El teléfono celular es un dispositivo que cada vez añadimos más a nuestro diario vivir. Forma parte de nuestros implementos de vestuario como la camiseta, el jean, los zapatos, el bolso o billetera. Pero ¿Por qué se ha generado todo esto?


Por: Camilo Quiroz y Redacción Utópicos

El mundo gira en torno a estos dispositivos. Por su facilidad de alcance y comunicación, se usa para estudiar, chatear, frecuentar las propias redes sociales o visitar algún sitio web interactivo y también como medio de distracción. También se utiliza todo el tiempo para estar al tanto de la tecnología.

Por su utilidad ha sido acogido de forma muy positiva, pero no se aprecia el daño que también puede causar. Los tiempos que un ser humano dedica a otros asuntos están cada vez más modificados o adaptados a la tecnología. ¿Por qué? Porque esta nueva era genera cada vez más adicción, tanto es así que el tiempo libre ya no es igual al de hace unos años.

Espacios como compartir -como plan entre amigos o familias- un partido de fútbol, una cena, un paseo, un almuerzo, un café para charlar, se ven afectados o han tendido a desaparecer. “Alejandra Isaza, estudiante de comunicación de la Universidad Santiago de Cali, manifiesta: “no puedo vivir sin mi celular” y que cuando sale sin él, es como si le faltara “alguna parte de su ser”. ¿Será esclava de su celular?”


La NOMOFOBIA es considerada como el miedo a estar lejos del celular. Proviene de los vocablos en inglés no-mobile-phone phobia (fobia a no tener teléfono móvil) Sus síntomas son ansiedad, dolor de cabeza o estómago, taquicardia y diferentes tipos de temores.

Algunos ejemplos son:

  • Sentir que le están hablando: cree que vibró el celular, el usuario verifica y no fue así.
  • A perder la conexión, a dejar el teléfono móvil en la casa cuando se sale, a que se acabe la batería sin que sea posible cargarla.

¿Qué hacer ante la sospecha de padecer nomofobia?

Lo primero es tratar de modificar ciertos hábitos, como apagar el celular por las noches o durante las comidas. También, apuntar los síntomas ante cambios de humor. Y si se verifica que hay una constante de ansiedad o cambios físicos, consultar de inmediato a un especialista en psicología.