonista de la saga cinematográfica ‘Rápidos y Furiosos’, que estrenó en las salas de cine su séptima versión.


Por: Marisol Jordán Tróchez

www.facebook.com/MARY154

Desde el año 2001, Paul Walker venía protagonizando esta serie de películas, en las que interpretaba al oficial Brian O’Conner, el cual se infiltraba en el mundo de las carreras de vehículos ilegales para desarticular a las bandas criminales. Desafortunadamente, hace año y cuatro meses, este talentoso actor de Hollywood murió, a sus 40 años.

Y no de cualquier manera. El 30 de noviembre de 2013, Paul y un amigo iban a un evento de caridad para las víctimas del tifón Haiyan en Filipinas. Ocupaba el puesto del copiloto cuando el carro chocó contra un árbol en el barrio Valencia de la ciudad de Santa Clarita, California.

Los seguidores de la saga Rápidos y Furiosos, y los admiradores de este sensual actor, quedaron estupefactos al ver a Paul Walker saltando, corriendo y sudando en Rápidos y Furiosos 7, sabiendo que había fallecido en ese accidente automovilístico sin haber terminado de filmar la totalidad de las escenas.

La magia del cine a través del lenguaje audiovisual y de los efectos digitales, sumada a una inversión millonaria, hizo posible que volviéramos a ver al recordado oficial Brian O’Conner. La compañía Universal logró esta hazaña gracias a la colaboración de Cody y Caleb Walker, hermanos de Paul, que actuaron en algunas escenas que no se habían rodado; además se realizaron adaptaciones al guion para que todo encajara.

Con los hermanos Walker se grabaron planos traseros en los que no se ve el rostro original y se reciclaron fragmentos de escenas de las películas anteriores de esta saga que nunca se usaron. Universal contrató el estudio de efectos especiales del director neozelandés Peter Jackson (el genio detrás de las premiadas trilogías ‘El Señor de los Anillos’ y ‘El Hobbit’).

Primero se grabó con los hermanos del actor desaparecido, quienes tienen una contextura similar de peso y altura a la de Paul. Seguidamente, se realizó el diseño de la cara del actor original y mediante un sofisticado programa de software se usaron técnicas de animación para que los movimientos de los rostros se acoplaran.

Esta tecnología ya se ha usado antes en el cine. En ‘El curioso caso de Benjamin Button’, se alteró la edad de Brad Pitt a lo largo del filme con efectos digitales y lo logramos ver tanto como un anciano de 90 años, como un adolescente de 18.

Al estrenarse la última película de la saga Rápidos y Furiosos a nivel mundial se rindió un sentido homenaje a este actor que partió de este mundo, pero que se podrá recrear las veces que se quiera, gracias a la magia del cine.